Crítica: Agosto

AUGUST: OSAGE COUNTY

Crítica escrita por Daniel Andréu

Ha pasado ya mucho tiempo desde aquella Celebración (Thomas Vinterberg, 1998) constituyera uno de los ejemplos más recordados de los últimos años en este subgénero de “reuniones familiares con incómodos roces y oscuros secretos saliendo a la luz”. Aquella inauguración del movimiento Dogma 95 no fue la primera película de este tipo, y por supuesto no fue la última. Muchos han intentado acercarse a este lugar común con mayor o menor suerte, como el caso que nos ocupa: Agosto (August: Osage County, John Wells).

Cualquiera puede hacer una película con una temática similar, no debería ser propiedad exclusiva del cine independiente, pero si no eres capaz de hacer algo con naturalidad deberías dejarlo y probar otra cosa. Este consejo va dedicado a todo el equipo responsable de esta película, empezando por los hermanos Weinstein en la producción. Cuando un producto así se llena de actores hollywoodienses tan conocidos como Meryl Streep, Julia Roberts o Ewan McGregor entre otros, da la sensación de que han sido escogidos para cubrir las carencias con las que parte el proyecto. Efectivamente este es el caso de Agosto, y desgraciadamente ni Hollywood ni nadie es capaz de salvar el conjunto.

Sin haber visto o leído la obra original por la que la también autora del guión Tracy Letts ganó el premio Pulitzer, está claro que el problema viene de la raíz. La sensación que transmite la película durante todo su metraje es de tener un único y clarísimo objetivo, ser lo más indie posible. Aunque sea un mundo que también está lleno de mucha pose y falsedad, sí es cierto que ese tono es algo que a alguna gente le sale natural y a otra no. En Agosto no hay naturalidad ni relajación en ningún momento, cada plano y cada momento están subrayando lo falsamente minoritaria que pretende ser y se olvida de todo lo demás. Sin desvelar nada al lector, ese secreto familiar mil veces visto en otras películas que se ve venir desde el principio y que provoca la mayor crisis de la película, me parece que es motivo de peso para darles una buena colleja a la guionista y a los productores del film.

AUGUST: OSAGE COUNTY

No existe ningún personaje creíble y es culpa del guión, que basa su supuesta efectividad en a ver quién suelta el secreto más gordo, a ver quién provoca la situación más incómoda o a ver quién vive el momento más épicamente dramático. Los pobres actores hacen lo que pueden con sus personajes y realizan un buen trabajo. Julia Roberts (con sus labios-salchichas) demuestra por enésima vez algo que ya no hace falta, que es una buena actriz; Ewan McGregor (con sus omnipresentes dientes) sigue despistando al personal yendo entre las interpretaciones más sosas y las más vivas, como la de esta película; y el resto mantiene el nivel pero sin dejar ese tono caricaturesco que lastra el trabajo actoral en conjunto. Es el mayor fallo de una adorable Juliette Lewis, que sin embargo queda ensombrecido por el exceso de Meryl Streep. A esta señora hay que adorarla, y está claro que se tira un pedo y le sale una interpretación como la de Agosto, pero llega a ser realmente incómodo ver cómo se esfuerza tantísimo en poner caras y ser lo más excéntrica posible. A veces no se sabe si es una actriz o un payaso buscando la tontería más extrema.

La sensación que deja la película es de ser un gran “quiero y no puedo”. Al igual que Coldplay no hacen rock alternativo o Haruki Murakami no hace literatura para las minorías, Agosto no constituye película indie. Por suerte, el espectador se podrá refugiar en que el film no llega a traspasar la línea entre lo agradable y lo molesto, y en que resulta realmente entretenida a pesar de sus diversos fallos.

Valoración: ★★★

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