Cuando Mindy encontró a Danny

TMP

The Mindy Project ha tardado un año en encontrar su voz, pero una vez la ha encontrado, ha dado el do de pecho. Cuando la comedia de Mindy Kaling comenzó en 2012, muchos nos apresuramos a comparar la mente de la actriz y guionista de The Office con la de otra “voz de su generación”, Lena Dunham. Lo cierto es que el trabajo de ambas guarda muchas similitudes; las dos se aproximan a la comedia haciendo énfasis en lo más extraño e incómodo de las interacciones sociales, e interpretan a álter egos con más ego que álter, mujeres que en un principio no están diseñadas para despertar simpatías, y que nos recuerdan constantemente lo peor de nosotros.

Sin embargo, a medida que Dunham se ha reafirmado en su discurso displicente, cada vez más fortalecida por todos aquellos que la despellejan, Kaling ha recorrido el camino opuesto. Su Mindy Lahiri no era un personaje especialmente agradable, más bien todo lo contrario, una woman-child chillona, irritante, intransigente, cuyos actos y opiniones en ocasiones rozaban lo inaguantable (no para todos, claro). Kaling decidió entonces hacer reboot de su personaje, y de su serie. A grandes rasgos, Mindy Lahiri sigue siendo la misma persona que el año pasado (igual de cuadriculada e inconsciente), pero Kaling ha sabido cómo potenciar sus características más simpáticas para convertirla en un personaje adorkable, al más puro estilo de la Jess de New Girl (pero menos insoportable).

Hemos visto a Mindy caerse en casi todos los capítulos de esta temporada (no hay nada como un buen slapstick para simpatizar con un personaje imperfecto), y sus perlas machistas o racistas han tenido contrapunto en otras cualidades positivas, de manera que el personaje no era percibido como una persona horrible, sino como alguien torpe y adorablemente horrible, como tú y como yo. Pero lo que sin duda ha contribuido en mayor medida al cambio en The Mindy Project ha sido el hecho de que Kaling se ha entregado por completo a la comedia romántica. Y lo ha hecho con la que es uno de los mejores casos will they, won’t they que recuerdo en mucho tiempo en televisión: Mindy Lahiri y Danny Castellano.

Como si se hubiera estudiado la recta final de la segunda temporada de Girls, en la que Dunham hacía caso a su co-productor Judd Apatow y se ponía romanticona perdida, Kaling decidió que las reglas de la rom-com por las que se rige su Mindy para sobrevivir, serían también las reglas de su serie. Así, The Mindy Project se convertía oficialmente en una comedia romántica de los 90. Pero lo que Dunham vivió como un experimento, Kaling ha asumido como la senda definitiva a seguir. Lo hemos comprobado en el reciente final de la segunda temporada, “Danny and Mindy“, un ágil refrito de clásicos como Algo para recordar o Cuando Harry encontró a Sally -junto a El diario de Bridget Jones las biblias de Mindy. Claro que The Mindy Project no ha prescindido en ningún momento del componente satírico y autorreflexivo con el que comenzó (véase a Danny comienzo pizza mientras Mindy corre a la cita o a los dos tirados en el sucio suelo lleno de colillas del Empire State en la escena más almibarada del episodio), y sigue insistiendo en el comentario sobre las relaciones en la era digital (recordemos el genial episodio del sexting). Estos son los elementos que la mantienen anclada en nuestro siglo, y que Kaling por fin ha sabido conjugar con el convencionalismo de las historias de amor para darnos algo realmente inspirado, divertido y adictivo.

THE MINDY PROJECT

La relación entre Mindy y Danny -perfecto más allá del bien y del mal Chris Messina– es el corazón de The Mindy Project, y la química entre ambos es lo que nos distrae (afortunadamente) de lo que sigue fallando en esta serie: los personajes secundarios. No es que los trabajadores de Shullman & Associates sean malos personajes, de hecho son simpáticos, caen bien, hacen gracia (no todos) y cada vez forman un equipo más cohesionado, pero da la sensación de que la mayor parte del tiempo, Kaling no sabe qué hacer con ellos -tampoco ayuda que el reparto cambie cada dos por tres. Llama especialmente la atención cómo maneja a los personajes femeninos, relegados constantemente a tercer plano mientras los hombres se llevan las tramas principales y secundarias. Además, todas ellas ocupan puestos laborales inferiores a los hombres. En S&A, todos los doctores son hombres, menos Mindy. Y todas las mujeres son recepcionistas o enfermeras. Es como si Kaling ya hubiera cumplido su cuota de transgresión y feminismo con la protagonista, y hubiera descuidado todo lo demás.

The Mindy Project sigue en pleno proceso de transformación. Queda ver cómo se desenvuelve la serie ahora que Mindy y Danny se han declarado amor eterno y ya hablan de cuántos niños van a tener. Por ahora, los cambios le han sentado bien, pero lo ideal sería que hiciera más énfasis en la coralidad del reparto y aprovechase mejor el potencial de personajes como Morgan y Tamra, para que lo de Mindy y Danny no se gaste antes de tiempo. Mindy Kaling compartió hace unos días la foto que encabeza este artículo, que bien podría ser una promo de Friends o Cómo conocí a vuestra madre (de no ser por la paloma y la caja de pizza). The Mindy Project va camino de convertirse en una comedia de amigos neoyorquinos al uso (pero mucho más inteligente y con chistes más agudos). Y lo más sorprendente es que cuanto más tópica, populista y complaciente se pone, mejor es. Palabrita de Meg Ryan.

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Comentarios (1)

 

  1. martinyfelix dice:

    Los secundarios, ahí le has dado. Morgan me carga un pelín ergo prefiero no tenerlo muy en la sopa o correrá el peligro de convertirse en un Barney cuando se volvió cansino.
    Tamra y su novio cuyo novio no me acuerdo pero es Josh de Drake y Josh son divertídisimos, vería un spin-off de ellos. Beverly funciona en pequeñas dosis en forma de one-liners. Y gracias al dios televisivo, porque si algo benefició la cancelación de Happy Endings (ya sé que no te gustó, hereje…) es que Mindy Project pudiera fichar a Adam Pally, que está magnífico. Necesitabamos un amigo así para Mindy, y además funciona muy bien.
    Del british doctor no me acuerdo ni del nombre, y a la otra chica timidilla no le han renovado el contracto para el año que viene. Normal.

    Pero esa finale es tan <333 que le perdono sus fallos y espero que los secundarios sigan el mismo camino que ha tomado la serie.

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