Derek (T2): Ricky Gervais quiere que te deshidrates

Ricky Gervais Derek

#DerekSays: “I don’t find anyone surprising, cos I always thinks “everyone’s surprising.”

La primera temporada de Derek nos dejaba a muchos confundidos y extrañados. No nos quedaba demasiado claro si Ricky Gervais estaba riéndose de alguien (principalmente de nosotros) o si estaba siendo sincero en sus intenciones. Ya sea por la personalidad pública, irreverente y provocadora, del actor británico, o por sus obras anteriores, nos chocaba un poco que Derek fuera una serie tan lacrimógena, tan melodramática, tan libro de autoayuda. Podíamos achacar esta confusión a su tosco manejo de las técnicas de manipulación emocional a lo largo de toda la temporada, que la acercaban peligrosamente a la parodia, o a la dificultad para identificar un tono predominante: ¿Es Derek una comedia guarra y políticamente incorrecta o es una dramedia existencialista con buenas intenciones? Parece ser que en esta segunda temporada, que acaba de emitirse, Gervais se ha propuesto convencernos de que se trata de lo segundo.

Derek ha vuelto conservando y perfeccionando aquello que funcionaba de la primera temporada, ese optimismo conmovedor, esa fe incondicional en la capacidad innata del ser humano para ser bondadoso y generoso. La serie se reafirma como gran celebración de la vida, y homenaje filántropo a aquellos que pasan desapercibidos, que no tienen voz, pero tienen mucho que decir, que tienen un gran corazón pero no lo pregonan, prefiriendo compartirlo sólo con unos pocos. Gervais se centra en lo que hace valioso a este grupo de personas socialmente impedidas, fracasados, estigmatizados, invisibles, y lo hace durante esta segunda temporada sin apenas escarceos con la autoparodia. Y también redondeando a los personajes -Santa Hannah, la adorable chav Vicky, y sobre todo Kev, que ya no solo aporta la sal gruesa y los mejores one-liners, sino que además se ha convertido en un personaje profundo, sorprendente y hermoso a su manera. Solo la banda sonora -ese piano machacón que fuerza la melancolía y la reflexión en muchos pasajes o esos temas rock que marcan los in crescendos emocionales- devalúa en cierto modo el trabajo de Gervais, y hace que nos quede algún resquicio de duda sobre lo que se está proponiendo el cómico con su serie.

Derek S2Duda que se desvanece por completo cuando nos concentramos en su trabajo interpretativo dando VIDA (las mayúsculas no podrían estar más justificadas, estaréis de acuerdo) al protagonista. Con Derek, Gervais ha demostrado que es un grandísimo actor de drama, que es capaz de afectarnos hasta límites insospechados. Mirad por ejemplo el quinto episodio de esta temporada, probablemente el mejor de lo que llevamos de serie, en el que Derek se despide de su perro favorito, Ivor, porque este tiene cáncer y debe ser sacrificado. Qué crueldad, ¿verdad? Un disminuido psíquico diciendo adiós a su cachorro favorito antes de morir. Os reto a ver este devastador episodio, aunque sea descontextualizado de la serie, y no llorar a moco tendido. Os lo digo ya: Imposible. En el llanto de Derek, y la entrega absoluta de Gervais al personaje y a su discurso humanista, encontramos la única verdad de Derek que importa.

Al final, lo mejor es dejarse llevar, no cuestionarse la naturaleza de la comedia y el drama que propone Gervais, abrazar todo lo que Derek personifica, la inocencia y la esperanza, y entrar en su juego (suponiendo que es un juego). Derek es mejor, y se disfruta más, cuando uno se despoja a sí mismo de su coraza, cuando se acepta que aquí hemos venido a llorar, a moquear, a alegrarnos de estar vivos, a recordar que tenemos que decir “te quiero” antes de que sea demasiado tarde, a aprender no sorprenderse con nadie, porque todo el mundo es sorprendente. Efectivamente, no pasa nada si dejamos a un lado nuestro cinismo (ese que el propio Gervais cultiva a diario) y nos encomendamos al espíritu motivacional de la serie. Si lo hacemos, Derek nos levantará dos palmos del suelo, y nos hará ver todo con otros ojos, aunque sea momentáneamente. La próxima vez que un extraño os sonría por la calle, pensad que es porque a lo mejor acaba de ver Derek.

Nota: Si queréis saber más sobre Derek (sobre todo lo que no he hablado aquí para no repetirme), podéis leer mi artículo sobre la primera temporada de la serie: “Derek: Ricky Gervais y la comedia humanista“.

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