Mad Men 7.02 “A Day’s Work”

Shirley Peggy

All You Need Is Truth

Es el día de San Valentín, pero en Sterling Cooper & Partners saben mejor que nadie de qué va esta celebración. Así que no es de extrañar que este capítulo de Mad Men se dedique a mostrarnos un ajetreado día de trabajo en la agencia de publicidad, donde sigue reinando el caos y la desorganización. Aunque en realidad trabajar se trabaja poco. “A Day’s Work” insiste en el tono más liviano del episodio anterior, y supone un capítulo dinámico y divertido, una de esas comedias de enredos que nos da de vez en cuando Mad Men, sobre la política de oficina en el umbral del cambio de década.

En “A Day’s Work” todos parecen distraídos, alterados (incluso más que de costumbre), Peggy no cumple sus plazos, a la división de la costa oeste (Ted y Pete) le falta motivación o se aburre, Bob Benson vuelve a ser mencionado (a mí me pone nervioso oír su nombre, y ya van dos capítulos seguidos), Roger pierde el tiempo (nada que no haga normalmente, claro). Nadie está en su momento más productivo. Y sin embargo, al final de esta jornada de no-trabajo, SC&P ha sufrido varios cambios importantes en su estructura, aunque sea de manera accidental y espontánea, y se encuentra en proceso de experimentar aún más transformaciones.

Dawn A Day's Work

Con permiso de Sally Draper, de la que hablaré más adelante, las protagonistas de “A Day’s Work” son las secretarias de Sterling Cooper & Partners. Las secretarias pasadas, presentes y futuras. Desde que tuviera su propia trama en “To Have and to Hold” (6.04) no hemos vuelto a saber mucho de Dawn. La secretaria de Don se revela en “A Day’s Work” como un carácter que no se achanta fácilmente, y un personaje que podría (y debería) dar mucho de sí en la recta final de la serie. Ella es la primera en decir unas cuantas verdades a la cara en un episodio que va precisamente sobre eso, la disyuntiva entre decir la verdad o mentir, y las razones para hacer una cosa u otra. Sin proponérselo, pero mereciéndoselo como nadie, Dawn asciende en la agencia, primero a la recepción y después a su propio despacho, donde ocupa el puesto de Joan como nueva encargada de personal. Las dos promociones de Dawn son el resultado de riñas entre sus superiores, de caprichos o racismo excusa de relaciones públicas, por lo que la justicia divina que supone su ascenso sabe aún mejor.

Además de Dawn, el episodio da protagonismo a otra secretaria negra de SC&P, Shirley, toda una visionaria, la mujer que lleva la moda de la minifalda al siguiente nivel. Ambas conforman una suerte de coro griego de Mad Men, burlándose de lo que observan a diario en la oficina, poniendo en evidencia a los retrógrados y racistas para los que trabajan, y descubriéndonos otro plano de existencia, incluso de consciencia, dentro de Mad Men. No hay más que ver la fantástica escena en la que ambas se cambian el nombre al dirigirse la una a la otra -“Hello Dawn/Hello Shirley”-, uno de los diálogos más sutilmente sangrantes y sencillamente efectivos que Matthew Weiner y sus guionistas han escrito en mucho tiempo.

Joan A Day's Work

La participación de Dawn y Shirley en “A Day’s Work” sirve además para, en contraste, explorar en mayor profundidad los papeles de Joan y Peggy en la oficina. Por un lado, Joan recibe recompensa a tantos años de esfuerzo, y esta vez logra ascender en la agencia por méritos propios, enmendando de alguna manera las circunstancias de su anterior promoción. Joan es diplomática, prudente, pero también asertiva, firme y ambiciosa, sabe cómo agradar a los jefes sin menospreciar a la vez a aquellas que están por debajo de ella en la cadena de mando. Las diferencias entre Joan y Peggy saltan a la vista cuando las observamos interactuar con Dawn y Shirley respectivamente. Joan es el cariño, el tacto, el soporte, y Peggy es la autoridad, la superioridad. Bien es cierto que su actitud en este capítulo está ligeramente caricaturizada en pos de la comedia, y que su comportamiento inconscientemente tirano está amplificado por su mal de amores -Peggy está más dividida que nunca entre su carrera y el amor-, pero la guerra de las rosas de Shirley nos sirve igualmente para sacar en conclusión que Peggy se ha olvidado completamente de quién fue. Está claro, Joan es una mad woman, Peggy una mad man.

Y hablando de mujeres, como adelantaba antes, “A Day’s Work” es también un episodio de Sally Draper. Y cuando Mad Men se centra en la hija de Don Draper se vuelve especialmente conmovedora y honesta. A la espera de la enésima recaída, y a pesar de que sigue sin moverse demasiado, Don parece realmente cambiado. Su aspecto es más pulcro y aseado, está midiendo lo que bebe (señala la botella para no pasarse de la cuenta), y en general, está controlándose para no volver a las andadas. Lo único que le hace falta es hacer algo ya con respecto a su situación laboral. Sally es su contacto definitivo con la realidad, la persona capaz de hacerle ver más allá de sus narices. Al principio le cuesta. Para él, su relación con su hija es casi exclusivamente económica, él ejerce como sustento, trabaja como padre cuando ella necesita sus servicios (ella va a casa de su padre a pedirle dinero, él le da unas monedas en el restaurante). Sin embargo, algo cambia para siempre en “A Day’s Work”. Por primera vez, ambos se respetan mutuamente y se tratan de igual a igual.

Don Sally A Day's Work

Al final del día, Sally sorprende a su padre con un “te quiero” que Don no sabe muy bien cómo procesar, porque le pilla sin la armadura puesta, porque no está acostumbrado al amor incondicional -aunque por primera vez Don recibe amor por ser él mismo-, pero sobre todo porque no es un “te quiero” cualquiera. No es una simple muestra de afecto de una hija a su padre. Es más bien un agradecimiento, y también un símbolo de aprobación y conciliación, el gesto decisivo para que Don se proponga ser mejor padre, mejor hombre. Desde que lo pilló infraganti con la vecina, lo único que Sally quería de su padre era que este dijera la verdad. Cuando Don le está escribiendo la nota para la escuela, ella le urge desafiante a hacerlo, y más adelante, cuando está hablando con su padre de su relación con Megan, Sally le pregunta, esta vez inocente, por qué no le dice directamente que no quiere mudarse a California. Está claro que ella está madurando deprisa, que ve mucho más de lo que los demás creen, y que sabe quién ser dependiendo de la situación o la compañía. Pero todavía no entiende muy bien por qué los adultos mienten constantemente, o cuál es la razón por la cual se comportan de manera tan ambivalente. Y quiere entenderlo, quiere entenderse a sí misma ahora que está cambiando, porque Sally es “muchas personas a la vez” (“I’m so many people”), como su padre, como todos los adultos que la rodean, y necesita saber por qué.

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Comentarios (5)

 

  1. frangs_ dice:

    Vale, acabo de pillarle el trasfondo al Hello Dawn- Hello Shirley, gracias 😉
    PD: ¿Volverá Bob Benson?

  2. Fenix dice:

    Magnifico Pedro, de principio a fin

  3. Pola dice:

    Por fin leo un análisis decente del capítulo!
    ¿Hay alguna trascendencia en el almuerzo de Don con su colega? Lo único que pude ver es que Don tiene alternativas de trabajo pero no le interesan… ¿Hay algo más?
    Lo del saludo de Dawn y Shirley tampoco lo había pillado, enorme.
    Aunque la frase de Sally me pareció monstruosa, realmente no le he visto ser muchas personas, ni a lo largo de la serie ni actualmente… ojalá se reflejara, porque sería digna sucesora de su padre.

  4. Angélica dice:

    Lo de Sally: se nota claramente su “doble personalidad” cuando está hablando con sus compañeras del internado. Con ellas sólo habla de ropa y de chicos, pero sabemos que Sally tiene intereses más profundos. De hecho, cuando llama a una de ellas casi al final del capítulo para decirle dónde está, se nota claramente que le corta la conversación porque no le interesa en lo más mínimo la historia que le estaba contando. Me recordó muchísimo a mi época de adolescente, a mí me interesaba el cine y la música pero en mi grupito del insti sólo se hablaba de conjuntos para salir los fines de semana y de técnicas de maquillaje. Tranquila, Sally, en un par de años encontrarás amigas compatibles con tu verdadera personalidad.

  5. Alicia dice:

    Con mis respetos a Sally y a Dawn-Shirley, me ha emocionado especialmente la frase: “Joan es una mad woman, Peggy una mad man”. Solo tú eres capaz de poner nombre a los cambios que estamos viendo <3

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