Réquiem por Homeland

Homeland Carrie Brody

Esta entrada incluye spoilers del final de la tercera temporada de Homeland.

Aquello de “todo lo que sube rápido, baja rápido” debería estar escrito en letras grandes en la pared de todas las cadenas de televisión. Sabemos que hoy en día es muy importante que una serie sea buena desde el principio, porque la oferta es demasiado extensa y el espectador del siglo XXI ya no tiene tanta paciencia, ni tiempo. Pero también sabemos que cuando una serie juega todas sus cartas en la primera temporada, ganándose los vítores de público y crítica desde el minuto cero, es inevitable que la trayectoria después de esto sea descendiente. Homeland se ha convertido en el caso modelo para ilustrar esta tendencia. Su primera temporada se llevó de calle a todo el mundo. La segunda entrega, aunque empezaba a renquear, se las arregló para mantenerse fresca, para sorprender y seguir enganchando. Sin embargo, la tercera, que acaba de tocar a su fin en Estados Unidos, ha puesto de acuerdo a todo el mundo en una cosa: Homeland debería haber sido una miniserie.

Pero estamos hablando de Showtime, una cadena conocida por exprimir sus éxitos hasta lo indecible. Y si no mirad lo que hizo con Dexter, que duró ocho años en antena. Showtime ha demostrado que le da igual que la reputación de sus series salga perjudicada mientras estas sigan siendo rentables, y que estirar una cuerda que ya no puede tensarse más no es un problema para ellos. La de Homeland se ha roto esta temporada, y aunque quizás no debamos sacar conclusiones precipitadas, da la sensación de que no tiene arreglo. Muchos achacan el bajón de calidad de la serie al fallecimiento de uno de sus capitanes, Henry Bromell. Y aunque la desaparición de uno de sus principales guionistas puede relacionarse directamente con la trágica desorientación que ha experimentado la primera mitad de la nueva temporada, Bromell había dejado escrito andes de marcharse el episodio “Tower of David”, uno de los peores (si no el peor) de lo que llevamos de serie. Vamos, que el destino de Homeland estaba sellado antes de la muerte de Bromell. Y al final se ha revelado que su mayor virtud, ir a por todas, sin miedo, sin mirar atrás, ha sido también su peor enfermedad.

Homeland

Homeland se ha convertido en el cuento de nunca acabar. La muerte de Abu Nazir al final de la segunda temporada otorgaba cierre al arco argumental más importante de la serie. Pero el terrorismo no se acaba, y la bomba de Langley servía como reset de la historia, que a partir de ahora se dirigiría en otra dirección. Todo estaba bien planeado y atado (el vídeo de Brody, el demencial plan de Saul y Carrie para utilizar a Brody) pero la primera mitad de la nueva temporada incurría en todos los errores de una serie a la que se le ha acabado la mecha y debe seguir a la fuerza. Falta de propósito, tramas secundarias descolgadas, personajes desaprovechados, relleno, repetición. Y en consecuencia: hastío y aburrimiento, esa sensación de estar haciendo los deberes que arruina la experiencia de las que un día fueron nuestras series favoritas. Algo que no pensábamos que Homeland nos daría hasta que Dana Brody atropelló a una mujer junto al hijo del vicepresidente en la segunda temporada. En ese momento se encendió el piloto rojo (¡que te veo, tiburón!). Peligro, Homeland empieza a parecer de verdad un drama Showtime. Y de ahí a la autoparodia hay un paso, como hemos comprobado este año.

Porque Carrie Mathison es un gran personaje, y Claire Danes es una gran actriz. Pero la intensidad de su interpretación y las idiosincrasias extremas del personaje, por muy fascinantes que fueran, corrían el riesgo de cansar. Y así ha sido. Las muecas de Danes son un reflejo de la espiral de repetición en la que la serie se ha perdido. Y la frase estrella de Carrie, “He cometido un error. No volverá a ocurrir”, debería ser su nuevo eslogan. Homeland se ha ido transformado poco a poco en una serie formulaica: Carrie tiene una teoría o un presentimiento, Saul (que aunque parezca lo contrario siempre confía en ella) le da órdenes y ella las desobedece. Siempre acierta, pero hay consecuencias. Vuelta a empezar. Lo que mejor funcionaba de las dos primeras temporadas era esa enervante incertidumbre que nos provocaban los personajes, las dudas que despertaban sus acciones, sus alianzas. No fiarse de nadie era divertido. Pero ese juego de despistes y engaños, magistralmente utilizado hasta ahora, ha desaparecido. Hay un límite de veces que se puede recurrir a la doble jugada. Sí, aunque estemos hablando de una serie de espionaje.

Homeland poster

Haber alargado Homeland ha hecho que la serie pierda verosimilitud trágicamente. A pesar de estar profundamente arraigada en nuestra realidad geopolítica, nunca ha dejado de ser una ficción que ha requerido suspender la incredulidad (y nosotros hemos aceptado encantados, porque el material lo merecía). Pero el pacto que existía entre ficción y espectador empezó a resquebrajarse con los nuevos episodios, y cada vez costaba más hacer la vista gorda con determinados giros y acontecimientos (sin ir más lejos, Carrie paseándose por Teherán mientras Brody lleva a cabo la doble jugada definitiva para asesinar a Akbari… en fin). Muchos se han cansado de participar en este juego, a pesar de que se ha tratado de fundamentar trazando una especie de nuevo núcleo temático: el declive de la CIA (“No creo que nada justifique el daño que provocamos” -Quinn). No está mal, pero ya es demasiado tarde.

A pesar de la pérdida de sutilidad e impacto que ha sufrido la serie, la tercera temporada ha sabido retomar el cauce y terminar con buen pie. De hecho, si no fuera porque sabemos que habrá cuarta temporada, “The Star” (3.12) sería una gran series finale -ojalá lo fuera de verdad. Los productores llevaban mucho tiempo planeando sacar a Nicholas Brody del relato, porque como nosotros, ellos también eran conscientes de que su personaje tenía fecha de caducidad. El problema es no haber aceptado que la fecha de caducidad de Brody era la misma que la de Homeland. Su impactante muerte en “The Star” deja la serie sin uno de sus dos protagonistas (sí, Saul ha tenido más protagonismo este año, pero ya me entendéis), y aunque el centro de la historia siempre ha sido Carrie, con Brody se marcha gran parte de la esencia de Homeland. Se lo dice Javadi a Carrie al final: “Siempre ha sido por él. Querías que todos lo vieran a través de sus ojos”. Por todo esto, “The Star” es un final final. Ese precioso plano de Carrie dibujando la estrella de Brody en el homenaje de Langley es un broche de oro y representa brillantemente qué ha sido Homeland, y quién es Carrie Mathison. ¿Pero ahora qué? ¿Nos interesa una nueva Homeland? ¿Nos convence una relación entre Carrie y Quinn? ¿Merece la pena seguir sólo porque Dana ya no está en la serie? ¿Y si Brody no está muerto y no es más que otra doble jugada? Da igual el camino que tome, la Homeland que conocíamos ha muerto. Descanse en paz.

Adiós a Nikita

Canceled

Es muy probable que no os hayáis enterado. Es más probable todavía que os importe bien poco. Pero el pasado viernes se emitió el final de Nikita, el remake para CW de la míticasposa serie de los 90. Nikita 2013 nunca llegó a ser un éxito de audiencia, ni siquiera para los irrisorios estándares de la cadena en la que ha sobrevivido milagrosamente durante cuatro temporadas. Sin embargo, sus cifras la mantuvieron en antena durante los dos primeros años, y el resto es cosa de política de las cadenas y rentabilidad a largo plazo gracias a la sindicación. Sea como fuere, Nikita ha aguantado mucho más de lo que se esperaba, y afortunadamente para sus (dos o tres) fans, Mark Pedowitz (jefazo de CW) le otorgó el año pasado una mini-temporada de seis episodios para cerrar la historia. Sus índices de audiencia son desastrosos, pero la CW sabe tratar a su público, cosa que no puede decirse de todas las cadenas.

Además de no haber calado en la audiencia, Nikita nunca ha sido una gran serie. Pero comparada con sus compañeras de CW, no cabe duda de que ha sido una de las ficciones más sólidas de la cadena, y una de las series más consistentemente entretenidas de los últimos años. Con Nikita hemos visto muchos episodios de relleno, misiones autoconclusivas que no pueden faltar en una serie de espías para network, e incursiones en el ridículo y la inverosimilitud que en el fondo nunca nos han molestado, porque van incluidas en el trato. Además, la sombra de Alias es muy alargada y hemos podido percibirla hasta el final de la serie (de hecho, el epílogo de “Cancelled” tiene lugar en la playa con la pareja protagonista, exactamente igual que en la serie de J.J. Abrams). A pesar de todo esto, Nikita inició su andadura con las cosas muy claras, con voz propia y con un sentido de propósito que ya quisieran muchas series. Y así se ha logrado mantener hasta su final.

Nikita cancelled

Cierto es que no siempre se ha sabido qué hacer con todos los personajes (Alex fue la más perjudicada en este sentido tras una primera temporada centrada en ella), y que habría funcionado mucho mejor con temporadas de 13 episodios. Pero para haber jugado con desventaja (poca promoción, poco gancho para la audiencia target de CW, día de emisión maldito), la serie de Craig Silverstein se las ha arreglado para mantenerse fiel a sí misma y no descarrilar. Y mira que el argumento se prestaba a ello. En sus dos últimas temporadas, Nikita ha jugado a ser la hermana (desaventajada) de Homeland, y salvando mucho las distancias, no ha salido mal parada. Sobre todo gracias a que siempre ha tenido muy clara su identidad sci-fi, pero nunca se ha perdido en ella (como sí le pasó a Alias). La serie ha ido a más con las temporadas, y su macro-estructura ha sido ordenada, muy centrada, con arcos bien trazados, y lo más importante, motivada y bombeada siempre por los personajes. A pesar de toda la pirotecnia (la acción siempre fue de primera), los giros de guión y las locas locas conspiraciones, Nikita y sus nikitettes nunca han dejado de estar en el corazón del relato.

La tercera temporada de la serie, ya cuando absolutamente nadie la veía (índices de 0.3 en demográficas 18-49 y menos de un millón de espectadores), experimentó una subida de calidad considerable. La mejora tuvo que ver, como ya he adelantado, con el tratamiento de los personajes y los fuertes lazos que se establecieron entre ellos. Así, la recta final de la serie (6 episodios ejemplares) ha hecho mucho hincapié en la dinámica de grupo, y ha servido como perfecto colofón a la trayectoria de una serie que empezó centrándose en un par de antiheroínas solitarias y ha acabado hablándonos de una familia bien avenida, la que acabamos eligiendo (como todas las series hacen al final). Gracias a esto, Maggie Q (que se va siendo mucho, pero mucho mejor actriz que cuando entró) ha construido poco a poco un personaje muy completo y gratificante, que ha sabido beneficiarse de todos los que han estado a su lado. Como toda series finale debe ser, “Cancelled” (4.06) es un homenaje a sus personajes –happy endings, cierre y nuevos comienzos para todos ellos-, un resumen de los grandes temas que la han articulado y un agradecimiento a los seguidores por su fidelidad. Nikita no pasará a la historia de la televisión, desde luego, pero bien está lo que bien acaba. Que ya es mucho.

Estrenos navideños 2013

La vida secreta de Walter Mitty

La vida secreta de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty, Ben Stiller)

No hay nada más navideño que la publicidad. Que la nueva película como director de Ben Stiller se haya estrenado el 25 de diciembre (tanto en Estados Unidos como en España) es toda una declaración de intenciones. Al igual que a comienzos del año Vince Vaughn y Owen Wilson (como Stiller, desesperados por gustar a todo el mundo) nos vendieron esa utopía aspiracional que es Google en Los becarios, con La vida secreta de Walter Mitty (el regalo de Ben Stiller al mundo) se nos taladra con el lema de la revista LIFE para enseñarnos que todo es posible y uno debe lanzarse a la aventura para descubrirlo (si no tenéis dinero para viajar por el mundo os jodéis y os dais una vuelta por el barrio, que seguro que os esperan mil y una aventuras a la vuelta de cada esquina). Carl Fredricksen doesn’t approve.

La vida secreta de Walter Mitty es un panfleto motivacional encantado consigo mismo. Llega un momento en el que, si no fuera por la saturación de efectos digitales, pensaríamos que estamos viendo un publirreportaje. A partir de un relato de James Thurber, Stiller levanta una película artificial y artificiosa, cargada de buenas intenciones pero construida desde la falsedad y la manipulación emocional. Al pequeño Ben se le ve el naipe debajo de la manga en todo momento. Recurre a los trucos más descarados (canciones sobreutilizadas de Arcade Fire y David Bowie para marcar las emociones, ensoñaciones manufacturadas para engordar el ego de Stiller, lecciones de vida para privilegiados), y es su falsa modestia lo que desvela desde el primer minuto lo confeccionado y calculado de la propuesta. Pero si hay algo peor que querer vendernos la moto, es tener a Kristen Wiig para hacerlo y desaprovechar su presencia trágicamente. Hay varias escenas en las que Stiller consigue emocionarnos, pero es a base de tanto esfuerzo y planificación que uno empieza a preguntarse si lo que siente es real o le acaban de lavar el cerebro.

Valoración: ★★

El médico

El médico (The Physician, Philipp Stölzl)

No hay vacaciones de Navidad que valgan sin el estreno de una súper producción. Las más importantes nos llegan un par de semanas antes de las fiestas. Y este año, Papá Noel nos ha dejado a los españoles en exclusiva la esperada adaptación de la célebre novela de Noah GordonEl médicoestreno simultáneo con Alemania, país de origen de este blockbuster europeo. Con varios videoclips de Madonna y Rammstein y algún que otro thriller de acción de tercera, Philipp Stölzl capitanea un proyecto arriesgado que tiene todas las de perder y sin embargo sorprende por su naturaleza centrada y su gran entendimiento de lo que debe ser una épica histórica para todos los públicos.

Dejando a un lado las inevitables polémicas que conlleva la adaptación de un best-seller leído por más de medio mundo (que si han cortado este capítulo importante, que si se han inventado esto, que si no me imaginaba al protagonista con esa cara), El médico triunfa a la hora de trasladar a la pantalla la esencia del libro tras un competente ejercicio de condensación y reorganización narrativa. El metraje es extenso (y más lo será cuando se estrene como miniserie de televisión), pero no se hace interminable. Cuenta muchas cosas y abarca un longevo periodo de tiempo, pero no da la sensación de que está calzando escenas a la fuerza, acelerando o mutilando la historia para que encaje en menos tiempo (aunque sepamos que lo está haciendo). En definitiva, El médico logra ser una película en sí misma, un trabajo cinematográfico más que correcto, con valores de producción excelentes, ausencia de remilgos en los aspectos más escabrosos de la historia y buen casting (destacan Ben Kingsley y el joven protagonista, Tom Payne) que cumple de sobra el papel del cine-espectáculo para las vacaciones.

Valoración: ★★★

Caminando entre dinosaurios

Caminando entre dinosaurios (Walking with Dinosaurs 3D, Barry Cook, Neil Nightingale)

Esta producción de la BBC es la propuesta más esencialmente infantil de la cartelera. Caminando entre dinosaurios es casi una atracción de museo de ciencia para los más pequeños. Una extensión cinematográfica de todos esos programas de la cadena inglesa (y algún que otro spin-off teatral) que han acercado la paleontología a los más pequeños convirtiendo a los dinosaurios en objeto de asombro y admiración. La película de Barry Cook y Neil Nightingale está entre el documental educacional y el cuento de antes de irse a dormir, y la tecnología 3D es el reclamo definitivo para los niños que desean con todas sus fuerzas caminar entre dinosaurios.

El problema, como cabía esperar, es que no hay nada que pueda interesar mínimamente al padre que acompaña al niño, o al adulto dinófilo. La historia de Caminando entre dinosaurios pellizca de varios éxitos de animación y recuerda inevitablemente al clásico de los 80 En busca del valle encantado, pero no hay verdaderas aspiraciones más allá del aspecto visual. Una pena teniendo en cuenta que el despliegue es enorme. Claro que Caminando entre dinosaurios está hecha exclusivamente para menores de 10 años, y aunque sepamos que es posible un cine “infantil” sin límite de edad, ellos disfrutarán sin duda de las peripecias de Patchi y sus amigos.

Valoración: ★★

Crítica: Ismael

Mario Casas Ismael

Crítica escrita por David Lastra

¡Terror! ¡Pavor! Por si tuviésemos poco con el atracón de turrones y mazapanes, tenemos que aguantar la plaga de películas sentimentaloides que copan la cartelera estos días. El mismísimo día de Navidad nos ataca una cinta de esas. Una de esas que nos narra las peripecias de un pequeñuelo que busca a su padre ausente… y lo encuentra, claro, porque el que busca encuentra… pero también en el camino conoce a su superabuela y al final, al más puro estilo Hayley Mills arrejunta a los padres… ¡EH, PARA EL CARRO! Nada de eso es Ismael, Bueno, tiene el componente Marco, pero no cae en ningún momento en la temida sobredosis de lloros y azúcar que suelen manifestar estos filmes.

Gracias a una buena colección de títulos, el realizador argentino Marcelo Piñeyro se ha hecho con un lugar cuanto menos privilegiado dentro del ¿malogrado? cine español. Su Plata quemada le colocó en el mapa internacional y golosinas envenenadas como El método le hicieron conocido para el gran público. Piñeyro es un camaleón fílmico, sintiéndose cómodo tanto en el drama (dramón) familiar (político) en Kamchatka, como en las cintas policíacas del comienzo de su carrera, Caballos salvajes o la citada Plata quemada, así como la comedia con Las viudas de los jueves. En esta su primera película en cinco años, Piñeyro ha decidido volver al drama relatándonos la susodicha búsqueda de Ismael, un niño de 8 años que decide montarse en un AVE de Madrid a Barcelona para conocer a su padre biológico. Esta ilusión en la búsqueda contrasta con la indignación de la madre y la sorpresa del fantasma paterno. Este choque entre la visión infantil conciliadora  y despreocupada ante los problemas del mundo adulto es uno de los trances en los que Piñeyro demuestra mejor su buen hacer. Si en Kamchatka los infantes se preocupaban más por la dinámica de un juego de estrategia que por las purgas que la dictadura estaba llevando a cabo y sabían disfrutar de esa calma, en Ismael tenemos la inocencia y entereza (que no laciedad y pasividad) del chico que da título al film, encarnado a la perfección por el debutante Larsson do Amaral, y la pureza de su búsqueda. Sapere aude, como la expresión latina que reza su chapa, nada más.

Belén Rueda Ismael

Pero antes de conocer a su padre, le llega el turno a su abuela. Una correcta Belén Rueda, a la que no se le caen los anillos al aparecer catalogada como abuela en la gran pantalla. Eso sí, no esperéis ver a Belén caracterizada como un vejestorio. Su Nora es el arquetipo de la mujer moderna. Empresaria, dura, muy atractiva y de vuelta de todo. Un personaje muy agradecido que la actriz de Mar adentro sabe llevar muy  bien, aunque en más de una escena caiga en la reproducción mimética de una de las mujeres favoritas de este blog: Jessica Lange. Es cuanto menos gracioso ver cómo Belén fuma, fusila con su mirada, camina y supura desdén por todos los costados. La química entre Nora e Ismael es otro de los grandes aciertos de la película (y van…, y quedan…).

La gran parada de este viaje es el padre, encarnado por Mario Casas. Respeto, hermanos y hermanas. Casas está llamado a ser el actor español por excelencia para las próximas décadas. Este señor es un animal actoral en potencia, que bajo una buena dirección puede dar mucho de sí. No obstante, ya hemos podido disfrutar de más que notables interpretaciones en películas como Grupo 7 de Alberto Rodríguez, Las brujas de Zugarramurdi de Álex de la Iglesia, La mula de Michael Radford y, por qué no decirlo, Mentiras y gordas de Albacete y Menkes. Dejando aparte esta defensa, centrémonos en su labor en Ismael. Félix es el padre ausente. Un niño grande que se vio con un vástago y no vio otra solución que soltar una bomba de humo y salir por patas (no se admiten chistes sobre la cojera del personaje). ¿Culpable? Un rato largo. ¿Humano? Una jartá. Casi diez años después, Félix es un profesor guayón de jóvenes con problemas… pero lejos de ser un santo, Félix tiene una doble cara: la del solitario, la de la venganza y la envidia, la del pene antes del corazón. Esa dualidad y el consiguiente desencanto ante los actos de Félix dota a Ismael (película) de una sorprendente amargura. Aquí no hay “Let’s Get Together posible, aquí hay refrotes y culpa por doquier. Casas puede (y debería dar) bastante guerra en el apartado a mejor interpretación masculina en los próximos Goya.

MARIO CASAS BELÉN RUEDA ISMAEL

La válvula de escape cómica viene de la mano de un Sergi López que con el piloto automático o no, siempre sabe cómo hacer que sus personajes funcionen a la perfección. En esta ocasión, su bonachón Jordi, creador de un one-hit-wonder y propietario de un hotelito, es el contrapeso a la estresante existencia de Nora, creando ambos una pareja cómica de lo más simpática.  Igualmente correctos están Ella Kweku (espectacular su rabia y desesperación en la escena de la playa con Ismael) y Juan Diego Botto, como su pareja y padre oficial del pequeño.

Ismael acierta de lleno en la acotación dramática de los personajes, así como en la representación de conflictos familiares. El trabajo sobre las emociones, tanto por parte del realizador como de los intérpretes, es clave para que este largometraje no se acerque lo más mínimo al campo de los telefilms de sobremesa (en el sentido casposo y despectivo del término), dotándole de una humanidad realista tremendamente conmovedora.

Valoración: ★★★½

Lo más fuertecito 2013 (televisión)

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Este 2013 ha sido el año de la caída definitiva de las networks ante los canales de pago. Las generalistas no levantan cabeza, y cada vez tienen menos audiencia (sorprendentemente, Fox se ha recuperado mucho este año). Por el contrario, las series de cable ya no solo funcionan como delicatessen para los paladares seriéfilos más refinados, sino que se han convertido en éxitos masivos de audiencia. Juego de Tronos, The Walking Dead y Breaking Bad están entre las series más vistas y comentadas del año, pulverizando récords invictos desde hace años. 2013 también ha sido el año de Netflix, y por consiguiente, el año en el que la industria se ha dado cuenta por fin de que los hábitos de consumo de televisión han cambiado para siempreOrange Is the New Black, House of Cards y en menor medida Arrested Development han demostrado que eso de ver la tele en la tele es cosa del pasado, y han inaugurado oficialmente una nueva era de la televisión (una que nosotros, como usuarios, inauguramos hace tiempo): la del binge-watching.

El año pasado nos despedimos de varios de los buques insignia de la 3ª Edad Dorada de la TV. Y este año hemos dicho adiós a la serie moderna por excelencia, Breaking Bad. Hemos visto la peor temporada de Homeland hasta ahora, nos hemos dividido más que nunca opinando sobre Lena Dunham y sus Girls, nos hemos reunido con los Bluth después de muchos años, hemos sufrido juntos con “Las lluvias de Castamere”, nos hemos despedido de los trabajadores de Dunder Mifflin y de Liz Lemon & co. Pero nada resume mejor este 2013 que acaba como la recta final de Breaking Bad, el acontecimiento televisivo más influyente de los últimos años. Eso sí, a pesar de que la serie de Vince Gilligan ha eclipsado buena parte de la producción catódica de 2013, podemos confirmar que este ha sido un año muy interesante para la tele.

A continuación tenéis “Lo más fuertecito 2013”, un resumen del año según mi experiencia seriéfila. Me gustaría aclarar y explicar todas las categorías, puesto que doy por sentado que os resultará extraña la inclusión de algunas series y, por supuesto, notaréis alguna que otra ausencia. Pero si lo hiciera no terminaríamos nunca. Como amantes de las series de televisión, sabéis lo difícil que es estar al día con todas las que hay en emisión. Este año me he aplicado como ninguno, pero la abundancia de series complica la tarea. Dicho esto, creo que, salvando un par de series que me gustan pero no he conseguido llevar al día, he conseguido cubrir más terreno que nunca. Tanto es así que algunas categorías me han proporcionado más de un dolor de cabeza.

743333306Mi decisión de reducir las menciones a 5 en cada categoría para que no se me vaya esto de las manos me ha obligado a dejar fuera muchas series e intérpretes que merecen todo el reconocimiento del mundo: In the Flesh, Claire Danes, Uzo Aduba, Natasha Lyonne (y todas las actrices de OITNB, que pueden rellenar ellas solas dos categorías de interpretación), mi guilty pleasure The Carrie Diaries, Jessica Lange… En general, el talento intepretativo femenino se sale este año de la gráfica. Mientras que no me ha sido muy difícil elegir a los mejores actores de 2013, me las he visto canutas para reducir las listas de actrices, dejando fuera con todo el dolor de mi alma a Christina Hendricks, Morena Baccarin, Tatiana Maslany, Vera Farmiga, Krysten Ritter, Kat Dennings, Kristen Bell, Julie Bowen, Jane Levy y otras grandes intérpretes de 2013. Aún así, creo que estaréis más que contentos con los “premiados”. Y si no es así, ya sabéis, se abre el debate en los comentarios.

Por último, quería hacer una aclaración con respecto a la división de categorías por géneros. No cabe duda de que la televisión moderna está caracterizada por una hibridación absoluta de drama y comedia. Por ello, estas categorías han pasado a referirse más a la duración y formato de una serie que al género predominante de sus guiones. Como reflejo de esta “confusión” de géneros encontraréis uno de los episodios más melancólicos y deprimentes del año como “Mejor episodio de comedia”, y uno de los más divertidos de su serie en “Mejor episodio de drama”. No hay drama sin comedia, y viceversa, eso está claro. Bueno, dejo de dar la brasa y os presento “Lo más fuertecito 2013”:

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Mejor drama*

Mad Men

Finalistas:
2. Breaking Bad
3. Juego de Tronos
4. House of Cards
5. American Horror Story: Coven

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Mejor comedia

Girls

Finalistas:
2. 30 Rock
3. Parks and Recreation
4. It’s Always Sunny in Philadelphia
5. The Office

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Mejor episodio de drama (40-60 minutos)

“Ozymandias” (5.14), de Breaking Bad

Finalistas:
2. “For Immediate Release” (6.06), de Mad Men
3. “In Care of” (6.13), de Mad Men
4. “Las lluvias de Castamere” (3.09), de Juego de Tronos
5. “Life Matters” (6.09), de True Blood

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Mejor episodio de comedia (20-30 minutos)

“One Man’s Trash” (2.05), de Girls

Finalistas:
2. “Bad Friend” (2.03), de Girls
3. “Leslie and Ben” (5.13), de Parks and Recreation
4. “Turkey in a Can” (4.05), de Bob’s Burgers
5. “David and Mia” (1.01), de Dates

Ann Gunn

Mejor actriz de drama

Anna Gunn (Breaking Bad)

Finalistas:
2. Sharon Rooney (My Mad Fat Diary)
3. Robin Wright (House of Cards)
4. Michelle Fairley (Juego de Tronos)
5. Elisabeth Moss (Mad Men)

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Mejor actor de drama

Bryan Cranston (Breaking Bad)

Finalistas:
2. Jon Hamm (Mad Men)
3. Kevin Spacey (House of Cards)
4. Mads Mikkelsen (Hannibal)
5. Liev Schreiber (Ray Donovan)

Amy Poehler

Mejor actriz de comedia

Amy Poehler (Parks and Recreation)

Finalistas:
2. Julia Louis-Dreyfus (Veep)
3. Lena Dunham (Girls)
4. Martha Plimpton (Raising Hope)
5. Tina Fey (30 Rock)

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Mejor actor de comedia

Tony Hale (Arrested Development, Veep)

Finalistas:
2. Garret Dillahunt (Raising Hope)
3. Ty Burrell (Modern Family)
4. David Duchovny (Californication)
5. James Van Der Beek (Don’t Trust the B—- in Apartment 23)

Taryn Manning

Mejor actriz secundaria

Taryn Manning (Orange Is the New Black)

Finalistas:
2. Sarah Hyland (Modern Family)
3. Allison Williams (Girls)
4. Kathy Bates (American Horror Story: Coven)
5. Cloris Leachman (Raising Hope)

Aaron Paul

Mejor actor secundario

Aaron Paul (Breaking Bad)

Finalistas:
2. Peter Dinklage (Juego de Tronos)
3. Corey Stoll (House of Cards)
4. Vincent Kartheiser (Mad Men)
5. Danny DeVitto (It’s Always Sunny in Philadelphia)

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Mejor interpretación infantil

Kiernan Shipka (Mad Men)

Finalistas:
2. Elanor Anne Wenrich (Breaking Bad)
3. Maisie Williams (Juego de Tronos)
4. Aubrey Anderson-Emmons (Modern Family)
5. Art Parkinson (Juego de Tronos)

Matt Damon House of Lies

Mejor estrella invitada

Matt Damon (House of Lies)

Finalistas:
2. James Franco (The Mindy Project)
3. John Cameron Mitchell (Girls)
4. Timothy Olyphant (The Mindy Project)
5. Donald Glover (Girls)

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Robaescenas del año

Angela Bassett (American Horror Story: Coven)

Finalistas:
2. Anna Camp (True Blood)
3. Jay R. Ferguson (Mad Men)
4. Taryn Manning (Orange Is the New Black)
5. Kristin Bauer van Straten (True Blood)

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Mejor reparto coral

Orange Is the New Black

Finalistas:
2. Modern Family
3. The Office 
4. It’s Always Sunny in Philadelphia
5. Parks and Recreation

My Mad Fat Diary

Mejor nuevo drama

My Mad Fat Diary

Finalistas:
2. In the Flesh 
3. House of Cards 
4. Orange Is the New Black
5. The Americans

Dates

Mejor nueva comedia

Dates

Finalistas:
2. Brooklyn Nine-Nine

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Mejor piloto

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D., “Pilot”

Finalistas:
2. Brooklyn Nine-Nine, “Pilot”
3. The Americans, “Pilot”
4. Masters of Sex, “Pilot”
5. Bates Motel, “First You Dream, Then You Die”

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Mejor series finale

The Office, “Finale”

Finalistas:
2. Breaking Bad, “Felina”
3. 30 Rock, “Last Lunch”
4. American Horror Story: Asylum, “Madness Ends”
5. The Big C, “The Finale”

Bob's Burgers

Mejor serie de animación

Bob’s Burgers

Finalistas:
2. Hora de aventuras
3. Futurama
4. Archer

Community S4

Mejor serie con su peor temporada en 2013

Community

Finalistas:
2. Homeland
3. Arrested Development
4. Sons of Anarchy
5. Teen Wolf

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Peor estreno del año

Dads

Finalistas:
2. Sean Saves the World
3. Under the Dome
4. Ironside
5. The Following

Tina Belcher

Personaje televisivo del 2013

Tina Belcher (Bob’s Burgers)

Finalistas:
2. Pennsatucky (Orange Is the New Black)
3. Hannah Horvath (Girls)
4. Rae Earl (My Mad Fat Diary)
5. Todas las clones de Orphan Black

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Villano del año

Walder Frey (David Bradley, Juego de Tronos)

Finalistas:
2. Francis Underwood (Kevin Spacey, House of Cards)
3. Hannibal Lecter (Mads Mikkelsen, Hannibal)
4. Sadie Saxton (Molly Tarlov, Awkward.)
5. Sarah Newlin (Anna Camp, True Blood)

And The Soft Opening

Pareja no romántica con más química

Max Black y Caroline Channing (2 Broke Girls)

Finalistas:
2. Liz Lemon y Jack Donaghy (30 Rock)
3. Finn y Jake (Hora de aventuras)
4. Stiles Stilinski y Scott McCall (Teen Wolf)
5. Hannibal Lecter y Will Graham (Hannibal)

Parks and Recreation - Season 5

Pareja romántica con más química

Leslie Knope y Ben Wyatt (Parks and Recreation)

Finalistas:
2. Pam Beesly y Jim Halpert (The Office)
3. Piper Chapman y Alex Vause (Orange Is the New Black)
4. Hannah Horvath y Adam Sackler (Girls)
5. Derek Shephard y Meredith Grey (Anatomía de Grey)

Alison Brie

Guapa de la tele 2013

Alison Brie

Finalistas:
2. January Jones
3. Allison Williams
4. Kat Dennings
5. Oona Chaplin

Alexander Skarsgard

Guapo de la tele 2013

Alexander Skarsgård

Finalistas:
2. James Wolk
3. Tyler Hoechlin
4. Nikolaj Coster-Waldau
5. Jon Hamm

*Quizás peque de precipitado, pero necesito adelantarme a aquellos que cuestionen la serie dramática nº1 en mi lista. Si me habéis leído a lo largo del año, no os extrañará, pero para los que no me conocen muy bien, un año más sigo en mis trece: Muchos piensan que a Mad Men se le ha pasado su momento. Puede que tengan razón. La serie ya no atrae tanta atención como hace unos años. Pero me parece un error enorme confundir su pérdida de “hype” con un bajón de calidad. En mi opinión, Mad Men sigue siendo la mejor serie de la actualidad, y no solo no ha bajado la guardia en ningún momento, sino que cada año se exige más de sí misma, evoluciona, cambia y arriesga como ninguna otra, sin importar el feedback del espectador o el crítico, precisamente porque su principal interés es la historia en sí misma. Solo Breaking Bad se ha comparado este año al detallismo, la complejidad, el riesgo y la perfección formal y discursiva de Mad Men. Pero yo no me llegué a enamorar nunca de Walter White, y en cambio, casi 7 años después, sigo loco perdido por Don, Betty, Joan y Peggy, y sobre todo, por la cabeza de Matthew Weiner. Qué le vamos a hacer. Soy un hombre fiel. Porque mi amor catódico todavía no me ha dado razones para dejar de serlo.

Lo más fuertecito 2013 (cine)

Before Midnight 2013

Mejor película

Antes del anochecer (Before Midnight, Richard Linklater)

Finalistas:
2. La vida de Adèle (La vie d’Adèle, Abdellatif Kechiche)
3. Las ventajas de ser un marginado (The Perks of Being a Wallflower, Stephen Chbosky)
4. Gravity (Alfonso Cuarón)
5. The Master (Paul Thomas Anderson)

Ver top 20 completo

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Mejor director

Paul Thomas Anderson (The Master)

Finalistas:
2. Steve McQueen (12 años de esclavitud)
3. Abdellatif Kechiche (La vida de Adèle)
4. Paolo Sorrentino (La gran belleza)
5. Woody Allen (Blue Jasmine)

Cate Blanchett

Mejor actriz

Cate Blanchett (Blue Jasmine)

Finalistas:
2. Adèle Exarchopoulos (La vida de Adèle)
3. Scarlett Johansson (Don Jon)
4. Julia Louis-Dreyfus (Sobran las palabras)
5. Amy Acker (Mucho ruido y pocas nueces)

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Mejor actor

Tom Hanks (Capitán Phillips)

Finalistas:
2. Joaquin Phoenix (The Master)
3. Geoffrey Rush (La mejor oferta)
4. Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud)
5. Ryan Gosling (Blue Valentine, Cruce de caminos, Solo Dios perdona)

Kristin Scott Thomas

Mejor actriz secundaria

Kristin Scott Thomas (Solo Dios perdona)

Finalistas:

2. Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud)
3. Amy Adams (The Master)
4. Léa Seydoux (La vida de Adèle)
5. Sally Hawkins (Blue Jasmine)

Leonardo DiCaprio

Mejor actor secundario

Leonardo DiCaprio (Django desencadenado)

Finalistas:

2. Michael Fassbender (12 años de esclavitud)
3. James Franco (Spring Breakers)
4. Daniel Brühl (Rush)
5. Matthew McConaughey (Mud)

Kristen Bell

Mejor interpretación de doblaje

Kristen Bell (Frozen: El reino del hielo)

Finalistas:

2. Charlie Day (Monstruos University)
3. Helen Mirren (Monstruos University)
4. Josh Gad (Frozen: El reino del hielo)
5. Benedict Cumberbatch (El Hobbit: La desolación de Smaug)

Before Midnight

Mejor guión

Antes del anochecer (Julie Delpy, Ethan Hawke, Richard Linklater)

Finalistas:

2. La mejor oferta (Giuseppe Tornatore)
3. Mud (Jeff Nichols)
4. La cabaña en el bosque (Drew Goddard, Joss Whedon)
5. The Master (Paul Thomas Anderson)

Spring Breakers

Mejor fotografía

Spring Breakers (Benoît Debie)

Finalistas:

2. Rush (Anthony Dod Mantle)
3. Solo Dios perdona (Larry Smith)
4. Stoker (Chung-hoon Chung)
5. Trance  (Anthony Dod Mantle)

La gran belleza

Mejor montaje

La gran belleza (Cristiano Travaglioli)

Finalistas:

2. 12 años de esclavitud (Joe Walker)
3. Cruce de caminos (Jim Helton, Ron Patane)
4. Blue Valentine (Jim Helton, Ron Patane)
5. Gravity (Alfonso Cuarón, Mark Sanger)

M83 Oblivion

Mejor banda sonora original

Oblivion (M83, Anthony Gonzalez, Joseph Trapanese)

Finalistas:

2. La mejor oferta (Ennio Morricone)
3. The Master (Jonny Greenwood)
4. Stoker (Clint Mansell)
5. Bestias del sur salvaje (Dan Romer, Behn Zeitlin)

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Mejor canción original

“Oblivion” (feat. Susanne Sundfør), M83 (Oblivion)

Finalistas:

2. “Let It Go” (escrita por Kristen Anderson-Lopez, Bobby Lopez; interpretada por Idina Menzel)
3. “Young and Beautiful”, Lana Del Rey (El gran Gatsby)
4. “Atlas”, Coldplay (Los juegos del hambre: En llamas)
5. “Dull Tool”, Fiona Apple (Si fuera fácil)

Anna Karenina

Mejor maquillaje, peluquería y vestuario

Anna Karenina

Finalistas:

2. Stoker
3. Django desencadenado
4. Lincoln
5. Rush

Anna

Mejor diseño de producción

Anna Karenina

Finalistas:

2. Lincoln
3. Django desencadenado
4. Los juegos del hambre: En llamas
5. El juego de Ender

GRAVITY

Mejores efectos visuales

Gravity

Finalistas:

2. Star Trek en la oscuridad
3. Iron Man 3
4. Oblivion
5. Rush

Elsa Frozen

Mejor película de animación

Frozen: El reino del hielo

Finalistas:

2. Monstruos University

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Mejor película española

Los amantes pasajeros (Pedro Almodóvar)

Finalistas:

2. Grand Piano (Eugenio Mira)
3. 3 bodas de más (Javier Ruiz Caldera)
4. Alacrán enamorado (Santiago Zannou)
5. Las brujas de Zugarramurdi (Álex de la Iglesia)

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Personalidad del año (aka Rey/Reina de Internet)

Tom Hiddleston

Finalistas:

2. Jennifer Lawrence
3. James Franco
4. Anna Kendrick
5. Josh Hutcherson

THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER

Revelación del año (aka De repente se me enamora el alma)

Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado, Un invierno en la playa, Percy Jackson y el Mar de los Monstruos)

Finalistas:

2. Adèle Exarchopoulos (La vida de Adèle)
3. Jane Levy (Posesión infernal)
4. Liam James (El camino de vuelta)
5. One Direction (One Direction: This Is Us)

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Mejor cameo (saltar categoría si se considera spoiler)

Fanny Ardant (La gran belleza)

Finalistas:

2. Martin Scorsese (One Direction: This Is Us)
3. Channing Tatum (Juerga hasta el fin)
4. Sigourney Weaver (La cabaña en el bosque)
5. Chris Evans (Thor: El mundo oscuro)

Jenna Malone

Robaescenas del año

Jenna Malone (Los juegos del hambre: En llamas)

Finalistas:

2. Ezra Miller (Las ventajas de ser un marginado) 
3. Tom Hiddleston (Thor: el mundo oscuro)
4. Allison Janney (El camino de vuelta)
5. Melissa McCarthy (Si fuera fácil)

Una cuestión de tiempo

Pareja con más química de 2013

Domhnall Gleeson y Rachel McAdams (Una cuestión de tiempo)

Finalistas:

2. Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux (La vida de Adèle)
3. Julia Louis-Dreyfus y James Gandolfini (Sobran las palabras)
4. Ethan Hawke y Julie Delpy (Antes del anochecer)
5. Zachary Quinto y Chris Pine (Star Trek en la oscuridad)

THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER

Momento musical del año

“Come on Eileen”: Charlie en el baile del instituto (Las ventajas de ser un marginado)

Finalistas:

2.  Ryan Gosling canta “You Always Hurt the One You Love” mientras Michelle Williams baila en Blue Valentine 
3. “¿Preparados para la batalla?”: Enfrentamiento callejero entre coros acapella en Dando la nota
4. “Let It Go”: Elsa construye su castillo de hielo en las montañas en Frozen: El reino del hielo
5. James Franco canta “Everytime” de Britney Spears en Spring Breakers

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Nuevo momento icónico en la Cultura Popular

James Franco hace una felación a una pistola en Spring Breakers

Finalistas:
2. Spock y Kirk juntan las manos a través del cristal en Star Trek en la oscuridad
3. El pelo azul de Léa Seydoux en La vida de Adèle
4. Emma Watson saca la lengua bailando en The Bling Ring y corta un pene gigante con un hacha en Juerga hasta el fin
5. Jane Levy se corta la lengua con un cutter en Posesión infernal

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Escena WTF del año (saltar categoría si se considera spoiler)

Cameron Diaz se f***a un ferrari en El consejero

Finalistas:

2. Vin Diesel vuela (literalmente) para rescatar a Michelle Rodríguez en Fast & Furious 6
3. El semidesnudo gratuito de Alice Eve en Star Trek en la oscuridad
4. La secuencia final de The Lords of Salem
5. El giro final de Un lugar donde refugiarse

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Escena más caliente de 2013

Clark Kent (Henry Cavill) en llamas (El hombre de acero)

Finalistas:
2. El dueto a piano de India (Mia Wasikowska) y su tío Charlie (Matthew Goode) en Stoker
3. Los 8 minutos de sexo entre Adèle y Emma en La vida de Adèle
4. Scarlett Johansson en la barra de la discoteca en Don Jon
5. Álex González y Judith Diakhate en la cama en Alacrán enamorado

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Película más infravalorada del año

Posesión infernal (Fede Álvarez)

Finalistas:

2. Solo Dios perdona (Nicolas Winding Refn)
3. Si fuera fácil (Judd Apatow)
4. Memorias de un zombie adolescente (Jonathan Levine)
5. El hombre de acero (Zack Snyder)

Spring

Película más sobrevalorada del año

Spring Breakers (Harmony Korine)

Finalistas:

2. La caza (Thomas Vinterberg)
3. Weekend (Andrew Haigh)
4. Laurence Anyways (Xavier Dolan)
5. Prisioneros (Denis Villeneuve)

PACIFIC RIM

Mayor bluff de 2013

Pacific Rim (Guillermo del Toro)

Finalistas:

2. Juerga hasta el fin (Seth Rogen, Evan Goldberg)
3. Oblivion (Joseph Kosinski)
4. Guerra mundial Z (Marc Foster)
5. Bienvenidos al fin del mundo (Edgar Wright)

Pitch Perfect

Mejor guilty pleasure

Dando la nota (Jason Moore)

Finalistas:

2. Asalto al poder (Roland Emmerich)
3. Somos los Miller (Rawson Marshall Thurber)
4. Ahora me ves… (Louis Leterrier)
5. On the Road (Walter Salles)

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Peor película de 2013

Niños grandes 2 (Dennis Dugan)

Finalistas:

2. Viral (Lucas Figueroa)
3. Un lugar donde refugiarse (Lasse Hallström)
4. Ayer no termina nunca (Isabel Coixet)
5. R.I.P.D. Departamento de policía mortal (Robert Schwentke)

Observación: Esta lista está compuesta exclusivamente por películas estrenadas en España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2013.

Las 20 mejores películas de 2013 – Una lista de Fuertecito

La siguiente lista está compuesta exclusivamente por películas estrenadas en España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2013.

Spring Breakers

20. Spring Breakers (Harmony Korine)

Probablemente sea la película más sobrevalorada del año. Incluso de la década. Pero lo que está claro es que Spring Breakers marca. Vamos, que los (pocos) que la han tachado de “olvidable” seguirán recordando a todos durante años lo olvidable que es. El trabajo más comercial (es un decir) de Harmony Korine es un tratado absolutista y nihilista sobre una generación de adolescentes hedonistas (sí, cumple con todos los -istas) protagonizado por cuatro (más bien tres) maniquíes intercambiables en bikini. A golpe de dubsteptwerking y hip hopSpring Breakers nos taladra con el vacío más pesadillesco. Harmony va sobrado de pretensión (¿tiene derecho a generalizar así?) y roza la narcolepsia narrativa en su intento de trasladar a la pantalla su pesimista discurso, pero no cabe duda de que Spring Breakers es una obra importante, un documento exagerado, afectado e iconoclasta que ataca los sentidos con su espléndida factura y espíritu destroyer. La única película de esta lista (en un simbólico último puesto) que está incluida no tanto por lo que pienso de ella sino por su impacto a lo largo de 2013.

Tom Hanks

19. Capitán Phillips (Captain Phillips, Paul Greengrass)

La introspectiva y soberbia interpretación de Tom Hanks es la clave para que el enfoque de Greengrass resulte efectivo. Pero no es hasta los últimos cinco minutos de la película cuando, en retrospectiva, nos percatamos del increíble trabajo de Hanks y su papel en la cruda dramatización que pone en marcha Greengrass. La inolvidable y descarnada escena final da sentido a todo, es la catarsis definitiva. Nos derrumbamos con Richard, con Hanks, un hombre derrotado no solo por la aterradora experiencia personal que acaba de vivir, sino también por haber contemplado de primera mano el horror del terrorismo y los efectos del capitalismo en los países subdesarrollados (“no es mi sangre”). Casi sin que nos percatemos de lo que está haciendo, sin entrar en grandes reflexiones ni emitir juicios morales recalcitrantes, un Greengrass metódico y casi invisible nos deja huella con el inteligente estudio de un personaje extraordinario. [Crítica completa]

The Bling Ring (2013)

18. The Bling Ring (Sofia Coppola)

Más corrosiva que nunca (aunque no lo parezca a simple vista), la directora de Lost in Translation elabora con The Bling Ring un divertido, descorazonador, y a ratos aterrador tratado sobre el culto a la fama y el lujo a través de un grupo de adolescentes cegados por el destello y la ostentación de las marcas de alta costura. Niñas (y un niño) pertenecientes a familias acomodadas, “educadas” en casa con chándals de Juicy Couture y alfabetizadas gracias a sus manuales de papel couché y revistas de moda de dos kilos y medio. Manteniendo una distancia prudencial con su discurso (que puede confundirse con reivindicación o admiración), y sin querer sacar grandes conclusiones sobre una generación (pero casi haciéndolo), Coppola satiriza sobre el vacío existencial de unos chavales definidos y anulados por sus parafilias. [Crítica completa]

Mud

17. Mud (Jeff Nichols)

En Mud, Nichols emplea las mismas herramientas narrativas y estilísticas que en su anterior obra (Take Shelter), pero las reorganiza para enarbolar un relato sobre la adolescencia y la pérdida de la inocencia. Mud huele a tierra mojada del Misisipi, a la América profunda de los grandes lagos y la vida pesquera, a rudos hombres con grandes botas que no han conocido más ducha que el agua dulce del río, a hastío y resignación. Nichols, que escribe también el guión, cultiva con pasión contenida la tradición de los relatos clásicos norteamericanos en una película que cuenta la transición hacia la vida adulta de sus particulares Tom Sawyer y Huckleberry Finn. […] Mud fluctúa entre la ensoñación y el idealismo de la infancia que comprende el amor en términos absolutos y la dura realidad de la vida, en la que hace falta algo más que preguntar “¿quieres ser mi novia?” para sellar un contrato amoroso para la eternidad. [Crítica completa]

Tom Hiddleston Chris Hemsworth

16. Thor: El mundo oscuro (Thor: The Dark World, Alan Taylor)

Únicamente por el alto contenido autorreflexivo, los guiños a las otras franquicias marvelianas, los cameos y las escenas post-créditos, la película supone una experiencia plenamente satisfactoria para el fan del Universo Cinematográfico de Marvel, una que deja con ganas de más, y cuanto antes mejor. El éxito de la estrategia queda así demostrado. Thor: El mundo oscuro supone una muy divertida y oportuna incursión en el Marvel más festivo, el de los puentes de arco iris y los trajes barrocos, sin descuidar la acción más espectacular. […] Y además de seguir garantizando nuestra fidelidad para los siguientes capítulos, la película nos da todo el Loki que deseábamos y más. Loki leyendo, Loki llorando, Loki piropeando a su hermano, Loki riéndose de todos (de nosotros los primeros), Loki siendo un cabrón, Loki melena al viento. ¿Para cuándo una trilogía spin-off de Loki? [Crítica completa]

Blue Jasmine

15. Blue Jasmine (Woody Allen)

Abordar en el cine una enfermedad mental con cierta profundidad y sin caer en tremendismos o afectaciones es una tarea complicada. Convertir el trastorno psicológico en un recurso cómico efectivo sin ofender o traspasar la delgada línea entre el buen gusto y lo políticamente incorrecto requiere aún más maña. Blue Jasmine es extraordinaria porque su director y guionista, Woody Allen, hace todo eso y más. A base de diálogos punzantes (como de costumbre), matices muy sutiles y brutal perspicacia antropológica (como cuando es el mejor Woody Allen que puede ser), el director levanta una complejamente sencilla historia con un claro epicentro: la arrebatadora interpretación de Cate Blanchett. [Crítica completa]

One Direction This Is Us

14. One Direction: This Is Us (Morgan Spurlock)

This Is Us no es A Hard Day’s Night, pero bien podría haberlo sido. Lo que sí es es una de las películas más divertidas y emotivas del año. Así de claro. […] También proporciona momentos sorprendentemente introspectivos y reveladores capaces de provocar más de un nudo en la garganta: una tímida pero valiosa reflexión sobre la fama por parte de los protagonistas de la historia y las declaraciones de los padres de las criaturas, que fluctúan entre el orgullo más exaltado y la tristeza más profunda. Si hay una escena que engloba este agridulce sentimiento a la perfección es aquella en la que Liam vuelve a casa durante unos días de descanso de la gira y se encuentra con un recortable de cartón a tamaño natural de sí mismo en su habitación. Su madre lo usa para sentir que su hijo sigue en casa. ¿Reír o llorar? [Crítica completa]

Frozen El reino del hielo

13. Frozen: El reino del hielo (Frozen, Chris Buck, Jennifer Lee)

En 2013, Disney ha hallado por fin el puente más estable entre pasado y futuro. Con Frozen: El reino del hielo el estudio recupera el lustre de sus mejores años sin dejar de mirar hacia delante, para darnos el mejor Clásico Disney en más de una década. […] Buck y Lee sacan todo el partido a la mejor animación 3D y orquestan un portentoso e imaginativo espectáculo visual con bellísimos pasajes que dejan sin aliento (atención a la escena en la que Elsa construye su castillo). Afortunadamente, en esta ocasión el resto de elementos están a la altura del despliegue de medios. Frozen está cargada de momentos de calidez abrumadora, de comedia inteligente y magia espectacular. […] Y por último (pero no por ello menos importante), Frozen se erige como un colosal y esplendoroso musical de Broadway. [Crítica completa]

Solo Dios perdona

12. Solo Dios perdona (Only God Forgives, Nicolas Winding Refn)

En esta su última aventura antes de ponerse manos a la obra con Barbarella, Nicolas Winding Refn juega a ser Gaspar Noé y no sale mal parado. El director de Drive adapta de manera inteligente el saber hacer del enfant terrible franco-argentino tanto en lo argumental (Noé es un maestro de la venganza visceral), como en lo visual y su peculiar manera de representar la violencia de un modo explícito y desagradable (aunque en este caso, Winding Refn no llegue a ir tan lejos como su amigo). No obstante, el realizador de Irreversible aparece destacado en los agradecimientos de Solo Dios perdona (Only God Forgives) (Texto de David Lastra) [Crítica completa]

12 años de esclavitud

11. 12 años de esclavitud (12 Years a Slave, Steve McQueen)

12 años de esclavitud es un triunfo absoluto del cine, un trabajo comprometido y visceral en el que Steve McQueen lleva a cabo un valioso documento sobre la esclavitud en Norteamérica que bien podría haberse titulado 12 Oscars, por favor. McQueen evita los excesos melodramáticos y dosifica esa frialdad calculada que ha caracterizado su cine hasta ahora para levantar una obra inmensa, conmovedora, descarnada. Una historia contada desde la distancia adecuada (con cierto aire europeo) para que el espectador experimente de primera mano el dolor, sin sacrificar por ello la reflexión. 12 años de esclavitud es un gran relato norteamericano, un film magistralmente dirigido y acompasado (prodigiosas elipsis invisibles), e interpretado en carne viva. La experiencia inolvidable que supone la película se resume en dos de los planos más brillantes del año: las cuerdas del violín de Solomon Northup rompiéndose al darse de sí y el catártico momento en el que un inconmensurable Chiwetel Ejiofor rompe la cuarta pared y nos hace partícipes directos de su horrible experiencia. Absolutamente arrolladora.

Si fuera fácil

10. Si fuera fácil (This Is 40, Judd Apatow)

Judd Apatow no firma feel-good movies, sino más bien feel-depressed movies. Y This Is 40 no es una excepción. Su cine es cada vez menos complaciente, sus personajes más agrios -ni el adorable Paul Rudd se salva-, y el público estadounidense ya no responde a él con el mismo entusiasmo. […] El rechazo de Apatow a establecer una clara distinción entre géneros está afianzando su estilo y su tesis, a la vez que lo distancia del gran público. Para él, comedia y drama son lo mismo, y no hay risa sin dolor. Por eso su cine es cada vez más autobiográfico. This Is 40 es una sesión de terapia para el matrimonio Apatow-Mann, un aireo de trapos sucios, inseguridades y diferencias que de alguna manera sirve para sobrellevar su propia crisis de los 40. El director universaliza su experiencia personal, y se ofrece a él y a su familia como sujetos de pruebas con los que el espectador se compara en todo momento. Puede ser una experiencia algo incómoda, pero si fuera fácil, no sería una película de Judd Apatow. [Crítica completa]

Nana

9. Nana (Valérie Massadian)

Primitiva y salvaje en el sentido más precioso y puro de la palabra, es decir, “donde viven los niños”. Nana se presta a ser llamada “cuento” o “fábula“, pero es mucho más que eso. Es una mirada a la niñez descontaminada y sincera, temeraria y naturalista. Un sueño de regresión, donde lo perturbador es mágico y el mundo es un lugar posible de abarcar, entender y reinar por una niña de 4 años. Es mejor no entrar demasiado en detalle sobre lo que ocurre en esta película, puesto que su experiencia trasciende cualquier tipo de concreción y no hay tal cosa como un argumento que pueda resumirla. [Crítica completa]

La cabaña en el bosque

8. La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, Drew Goddard)

La cabaña en el bosque es una comedia de terror (con un pie en el sci-fi) que desarma los mecanismos argumentales del género en un astuto ejercicio de deconstrucción (o autopsia) narrativa. Aportando una visión fresca y original como hiciera Pesadilla en Elm Street (Wes Craven) en los 80, y revitalizando el género con altas dosis de sátira y humor meta, como Scream en los 90, La cabaña en el bosque aporta una nueva perspectiva que reajusta nuestras expectativas (no sin antes manipularlas habilidosamente) y condiciona toda la producción terrorífica posterior. […] Whedon y Goddard se adueñan de todos, absolutamente todos, los lugares comunes del slasher, y orquestan un inteligente espectáculo de tramoya que no cesa en ningún momento de sorprender y sublimar. [Crítica completa]

Jane Levy

7. Posesión infernal (Evil Dead, Fede Álvarez)

Absolutamente enervante y desquiciante, burra y demencial. […] Con el equipo de productores original -Raimi, Tapert y el gran Bruce Campbell- y bajo la mirada de un director novel, la película se mantiene más o menos fiel a su referente, pero se adapta a las sensibilidades de la muy experimentada y suspicaz audiencia. […] ¿Cómo acometer la empresa de hacer una nueva Evil Dead cuando es, oficialmente, la tercera versión de la historia, y sobre todo, cuando ya se han explicitado y desmitificado todos sus mecanismos narrativos en La cabaña en el bosque? Muy sencillo: yendo más allá que todas ellas juntas. [Crítica completa]

La gran belleza

6. La gran belleza (La grande bellezza, Paolo Sorrentino)

La fiesta con la que Paolo Sorrentino abre La gran belleza es una de las secuencias mejor rodadas y montadas de la historia del cine, y funciona como una declaración de intenciones a viva voz. El último trabajo de Sorrentino es una colosal stravaganza felliniana, una extensa y apasionada carta de amor a Roma, a la opulencia y la decadencia berlusconiana, al lujo de las grandes firmas de alta costura conviviendo con el espíritu mamachicho. Un vigoroso y exultante ejercicio estético arraigado en la más profunda de las melancolías. “Roma I love you, but you’re bringing me down”. [Crítica completa]

The Master

5. The Master (Paul Thomas Anderson)

Paul Thomas Anderson nos da otra lección sobre la vida (y van…). En esta ocasión construye un complicado relato fragmentado en el que transforma la vida de Freddie Quell en un baile en el que no para de cambiar de pareja. Pobre diablo, mentiroso, ciudadano del mundo, alquimista, fotógrafo, obseso sexual, converso, sectario, pero siempre violento, Freddie es un personaje monstruoso y real, y así nos lo transmite un Joaquin Phoenix inmenso. Aunque su digestión no sea tan directa o “fácil” como en sus anteriores propuestas, PTA puede estar tranquilo porque The Master es otra obra maestra dentro de su filmografía. Suena “Changing Partners” y una inexplicable sonrisa aparece en nuestras caras. Otra vez lo ha vuelto a conseguir. (Texto de David Lastra)

GRAVITY

4. Gravity (Alfonso Cuarón)

Gravity supone una experiencia única, algo que no puede compararse a nada de lo que hemos visto hasta ahora en una sala de cine, un trabajo de filigrana técnica, sonora y visual que marca un antes y un después en el medio. La de Cuarón es una de las películas más fascinantes y cautivadoras que hemos podido ver en los últimos años, un viaje que necesitamos vivir en la oscuridad de un cine, con unas gafas que en lugar de alienarnos de la historia, como suele ocurrir, nos aislarán del mundo de manera que sintamos que nosotros mismos estamos en órbita junto aSandra Bullock y George Clooney. [Crítica completa]

THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER

3. Las ventajas de ser un marginado (The Perks of Being a Wallflower, Stephen Chbosky)

Es muy probable que esas personas incapaces de olvidar aquel extraño sentimiento llamado adolescencia fueran en su día wallflowers, como Charlie, Sam y Patrick. Los que ven cosas, y de repente lo entienden todo. Los que se permiten salirse de la norma establecida y soñar. Los que pueden ser cualquier cosa y en cierto modo ya lo son: novelista, director de películas de vampiros, budista punk. Don’t dream it. Be it. Marginados, desplazados, diferentes. Únicos. […] Las ventajas de ser un marginado está repleta de instantes excelentemente articulados que retratan con acierto las profundas contradicciones de la adolescencia. Stephen Chbosky demuestra un buen ojo clínico a la hora de construir a sus personajes y hacerlos portavoces de su certera visión de la adolescencia. Y sus actores hacen un trabajo impecable a la hora de darles vida. [Crítica completa]

La vida de Adèle

2. La vida de Adèle (La vie d’Adèle, Abdellatif Kechiche)

Compuesto en gran medida a base de primeros y primerísimos primeros planos que facilitan una experiencia inmersiva absoluta, el film nos adentra en el microcosmos de una adolescente en pleno proceso de descubrimiento de su sexualidad, para pasar a continuación a explorar una relación de la manera más exhaustiva posible. Kechiche destaca a la hora de capturar la excitación y el hormigueo del enamoramiento adolescente, y su cámara dibuja con trazo certero la sensación de descubrimiento y de deseo (el plano detalle del pliegue de la axila de Emma siendo observado por Adèle es uno de los más importantes del año). […] Entregada, temeraria e inconsciente, precipitada al abismo sin paracaídas, Exarchopoulos finaliza su descarnado recital interpretativo, consumida por el personaje, sin piel, hecha trizas, convertida en ella. [Crítica completa]

Antes del anochecer

1. Antes del anochecer (Before Midnight, Richard Linklater)

Linklater sigue poseyendo la agudeza y perspicacia del Woody Allen de los 70 y 80 a la hora de aproximarse y desmenuzar las relaciones entre hombres y mujeres, pero es mucho menos sardónico, mucho más cercano que aquel. Con Antes del anochecer se acerca por momentos al Ingmar Bergman de Secretos de un matrimonio. [Antes del anochecer] nos atrapa en eternos planos secuencia con prolongados diálogos que absorben y fascinan por su naturalidad y realismo, evidenciando en ellos a unos actores en estado de gracia y un guión increíblemente brutal. Estos diálogos se clavan, y duelen, para después abandonarnos, dejarnos completamente solos, aturdidos, devastados. Nos queda volver a levantar todo desde los cimientos, reconstruir, volver a empezar, como a Jesse y Celine. […] Una película tan sencilla como profunda e inexplicable, tan ligera y divertida como cruel y dolorosa. [Crítica completa]

Menciones honoríficas: Los amantes pasajeros, Amor, Blue Valentine, Cruce de caminosUna cuestión de tiempo, Django desencadenado, Don Jon, Dos días en Nueva York, Expediente Warren: The Conjuring, Grand PianoKick-Ass 2, Una familia de Tokio, Lincoln, La mejor oferta, Memorias de un zombie adolescente, Monstruos University, Mucho ruido y pocas nueces de Joss Whedon, Parque Jurásico 3D, Rush, Star Trek en la oscuridad, Stoker.

Crítica: Sobran las palabras (Enough Said)

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Sobran las palabras (Enough Said) podría describirse utilizando la expresión que popularizó la crítica al hablar de Seinfeld: Una comedia que no va sobre nada. Protagonizada por Elaine Benes herselfSobran las palabras recoge todos los problemas y ansiedades de la madurez, y los envuelve con un casual halo de cotidianeidad y costumbrismo (a la yanqui) que nos hace pensar que no se nos está contando nada, cuando en realidad se nos está bombardeando con excelentes reflexiones y agudas observaciones sobre nuestro comportamiento social.

Nicole Holofcener, la directora de la cinta, tiene una amplia experiencia dirigiendo este tipo de personajes en televisión, sobre todo mujeres de mediana edad que se enfrentan a los horrores de pertenecer a la clase media. No en vano, Sobran las palabras posee cierto aire a sitcom posmoderna. Haber dirigido a Amy Poehler en Parks and Recreation debe haberle sido muy útil a la hora de trabajar con Julia Louis-Dreyfus, una maravillosa actriz de matices en uno de los mejores momentos de su carrera. Holofcener saca de Louis-Dreyfus, arrebatadoramente natural y encantadora, una de las mejores interpretaciones del año.

Sobran las palabras se adscribe sin lugar a dudas al género indie buenrollista que cada año nos proporciona nuestra dosis de Sobran las palabras__Pósteradorables neuras norteamericanas -en 2013 también hemos podido disfrutar de la deliciosa El camino de vuelta, con la que Sobran las palabras formaría una sesión doble perfecta. Aquí también tenemos a Toni Collette y Catherine Keener (o sea, que sobran las palabras, literalmente). A golpe de punteo de guitarra y emociones químicamente testadas, la película de Holofcener nos envuelve en una confortable cama de algodón de la que nos empuja varias veces para recordarnos que la vida también puede ser complicada (hablamos de white people problems, claro está). Sobran las palabras nos da la bienvenida a la Tierra de los Divorciados, donde todo es divertido y deprimente a partes iguales, y a base de diálogos geniales y certeros (“Estoy cansada de ser graciosa”) articula en palabras y miradas emociones abstractas con suma precisión. Para eso van todos al psicólogo en ese país.

La crisis de los 40 es una cuestión universal (como la soledad y el síndrome de nido vacío) y Holofcener la explora partiendo de una premisa muy interesante: No solo coloca a sus protagonistas, dos divorciados con hija única, en la tesitura de tener que empezar de nuevo en la (tan esencialmente yanqui) dating scene, sino que se plantea cómo sería una relación si uno de sus miembros conociera todas las manías y defectos después de la primera cita (una de las mejores del cine moderno, por cierto). Haciendo gala de un sentido del humor inteligente y sincero que sirve tanto para hacernos reír como para golpearnos con la dura realidad, Sobran las palabras se erige como la dramedia perfecta. Puede que las emociones estén meticulosamente confeccionadas, pero hay algo que no se puede planear: la excelente química entre Louis-Dreyfus y James Gandolfini (que en su penúltimo papel trabaja curiosamente en un archivo de historia de la televisión). Las inspiradísimas escenas que Eva y Albert comparten son el palpitante núcleo de una película que acaba afectándonos tal y como se propone.

Valoración: ★★★½

 

Crítica: Lluvia de albóndigas 2

Lluvia de albóndigas 2

Allá por el lejano 2009, una comedia de animación de extraño título, Cloudy with a Chance of Meatballs (increíblemente algo más convencional en español, Lluvia de albóndigas), sorprendía a pequeños y grandes con una original combinación de imaginación desbordada, energía sobrecafeinada y humor tontiligente. Cuatro años después nos llega su inevitable secuela, lógica y estúpidamente titulada Lluvia de albóndigas 2, una película confeccionada con un único objetivo en mente: la taquilla.

Lluvia de albóndigas 2 retoma la historia en el justo punto donde la dejó la primera parte. Tras la catástrofe meteo-alimenticia provocada por el FLDSMDFR, la máquina que convierte el agua en comida inventada por Flint Lockwood, regresamos a Swallow Falls, ahora convertida en una reserva natural de “comidanimales” salvajes. El FLDSMDFR ha sobrevivido y está creando alimentos Lluvia_de_Albóndigas_2_-_Cartel_Finalcon vida, dando lugar a una rica fauna de criaturas a cada cual más estrambótica. Flint, que ahora trabaja para una gran corporación dirigida por un Steve Jobs de las barritas energéticas, regresa con sus amigos a la isla para detener el FLDSMDFR y salvar el mundo de la amenaza que está provocando. Lluvia de albóndigas 2 es una evidente parodia de Parque jurásico, en la que los comidanimales hacen las veces de dinosaurios. Y por si hubiera alguna duda, Sam Sparks (voz original de Anna Faris) va vestida como Ellie Sattler (el personaje de Laura Dern en Parque jurásico).

Meatballs sigue haciendo gala de una enorme creatividad, pero en esta ocasión se reduce únicamente al apartado visual. La secuela es un hiperactivo espectáculo de luz y color que encandilará sobre todo a los más pequeños, gracias en parte a esa adorable animación cartoon que se aleja de todo lo que están haciendo los demás estudios de animación. Sin embargo, la historia que se nos cuenta esta vez viene totalmente constreñida por las normas de la animación digital más formulaica. Lluvia de albóndigas 2 es un déjà vu continuo, no porque técnicamente sea un homenaje (esto es seguramente lo que más satisfacción proporcionará al espectador adulto), sino porque ha desaparecido todo atisbo de la novedad y la frescura que caracterizaban a la primera película. De la misma manera, el sentido del humor ha sufrido una mutación genética: de rápido y agudo a rápido y tontaina. Y no me hagáis hablar del pollo.

Lluvia de albóndigas 2 se reduce a los dos chistes reciclados de siempre (incluido el recurso de los ojos de pena que puso de moda el Gato con Botas de Shrek) y un repetitivo mensaje aspiracional (el de siempre también), que además carece de toda lógica: Flint Lockwood creó un invento que ha cambiado (literalmente) el mundo, pero en esta película no es más que un aspirante hazmerreír que tiene que demostrar lo que vale, una mala excusa para calzar el imprescindible “persigue tu sueño, con esfuerzo puede ser lo que te propongas”. Lluvia de albóndigas 2 es una tosca reformulación de la historia para ajustarse al molde y hacer caja, un producto que se ha quedado con el envoltorio y ha tirado lo que había dentro.

Valoración: ★★½

American Horror Story Coven: Los miércoles vamos de negro

American Horror Story Coven

Review de “Head” (3.09) Aviso: Muchos spoilers a continuación.

Desde aquel grandísimo “Bitchcraft” (3.01), American Horror Story Coven ha tenido capítulos mejores y peores. No puedo evitar percibir cierto aire de decepción generalizada con esta temporada. Es comprensible teniendo en cuenta que Asylum elevó considerablemente el listón. También dispuso un tono más trágico y serio para la serie, algo que se ha perdido en Coven, que es lo más petardo que hemos visto en mucho tiempo en televisión (lo último que es esto para mí es un problema). Después de nueve episodios, AHS Coven llega a su punto de ebullición, y justo antes de que estalle la gran guerra de Nueva Orleans, tenemos parón navideño. Hasta enero no hay más American Horror Story (dramarama melodrama), así que vamos a hacer balance.

La mid-season finale“Head” (3.09) ha tenido todo lo que debe tener un final. Un buen puñado de descubrimientos, muertes (obviamente) y cliffhangers que auguran un fin de temporada apoteósico. Uno distinto al que esperábamos además. Coven parecía encaminarse hacia una batalla entre las brujas blancas contra las voodoo queens, pero la aparición de los cazadores de brujas da la vuelta a la tortilla. Como sabíamos desde el principio, Coven es una historia de mujeres, y todo apunta a que la batalla final será entre sexos opuestos. “Head” termina con Marie Laveau a las puertas de la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux para unirse a Fiona Goode y sus zorritas en la lucha contra el enemigo común, el patriarcado que amenaza con acabar con el poco girl power (literal) que queda en el mundo. Esto puede dar mucho más juego que un showdown entre reinas de la magia negra, aunque no descartamos un enfrentamiento final entre Fiona y Marie. Uno que simbolice la lucha de Jessica Lange y Angela Bassett por coronarse reina de la serie. De momento, que me perdone la bella Lange, pero el trono pertenece claramente a Bassett. De hecho ya está sentada en él, y va a ser difícil que se lo quiten. Laveau no está para “sheeeeit“, como el senador Clay Davis de The Wire. Y Bassett ha entendido desde el primer momento qué es AHS. Su interpretación engloba perfectamente la esencia de la serie más excesiva de la tele.

Kyle Fiona Goode

Hablemos de la muerte. Siempre he pensado que cuando un personaje muere en una serie sobrenatural y vuelve a la vida enseguida, su marcha pierde impacto y no sirve para nada. Hay excepciones, pero en general odio cuando una serie fantástica abusa de la carta de resucitación. Con Coven llegó un momento en el que las muertes dejaron de importarme. Concretamente después del regreso de la maravillosa, marciana, fantástica y sublime Myrtle Snow (la también maravillosa, marciana, fantástica y sublime Frances Conroy). Sin embargo, con “Head” he comprendido que Coven no ha buscado impactar con la muerte, sino incorporarla en la rutina diaria de las brujas, para en última instancia apuntar al gran poder de Misty Day (¿Tiene esta serie los mejores nombres o qué?) y su papel en la gran trama de la serie. “Surprise, bitch. I bet you thought you’d seen the last of me” se ha convertido en el leitmotiv de la serie (además del meme más pesado de la temporada). Y ahora sí, después de mis dudas iniciales, puedo decir alto y claro: “La muerte os sienta tan bien, zorras”.

Mi queja principal con respecto a esta temporada es el incumplimiento de algunas promesas tácitas que el primer episodio me hizo. Sobre todo en lo referente a las Mean Witches. No se ha sabido (o querido) aprovechar la presencia del cuarteto de brujas adolescentes, y sus poderes especiales han pasado a segundo plano. De hecho, Zoe y Madison se han paseado por la serie sin hacer demasiado, siendo fabulosas (sobre todo la Roberts, claro) pero olvidándose de sus habilidades mágicas. En realidad es lógico, a Madison no le hace falta hacer alardes de magia negra para dejar claro que es una diva y en el caso de Zoe, la muerte por kiki no es algo que se pueda explotar demasiado (su gran momento está por llegar, y ahora que Kyle y su culo han recuperado la humanidad, es inevitable). Aun así, echo de menos más meangirlismo, me habría gustado que el grupo no se desintegrase tan pronto, y verlas a las cuatro liándola en el centro comercial, “Let’s go to the mall, bitch”. Bueno, hay tiempo. También confío en que Ryan Murphy se vuelva a acordar de Suspiria y que nos deje oír la cancioncilla satánica un par de veces más esta temporada, a ser posible para acompañar el polvo mortal de Zoe y Kyle; o algún plano de grupo a cámara lenta (ojo de pez no, por favor, que ya hemos tenido bastante).

Myrtle Snow

Uno de los momentos estrella de “Head” es  la venganza de Myrtle Snow contra el consejo. Resulta que la Myrtle está más loca y es más sádica de lo que creíamos (ese plano de la Conroy sacándole el ojo a su ex colega solo es superado por la Conroy jugando con los cuerpos descuartizados del consejo). Ahora que lo pienso, Myrtle es la reina absoluta de “Head”, qué tía. Pero casi todas tienen su momento de gloria en el episodio. Las mean girls se contonean por el hospital para hacer una visita al vecino. Y a pesar de la pamela parabólica de Zoe y el gorro ushanka de Madison, Nan es la HBIC (head bitch in charge) de este capítulo, y la responsable de las escenas más emotivas. Jamie Brewer 4 ever. Aunque el episodio otorga demasiados minutos a una trama que no nos importa demasiado. Queenie no está con ellas. Sigue con su BFF Madame Delphine LaLaurie, que ahora es una cabeza parlante. Una de las mejores escenas del piloto es en la que Delphine solloza al ver a Obama por la tele. Eso no era nada comparado con lo que tenemos en “Head”: Cabeza-Delphine viendo RaícesEl color púrpura y otros clásicos. Qué pena que 12 años de esclavitud (en la que por cierto sale Sarah Paulson) no esté todavía en Blu-ray. Sin tanto margen para el exceso teatral como Lange o Bassett, Kathy Bates ha construido un personaje memorable. Y ella y Queenie forman la mejor pareja cómica de la serie.

Marie Delphine

La recta final de “Head” nos deja con unos cliffhangers bastante jugosos. Zoe y Madison descubren que su boy-toy Kyle vuelve a tener cerebro, y no hay más que verles la cara de decepción (qué putas) para darse cuenta de que piensan que se les ha acabado el chollo. Con lo bien que estaban ellas (sobre todo Maddy) compartiendo ese jugoso y redondo trozo de carne sin habla ni voluntad propia. ¡Arriba el feminismo! Por otro lado, Delphine parece abrir los ojos (su cabeza llorando desconsolada es uno de los planos de la temporada), mientras Delia vuelve a tener ojos (después de descubrir que Myrtle no la atacó -d’uh!- sino la compañía Delphi Trust). Y Hank lleva a cabo una masacre en el salón de belleza de Marie Laveau, llevándose por delante a peluqueras, clientas, y suponemos que alguna bruja voodoo. Para acabar con él, Queenie se vuela los sesos. Es una escena ciertamente impactante, pero no debería preocuparnos demasiado. Misty Day sigue por ahí. Y en el próximo capítulo además se une Stevie Nicks al aquelarre de Fiona Goode.

Las brujas se marchan de vacaciones de Navidad por todo lo alto. Quedan cuatro episodios de Coven, y ya sabemos que todo es posible en esta serie. A pesar de que la dispersión de las tramas han aumentado enormemente la sensación de que la serie no iba a ninguna parte (qué bien nos lo estamos pasando, pero ¿qué invento es esto?), Ryan Murphy y Brad Falchuk vuelven a demostrar la eficacia del formato miniserie y encauzan con acierto la tercera temporada. No hay nada más emocionante que dos grandes archienemigos uniendo fuerzas para luchar contra un mal mayor. Preparaos para que Lange y Bassett nos entreguen muchas más cabezas en bandeja de plata. Y recemos a Belcebú por una escena musical con coreografía incluida.

Crítica: Diana

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A menos que haya un gran nombre de Hollywood involucrado, el biopic suele ser un género denostado y considerado menor. Este año hemos visto unos cuantos, algunos ejemplares (Lincoln), algunos olvidables (El quinto poder), otros sencillamente horribles (Jobs). Es difícil que el público tome completamente en serio este tipo de películas vinculadas por defecto a la sobremesa televisiva. El biopic de la Princesa Diana de Gales lo tiene especialmente difícil. Viene precedido de incontables recreaciones en forma de TV Movie (a cada cual más carroñera), y trata sobre una figura pública asociada al papel couché, a pesar de ser “la mujer más famosa del mundo”, y durante un tiempo la más querida. Sin embargo, Oliver Hirschbiegel (director de El hundimiento, ojo) logra una hazaña reseñable teniendo en cuenta el material con el que trabaja: realizar una “película del corazón” (en más de un sentido) con buen gusto y dignidad.

Diana fluctúa entre el homenaje beatificante y la comedia romántica más camp. Afortunadamente, Hirschbiegel escapa del amarillismo y la casquería para retratar a Lady Di, aunque no puede evitar adentrarse en el terreno de la comedia involuntaria cuando se toma demasiado en serio al personaje y a la película. Diana es una placa conmemorativa en imágenes, CARTEL DIANAun tosco recordatorio de la importante labor humanitaria de Diana, auto proclamada heroína filantrópica. Sin embargo, es su condición de “historia de amor imposible” lo que realmente humaniza al mito (aunque convierta al personaje en una adolescente arrebatada de amour fou). Hay 5 millones de personas en este mundo que pueden decir que me quieren, pero ¿habrá una sola que quiera quedarse conmigo?” Hirschbiegel contrarresta la caspa que proporcionan los diálogos más cursis y la ambientación noventera caracterizando a la princesa del pueblo como una mujer sola y melancólica, acotando el relato de su vida en la etapa más triste de su biografía, recreándose en los instantes cotidianos que revelan su deseo de ser una mujer normal.

En ese (loable) intento de convertir al personaje en persona y añadir dimensiones a la princesa, Hirschbiegel se pasa de indulgente -no hay más que ver la estrambótica escena en la que Di se baja del coche para defender a una prostituta de su chulo o la antipática caracterización de Naveen Andrews como su amante Hasnat Kahn. Se empeña en que conozcamos a “la verdadera Diana”, cuando en realidad ya la conocemos de sobra. En este sentido, la película no aporta nada nuevo a la imagen pública (ya de por sí muy positiva) de la Rosa de Inglaterra, por lo que se pierde en su falta de propósito y finalidad. Aun con todo, Hirschbiegel resulta un narrador competente. Saca el mayor partido de los momentos más icónicos de su biografía y articula el relato ayudándose de los titulares, las imágenes y las anécdotas más (y menos) conocidas sobre Diana, para plasmar con acierto el impacto de su vida y muerte en la sociedad. Pero lo que verdaderamente salva a la película de caer en el despropósito es la fantástica interpretación de Naomi Watts. La actriz lleva a cabo un meticuloso trabajo de mímesis con la princesa que compensa el escaso parecido físico entre ambas. Vemos a Diana en su manera de andar, su lenguaje corporal, su voz. Pero sobre todo en su mirada, familiar y afligida, capaz de contarnos por sí sola todo lo que Hirschbiegel intenta expresar en palabras e imágenes.

Valoración: ★★½

Crítica: El Hobbit – La desolación de Smaug

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Después de ver El Hobbit: La desolación de Smaug podemos confirmar (una vez más) que Peter Jackson no hace cine para todos los públicos, hace cine para fans. Y es curioso, aún así ha conseguido llevarse de calle a la masa cinéfila, primero con El señor de los anillos, y ahora con su nueva trilogía basada en la obra de J.R.R. TolkienEl Hobbit. La labor de Jackson a la hora de acercar al público mayoritario a un género tradicionalmente de minorías como el fantástico es encomiable. Claro que no todos cuentan con una piedra fundacional del género en la que basarse y todo el despliegue económico a su servicio. Después del tibio recibimiento de El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), Jackson despliega la artillería pesada para subsanar los errores de la primera parte y hacer las delicias de los fanboys con el capítulo de transición de la trilogía, La desolación de Smaug.

Una de las quejas más sonoras sobre Un viaje inesperado era el exceso de humor (infantiloide, porque no puede ser de otra manera), que desentonaba con la anterior trilogía. La desolación de Smaug contiene pequeñas píldoras de comedia bien dosificadas, pero el tono es eminentemente grave y sombríoEl Hobbit se deshace así de ese aire de aventura ligera y colorista con la que arrancó el año pasado (he de confesar que a mí me pareció un cambio refrescante) y recupera el tremendismo épico y la seriedad pomposa de El señor de los anillos, algo que devuelve la saga a sus raíces, para gozo de los más puristas. Además, La desolación de Smaug da la bienvenida a varios personajes de la trilogía original (como ya sabéis, el elfo Legolas, y hasta ahí puedo leer), unificando el macrorrelato que comenzó a narrarse en 2001 con La comunidad del anillo.

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La desolación de Smaug conserva la narración episódica de Un viaje inesperado: sucesión de escenas de acción vertiginosa y avance por fases en las que los protagonistas se van enfrentando a amenazas una detrás de otra (me quedo con el escalofriante episodio de las arañas de Mirkwood). Sin embargo, esta parte desprende un mayor sentido del propósito y la finalidadLa desolación de Smaug es una película más centrada, a pesar de que la separación del grupo (Gandalf, ese culo inquieto que no puede estar dos horas en el mismo sitio) acabe ramificando la historia en exceso y se pierda varias veces en su segunda mitad. Es a partir de ahí cuando somos más conscientes del brutal estiramiento que está sufriendo la novela. Acostumbrado a salirse con la suya con metrajes de 3 horas por película, Jackson vuelve a alargar las secuencias hasta la extenuación, mostrándolo todo sin pasársele por la cabeza una elipsis (aunque sea una breve), prolongando los diálogos de tal manera que sus personajes parecen necesitar media hora para expresar una idea que otros formulan en un minuto. Pero claro, no es algo que nos pille de nuevas. Si la fórmula ha funcionado hasta ahora, ¿para qué cambiarla aunque el relato se resienta tanto? (Se me ocurren muchas respuestas, pero dejémoslo en pregunta retórica).

En La desolación de Smaug se nota mucho más la mano de Guillermo del Toro (está acreditado como guionista en las tres películas). Del Toro es un niño grande como Jackson, pero su visión de la fantasía es mucho más oscura y macabra, y parece apoderarse en mayor medida de esta entrega de la saga. Este oscurecimiento de la Tierra Media coincide con el deterioro de Bilbo Bolsón (divertido pero desaprovechado Martin Freeman) por culpa del anillo. Y de la misma manera, notamos mayor dualidad y ambigüedad moral en el resto de personajes, sobre todo en Thorin (Richard Armitage), que lleva un camino similar al de Bilbo, pero sin la influencia del anillo; o en el atormentado Bardo (Luke Evans recogiendo el testigo de Viggo Mortensen), con el que se juega al despiste cuando lo conocemos (¿será bueno o malo?). Sin embargo, hay espacio para la luz en La desolación de Smaug. La de las estrellas para ser más exactos. La incorporación de la elfa Tauriel (Evangeline Lilly) es un soplo de aire fresco a la nueva trilogía, aunque a ratos parezca que el único personaje femenino de la película (sin contar a Galadriel, cuya participación se pierde con un parpadeo) está ahí para cubrir la cuota de romance.

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Si en Un viaje inesperado no escaseaban las impresionantes secuencias de acción, el factor espectacular se dispara en La desolación de Smaug, en la que los set pieces son más grandes que nunca (y los efectos digitales cantan mucho más, todo hay que decirlo). Al final, lo que más nos importa de una película de aventuras de esta envergadura es precisamente eso, la aventura. Y en ese sentido, La desolación de Smaug proporciona una completa experiencia de parque temático (evitad el 3D si queréis ver bien estas agitadísimas y confusas secuencias), con varios momentos de auténtico vértigo y una atracción estrella: el dragón Smaug. Con la portentosa voz de Benedict Cumberbatch, Smaug inaugura el prolongado clímax de la película, donde encontramos las escenas más colosales, que tienen lugar en la Montaña Solitaria. Sin embargo, la estremecedora aparición de Smaug, una de las mejores criaturas CGI de la historia, da paso a un desenlace eterno. Smaug pasa rápidamente de provocar asombro y terror a aburrirnos con su plomiza dialéctica durante más de media hora, una evidente táctica de distracción para seguir retrasando la acción. Cuando Smaug decide callarse, Jackson introduce el inevitable filmus interruptus, un corte abrupto que no tiene otra justificación más que rellenar otra película para completar la trilogía. Está claro, lo más importante no es contar la historia, sino venderla.

Valoración: ★★★

Crítica: Guadalquivir

Herminio M.Muñiz

Crítica escrita por Daniel Andréu

El río Guadalquivir y todo lo que le rodea es un gran espectáculo que no necesita nada más que su propio paisaje y su diversidad para destacar su belleza. El documental Guadalquivir quiere ser un gran espectáculo pero falla en sus aspiraciones. Quiere ser cine pero se queda en documental televisivo de lujo, y el dinero no es lo más importante para hacer algo realmente significativo en un campo en el que se ha dicho lo mismo tantísimas veces.

Este “largometraje de naturaleza”, como reza su frase promocional, está concebido como la respuesta española a esos documentales que tanto éxito están teniendo en los últimos años y que logran superar las barreras del público hasta convertirse en éxitos comerciales. La base de la que parte es buena: un director y realizador curtido en los documentales de naturaleza, un guionista experto, un equipo técnico muy avanzado, y una personalidad como Estrella Morente encargada de la narración. El problema es que ninguno de estos elementos desemboca en el mar adecuado. La presentación del documental ya parece una postal digna de un publirreportaje destinado a vender Andalucía como destino turístico. Lo que sigue también son postales, muy bien hechas, con una definición impresionante y una perfección que demuestran la calidad del equipo de trabajo que las ha conseguido. Para un documental cualquiera esto no sería una pega, pero para uno con unas aspiraciones como las que tiene Guadalquivir hay que exigir algo más.

El avance del metraje es el mayor fallo de este ambicioso proyecto. Es un gran acierto usar el recorrido del río por Andalucía y el viaje de un zorro como hilos conductores, pero no sirven para nada porque se quedan en detalles vagos de los que se olvidan tanto espectadores como realizador. Por esa razón el documental da sensación de desorden un tanto atropellado. Tanto al final como al principio se dice que “esta es solo una de las muchas historias que se dan en el Guadalquivir”, quizás para justificar esto, pero la excusa no es lo suficientemente buena cuando hay más fallos que aciertos.

68x98_guadalquivir.inddLa grandísima Estrella Morente hace lo que puede con la narración, hace lo que tiene que hacer y es una buena elección como representante andaluza. Lo malo es que ese esfuerzo continuo por aportar poesía con las palabras acaba cargando y lleva a un punto en el que las metáforas y los símiles son tan infantiles y rebuscados que se convierten en absurdos. No hay que sobrecargar de palabras un documental que es principalmente contemplativo ya que las imágenes son lo suficientemente poderosas y descriptivas como para que el subrayado sea innecesario. Seguramente realizador y guionista querían hacer algo más narrativo y por eso tomaron este camino.

Si las imágenes son la principal virtud de Guadalquivir, hay un segmento que me parece más que cuestionable. Durante todo el documental se muestran momentos de lucha entre especies, una lucha por la supervivencia que nace del instinto animal. Se debería haber quedado en eso y no dedicar ni un minuto a ese otro depredador que es el hombre, porque eso ya no es instinto, es crueldad: perros apretados en furgonetas, perros enloquecidos persiguiendo confusos y asustados animales, planos detalle de las armas de los cazadores mientras disparan, planos de los hocicos de los perros teñidos de sangre. Todo esto sobra y empaña un poco más el conjunto.

Guadalquivir sirve para darnos a conocer la riqueza y la belleza de un paraje que tenemos muy cerca y que para mucha gente es desconocido, pero para nada más. De todas formas le daría otra oportunidad al magnífico equipo responsable y le recomendaría asociarse con un equipo de expertos en ficción para suplir todas las carencias narrativas que han demostrado en esta ocasión.

Valoración: ★★½

Crítica: Le Week-end

Le Weekend Directed by Roger Michell Starring Lindsay Duncan and Jim Broadbent

Crítica escrita por David Lastra

Si ahora nos encontráramos en un tren, ¿te parecería atractiva? Pero tal y como soy ahora. ¿Te pondrías a hablar conmigo? ¿Me pedirías que me bajara contigo?. En pleno hiato helénico, Celine le espetaba a Jesse sus dudas ante el erotismo de las carnes fláccidas haciendo referencia a su primer encuentro ferroviario.  El tiempo lo destruye todo, las relaciones y, mucho más, la turgencia. Ese es el punto de partida de Le week-end. Roger Mitchell se atreve a mostrarnos lo que bien podría ser (salvando las distancias) el sexto o séptimo capítulo de la saga de LinklaterDelpyHawke, mostrándonos una relación amorosa en uno de sus últimos estados: el amor en la vejez.

Que desaparezcan las muecas de desagrado por parte de los jóvenes, el realizador de Notting Hill no nos trae la enésima comedieta buenrollista de viejecitos retozones sino que, asimilando el modelo de citada la trilogía Antes de…, construye una interesante cinta dramática con grandes momentos cómicos sobre la degradación de la relación por el roce (no carnal) basado en diálogos inteligentes, una química brutal de sus protagonistas y el rechazo absoluto a la pornografía sentimental. No obstante, el encargado del guión no es otro que Hanif Kureisihi, guionista de Mi hermosa lavandería y con el que ya trabajó en The MotherVenus, la dos entregas anteriores de lo que podríamos llamar su trilogía geriátrica. Los protagonistas están encarnados por dos leyendas del cine británico el omnipresente Jim Broadbent, Concha de Plata por su labor en este film, y la encantadora (Julie Delpy circa 2021) Lindsay Duncan, galardonada en los British Independent Film por este papel y que también vimos hace poquito en Una cuestión de tiempo.

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Nick y Meg son una pareja británica que decide revitalizar su matrimonio visitando los lugares en los que estuvieron hace décadas durante su luna de miel parisina. Si el tiempo hace estragos en los seres humanos, imaginad lo que Cronos combinado con la especulación turística puede haber hecho en una ciudad como París. Habitaciones más pequeñas, escalones más empinados, propinas desmesuradas, menús más caros, mujeres más jóvenes y atractivas, intelectuales más pedantes y egocéntricos (personificados en un divertidísimo y trasnochado Jeff Goldblum). Pero sobre todo, los que no son los mismos son ellos. Celos, discusiones, aversión física, hijos sacacuartos, envidias,… o realmente todo esto no es ningún cambio y todos seguimos igual. “Pensamos que vamos evolucionando, pero tal vez no cambiamos tanto”. Palabra de Celine.

Le week-end es una esperanzadora oda a la evolución y/o adaptación (no confundan con sumisión) de las relaciones amorosas a lo largo del tiempo, un tiempo que no nos cambia tanto como creemos. La prueba de que no hemos cambiado tanto es que nos siguen gustando las mismas cosas (bonitos homenajes su pasado francófilo en forma de collages y especialmente con el Madison a lo Band à part en un bar con Duncan y su sombrerito a lo Anna Karina incluido) y, sobre todo, que nos sigue molestando lo mismo. Si quieres amor verdadero, esto es lo que hay. Esta es la vida real, no es perfecta pero es real. Jesse, punto final.

Valoración: ★★★★

Crítica: La gran belleza

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La fiesta con la que Paolo Sorrentino abre La gran belleza (La grande bellezza) es una de las secuencias mejor rodadas y montadas de la historia del cine, y funciona como una declaración de intenciones a viva voz. El último trabajo de Sorrentino es una colosal stravaganza felliniana, una extensa y apasionada carta de amor a Roma, a la opulencia y la decadencia berlusconiana, al lujo de las grandes firmas de alta costura conviviendo con el espíritu mamachicho. Un vigoroso y exultante ejercicio estético arraigado en la más profunda de las melancolías. “Roma I love you, but you’re bringing me down”.

Toni Servillo ya había trabajado a las órdenes del italiano en varias ocasiones, incluyendo su anterior cinta, Il divo (2008). Y aunque a priori parezca difícil superar su icónica interpretación del político Giulio Andreotti en aquella película, el actor se apodera de tal manera del relato que nos olvidamos de que el verdadero protagonista es su director. Jep Gambardella es un reflejo contemporáneo (es un decir) de Marcello Rubini y Guido Anselmi, un anfitrión de vueltas de la vida, escritor de un solo éxito que vive en constante bloqueo creativo, que no intelectual. Un hombre hastiado de su relación amorosa con la capital italiana, operada y operática mujer en ruinas que le sigue ofreciendo sustento vital (arte, reuniones sociales, Martini), pero en la que no ha sido capaz de hallar la gran belleza.

Lagranbelleza_ESP_68x98.inddPerformances por las que Marina Abramovic mataría (cuidado, que le damos ideas), paseos nocturnos por una Roma fantasmal que esconde rincones de belleza inusitada, Roma inédita solo al alcance de los más privilegiados, terroríficas visitas a clínicas de bótox subterráneas, guateques crepusculares en las azoteas más lujosas. Jep Gambardella nos conduce a través de esta fascinante parada de los monstruos en una yuxtaposición de episodios a la Dolce Vita (1960) o Fellini Roma (1972), pasando de uno a otro agarrados a snobs y esperpentos en línea de conga. “Los trenes que hacemos son los más bellos de Roma. Son bellos porque no van a ninguna parte”. Pero Gambardella quiere desaparecer. Volver. Bajo esta inspirada y desbordante reflexión sobre lo superficial, y de algún modo sobre el síndrome de Stendhal, La gran belleza es una historia de decepciones, de finales que se retrasan hasta que la piel se da de sí.

Porque detrás de las luces, los labios colagenados y los voluptuosos escotes bronceados, los coloquios existencialistas de espíritu Sálvame, el sarcasmo, el cinismo, y el arte vanguardista que alimenta de aire a las clases altas hay vacío, y hay dolor. Un dolor del que Jep está empezando a ser demasiado consciente. Todo acaba muriendo a su alrededor. Gambardella echa entonces la mirada atrás, 40 años para ser exactos, en busca de esa gran belleza que no encontrará nunca en la ciudad más bella, que solo experimentará fugazmente, cruzándose una noche con la hermosa Fanny Ardant. Sorrentino practica la ilusión del gran cine clásico, regresa al pasado e imita a los maestros inundado de descreimiento y desengaño, para revelar la triste verdad sobre el cine italiano contemporáneo. Porque “las raíces son importantes”. Y la Roma eterna una quimera.

Valoración: ★★★★½

Crítica: Carrie (2013)

Chloe Moretz

Los que me han leído más de una vez ya sabrán de qué pie cojeo. Tengo una confesa debilidad por el cine teen norteamericano, y cuando se me presenta una película de este género que está por encima de la media, me deshago el elogios hacia ella. Vaya, que hasta salvo la primera entrega de la Saga Crepúsculo, la más teen por definición (eso sí, lo hago con argumentos, nos vemos un día al salir de clase y os los cuento). Por eso yo no fui uno de los que puso el grito en el cielo cuando Sony Pictures anunció que estaba preparando una nueva Carrie. Es más, estaba ansioso por comprobar qué había hecho Kimberly Peirce (directora de Boys Don’t Cry) con la célebre novela de Stephen King, una valiosa fuente de ideas que, adaptadas a los tiempos que corren, podría hacer de Carrie un interesante producto de nuestros días. Desafortunadamente, Peirce no ha sabido sacar provecho del material con el que contaba, y cree que es suficiente con un par de recursos facilones (smartphones, YouTube y Vampire Weekend) y obvias reflexiones para conectar con la audiencia. Carrie es una película fallida en todos los sentidos, una que bien podría haber sido lanzada directamente a vídeo.

El primer error de Carrie es precisamente haber sido reconfigurada como un producto para adolescentes del siglo XXI. En esencia, la versión de Peirce es prácticamente idéntica a la de Brian De Palma (algunos dicen que es casi un remake plano a plano). Sin embargo, la ambientación, la realización y los valores de producción las distancian considerablemente. La de De Palma poseía un aire turbio y pesadillesco (eran los 70, no podía ser de otra manera) que resaltaba el componente más inquietante de la historia. La de Peirce es un producto de acabado plástico, cosmético, reflejo de la imposibilidad de la directora a la hora de ir más allá de la superficie del relato y sus personajes. Pero la nueva Carrie no sale perdiendo únicamente por el Carrie_-_Cartel_Finalagravio comparativo (de hecho, nunca creí que la de De Palma fuera para tanto), sino que hace aguas sin ayuda de nadie. Carrie 2013 fracasa a la hora de trasladar a la pantalla las potentes (y muy literales) metáforas sobre el despertar sexual y la metamorfosis del adolescente que brinda la novela de King, sirviéndose de ellas únicamente para llevar a cabo una película de “terror” palomitero más. El desmadrado clímax en el baile lo confirma: más que Carrie, esto parece Destino final.

Sin embargo, el acabado semi-camp de la película no desentona con las sobreactuadas Chloë Moretz y Julianne Moore, haciendo que Carrie sea consistente en una cosa al menos. A lo de Moore estamos más que acostumbrados. De vez en cuando nos regala una de esas interpretaciones por las que tenemos que seguir rendiéndole pleitesía (en la reciente Don Jon por ejemplo), pero parece que cada vez le cuesta más contener sus excesos y vicios como actriz. Margaret White, la santísima madre de Carrie, está caracterizada por la psicosis y la desesperación, y Moore la interpreta cuatro notas por encima de lo que debería. Pero ella no es lo peor de la película. Lo peor es la elección de Chloë Moretz como Carrie White. La jovencísima actriz rebosa talento por los cuatro costados (como ha vuelto a demostrar este año en Kick-Ass 2), pero no estaba llamada a ser Carrie.

Moretz carece de esa cualidad demente y fantasmal que poseía Sissy Spacek, y es imposible suspender la incredulidad cuando todos sabemos que es la chica más guapa y con mejor tipo de todo el instituto (en la novela es descrita como una “joven poco agraciada y con sobrepeso”). El problema más grave de Carrie es por tanto uno de raíz. Moretz nos da destellos de la gran actriz que puede ser, pero en general está muy forzada y le cuesta horrores resultar creíble en el papel. Tampoco ayuda que esté rodeada de un grupo de personajes a cada cual más plano, villanos adolescentes unidimensionales que se comportan desafiando toda lógica, contribuyendo a que la recta final esté completamente dominada por el absurdo y el exceso sin fundamento. En este sentido, lo mejor de la película son esos segundos justo antes de que el infierno se desate, ese breve instante en el que Carrie se da cuenta de lo que le ha caído encima, y podemos sentir de verdad el dolor y la desesperación de la víctima de bullying. Desgraciadamente, la impresión que nos deja esta nueva Carrie dura tan poco como ese momento.

Valoración: ★★

Crítica: 3 bodas de más

Inma Cuesta Bridesmaids

Es raro, pero la historia de 3 bodas de más no es la de un pringao que trata por todos los medios de conquistar a la mujer de sus sueños. Tampoco es una película protagonizada por una pandilla de coleguitas que ayudan a un miembro del grupo a recuperar al amor de su vida. No, el protagonista de 3 bodas de más no es Quim Gutiérrez, aunque tiene un papel destacado en ella. De hecho, el protagonista de 3 bodas de más no es un “él”, es una “ella”, la encantadora y solvente Inma CuestaJavier Ruiz Caldera (Spanish Movie, Promoción fantasma) pone un ojo (o más bien los dos) en la casi-fundacional Bridesmaids (Paul Feig, 2011) y nos propone una comedia romántica inusual en el panorama patrio, una en la que ese soltero defectuoso al que todo le sale mal en la vida y el amor es una mujer.

Ruiz Caldera levanta su película según los dictados de la rom-com, pero la pone al servicio de un valioso mensaje de emancipación femenina, encarnado por un personaje tan bien caracterizado, con sus miserias y sus idiosincrasias, que se opone a la gran mayoría de personajes femeninos del género. La historia de Ruth (Cuesta) es la de una mujer que aprende a encontrar su propia voz después de toda una vida dejando que los hombres hablen y piensen por ella3 bodas de más abre con un excelente diálogo en el que el actual novio de Ruth (Berto Romero) rompe con ella tras humillarla en una boda. A partir de ahí, la película está estructurada según tres puntos nodales: las bodas de los tres ex de Ruth a los que la pobre muchacha ha sido invitada sin saber decir que no. Los reencuentros con sus ex (un surfero descerebrado, un hombre convertido en una mujer más despampanante que ella, y un egocéntrico con miedo al compromiso) sirven a Ruth para hacer balance de su vida y le ayudan a descubrir qué es exactamente lo que quiere de ella.

3 bodas de más pósterCon 3 bodas de más las carcajadas están garantizadas. Corren a cargo de Pablo Alén y Breixo Corral, responsables de un guion que aprovecha todas las posibilidades que brinda la simpática premisa (aunque pierda un poco el rumbo en un par de pasajes y ocasionalmente se olvide a conveniencia de lo del feminismo y todo eso). Pero sobre todo funciona gracias a un reparto espléndido, que recita los diálogos con una naturalidad que a veces cuesta demasiado encontrar en nuestro cine (“¿Tú tienes hijos?” “No, pero reciclo mucho para dejarles un mundo mejor a los niños”). Ruiz Caldera orquesta la función manifestando un dominio absoluto del gag (con sal gruesa y azúcar en cantidades bien dosificadas) y un talento innato para hacer reír.

Nadie sobra en la película. Con ese desastre adorable que es Ruth (insisto, moldeada muy evidentemente a partir del personaje de Kristen Wiig en La boda de mi mejor amiga), Cuesta nos muestra una faceta interpretativa a la que no nos tiene acostumbrados, revelando unas excelentes dotes para la comedia que Ruiz Caldera explota con acierto. Por otro lado, Quim Gutiérrez se reafirma en su dependencia de los mohínes para actuar y a pesar de ello resulta también irresistible (su risa contagiosa tiene gran parte de la culpa). Además de la pareja, que ya coincidió en Primos (2011), 3 bodas de más cuenta con un reparto de secundarios a cada cual más descacharranteRossy de Palma se lleva la palma (perdón) interpretando a la madre de Ruth, uno de los personajes del año y punto; Paco León sale más que airoso interpretando otra variante de su icónico LuismaMaría Botto está magnífica como epítome de la jefa insoportable; Y así podría seguir con más de medio cast: Berto Romero, Laura SánchezSilvia Abril, todos tienen su minuto de gloria en la película. No hay más que verlos en acción para darse cuenta de que 3 bodas de más aspira sobre todo a hacer pasar un rato de lo más “cachondo” (de cachondeo, no de lo otro, ya sabéis). Otra cosa es que de paso les haya salido la comedia española del año.

Valoración: ★★★★

¡SORTEO! Consigue ‘LA CABAÑA EN EL BOSQUE’ en Blu-ray (Sorteamos 2 copias)

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

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LA CABAÑA EN EL BOSQUE estará disponible en Blu-ray y DVD a partir del 11 de diciembre. Gracias a GOOD FILMS y La Aventura Audiovisual podemos añadir una de las películas del año a nuestra videoteca. La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2012) se ha convertido en una de las cintas de culto más importantes de los últimos años y viene avalada por el nombre de Joss Whedon en labores de guion y producción, además de estar dirigida por Drew Goddard (Buffy cazavampiros, Guerra Mundial Z).

Si queréis conseguir LA CABAÑA EN EL BOSQUE en Blu-ray, leed atentamente las bases:

Para celebrar el lanzamiento de La cabaña en el bosque por primera vez en España fuertecito no ve la tele el 11 de diciembre, GOOD FILMS y La Aventura Audiovisual queremos regalar la película a dos de vosotros.

PARA ENTRAR EN EL SORTEO de uno de los dos Blu-ray de LA CABAÑA EN EL BOSQUE que sorteamos lo único que tenéis que hacer es dejarnos un comentario en esta entrada respondiendo a la siguiente pregunta:

¿Con qué criatura fantástica o asesino en serie del cine de terror os gustaría veros las caras en la cabaña (aunque no salgáis vivos del enfrentamiento)?

 

También podéis participar desde la página de Facebook de fuertecito no ve la tele. Tenéis que dejarnos vuestra respuesta en ESTA FOTOParticipar en ambos sitios duplica las oportunidades de conseguir el premio.

De entre todos los participantes en el blog y en Facebook se elegirán dos ganadores al azar que recibirán en su casa una copia en Blu-ray de LA CABAÑA EN EL BOSQUE cada uno, sin gasto alguno por su parte. No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público). En Facebook no es necesario. Solo contará una participación por dirección IP

El sorteo finaliza el viernes 13 de diciembre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del fin de semana posterior en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de todo; No es un requisito para participar, pero seguro que no os arrepentís :P).

Importante: concurso exclusivo para residentes en territorio español. ¡Mucha suerte!

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La cabaña en el bosque es uno de los mejores estrenos del año según FNVLT, una absoluta gozada de género que mejora con cada visionado. Recientemente estrenada en cine en nuestro país, la película de Goddard ha disfrutado de una gran recepción por parte de la crítica, consolidándose como una de las películas de terror fantástico más importantes de los últimos años. Estas son algunas de las cosas que dijimos sobre La cabaña en el bosque cuando se estrenó:

“A estas alturas de la película, La cabaña en el bosque ya no es solo una revelación de culto, sino que va camino de convertirse por derecho propio en un clásico“.

La cabaña en el bosque es una comedia de terror (con un pie en el sci-fi) que desarma los mecanismos argumentales del género en un astuto ejercicio de deconstrucción (o autopsia) narrativa. Aportando una visión fresca y original como hiciera Pesadilla en Elm Street (Wes Craven) en los 80, o revitalizando el género con altas dosis de sátira y humor meta, como Scream en los 90 (también de Craven), La cabaña en el bosque aporta una nueva perspectiva que reajusta nuestras expectativas (no sin antes manipularlas habilidosamente) y condiciona toda la producción terrorífica posterior”.

“[Whedon y Goddard] se adueñan de todos, absolutamente todos, los lugares comunes del slasher, y orquestan un inteligente espectáculo de tramoya que no cesa en ningún momento de sorprender y sublimar“.

Podéis leer la crítica completa aquí.

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Recordad, LA CABAÑA EN EL BOSQUE está disponible en Blu-ray y DVD a partir del 11 de diciembre de 2013. A continuación tenéis los detalles del lanzamiento:

La cabaña en el bosque Blu ray EspañaCaracterísticas técnicas:

Contenido: 1 disco
Imagen: 2.40:1 1080p
Audio: Inglés (Dolby Digital 5.1), Castellano (Dolby Digital 5.1)
Subtítulos: Castellano

Contenidos adicionales:

  • Making of – No somos los que somos (28 min).
  • El almacén secreto – Visita con Joss Whedon y Fran Kranz por el set de rodaje (13 min).
  • Ejército de pesadillas – Maquillaje y efectos animatrónicos (12 min).
  • Terror primario – Efectos especiales (12 min).
  • Tráiler.