Crítica: Jack Ryan – Operación Sombra

JACK RYAN: SHADOW RECRUIT

Para dar vida a la cuarta encarnación en el cine de Jack Ryan, el analista de la CIA/súper espía creado por el escritor Tom Clancy, Paramount Pictures amortiza uno de sus rostros más emergentes, Chris Pine, que sigue dedicado a convertirse en héroe de acción moderno. Jack Ryan: Operación Sombra (Jack Ryan: Shadow Recruit), dirigida por Kenneth Branagh, es una puesta a punto del popular personaje interpretado anteriormente por Alec Baldwin, Harrison Ford y Ben Affleck, un reboot de la franquicia en un principio diseñado para dar a conocer al personaje a las nuevas audiencias, basándose en la ley hollywoodiense de que la memoria del público se borra cada 10 años.

El problema es que Jack Ryan: Operación Sombra en realidad no tiene muy claro cuál es su público, si los fans que disfrutaron del personaje hace ya dos décadas en La caza del Octubre Rojo o Juego de patriotas, o las nuevas generaciones. Operación Sombra es por Jack Ryan Operación Sombradefinición un thriller de acción, pero su trama se desarrolla en su mayor parte en despachos, furgones, a través del teléfono o delante de monitores, reservando los golpes de adrenalina a escenas muy puntuales -eso sí, set pieces excelentemente ejecutados. Branagh prefiere narrar el complot terrorista de Rusia contra la economía norteamericana que articula la película recurriendo a una intensidad contenida, quizás en un intento de perseguir un tipo de cine de acción más intelectual. Sin embargo, su aproximación al género, después de su desorientada labor de dirección en la primera Thor, vuelve a resultar equívoca. Branagh maneja (todos) los clichés del cine de espías sin verdadero sentido del espectáculo y la emoción, dando como resultado una película en su mayor parte tediosa que además hemos visto en incontables ocasiones.

Lejos del modelo de héroe testosterónico a lo Jason Statham, Pine hace un gran trabajo interpretando al hombre normal y corriente que debe compaginar su vida profesional y sentimental con su trabajo como agente secreto. En relación a esto, uno de los mayores aciertos de la película (además de la elección del Capitán Kirk como protagonista) es su manejo del componente romántico, evitando la afectación gracias a la creíble pareja que forman Pine y Keira Knightley. En general, Jack Ryan: Operación Sombra es un film ensamblado con cierta elegancia, pero carece de todo atisbo de personalidad y de aliciente, tanto para los fans del cine de espionaje, que encontrarán aquí lo mismo de siempre, como para los neófitos que no conocían al personaje. Sin embargo, la insípida dirección de Kenneth Branagh está lejos de ser lo peor de su trabajo en la película. Su interpretación del villano ruso Viktor Cherevin es lo que hace que Jack Ryan: Operación Sombra deje ocasionalmente de ser simplemente olvidable para ser directamente ridícula.

Valoración: ★★

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