Crítica: La mujer del chatarrero

foto-la-mujer-del-chatarrero

Texto de David Lastra

Nazif se levanta cada mañana para destartalar coches abandonados, hacer acopio de forjados y alguna que otra cacerola. Senada se queda en casa, atiende a las pequeñas Sandra y Semsa, limpia y prepara la comida. Él es chatarrero y ella es la mujer del chatarrero. Su monotonía no es una forma de dejarse llevar por la inercia, sino la única forma posible de supervivencia. Los imprevistos son un lujo que una familia de etnia gitana no se puede permitir. La mujer del chatarrero nos cuenta el desbarajuste que provoca en la situación económica de esta pareja un acontecimiento para nada esperado o querido: el aborto natural de Senada.

la-mujer-del-chatarrero_posterPoco más de diez años después de levantar un Oscar por En tierra de nadie, Danis Tanovic sigue diseccionando el conflicto de la antigua Yugoslavia. En esta ocasión, se acerca a la realidad de las minorías étnicas en Bosnia-Herzegovina. El rechazo del hospital a realizar la intervención a Senada por carecer esta de tarjeta sanitaria y no poder abonar el monto es un horror pesadillesco y apocalíptico para la óptica etnocentrista occidental del espectador (un saludo, modelo sanitario español). El peso muerto del feto de Senada cala de manera cruda y continuada sin ningún tipo de artificio sentimentaloide. Gracias a esa desnudez cuasi documentalista a la hora de mostrar la problemática y a la interpretación neorrealista de la familia (realmente no es sino una recreación del caso que les ocurrió a los propios protagonistas del film años antes), esta película se aleja por completo del peligroso saco de las películas festivaleras del montón.

Aunque desoladora en su superficie, La mujer del chatarrero es también una proclama esperanzadora al amparo de la solidaridad a pequeña escala en la que viven Nazif y Senada. Gracias al respaldo de familiares y vecinos, se va solucionando el día a día. Ya sea un corte de luz o un aborto. Pero con esto Tanovic no construye un mundo de fábula, sino una potente crítica a las instituciones haciendo propia la sentencia de Shia LaBeouf sobre la necesidad de que una película, salvo que sirva solo para pasar el rato, siempre debe defender y comunicar indirectamente la idea de que vivimos en un mundo brutal, hipócrita e injusto. Porque este no es sino un episodio más en la vida de un chatarrero. El drama no termina con los títulos de crédito, ni siquiera al caer el sol.

Valoración: ★★★½

Etiquetas: , , ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas