Crítica: La huida (Deadfall)

eric bana

Artículo escrito por David Lastra

La huida tenía toda las papeletas para ser la película entretenida de este otoño. Lo cual nunca reporta premios o galardones, pero sí cierto cariño en los corazones de los espectadores. Stefan Ruzowitzky (candidato al Oscar a mejor película de habla no inglesa por Los falsificadores y creador de Anatomía, esa suerte de Scream a la alemana) parte de una historia que todos nos sabemos pero que contada bien puede ser entretenida: bandidos cuya huída se tuerce y terminan inmiscuyéndose en el día a día de una familia de la América profunda que es de todo menos normal. Además, el austríaco contaba con un reparto lleno de caras conocidas: dos caras bonitas de moda (Charlie Hunnam y Olivia Wilde), dos leyendas vivas del celuloide y de las mesas de operaciones (Sissy Spacek y Kris Kristofferson), una estrella emergente (Kate Mara, la hermana sexy menos sexy de las Mara) y un olvidado  “the next big thing” (Eric Bana). Pero el problema es que entre tanto ajetreo de cuadrar agendas (las de Hunmam, Wilde y Mara, porque los demás no creo que tuviesen muchas obligaciones), se les olvidó contratar a un guionista. La huida es el primer guión para cine de Zach Dean y gracias a su trabajo en él, puede que sea el último.

La alumna aventajada de House y Hulk-cutre I son dos hermanos (que juguetean con el incesto y los besitos, dando más vergüenza que morbo o escándalo) que acaban de robar la recaudación de un casino indio, pero tienen un accidente de tráfico que trunca su HUIDA (claro, teníamos que tener un problema, si no no tendríamos película). En medio de una ventisca, deciden separarse, porque claro, todos sabemos que cuando te separas todo funciona mucho mejor. Pero sigamos, que de eso no se puede sacar mucha punta. Thirteen termina siendo recogida en la carretera por el motero Jax Teller (aquí no hay moto, sino camioneta), un exboxeador chanchullero que acaba de salir de la cárcel.

KIN Production Still

Como es normal, a la primera de cambio, ambos nos enseñarán sus cuerpos (él más que ella) porque para eso son guapos y han sido contratados en este vodevil. A los cinco minutos él ya está enamorado perdidamente de ella (atención a la escena de macho alfa ante un camionero. Razzie asegurado). Pero él no sabe que realmente lo que ella busca es seguir con su huida hacia Canadá (Oh, Canadá) y reencontrarse con su hermano en la casa del buen samaritano que le acaba de recoger. Sí, suena embarullado, tópico y estúpido… y así lo es. Pero antes de llegar a la Villa de las cirugías plásticas fallidas y armar la de Puerto Hurraco, tenemos al Hulk-cutre I salvando a una mujer de su marido maltrador y a Mara sufriendo la opresión sexista en el cuerpo de policía… ¡por parte de su propio padre! Posiblemente las dos subtramas más típicas, innecesarias y peor desarrolladas de la historia del cine.

El aspecto más positivo de La huida es su altísima capacidad para ser olvidada a los cinco minutos de abandonar la sala del cine. Nada en ella perdura, ni siquiera ninguno de los momentos sonrojantes tiene tanta fuerza como para ser rememorado con los amigos. Un verdadero horror.

Valoración: ★

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Comentarios (1)

 

  1. Laura dice:

    Y esa era la trama?! Eso era todo!? Ya me extrañaba que la entrada fuera tan corta @_@
    La película que no fue ♪

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