Mad Men 7.03 “Field Trip”

Don Field Trip

Personæ non gratæ

It’s just a matter of time“, dice Betty Francis al final de “Field Trip” unificando las dos tramas centrales de un episodio que, más incluso que de costumbre, pone énfasis en el estruendo que producen las agujas del reloj al contar las horas. Lo único que le faltaba a Don Draper para poner orden en su vida (al menos desde su limitado punto de vista) era enfrentarse de una vez por todas a su amigo Roger Sterling y recuperar su trabajo. Después de una suculenta oferta de trabajo en Los Ángeles (entregada en sobre por un dúo que incluye una suerte de doppelgänger de Don), nuestro protagonista recibe el empujón de autoestima que necesitaba para acercarse a Roger y tratar de volver a Sterling Cooper & Partners. Es abril de 1969 y Don ha estado fuera de la oficina varios meses. A su vuelta, muchas cosas han cambiado, como él mismo comprueba al mirar puerta a puerta lo que el tiempo ha hecho con la oficina y con sus “compañeros” de trabajo.

La explosión cromática de los sesenta tardíos no es el único cambio que salta a la vista al recorrer SC&P después de una larga ausencia. El estrés habitual no ha desaparecido, pero su origen no se encuentra tanto en las tensiones de la estructura patriarcal de la empresa, como en el caos que supone derribarla poco a poco. Claro que todo se reduce a las apariencias, como siempre en Mad Men, y SC&P sigue siendo en el fondo el mismo lugar regido por los secretos y las mentiras, y también por los mismos hombres. “Tienes dura competencia, pero creo que eres el hombre más deshonesto con el que he trabajado jamás”, le dice Jim Cutler a Harry Crane aludiendo claramente a Don. Cutler condena la falta de honestidad, pero también es consciente de que esto es lo que vertebra su empresa, por eso hace campaña para que los socios inviertan en un ordenador (uno mágico con prestaciones de ciencia ficción que Crane se inventa), porque la creatividad y el arte ya no venden, lo que vende es el futuro, y para invertir en futuro es necesario desechar el pasado, es decir, darle la patada definitiva a Don.

SC&P

Don llega para recordar a todos que, aunque en teoría muchos hayan prosperado durante su excedencia, tantas otras cosas siguen igual que antes de su marcha. Sin ir más lejos, con el puesto de Joan, Dawn ha heredado el estigma de la secretaria eterna. Don ha comprobado con sus propios ojos que Dawn ha recibido una promoción, pero aún así le deja la gabardina y le pide un café (en parte porque ella ha seguido ejerciendo voluntariamente el papel de su secretaria), algo que a día de hoy le sigue ocurriendo a Joan, incluso con aquellos que están por debajo de ella en la cadena de mando. Don es persona non grata no solo porque su comportamiento hace unos meses trajera consecuencias nefastas para todos y amenazase con destruir SC&P, sino porque es el símbolo de lo anticuado, de la falta de progreso. Literalmente: Según los cálculos de Cutler, si readmiten a Don, la agencia estará entrampada con el pasado hasta 1973. Y lo único peor que un reloj que nos atormenta con su tic tac es un reloj parado.

“Field Trip” es un episodio cargado de hostilidad, repleto de escenas en las que los personajes no son bienvenidos o desentonan drásticamente en el lugar donde se encuentran. Don pasea, y espera, sobre todo espera, en SC&P, como una estatua regia y desubicada, el mismo gentleman de los 50 congelado en el tiempo, mientras Ginsberg y el resto de creativos (unos chavales todos) lo tratan con una confianza inusitada. Da igual si es porque la mayoría no lo quiere allí, o porque el trato de cordialidad por parte de los peones menoscaba su autoridad, Don es un pez fuera del agua.

Megan Field Trip Don

Todo esto ocurre después de que Megan lo eche de su casa al enterarse de que su marido ha estado mintiéndole, y no solo eso, utilizando esa mentira para no irse a vivir con ella. Es evidente que Don está prosperando en muchos sentidos, principalmente en el hecho de que por fin está haciendo algo para mejorar (“No estoy bebiendo tanto y no hay ninguna otra mujer”). Pero no es suficiente, sus actos, por mucha voluntad redentora que conlleven, siguen revelando a un hombre egoísta y cegado (“Sé cómo quiero que me veas”). Parece mentira que después de tanto tiempo, Don no conozca a su mujer, y no sepa qué es exactamente lo que quiere de él -claro que para ser justos, a veces yo tampoco sé qué es lo que quiere Megan, y dudo que ella lo sepa tampoco. Afortunadamente, la discusión con su mujer no despierta al viejo Dick Whitman -y de nuevo, no es por falta de oportunidades-, es más, sirve para que Don se haga más consciente de sus limitaciones y vulnerabilidades. Esto es en parte lo que le lleva a aceptar las duras condiciones de los socios de SC&P para firmar su reincorporación al trabajo. “Field Trip” concluye con un primer plano de Don Draper respondiendo con un simple “ok” a dichas condiciones. Sabemos que intenta enmendar sus errores, pero -como ocurre en su relación con Megan- no estamos tan seguros de que complacer, claudicar y decir que sí a todo conlleve entenderlos.

Por último, pero no por ello menos importante, Betty también se encuentra fuera de lugar durante este episodio. Nos reencontramos con la Sra. Francis en una cafetería, junto a Francine Hanson (su vecina cuando vivía con Don), que le está contando (restregando condescendientemente) las ventajas de ser madre trabajadora y formar parte activa de la vida moderna. Betty, orgullosa de ser old-fashioned (como la bebida favorita de su ex marido), y terca como una mula, se propone demostrarle (es decir, demostrarse a sí misma, es decir, autoengañarse) que es buena en su trabajo a jornada completa, ser madre. Por eso se apunta a acompañar a Bobby en una excursión a la granja, noticia que el niño, inocente de él, recibe con el mayor de los entusiasmos. Betty parece genuinamente ilusionada por compartir el día con Bobby, pero en realidad solo está reaccionando ante una ofensa. Sus actos no provienen del deseo de ser una buena madre para sus hijos (aunque es algo que evidentemente le preocupa), sino que son impulsos ególatras, al igual que ocurre con Don. Y su comportamiento y apariencia (va vestida para un brunch, no para el campo) lo confirman.

Bobby Betty

Lo que está haciendo Betty es preservar su perfecta fachada, después de ser juzgada por otra persona. Está claro que sufre de graves problemas de autoestima y está obsesionada con su imagen. No come delante de su marido, ni de sus hijos. Es más, apenas come, solo acompaña a su familia a la mesa, fumándose un cigarrillo. Es como ellos la ven, y por tanto es su única opción. No soporta no ser elogiada, admirada, o, peor aún, que alguien le haga más caso a otra que a ella -no cabe duda de que lo que Don rompió será difícil de arreglar. Por eso, cuando algo así ocurre, Betty reacciona como una niña inmadura y malcriada. A Bobby, que está acostumbrado a no ver a su madre comer (no nos extraña su cara de sorpresa cuando se presenta voluntaria a probar la leche recién ordeñada), ni siquiera se le pasa por la cabeza que el segundo sándwich de la bolsa que su madre ha preparado para la excursión sea para ella, por eso se lo cambia por chucherías a otra niña. Este acto inocente por parte del niño arruina lo que estaba siendo un día perfecto para Betty, y así se lo hace saber a Bobby, que está seguro de haber cometido un error irreparable.

Al final de “Field Trip”, Betty se lamenta, sinceramente confusa y hundida, de no saber por qué sus hijos dejan de quererla con el tiempo, y Bobby le dice derrotado a su padrastro: “Ojalá fuera ayer”. Si se cumpliera su deseo, estamos seguros de que Bobby actuaría de otra manera. En cambio, si Betty pudiera volver atrás en el tiempo, probablemente cometería los mismos errores, porque al igual que Don, no es consciente de dónde provienen.

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Comentarios (4)

 

  1. nico dice:

    genial critica, roger sera un hedonista pervertido pero es un amigo leal, pobre Don, realmente creo que lo esta intentado sinceramente y el mundo le escupe en la cara, la redención es un camino largo al parecer, ojala no caiga

  2. Alicia dice:

    Ha pasado mucho tiempo y no recuerdo cómo fue cuando Don la lió parda, así que no he entendido el odio de Peggy 🙁

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