Crítica: Capitán América – El soldado de invierno

Capitán América El soldado de invierno

Capitán América: El primer vengador era en forma y esencia toda una película de aventuras en la tradición de Indiana Jones. Tan solo tres años después de aquella primera entrega hay mucho más en juego. Al igual que “La batalla de Nueva York” lo cambió todo en el Universo Cinematográfico de Marvel, Los Vengadores supuso un gran punto de inflexión para estas películas. Capitán América: El soldado de invierno deja a un lado la aventura y se convierte en una explosiva y monumental cinta de acción, altamente influenciada por la de Joss Whedon.

Resulta paradójico que Thor: El mundo oscuro, que estaba dirigida por una sola persona (Alan Taylor), parecía un trabajo de poliautoría, la obra resultante de muchas voces participantes poniendo sus ideas en común, mientras El soldado de invierno, que cuenta con dos directores, Joe y Anthony Russo (productores de Community), es una película tremendamente centrada y excelentemente estructurada (también en tres actos), en la que ni una sola escena sobra o parece insertada a posteriori.

A pesar de que el núcleo del relato sea obviamente Steve Rogers (Chris Evans), la cinta de los Russo acentúa la coralidad del reparto, de manera que, a ratos, El soldado de invierno parece Los Vengadores pero con los miembros del equipo cambiados. Esto no la perjudica en ningún momento, todo lo contrario. Todos los personajes tienen peso en la historia, y todos brillan de manera que ninguno eclipsa a los demás, sin que por ello el filme deje de ser la segunda entrega de lo que ahora sabemos que va a ser una trilogía. Es decir, un nuevo capítulo en las aventuras por separado del Capi, tan independiente como supeditado a la apabullante macroestructura narrativa de Marvel.

Capitán América Mackie Evans

Los Vengadores dejó la historia de Rogers en la reserva, y en El soldado de invierno obtenemos lo que no pudimos ver en aquella. Sobre todo en lo que respecta a su proceso de adaptación al mundo actual, después de saltarse 60 años de historia. En la divertida secuencia que abre El soldado de invierno, el personaje de Evans explica a Sam Wilson (estupendo Anthony Mackie) que no lo lleva tan mal (“Internet es muy útil”), y le está cogiendo el gustillo a la era moderna; incluso lleva encima una libreta donde apunta las cosas importantes que se ha perdido desde los 50 (no reproduciré la lista, pero no tiene desperdicio).

Sin embargo, Rogers está comprobando que el mundo no ha cambiado tanto en algunos aspectos, que sigue habiendo dictadores y megalómanos, pero ahora se esconden mejor. Tras convertirse en “el mejor soldado del mundo“, y después de su servicio en La Batalla de Nueva York, Capitán América es un miembro más de S.H.I.E.L.D., un agente al servicio del Gran Hermano. Desde dentro de la organización -de la que descubrimos mucho más en dos horas que en más de media temporada de Agents of S.H.I.E.L.D.-, Rogers destapa sus alarmantes secretos, así como sus planes para “proteger” a la Tierra y establecer un nuevo orden (marcial). El soldado de invierno se permite hacer una reflexión bastante bien planteada sobre el estado de terror y la pantomima de la seguridad nacional en Estados Unidos, y en este sentido, la presencia de Robert Redford como Alexander Pierce es clave. De no ser por las piruetas sobrehumanas de Rogers, los hombres voladores o los ordenadores con consciencia, podríamos decir que El soldado de invierno es básicamente un thriller político de acción y espionaje. Y uno bastante emocionante, además.

Viuda Negra Capitán América

Los hermanos Russo (sin parentesco con Blossom) enhebran con pericia una trama en la que casi todos los personajes dudan en algún momento de la lealtad de los demás (“Trust No One”), resultando en un ejercicio conspiranoico de suspense del que emergen las verdaderas alianzas de la película. El Capitán cuenta con la inestimable ayuda de Natasha Romanoff (Scarlett Johansson), el mencionado Sam Wilson, alias Halcón, Nick Furia y Maria Hill (Cobie Smulders), que forman un equipo cohesionado y eficiente, como el explosivo acto final del film demuestra. Al contrario que en Los Vengadores, este súper grupo no se ve afectado por ningún choque de egos.

El soldado de invierno explora en mayor profundidad a la Viuda Negra, que se ha convertido en lo más parecido a una mejor amiga para Steve Rogers. Aunque existe cierta tensión sexual no resuelta, afortunadamente la película no convierte al personaje de Scarlett Johansson en un mero interés romántico para el protagonista -quizás porque el corazón de Rogers todavía pertenece a Peggy Carter. Romanoff sigue siendo una espía letal, sin escrúpulos, una asesina que acepta las misiones que nadie quiere, pero su química con Rogers y la bonita amistad que nace entre ellos contribuye a la humanización del personaje, del que Johansson se ha adueñado completamente.

Por otro lado, la incorporación de Anthony Mackie al Universo Marvel es uno de los mayores aciertos de El soldado de invierno. El Halcón desprende carisma por los cuatro costados, y se compenetra magníficamente con el resto de intérpretes, sobre todo con Evans, junto al que nos da algunas de las escenas más divertidas. Maria Hill es el miembro del equipo con menos peso en la trama, aunque ella también tiene su gran escena -de la Agente 13 no hablaremos, puesto que el personaje de Emily VanCamp sale tan poco como Lady Sif en El mundo oscuro. Y por último, después de aparecer en cinco películas y limitarse a su estático papel de autoridad, Nick Furia entra por fin en acción. Ya era hora de que Samuel L. Jackson protagonizara algún set piece, y El soldado de invierno cubre ese déficit en el Universo Marvel con una memorable persecución en carretera durante el primer acto.

Soldado de invierno

Por supuesto, huelga decir que Evans sigue siendo el perfecto Capitán América, porque es básicamente el americano ideal, el súper hombre por antonomasia, tan rubio y apolíneo, tan noble y leal. En esta entrega, el Capi se enfrenta a lo que los Russo han calificado como “el alter ego oscuro de Rogers“, El Soldado -cuya identidad no desvelaré, aunque es un secreto a voces que la película tarda demasiado en destapar. Sus encontronazos con este villano nos proporcionan las mejores batallas cuerpo a cuerpo que hemos visto en una película de Marvel. Y no solo ellos, Natasha Romanoff también protagoniza la acción más sofisticada e impresionante que nos ha dado el género en los últimos años.

Este componente físico da paso en el clímax a la imprescindible vorágine de destrucción, que esta vez se antoja excesiva por momentos (no llega al nivel de El hombre de acero pero en ocasiones lo roza). Eso sí, los Russo saben muy bien cómo armonizar todos los elementos marvelianos para no caer en el espectáculo pirotécnico descerebrado: los sorprendentes giros, los cameos, el desarrollo de los personajes (que cuando no están luchando, están teniendo diálogos siempre esenciales para su caracterización), y sobre todo ese fantástico sentido del humor, cada vez más inspirado y seguro de sí mismo. El soldado de invierno supone por tanto el perfeccionamiento de la fórmula Marvel, y junto a Los Vengadores, es sin lugar a dudas la mejor película del estudio hasta la fecha.

Valoración: Capitán estrellas copia

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Comentarios (4)

 

  1. Paco dice:

    Es un puto peliculón. Y la primera escena post-créditos… No te digo na…

  2. pakillosuarez dice:

    Gran review, gran película. Solo un inciso, el Halcón se llama Sam Wilson, no Sam Rogers, supongo que por Steve Rogers se te habrá colado jeje. Por el resto muy de acuerdo con todo, y a ver con que nos sorprenden con The Amazing Spiderman 2 en un par de semanas. Enhorabuena por vuestro trabajo!

  3. JUANC dice:

    Excelente pelicula!!! sin desperdicio, desde el principio.. hasta incluso la 2da escena post créditos! una joya de Marvel claramente…

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