Crítica: Sobran las palabras (Enough Said)

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Sobran las palabras (Enough Said) podría describirse utilizando la expresión que popularizó la crítica al hablar de Seinfeld: Una comedia que no va sobre nada. Protagonizada por Elaine Benes herselfSobran las palabras recoge todos los problemas y ansiedades de la madurez, y los envuelve con un casual halo de cotidianeidad y costumbrismo (a la yanqui) que nos hace pensar que no se nos está contando nada, cuando en realidad se nos está bombardeando con excelentes reflexiones y agudas observaciones sobre nuestro comportamiento social.

Nicole Holofcener, la directora de la cinta, tiene una amplia experiencia dirigiendo este tipo de personajes en televisión, sobre todo mujeres de mediana edad que se enfrentan a los horrores de pertenecer a la clase media. No en vano, Sobran las palabras posee cierto aire a sitcom posmoderna. Haber dirigido a Amy Poehler en Parks and Recreation debe haberle sido muy útil a la hora de trabajar con Julia Louis-Dreyfus, una maravillosa actriz de matices en uno de los mejores momentos de su carrera. Holofcener saca de Louis-Dreyfus, arrebatadoramente natural y encantadora, una de las mejores interpretaciones del año.

Sobran las palabras se adscribe sin lugar a dudas al género indie buenrollista que cada año nos proporciona nuestra dosis de Sobran las palabras__Pósteradorables neuras norteamericanas -en 2013 también hemos podido disfrutar de la deliciosa El camino de vuelta, con la que Sobran las palabras formaría una sesión doble perfecta. Aquí también tenemos a Toni Collette y Catherine Keener (o sea, que sobran las palabras, literalmente). A golpe de punteo de guitarra y emociones químicamente testadas, la película de Holofcener nos envuelve en una confortable cama de algodón de la que nos empuja varias veces para recordarnos que la vida también puede ser complicada (hablamos de white people problems, claro está). Sobran las palabras nos da la bienvenida a la Tierra de los Divorciados, donde todo es divertido y deprimente a partes iguales, y a base de diálogos geniales y certeros (“Estoy cansada de ser graciosa”) articula en palabras y miradas emociones abstractas con suma precisión. Para eso van todos al psicólogo en ese país.

La crisis de los 40 es una cuestión universal (como la soledad y el síndrome de nido vacío) y Holofcener la explora partiendo de una premisa muy interesante: No solo coloca a sus protagonistas, dos divorciados con hija única, en la tesitura de tener que empezar de nuevo en la (tan esencialmente yanqui) dating scene, sino que se plantea cómo sería una relación si uno de sus miembros conociera todas las manías y defectos después de la primera cita (una de las mejores del cine moderno, por cierto). Haciendo gala de un sentido del humor inteligente y sincero que sirve tanto para hacernos reír como para golpearnos con la dura realidad, Sobran las palabras se erige como la dramedia perfecta. Puede que las emociones estén meticulosamente confeccionadas, pero hay algo que no se puede planear: la excelente química entre Louis-Dreyfus y James Gandolfini (que en su penúltimo papel trabaja curiosamente en un archivo de historia de la televisión). Las inspiradísimas escenas que Eva y Albert comparten son el palpitante núcleo de una película que acaba afectándonos tal y como se propone.

Valoración: ★★★½

 

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Comentarios (1)

 

  1. Ángel dice:

    Gran crítica, si señor, justo dando en la clave

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