Crítica: Frozen – El reino del hielo

FROZEN

Adaptarse a los nuevos tiempos ha resultado ser una tarea muy complicada para Walt Disney Animation Studios. Echando un vistazo a su catálogo más reciente no nos cabe duda de que el estudio las ha pasado canutas para reinventarse sin perder la magia de antaño. Y mira que lo ha intentado. Con Tiana y el sapo (2009) proponía una regresión nostálgica que recuperaba la animación tradicional 2D para gozo de los más disneyófilos (los que ya rondaban los 30, claro). Pero la clave del éxito no estaba en repetir la jugada sin tener en cuenta el contexto sociocultural del momento, así que la cosa quedó en un homenaje aislado. Lo que vino después fueron varios ejercicios de ensayo y error (Enredados, ¡Rompe Ralph!) que si bien cumplían con un mínimo de calidad, se alejaban del espíritu Disney influenciados por lo que estaban haciendo otros gigantes de la animación. En 2013, Disney ha hallado por fin el puente más estable entre pasado y futuro. Con Frozen: El reino del hielo el estudio recupera el lustre de sus mejores años sin dejar de mirar hacia delante, para darnos el mejor Clásico Disney en más de una década.

Adaptación libre (libérrima, como de costumbre) de La reina de las nieves, el cuento de Hans Christian Andersen, Frozen desprende ese inconfundible (y hasta ahorra irrepetible) aroma al Disney de principios de los 90. Fuertes ecos de La Sirenita y La Bella y la Bestia se pueden oír constantemente a lo largo de la película, sin que estos suenen en ningún momento a remedo. Chris Buck (Tarzán) y Jennifer Lee (¡Rompe Ralph!) actualizan un cuento de toda la vida en un ejercicio absoluto de reafirmación para Disney, encontrando el equilibrio perfecto entre clasicismo y modernidad, sin caer en excesos nostálgicos ni abusar del inevitable humor meta (es decir, sin adentrarse en terreno Shrek), y recurriendo a giros argumentales que compensan lo predecible de la historia.

"FROZEN" (L-R) KRISTOFF and ANNA. ©2013 Disney. All Rights Reserved.

Frozen es evidentemente una película de princesas Disney (dos por el precio de una además), y sin embargo no está articulada por el elemento romántico (presente, eso sí), sino por la relación entre las dos hermanas protagonistas, Anna (Kristen Bell) y Elsa (Idina Menzel). Siguiendo el sendero feminista marcado por la reciente Brave (Anna es el eslabón perdido entre Ariel y Merida) y haciendo gala de una exquisita autoconsciencia, Frozen renuncia discretamente a las convenciones más arcaicas de los cuentos de princesas y rechaza jocosamente la idea del amor verdadero por combustión espontánea (“No me fío de tu criterio”, le dice Kristoff a Anna después de que esta le confiese que se ha enamorado de su príncipe en 5 minutos). El resultado es un diálogo constante con la audiencia en el que Disney nos recuerda una vez más cuáles son los valores que el estudio promueve desde hace ya mucho tiempo.

Además de suponer una refrescante (nunca mejor dicho) revisión de los clásicos Disney más arraigados en la cultura popular, Frozen es un nuevo salto adelante en lo que a técnica se refiere. Buck y Lee sacan todo el partido a la mejor animación 3D y orquestan un portentoso e imaginativo espectáculo visual con bellísimos pasajes que dejan sin aliento (atención a la escena en la que Elsa construye su castillo). Afortunadamente, en esta ocasión el resto de elementos están a la altura del despliegue de medios. Frozen está cargada de momentos de calidez abrumadora, de comedia inteligente y magia espectacular. Sus personajes se ajustan a todos los clichés, pero rebosan humanidad por los cuatro costados; incluido el imprescindible sidekick, en esta ocasión un muñeco de nieve viviente llamado Olaf que contra todo pronóstico acaba siendo una fuente infalible de ternura y humor. Y por último (pero no por ello menos importante), Frozen se erige como un colosal y esplendoroso musical de Broadway, repleto de canciones redondas (quizás demasiado) a cada cual más pegadiza (Idina Menzel canta la impresionante “Let It Go” con la misma fuerza con la que interpretó su “Defying Gravity” del musical Wicked). Tan clásica como contemporánea, y en última instancia intemporal, Frozen podría ser el principio de una nueva época dorada para Disney.

Valoración: ★★★★

Crítica: Mis días felices

Mis días felices Fanny Ardant

Después de jubilarse, Caroline ve pasar el tiempo sin saber qué hacer con él. Tras una vida dedicada a su profesión y a su matrimonio, se encuentra con el vacío de la desocupación, y se enfrenta al reto de no malgastar los últimos capítulos de su vida en unas vacaciones indefinidas. En un principio mata el tiempo con varios cursos en un centro ocupacional, pero lo que ella necesita para creerse eso de “nunca es tarde…” no es aprender a usar un ordenador o hacer yoga, sino vivir al menos una vez más la pasión y el arrebato de la juventud. Su relación furtiva con un instructor del centro supone un nuevo despertar sexual, y otorga a Caroline una oportunidad de retomar los días felices, aunque el affair le haga perder un poco los papeles.

Mis días felices 2013 cartel españolMis días felices (Les beaux jours) nos devuelve a Fanny Ardant al cine en su espléndida madurez física e interpretativa. La actriz francesa exuda experiencia y compostura escénica, pero se aproxima a su personaje con la inseguridad de una adolescente que sale por primera vez al mundo exterior, con un irresistible halo de ingenuidad y timidez que da como resultado una interpretación tremendamente fresca y vivaz, como si no llevase cuatro décadas actuando. Ardant alcanza un perfecto entendimiento con su personaje, una mujer definida por la curiosidad, el deseo y el miedo, llevando en todo momento el peso completo de una película que sin su sensual presencia no sería capaz de trascender lo convencional.

Marion Vernoux (directora de Love Etc. y guionista de Venus, salón de belleza entre otros títulos) rueda Mis días felices con una exquisitez absoluta. Evita pasar demasiado tiempo en los recovecos más grises de la historia, sin juzgar a Caroline de ninguna manera, y realiza un sereno retrato de la infidelidad en el que la experiencia y la perspectiva juegan un papel decisivo. Mis días felices comparte núcleo temático con la reciente Gloria, protagonizada por la inconmensurable Paulina García, una mujer sola (más sola que Caroline) ante el tic toc del reloj en el silencio de una casa vacía. Y aunque se adentre el terreno pantanoso del adulterio (como válvula de escape, oh la la), Vernoux se mantiene en todo momento del lado luminoso del relato, buscando la comedia en los pequeños momentos, equiparando madurez con florecimiento, y a Caroline con otro radiante amanecer.

Valoración: ★★★½

Crítica: El consejero

El consejero 2013

A sus 80 años, Cormac McCarthy, prestigioso novelista ganador del Pulitzer por La carretera (2006), se anima por primera vez en su carrera a escribir un guion para el cine. Ridley Scott es el director que le anima a emprender esta nueva aventura profesional. McCarthy firma en solitario el libreto de El consejero (The Counselor, 2013), drama criminal sobre un abogado de éxito (Michael Fassbender) que está a punto de casarse con su mujer (Penélope Cruz), cuando se convierte en blanco de un cártel de narcotraficantes por un caso que llevó en el pasado. McCarthy lleva a cabo su tarea recayendo en todos los vicios que uno espera del literato que se mete al audiovisual, demostrando que toda una vida dedicado a escribir novelas no capacita necesariamente a uno para escribir guiones de cine.

El consejero propone un distanciamiento del narco-thriller convencional cubriendo la película con un velo filosófico que pone énfasis en lo que transcurre en las (supuestamente) complejas psiques de sus protagonistas. El film reflexiona sobre las consecuencias El Consejero_Póstermientras invisibiliza el engranaje narrativo y deja al espectador unir los puntos para averiguar de qué actos provienen esas consecuencias. No hay problema en que una película nos proponga un reto de estas características, que innove, y desafíe lo institucional. Pero McCarthy y Scott se esfuerzan tanto en evitar los mecanismos habituales del género (o del lenguaje fílmico en general), que obtienen una película increíblemente confusa y caótica, saturada de diálogos sesudos y palabrería pedante que no proviene de los personajes en ningún momento. En definitiva, un ejercicio narrativo tan pretencioso como frustrante que deja clara una cosa: para hacer que una película sea (o parezca) más inteligente no es necesario disfrazarla de libro.

Además de la incoherente estructura de la película, y la irritante pomposidad de sus diálogos (como diría Antonio Machado, “ayudadme a comprender lo que os digo y os lo explicaré mejor”), El consejero supone un malgasto antológico de talento interpretativo. Scott escoge a sus actores según el grado de encasillamiento que sufren. Michael Fassbender cumple con lo que se espera de él: interpretación desgarrada e incontenida (moqueo incluido). Penélope Cruz es la mujer florero invisible. A Brad Pitt le falta entonar el “Yankee Doodle” lanzando su sombrero vaquero al aire. Y lo de Javier Bardem es muy triste: parece que en Hollywood solo lo quieren para interpretar a excéntricos horteras de peinado imposible. La excepción es quizás Cameron Diaz, que a pesar de estar de Razzie, protagoniza un inolvidable coito con un Ferrari que nos hace ver a la actriz de La máscara con otros ojos y compensa todo lo anterior. De hecho, cuando El consejero se pone cafre y sensacionalista es cuando más acierta. Una pena que las excelentes incursiones en la violencia gráfica y lo macabro no estén al servicio de una buena historia.

Valoración: ★★

Crítica: ¡Menudo fenómeno! (Delivery Man)

DELIVERY MAN

¡Menudo fenómeno! (Delivery Man) es el remake norteamericano casi plano por plano de la comedia canadiense de 2011 Starbuck, realizado por el director de la original, Ken Scott, y en esta ocasión protagonizada por Vince Vaughn. Con esas credenciales imposibles de empeorar, ¡Menudo fenómeno! (evitaré repetir el irritante título español en la medida de lo posible) parte con clara desventaja. Pero que se gane a pulso un puesto destacado en el concurso “Películas más innecesarias de la historia del cine” no quiere decir que no se pueda disfrutar de alguna manera. Se puede. Sobre todo si no se ha visto Starbuck, o su remake bollywoodiense, o el que se hizo en Francia el año pasado (va en serio). De hecho, la película no es mala opción para un domingo por la tarde, cuando nos encontramos más bajos de defensas y capacidad crítica.

La historia de ¡Menudo fenómeno! (¡mierda!) es bastante original y llamativa. O al menos lo era hace apenas dos años, cuando Scott la contó por primera vez. David Wozniak (Vaughn) es un despreocupado cuarentón neoyorquino de buen corazón que trabaja como repartidor en el negocio familiar, una carnicería. Su vida da un giro de 180 grados cuando descubre que es padre de 533 hijos, y que 142 de ellos se han agrupado para iniciar un pleito con la intención de conocer la identidad del padre biológico de la manada, Starbuck, pseudónimo que David usó para donar esperma veinte años antes. Asesorado por su abogado (Chris Pratt=Andy Dwyer), presionado por una deuda con la mafia y con su ex novia (Cobie Smulders) embarazada, David decide poner orden en su vida y probar que tiene madera de padre. No se le ocurre otra cosa que ir conociendo uno a uno a sus 142 hijos, y actuar como ángel de la guarda de todos sin desvelar su identidad.

Menudo fenómenoLa historia de David Wozniak historia funcionaría muy bien en una serie de televisión a largo plazo. Es extraño que antes de que alguna cadena se haya decidido a comprarla, se hayan hecho tres versiones cinematográficas distintas en dos años. Resulta imposible calzar en 100 minutos todas las ramificaciones de un relato tan propenso a la subtrama y a la dispersión. Por esta razón, la película está más agujereada que un gruyere, deja demasiados asuntos pendientes y millones de cabos sin atar. Para empezar, ¿por qué a ningún hijo se le pasa por la cabeza que ese señor mayor que ha aparecido de la nada para pasar tiempo con ellos justo ahora podría ser Starbuck? ¿Y por qué su novia no descubre el secreto de David a pesar de que el abogado de Starbuck es el mejor amigo de su novio? Con estas chapuzas, Scott se ahorra problemas para que la historia vaya hacia donde él quiere. Pero si no aprovecha las posibilidades que le brinda la historia y los personajes es porque no puede.

A pesar de abusar de recursos lacrimógenos y ser un ejercicio auto-publicitario por parte del odiado Vince Vaughn (“Todo el mundo quiere a David” parece un mensaje subliminal para convencernos de que todo el mundo quiere a Vince), ¡Menudo fenómeno! es una comedia modesta y bienintencionada con acertadas incursiones en el melodrama y ese aire de serie buenrollista ambientada en Manhattan (ahí está Robin Scherbatsky para corroborarlo). Si uno es capaz de ignorar los intentos desesperados por parte de Vaughn para que nos lo traguemos como grandullón entrañable, es posible encontrar más de una razón para disfrutar, aunque sea un poco, de esta simpática hipérbole de la paternidad.

Valoración: ★★½

Crítica: Viral

Viral 2013

El germen de Viral, debut en el largometraje de Lucas Figueroa, se encuentra en una campaña de márketing real que la tienda fnac de Callao (Madrid) llevó a cabo en 2011. “Yo vivo en la fnac” fue un experimento publicitario en el que un “friki” elegido entre 500 candidatos pasaba 10 días de aislamiento ocioso en el emblemático edificio de Preciados. “El friki de la fnac” tenía a su disposición 5.000 euros para gastar durante su estancia, a cambio de convertirse en una suerte de representante de ventas, community manager (su único contacto con el mundo exterior era a través de las redes sociales, oh crueldad) y protagonista de una farsa de reality show (llegó a estar metido en un escaparate). Figueroa adapta esta fallida treta publicitaria al cine de terror, incorporando para ello fantasmas y leyendas de edificios malditos. El resultado es un despropósito de dimensiones desconocidas hasta ahora. Perfecta para una sesión triple con Tuno negro y Mil cámaras velan por tu seguridad.

Figueroa tiene una amplia experiencia en publicidad y ha destacado como cortometrajista, acumulando galardones con su “Trilogía de muerte” (en 2011 recibió el Premio Guinness por dirigir el corto más premiado de la historia). Al parecer nadie le dijo que hacer una película no es lo mismo que hacer un anuncio, o un corto. El realizador de origen argentino se fija en films como Paranormal Activity o [REC] (a la que copia flagrantemente durante su clímax) para perpetrar un sonrojante pastiche sobrenatural(ista) que hay que ver para creer (es solo una expresión, que no se confunda con una recomendación).

Viral cartelEl friki de Viral es Juan Blanco (Amar es para siempre), el Adam Brody español. Y lo cierto es que resulta bastante solvente a pesar del escuálido concepto de friki con el que lo dibujan Figueroa y su co-guionista Javier Pascual (Manolo & Benito Corporeision, Física o química). Para ellos ser friki se reduce a dos únicos rasgos de identidad: llevar gafas y ser fan de Star Wars. Esta ineptitud e ignorancia absoluta a la hora de caracterizar a un personaje (no es tan difícil, seguro que ellos son frikis, o conocen a muchos) se traslada a todos los ámbitos de la obra, que parece estar ideada y ejecutada por un quinceañero con ínfulas de director. Lo más triste es que Viral maneja un par de ideas interesantes, como la fantasía consumista de quedarse encerrado en un gran almacén y arrasar con las existencias, o su reverso tenebroso, la angustia que supone recorrer uno de estos no-lugares desiertos y en penumbra (Raúl es claustrofóbico). Ni que decir tiene que desperdicia ambas trágicamente.

Figueroa también tenía entre manos una ácida crítica al márketing deshumanizador de las grandes corporaciones y la figura del ejecutivo despiadado, algo que el director conoce a la perfección. Sin embargo, Viral es precisamente todo lo que (a duras penas) satiriza: un bloque publicitario de hora y media, casi un ejercicio de advertainment. Insertadas las cuñas con mayor o menor acierto dentro del relato -no me hagáis hablar del infomercial que hace Maxim Huerta para promocionar su libro-, las marcas electrónicas, de ropa y por supuesto la fnac de Callao son las verdaderas protagonistas de Viral. Y en segundo plano, un cuento de fantasmas saturado de clichés (niña con muñeca victoriana incluida) que culmina en un final literalmente increíble en el que Pedro Casablanc (Hospital central, Isabel) nos tortura con una interpretación que deja secuelas. Ah, se me olvidaba, Miguel Ángel Muñoz aka MAM (Un paso adelante) asesina nuestros oídos con el acento andaluz más insultante y la película termina con una canción de Auryn. ¿Hace falta decir más?

Valoración: ★

Evaluación a Agents of S.H.I.E.L.D.: Progresa adecuadamente (más o menos)

IAIN DE CAESTECKER, MING-NA WEN, CHLOE BENNET, CLARK GREGG, BRETT DALTON

No es que nos hicieran falta ocho capítulos para saberlo, pero a estas alturas, con Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. a punto de cerrar su decisiva etapa otoñal, ya no nos cabe duda del tipo de serie que estamos viendo. En un panorama televisivo eminentemente adulto (que no maduro), SHIELD propone un ejercicio de regresión whedoniana con una obra mucho más bobalicona e infantil. Esto no es necesariamente malo si lo sabemos antes de adentrarnos en ella (de ahí que la audiencia haya desertado después del piloto) y/o si le damos una oportunidad para que encuentre su lugar. Dicho esto, es perfectamente comprensible que la audiencia se haya cansado de esperar. Al fin y al cabo han pasado más de dos meses y SHIELD sigue recayendo en los mismos errores episodio tras episodio. Una cosa es escudarse (pun intended) en el (muy válido) argumento “esto es Marvel, si queréis ‘tele para mayores’ id a HBO”, y otra tratar a la audiencia como si efectivamente fuéramos lectores de cómics en los 60. O sea, que no es lo mismo llevar a cabo una obra con sensibilidad retro que dirigirse a su público como si fuera retra (perdón). La ingenuidad como arma tiene un límite, y nosotros también.

IAIN DE CAESTECKER, CLARK GREGG, MING-NA WEN

Los tres episodios más recientes de SHIELD han supuesto una evidente mejora con respecto a los primeros, pero ¿cuáles son esos fallos que Zack Whedon y Maurissa Tancharoen siguen ignorando?

1. Misiones escritas con plantilla. Hasta la fecha, todos los capítulos de SHIELD han transcurrido exactamente igual. Una amenaza en forma de artefacto (da igual que sea de metal o tenga forma humana, siempre son artefactos) que los agentes deben interceptar y desactivar después de infiltrarse en una base secreta. Estoy seguro de que los showrunners pretenden que el formato se asiente para empezar con las variaciones, al más puro estilo Buffy o Angel. Pero la espera se hace dura cuando no hay demasiado esfuerzo por su parte para que las misiones tengan algo que las diferencie entre sí.

2. Los dichosos secretos. Todos los personajes tienen pasados, todos esconden algo, y eso los condiciona en mayor o menor medida. Genial. Los traumas y acciones de dudosa moral que pesan sobre los agentes parecen estar disponiendo un nexo temático sobre la redención y la identidad (como de costumbre). Estupendo. Pero hasta que los personajes estallen como si fueran esos artefactos que intentan desactivar, estamos aguantando el estiramiento más descarado y desganado. ¡Basta ya de posponerlo todo! Todos los episodios terminan con Coulson haciendo referencia a Tahití y algún personaje reconociendo lo raro que está desde que fue resucitado, pero en ningún caso se añade información que justifique, o al menos amortigüe la constante repetición. Whedon y Tancharoen retrasan desesperantemente el momento de la revelación (las revelaciones, si sumamos también el pesado, digo pasado, de May) y nos machacan con lo mismo en cada episodio. Nos dan las mismas pistas una y otra vez, y se quedan tan panchos. Una historia en la que los secretos son tan importantes no funciona si estos no son tratados con suspense. Y el suspense en SHIELD brilla por su ausencia.

3. Y en relación al punto anterior: ¿Hacia dónde va todo esto? Los showrunners están abriendo muchos frentes, pero no se centran en ninguno. No se centran en general. Da la sensación de que no saben lo que están haciendo, de que están dando palos de ciego a ver si aciertan en algo. No serían capaces ir directos al grano ni aunque lo intentasen. Es como si tuvieran una buena idea y no supieran cómo rellenar las tramas que convergerán en ella. Afortunadamente, los próximos capítulos parecen retomar algunos de esos frentes, con el regreso de Mike Peterson (J. August Richards) y Centipede. Seguiremos teniendo paciencia, que para eso venimos con experiencia.

Agents-of-S.H.I.E.L.D.-Ward-and-Fitz-590x393

Pero bueno, con tanta queja, ¿por qué afirmo en el título de este artículo que SHIELD progresa adecuadamente? Porque es así. A pesar de estos fallos, la serie empieza a mostrar síntomas de evolución favorable, y saltan a la vista los resultados. Por eso muchos seguimos adelante, porque confiamos ciegamente en no estar perdiendo el tiempo (espero que no estemos realmente ciegos). Agents of SHIELD es una de las pocas series que espero con ansia semana tras semana (hacía tiempo que no me pasaba), y eso será por algo (sí, porque es una cláusula del contrato whedonite, pero por algo más). Veamos qué ha hecho bien SHIELD en los últimos tres episodios:

1. La unión hace la fuerza. Cómo no. Desde que este proyecto comenzó a gestarse ya teníamos claro que SHIELD sería una serie coral, y que en ella jugaría un papel esencial la química grupal. Y de momento funciona muy bien. De hecho mejora en cada capítulo. En “The Hub” (1.07), después de que los agentes completen con éxito una misión suicida a la que son enviados sin plan de escape, Victoria Hand (Saffron Burrows) dice: “Es el equipo de Coulson, no necesitaban extracción”. Es uno de los momentos más elocuentes y acertados de lo que llevamos de serie, y nos demuestra que, efectivamente, los agentes de Coulson empiezan a formar un gran equipo, y se están convirtiendo en una gran familia.

2. Éxito en la química por parejas. Y si los personajes florecen en grupo, emparejados demuestran que los lazos que empiezan a unirlos son mucho más fuertes de lo que parecía. Desde “FZZT” (1.06) hasta “The Well” (1.08), parece que SHIELD ha puesto en marcha una serie de experimentos para probar la química de los personajes en diferentes combinaciones de dos. Y los resultados son inmejorables. Fitz y Simmons nos proporcionan los momentos más emotivos de lo que llevamos de serie en “FZZT” (probablemente el mejor episodio por ahora, aparte del piloto). Los hermanos (no de sangre) científicos se separan en “The Hub” para trabajar con sus otros compañeros. Por un lado Simmons y Skye, y por otro Fitz y Ward, demuestran ser dos parejas cómicas excelentes en escenas muy divertidas (obviemos cuando Ward tira el sándwich que Simmons le ha hecho a Fitz, uno de los más terroríficos de la historia de la televisión). También se solidifica la relación entre Coulson y May (papá y mamá), y entre Coulson y Skye, dos de los núcleos más importantes de la serie. Así sí.

SHIELD-FZZT-Simmons-Fitz

3. Personajes con más entidad. La cada vez más natural interacción entre los agentes está dando como resultado unos personajes mucho más definidos, que se empiezan a alejar de los arquetipos que comenzaron siendo. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero salta a la vista que los actores empiezan a estar realmente cómodos en la piel de sus personajes. Brett Dalton destapa más registros (dramáticos y cómicos) revelando que es algo más que un palo, Iain de Caestecker (nuestro monito Fitz) se ha fusionado por completo con su personaje, y Elisabeth Henstridge está demostrando que es la mejor intérprete de la serie (Simmons lleva un par de episodios en estado de gracia). Esto contribuye a que nuestro vínculo con ellos se estreche, y empecemos a temer por sus vidas. Quizás se esté jugando demasiado pronto con la idea de perderlos (Simmons está a punto de morir en “FZZT” y Ward y Fitz en “The Hub”), pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que cada vez nos importan más. El eslabón más débil es precisamente el agente Coulson. Ya sea por la repetición de la que hablaba en el primer punto 2, por la asombrosa inexpresividad de Clark Gregg, o por el hype que conlleva haberlo elevado de categoría en el Universo Marvel, Coulson es de momento una de las mayores decepciones de la serie.

4. Constante reconocimiento del Universo Marvel y ampliación del Universo SHIELD. Si es que era una tontería eso de mantener a la serie al margen de las películas de Marvel. Es más, era imposible. Está bien que se busque la identidad propia de la serie, pero no se puede invisibilizar algo tan grande como una invasión de Elfos Oscuros en la Tierra (o sea, Midgard). Sin embargo, el anunciado crossover con Thor: El mundo oscuro que tuvo lugar la semana pasada en “The Well” fue más bien una treta publicitaria (como era de esperar). Sí, vemos a los agentes limpiar (literalmente) el estropicio ocasionado en la película, pero poco más. “The Well” es otro episodio que sigue el patrón “Artefacto de la semana”. Y a pesar de ser más bien decepcionante, supone todo un triunfo dentro de la serie por varios motivos.

The Hub

En primer lugar reconoce más abiertamente la existencia de la MAGIA en la realidad de los agentes. A pesar de que Jemma presenta claros síntomas de Scully-itis, los personajes se mueven en el mismo plano que Jane Foster y Darcy Lewis, y SHIELD deja de ser, aunque sea por un momento, una serie de espías. En segundo lugar, no tenemos a Thor (qué curioso que estos súper héroes se enfrenten a un Apocalipsis y después se vayan de vacaciones hasta que les apetezca volver) pero los acontecimientos de la película influyen de verdad en la serie. La introducción de una especie de secta o grupo de resistencia que cree que los Dioses vuelven a la Tierra para reconquistarla tras la invasión de Londres es una buena idea. Entronca a la perfección con el Universo Cinematográfico Marvel y a su vez permite a la serie manejarse con amenazas más terrenales, más abarcables. Y por último, en “The Hub” conocemos a más miembros de la cadena de mando de SHIELD (la mencionada Victoria Hand) y visitamos otras instalaciones de la organización, lo que da mayor credibilidad a la trama central y ayuda a trazar ese camino que parecía costarle tanto encontrar a la serie.

5. Esa referencia a Dollhouse en “The Well”. No, es broma. Pero va en serio. Did I fall asleep?

Diamantes negros: Tarjeta roja al tráfico de menores

Diamantes negros película

Este viernes 29 de noviembre se estrena en nuestro país Diamantes negros, película dirigida por el televisivo Miguel Alcantud (Águila roja, El internado), que destapa la verdad sobre el tráfico de menores africanos en España. Niños que aspiran al sueño europeo (jugar en las grandes divisiones de fútbol) y que, tras ser víctimas de engaños y fraudes, se ven abocados a la delincuencia y la indigencia. Alcantud nos cuenta la crudísima historia de dos de esos 20.000 jóvenes que cada año caen en las redes de agentes deportivos y caza talentos europeos, y son abandonados a su suerte después de que estos capitalicen sus sueños y se aprovechen de la desesperación de sus familias por salir de la miseria.

Diamantes negrosEn las propias palabras del realizador, Diamantes negros es “una historia tipo”. En lugar de desvelar los relatos más desgarradores que el equipo de la película conoció durante su fase de documentación, Alcantud opta por un caso intermedio, alegando que la realidad supera a la ficción (hay casos tan increíbles que hasta impedirían que el mensaje resultase creíble). Diamantes negros escapa así de sensacionalismos baratos, arrojando luz sobre un problema real sin que su ficcionalización sea percibida como manipulación, sin efectismos ni demagogia. Pero el éxito de Diamantes negros no solo se basa en el enfoque con el que se nos presenta, sino en que bajo la denuncia late una historia excelentemente narrada y un destacable trabajo de interpretación encabezado por dos actores malineses no profesionales, Hamidou Samake Setigui Diallo.

Con la colaboración del activista y concienciador social Carlos Bardem, el actor y productor Carlo D’Ursi, y el joven futbolista malinés Alassane Diakite, cuya historia personal está incorporada en la película, Alcantud desvía nuestra atención hacia las injusticias relacionadas con el balompié que cada día tienen lugar en nuestro país sin que los grandes clubes de fútbol (con excepción del Valencia CF) o las estrellas del deporte rey las denuncien, o incluso las reconozcan públicamente.

Hace tiempo que el fútbol dejó de ser un deporte y se convirtió en un negocio“, sentencia el realizador cartagenero en la rueda de prensa de la película que ha tenido lugar esta semana en Madrid. Y este es un negocio despiadado que mueve miles de millones y tapa las incontables tragedias personales que se cobra cada año. Diamantes negros invita a reflexionar sobre la responsabilidad que debe asumir nuestro deporte profesional y nos conciencia sobre este grave problema a través de un relato cercano, incisivo y contundente que de momento ha movilizado a más de 90.000 personas contra el tráfico de menores a través de change.org y ha abierto los ojos a muchos espectadores durante su exitoso paso por varios festivales de cine internacionales.

Valoración: ★★★½

Crítica: Bienvenidos al fin del mundo (The World’s End)

Bienvenidos al fin del mundo The World's End

Bienvenidos al fin del mundo (The World’s End) es la última entrega de la Trilogía del Cornetto, de Edgar Wright (Scott Pilgrim contra el mundo) y Simon Pegg (Star Trek). El tándem británico sacudió el cine de terror en 2004 con la decisiva parodia Z Shaun of the Dead (aquí titulada inexplicablemente Zombies Party). La sucedió en 2007 la parodia del género policíaco Arma fatal (Hot Fuzz). Y para coronar esta saga de películas interconectadas única y aparentemente por un sabor de helado de Cornetto, Wright y Pegg realizan una incursión en la ciencia ficción con una historia apocalíptica de invasiones extraterrestres.

Mucho más próxima a la sensibilidad cómica de Douglas Adams (Guía del autoestopista galáctico) que a la reciente (y fallida) Juerga hasta el fin (This Is the End), Bienvenidos al fin del mundo es la historia de Gary King (Pegg), un cuarentón estancado en su adolescencia que reúne a sus amigos de la infancia para vivir una gran noche en el pequeño pueblo donde crecieron. Mientras los demás han pasado página y llevan grises existencias de adulto, King vive condicionado por un gran asunto pendiente: terminar “La milla de oro”, el recorrido por 12 pubs para beber 12 pintas que no consiguieron completar hace más de veinte años, y cuya última parada es la tasca The World’s End 

Bienvenidos al fin del mundoBienvenidos al fin del mundo funciona casi como un videojuego de acción. Gary y sus “cuatro mosqueteros” avanzan niveles de esta odisea alcohólica enfrentándose a enemigos salidos de Stepford, descubriendo secretos, juntando piezas del puzle y ya de paso reflexionando sobre sus vidas. Mientras el apocalipsis se cierne sobre ellos y el nivel de alcohol en sangre se dispara, la pandilla deja al descubierto heridas del pasado, y entre mamporros y carreras a contrarreloj, intenta cerrarlas.

Wright y Pegg reúnen de nuevo al grupo de alelados y carismáticos intérpretes (a destacar la otra mitad de Pegg, Nick Frost, y la adorable Rosamund Pike) con el que han trabajado en las anteriores películas del Cornetto, y los arrojan a su suerte en el Pueblo de los Malditos. El enfoque British de un género tradicionalmente yanqui proporciona buenos momentos, sobre todo por el contraste de elementos de andar por casa y sci-fi clásico (un requisito indispensable en toda película inglesa de género actual que se precie). Las peleas cuerpo a cuerpo son imaginativas y están brillantemente ejecutadas, y la película destaca cuando se adentra en terreno emotivo (Peter se lamenta de que su bully del instituto no le ha reconocido en una de las mejores escenas de la película). Sin embargo, Bienvenidos al fin del mundo está impedida de principio a fin por un humor más desganado y genérico del que esta panda nos tiene acostumbrados. Las posibilidades que brinda una buena historia como esta son desperdiciadas a favor de chistes y diálogos dolorosamente predecibles (no hay una sola vez en la que no podamos adelantarnos a la resolución de los gags), y el desinspirado desenlace confirma que Wright y Pegg no se han esforzado lo suficiente en despedir la trilogía con un ¡bang!

Valoración: ★★½

¡CONCURSO! Consigue la sexta temporada de MAD MEN en DVD

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

Mad Men concurso fuertecito blog

El próximo 4 de diciembre eOne Films Spain pondrá a la venta en España la SEXTA TEMPORADA DE MAD MEN en Blu-ray y DVD. Y para celebrar el nuevo lanzamiento de la mejor serie de televisión de los últimos tiempos, eOne y fuertecito no ve la tele os ofrecen la posibilidad de conseguir el pack de la Sexta Temporada completamente gratis.

CONVIÉRTETE EN UN PUBLICISTA DE LA AVENIDA MADISON POR UN DÍA

Sorteamos DOS packs en DVD de la Sexta Temporada de MAD MEN.

Para participar lo único que tenéis que hacer es crear un ESLOGAN PUBLICITARIO que describa lo que es para vosotros MAD MEN.

Poneos en la piel de Peggy Olson, Stan Rizzo, Michael Ginsberg o el mismísimo Don Draper, e imaginaos que tenéis que vender MAD MEN a una televisión, a una gran compañía o a un amigo que no la ha visto nunca. ¿Qué frase utilizaríais para englobar su esencia y engatusar al cliente? eOne lo tiene claro, su eslogan sería Mad Men es la mejor serie de todos los tiempos”. A fuertecito no ve la tele se le ocurrió otro: Mad Men, la cura para la serie común”. Ahora os toca a vosotros ser los mejores copywriters de Manhattan.

Podéis dejar vuestro eslogan en esta entrada o en esta foto de Facebook en la página de fuertecito no ve la tele.

Dos de vuestros eslóganes serán seleccionados al finalizar este concurso, y sus dos creativos responsables se llevarán cada uno un pack en DVD de la Sexta Temporada de MAD MEN, que recibirán en casa sin gasto alguno por su parte.

Podéis participar hasta el próximo viernes 6 de diciembre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del fin de semana en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de las novedades).

No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta (no será público).

Importanteconcurso exclusivo para residentes en territorio español.

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Recordad, a partir del 4 de diciembre estará a la venta en DVD y Blu-ray la Sexta Temporada de MAD MEN. “Don Draper (Jon Hamm, ganador del Globo de Oro® al Mejor Actor en una serie de TV) y los suyos vuelven a cautivar a la audiencia explorando la glamourosa “Edad de Oro” del mundo de la publicidad a finales de la década de los sesenta, en medio de un clima social en constante cambio”.

Creada y producida por Matthew Weiner (creador también de “Los Soprano”), “MAD MEN” cuenta en su haber con 67 premios y 150 nominaciones en sus seis años de emisión, incluyendo 2 BAFTA, 4 Globos de Oro y 15 Emmys.

A continuación los detalles técnicos de las ediciones y sus contenidos adicionales:

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MAD MEN – TEMPORADA 6 EN DVD

IDIOMAS 5.1 Castellano en inglés
SUBTÍTULOS Castellano e inglés
DURACIÓN 618 minutos
FORMATO DE PANTALLA 16:9
FORMATO DE IMAGEN 1:1.78

EXTRAS Los archivos del amor veraniego (Galería interactiva).
Recreando una época.
Encender, sintonizar, abandonar.

 

 

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MAD MEN – TEMPORADA 6 EN BLU-RAY

IDIOMAS 5.1 DTS HD Castellano en inglés
SUBTÍTULOS Castellano e inglés
DURACIÓN 618 minutos
FORMATO DE PANTALLA 16:9
FORMATO DE IMAGEN 1:1.78
BLU-RAY 3 BD50
HD 1080p24

EXTRAS Los archivos del amor veraniego (Galería interactiva).
Recreando una época.
Encender, sintonizar, abandonar.

 

Para terminar, os dejo con el dossier “Mad Men: La Sexta Temporada según Fuertecito”, donde encontraréis recopiladas todas las reviews de la sexta temporada que realicé durante su emisión en Estados Unidos, y que podéis leer también en su versión blog en la etiqueta Mad Men de fuertecito no ve la tele. Si necesitáis guía de episodios para acompañar vuestro pack en DVD, no tenéis que buscar más:

Mad Men: La Sexta Temporada según Fuertecito 

The Day of the Whovians

The Day of the Doctor

Texto escrito por Alicia Ortega

Llevamos 50 años esperando este momento. Sí, algunos ni siquiera hemos cumplido aún los 30, pero todos sabemos que el tiempo no es algo lineal. Después de 50 años corriendo junto al Doctor, a los whovians se nos regala este capítulo especial para celebrar nuestro 50º aniversario.

Y digo “nuestro” porque no es tanto la celebración del aniversario de Doctor Who como de sus seguidores, y nadie como Steven Moffat, el mayor whovian fanboy que ha existido, para escribir un capítulo especial dedicado a los demás fans de la serie.

Desde que se hizo con la serie, Moffat se ha dedicado a introducir referencias internas para el deleite de los seguidores. Personalmente, tanta referencia capítulo tras capítulo me ha cargado bastante en la serie en sí, pero siendo este el especial del 50º aniversario, me parece una gran idea. No nos engañemos, Moffat es un experto en las autorreferencias, no las suelta si no están bien atadas y relacionadas, y lo hace con un cuidado exquisito: Los primeros segundos del episodio ya hacen que a cualquier whovian se le llenen los ojos de lágrimas de felicidad. Por mi parte, no pude más que pensar: “Por supuesto, no podía haber empezado de otra forma y, sin embargo, hasta que lo he visto, no he caído en ello”. Pero Moffat sí cayó, igual que pensó en todo tipo de detalles, tantos que probablemente alguno se nos haya escapado: desde la hora del primer reloj que se ve, las 5:15, la misma en la que se emitió el primer capítulo el 23 de noviembre de 1963; pasando por bufandas, cameos y “I don’t wanna go”. Mención aparte merece la aparición de la reina Elizabeth, que encaja deliciosamente con todas las apariciones y menciones que se han hecho de ella a lo largo de la serie, podéis comprobarlo.

Dejando aparte todas estas referencias, que para mí son la clave del episodio, vemos que la historia en sí sigue también las líneas características de nuestro showrunner: siguiendo la premisa de “el tiempo puede reescribirse”, Doctor Who permite contar la historia que quiera contar sin preocuparnos de la continuidad. Todo es posible, todo puede hacerse y todo puede tener más o menos sentido. Pero no tan hábil es nuestro amigo Moffat atando cabos dentro de un solo episodio como colocando autorreferencias. No olvidemos que Hitler sigue en la alacena. Así, tenemos a tres humanos y tres Zygons encerrados en la Torre de Londres debatiendo un acuerdo… esperemos que no acaben como los clásicos prisioneros de la Torre.

El especial del 50º aniversario, “The Day of the Doctor”, ha cumplido con creces las expectativas de los seguidores, de los que pudieron disfrutarlo en pantalla grande en el cine, los que lo vieron en televisión o de la forma que fuera. El 23 de noviembre de 2013 estaba condenado a pasar a la Historia, pero lo ha conseguido por mérito propio.

Crítica: Los juegos del hambre – En llamas

Los juegos del hambre Peeta Katniss

Cuando una súper producción, una película para adolescentes o una franquicia basada en YA Novels (Young Adult Novels) apunta más alto de lo habitual y se atreve a desafiar la norma, solemos valorarla en ejercicio comparativo tanto o más que por sus méritos propios. Es el caso de Los juegos del hambre, que engloba las tres categorías mencionadas. Una saga definitivamente muy por encima de cualquier otra película de su género que sin embargo vive bajo el efecto Tumblr: “cualquier cosa que veamos en Internet parecerá mucho mejor de lo que es en realidad”.

En el mundo de las franquicias cinematográficas teen no hay una fórmula infalible. Cada cierto tiempo nos llega un producto con el poder de apasionar y consumir a millones de adolescentes y no tan adolescentes (entre los que yo me encuentro). De entre mil y un intentos fallidos de encontrar la saga que mantenga Hollywood en pie emergió triunfante en 2012 Los juegos del hambre. Ha pasado más de año y medio desde que la primera entrega sorprendiera al mundo entero con una de las mayores recaudaciones de la historia del cine, y la espera (demasiado larga según los estándares de este tipo de cine por capítulos) no ha menguado la expectación, sino todo lo contrario. El fandom ha crecido exponencialmente, y la segunda parte, En llamasllega a los cines rodeada de un hype inusitado y un mareante despliegue publicitario.

KATNISS EVERDEEN

Después de que Crepúsculo abdicara (para desconsuelo de muchos, y regocijo de muchos más), Los juegos del hambre se ha hecho con la corona del cine Young Adult, y la lleva con el porte y la entereza que la saga vampírica de Stephenie Meyer nunca tuvo. Como decía, no hay fórmula que, aplicada a cualquier saga literaria, dé como resultado un éxito. Pero sí sabemos concretamente cuáles son los ingredientes que han hecho de Los juegos del hambre un ardiente fenómeno mundial: una ambientación distópica que la acerca a la ciencia ficción adulta y atrae a un público más heterogéneo, un mayor compromiso ideológico (de nuevo característica del sci-fi clásico), menos remilgos a la hora de mostrar (o sugerir) la violencia, un estelar diseño de producción, interpretaciones por encima de la media, y la figura de Katniss Everdeenheroína carismática, icono y referente generacional que se opone a las lánguidas y pasivas protagonistas de este tipo de cine.

En llamas recupera y amplifica todos estos elementos (desorbitado presupuesto mediante) para llevar a cabo una versión más pulida y contundente de la primera parte. Desde la primera escena se respira el aire más denso que se cierne sobre el Distrito 12 y el resto de regiones obreras de Panem, víctimas del régimen totalitario del Capitolio. Como mandan las leyes de las franquicias fantásticas, esta parte es más oscura, más solemne, más espectacular. En llamas deja entrever el germen de la revolución que culminará en la entrega final, dividida en dos partes. Y lo hace a través de escenas cargadas de tensión que transcurren en dos niveles: el de la lucha interior de Katniss (Jennifer Lawrence descarnada, excesiva, al borde del colapso nervioso) y el del pueblo que está a punto de levantarse contra el gobierno. Francis Lawrence logra entrelazar con acierto ambos estratos en un relato que no deja de ser nunca sobre Katniss Everdeen, pero en el que el verdadero protagonista es el pueblo que la toma como baliza de esperanza. Y además lo hace prescindiendo de la innecesaria cámara en mano de la que abusó Gary Ross en la primera película.

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Pero En llamas es en realidad una iteración paso por paso de la primera película. En esta asistimos a unos Septuagésimo Quintos Juegos del Hambre en los que los tributos son vencedores de ediciones anteriores. Un Greatest Hits compuesto por marionetas controladas por un gobierno que necesita hacer purga de héroes para evitar la rebelión (brillante idea de Suzanne Collins). El funcionamiento es idéntico al de los anteriores Juegos -con creativas variaciones que impiden el hastío en todo momento-, pero las implicaciones son mucho mayores. En llamas consigue dejarnos clavados en la butaca, nos atrapa en su primera escena y no nos suelta hasta que aparecen los créditos. Sin embargo, el impacto de la primera entrega ha disminuido considerablemente y, a pesar de las ominosas palabras de Haymitch (Woody Harrelson) a Katniss y Peeta (un muy notable Josh Hutcherson), no obtenemos la sensación de que efectivamente se enfrenten a asesinos profesionales esta vez. Quizás porque, como se insiste durante toda la película, ellos no son el enemigo. La historia evoluciona, madura, y toma nuevos derroteros.

Por eso precisamente Lawrence se centra menos en la violencia y más en la estrategia durante los Juegos, habiendo explorado el lado más sádico del régimen en la Gira de los Vencedores -donde se encuentran los planos más despiadados de la película. Pero a pesar de mantener la tensión durante todo el metraje (146 minutos que transcurren como si fueran 90), En llamas no desata la conmoción que sentimos al ver a los tributos (niños) siendo lanzados a la Arena en la película original. Eso sí, en compensación obtenemos personajes más definidos y memorables en los “nuevos” gladiadores, entre los que destaca la nueva robaescenas oficial de la saga: Johanna Mason (Jena Malone).

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En llamas planta los cimientos de algo grande, muy grande, y añade capas con sorprendente destreza y sutilidad, desvelando así que Los juegos del hambre es un relato mucho más organizado y profundo de lo que parecía. Pero lo que es un acierto de cara a la estructura global de la historia es un handicap para este capítulo en concreto. En llamas es lo que en el ámbito televisivo llamaríamos “capítulo de transición”. Tan necesario como mermado. Lawrence no persigue en ningún momento la entidad como obra independiente y no tiene reparos en sajar la película, sin clímax, sin conclusión, en favor del plan maestro. La seguridad de que la historia continuará y el espectador regresará convierte En llamas en un episodio de serie en el que solo se echa de menos un “to be continued” -algo que cabe esperar también de la tercera parte. Lo mismo que le pasó a Star Wars y El señor de los anillos con El imperio contraataca o Las dos torres respectivamente. La estrategia del cliffhanger o el final abierto es parte esencial de la experiencia serial (ahora también en cine), pero despoja a esta película de resolución, de sentido de la unidad, de lo que hace que el cine sea cine, revelando los imperantes intereses comerciales tras la obra. Esto no impide que alcemos la mano y nos unamos a la resistencia (es demasiado emocionante como para no hacerlo), pero plantea una cuestión importante: ¿es que en Hollywood ya no están interesados en hacer películas?

Valoración: ★★★½

Una familia de Tokio: ¡Ozu vive!

TOKYO FAMILY

Con Una familia de Tokio (Tokyo kazoku), el veterano Yôji Yamada (Love & Honor, El ocaso del samurái) rinde homenaje a uno de los más grandes directores de la historia del cine, Yasujirô Ozu. Concebida como un remake de la obra maestra de Ozu Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari)Una familia de Tokio supone un ejercicio de mímesis narrativa y estilística que va más allá de la mera copia. Yamada recupera el espíritu y la sensibilidad del maestro japonés en un precioso agradecimiento por el valioso legado cinematográfico de Ozu.

En Una familia de Tokio, una pareja de ancianos que vive una apacible existencia rural en una pequeña isla de Japón viaja a Tokio para visitar a sus tres hijos. Como en Cuentos de Tokio, la visita supone una oportunidad para hacer balance y comprobar si sus hijos llevan una familia de tokio.inddvidas respetables y de provecho. Sin embargo, los tres están demasiado ocupados con sus vidas, sus relaciones y sus trabajos como para atender a sus padres. Una familia de Tokio es una reflexión sobre el paso del tiempo y la distancia entre generaciones, un tierno y en ocasiones agridulce retrato de las relaciones paterno-filiales enmarcadas en la ceremoniosa sociedad japonesa.

El respeto, el honor y el orgullo son los valores que sostienen la familia japonesa. A partir de diálogos costumbristas que reflejan el carácter protocolario de las relaciones íntimas y sociales, Yamada elabora un excelente estudio sobre los lazos afectuosos que se ocultan bajo la etiqueta. Durante su visita, los ancianos se dan cuenta de la brecha generacional que los separa de sus hijos, pero también aprenden a entenderlos, a aceptar que la felicidad y la plenitud no siempre entiende de normas y planes de futuro.

Una familia de Tokio es un hermoso y cálido reflejo de Cuentos de Tokio en el que Yamada nos cuenta la misma historia que nos relató Ozu en 1953, esta vez ambientada en un Tokio moderno caracterizado por el estrés, en el que el tiempo se escapa de las manos entre eternas jornadas laborales. Y aunque Yamada no obvia el choque tecnológico (los ancianos descubren lo que es un GPS en una divertida escena, los móviles ejercen un papel muy importante en las vidas de los protagonistas), este no modifica en ningún momento el relato intemporal y universal sobre padres e hijos que contó Ozu. Yamada actualiza esta entrañable historia dirigiéndola a las nuevas generaciones sin por ello sacrificar la visión original, manteniendo prácticamente intacta la voz, la visión y el ritmo de Ozu, como si el maestro estuviera dirigiendo a través del discípulo.

Valoración: ★★★★

Recordando… Wonderfalls

Wonderfalls reparto

Érase una vez una cadena de televisión huraña y antisocial que en lugar de escuchar a sus telespectadores, se paseaba por sus casas sibilina y amenazante, asiendo una guadaña y murmurando a sus oídos: “no te encariñes con esa serie, la vamos a cancelar”. Se llamaba Fox, aunque muchos empezaron a llamarla Axe. No porque oliera bien, sino por su adicción a blandir esa guadaña para decapitar a sus series sin darles tiempo para que pidieran misericordia. Estamos hablando de una remota época de la televisión norteamericana en la que un índice de audiencia considerado fracaso estrepitoso sería hoy en día un éxito incontestable. Una etapa de transición en Fox que nos dio varias series de culto que no pasaron de los 14 episodios. Firefly acapara toda la atención (por derecho propio, claro), pero hay otra serie foxiana cancelada prematuramente que merece todos los elogios del mundo: Wonderfalls.

Wonderfalls proviene de la inquieta mente de Bryan Fuller. Por aquel entonces este nombre no nos decía nada, pero una década después podemos asociarlo a varias series muy queridas por el público. Se encargó de Star Trek: Voyager, pero su primera ‘serie de autor‘ fue Tan muertos como yo (Dead Like Me), que se mantuvo tan solo dos temporadas en antena, ganándose un culto considerable (uno que se ha ido desvaneciendo, eso sí). A continuación llegó Wonderfalls, de la que hablaré a partir del siguiente párrafo. Más recientemente, Fuller ha conseguido labrarse un nombre propio en la televisión USA gracias a su inconfundible estilo visual, ya muy presente y definido en las series mencionadas. Con Pushing Daisies canalizó al Tim Burton más luminoso, encandilando a muchos espectadores (que por desgracia no fueron suficientes para que la serie pasase de su segunda temporada). Y con su serie actual, Hannibal (segunda temporada pendiente de estreno), vuelve a echar mano de los ingredientes que mejor maneja, iconoclastia, plasticidad y color, oscureciéndolos para explorar la vertiente macabra y pesadillesca de su estilo.

Además de Fuller, Wonderfalls también era obra de Tim Minear, conocido sobre todo por ser uno de los guionistas predilectos de Joss Whedon, showrunner de Angel y Firefly, y más recientemente productor ejecutivo de American Horror Story (si lo pensamos, AHS es bastante deudora del estilo Fuller). La premisa era tan original como arriesgada, puro Fuller: una joven recién salida de la universidad se conforma con vivir en una caravana y trabajar en una tienda de souvenirs de las cataratas del Niágara. Un día, los objetos inanimados con forma de animal empiezan a hablar con ella a base de mensajes crípticos que le hacen plantearse si está destinada a algo más grande en la vida. La excentricidad de la propuesta no terminó de calar con la audiencia, y tampoco con la Fox, que extendió la primera temporada a lo largo de 2004 (fue un estreno tardío de mid-season y continuó en otoño), contribuyendo así a que el impacto fuera aún menor. Quizás habría funcionado mejor con episodios de 20 minutos, en lugar de 40, pero eso nunca lo sabremos.

Wonferfalls greetings postal

Wonderfalls nació en una época de la televisión en abierto en la que aún quedaba espacio para la creatividad y las series no se clonaban siguiendo un patrón diseñado según estadísticas y cifras de audiencia. Buffy y Angel se acababan de despedir, cerrando una fructífera y estimulante era televisiva. Y Wonderfalls llegaba tarde. O visto ahora, puede que demasiado pronto. La serie de Fuller puso en práctica el formato que Expediente X y Buffy popularizaron e implantaron en televisión: una estructura altamente episódica con capítulos autoconclusivos (aquí no teníamos “monster of the week”, sino “objeto inanimado de la semana”) alternada con una gran trama general que cobraba importancia a medida que la temporada avanzaba. Pero la televisión estaba cambiando, y el espectador también. Wonderfalls era 90s en estado puro, y el público quería pasar página.

La extravagante historia de Jaye Tyler (Caroline Dhavernas) no terminó de encontrar su nicho de audiencia quizás porque era un producto en apariencia adolescente, uno que desentonaba fuera de la WB. O quizás porque sus protagonistas eran la antítesis del personaje televisivo por antonomasia. Jaye no era una heroína, sino más bien todo lo contrario. Holgazana, desmotivada, sin un sueño que perseguir. Una fracasada que no mostraba el más mínimo remordimiento por haberse plantado. Precisamente Wonderfalls exploraba cómo una persona así lidiaría con una responsabilidad cósmica, cómo reaccionaría ante la idea de ser una especie de Elegida. No había elemento fantástico propiamente dicho, pero Wonderfalls flirteaba constantemente con una fuerza superior que nunca llegó a desvelar. Las ‘grandes hazañas’ de Jaye eran muy de andar por casa (a pesar del ocasional allanamiento de zoológico, viaje astral navajo o caída en barril por las cataratas del Niágara). Ella luchaba constantemente contra aquello de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Jaye no quería responsabilidades, no quería compromisos, ni siquiera tenía aspiraciones o metas. Un personaje así en televisión era tan refrescante e interesante como arriesgado. Y afortunadamente, Caroline Dhavernas (rescatada por Fuller para Hannibal) supo sacar el máximo provecho de Jaye, construyendo un personaje brillante y lleno de matices, y demostrando un enorme talento para la comedia física (¡qué prodigio de la expresividad!) Puede que nadie lo sepa, pero sí, Jaye Tyler es uno de los mejores personajes de la historia de la televisión.

Caroline Dhavernas Wonderfalls

Claro que Jaye tenía a su alrededor un reparto excelente. Familia y amigos que proporcionaban estabilidad y locura a partes iguales. Personajes en un principio desdibujados que acaban adquiriendo gran entidad y ganándose con creces el cariño del espectador (mención especial a Sharon, la hermana lesbiana de Jaye). Y por supuesto, Wonderfalls también tenía historia de amor. El componente romántico no era especialmente apasionante, y el príncipe azul de Jaye, Eric (¿Tayron Leitso o el hermano pequeño de Matthew Fox?), era más bien soso, como el Eric de La Sirenita (o sea, que con esa cara daba igual cómo fuera). Pero como el resto de relaciones (amistosas, familiares, románticas) de la serie, la pareja central -y su TNR- estaba tratada con sumo cariño. Es imposible no involucrarse con ellos y desear que acaben juntos. Jaye+Eric 4ever.

Wonderfalls tan solo duró 13 episodios, pero es una de esas series que constituye una obra sólida a pesar de terminar mucho antes de tiempo y quedar interrumpida. En el poco tiempo que tuvo para florecer consiguió realizar episodios absolutamente antológicos e hilarantes (“Crime Dog” o “Cocktail Bunny” son de lo mejorcito que ha dado la tele). Pero son muchas las preguntas que quedan sin responder, principalmente las que tienen que ver con el misterio tras los objetos parlantes. ¿Está Jaye loca y Wonderfalls nos habla de una enfermedad mental o Dios se está comunicando con ella? Los creadores de la serie declararon posteriormente a su cancelación que la idea para la segunda temporada era mandar a Jaye a un manicomio. Lo cierto es que las posibilidades eran infinitas. Los personajes habían crecido mucho en 13 capítulos, los actores se habían hecho con ellos y empezaban a estar enormes, y había material de sobra para que crecieran mucho más (Lee Pace tardó demasiado en ser un personaje visible y pedía a gritos más tiempo en pantalla). Como ocurre con toda serie prematuramente cancelada, Wonderfalls, especialmente vista 10 años después, supone una experiencia tremendamente agridulce. Afortunadamente, la series finale nos proporciona el perfecto cierre sentimental que hace que la recordemos como una pequeña joya de la televisión, en lugar de una (¡otra!) serie incompleta.

Crítica: La huida (Deadfall)

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Artículo escrito por David Lastra

La huida tenía toda las papeletas para ser la película entretenida de este otoño. Lo cual nunca reporta premios o galardones, pero sí cierto cariño en los corazones de los espectadores. Stefan Ruzowitzky (candidato al Oscar a mejor película de habla no inglesa por Los falsificadores y creador de Anatomía, esa suerte de Scream a la alemana) parte de una historia que todos nos sabemos pero que contada bien puede ser entretenida: bandidos cuya huída se tuerce y terminan inmiscuyéndose en el día a día de una familia de la América profunda que es de todo menos normal. Además, el austríaco contaba con un reparto lleno de caras conocidas: dos caras bonitas de moda (Charlie Hunnam y Olivia Wilde), dos leyendas vivas del celuloide y de las mesas de operaciones (Sissy Spacek y Kris Kristofferson), una estrella emergente (Kate Mara, la hermana sexy menos sexy de las Mara) y un olvidado  “the next big thing” (Eric Bana). Pero el problema es que entre tanto ajetreo de cuadrar agendas (las de Hunmam, Wilde y Mara, porque los demás no creo que tuviesen muchas obligaciones), se les olvidó contratar a un guionista. La huida es el primer guión para cine de Zach Dean y gracias a su trabajo en él, puede que sea el último.

La alumna aventajada de House y Hulk-cutre I son dos hermanos (que juguetean con el incesto y los besitos, dando más vergüenza que morbo o escándalo) que acaban de robar la recaudación de un casino indio, pero tienen un accidente de tráfico que trunca su HUIDA (claro, teníamos que tener un problema, si no no tendríamos película). En medio de una ventisca, deciden separarse, porque claro, todos sabemos que cuando te separas todo funciona mucho mejor. Pero sigamos, que de eso no se puede sacar mucha punta. Thirteen termina siendo recogida en la carretera por el motero Jax Teller (aquí no hay moto, sino camioneta), un exboxeador chanchullero que acaba de salir de la cárcel.

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Como es normal, a la primera de cambio, ambos nos enseñarán sus cuerpos (él más que ella) porque para eso son guapos y han sido contratados en este vodevil. A los cinco minutos él ya está enamorado perdidamente de ella (atención a la escena de macho alfa ante un camionero. Razzie asegurado). Pero él no sabe que realmente lo que ella busca es seguir con su huida hacia Canadá (Oh, Canadá) y reencontrarse con su hermano en la casa del buen samaritano que le acaba de recoger. Sí, suena embarullado, tópico y estúpido… y así lo es. Pero antes de llegar a la Villa de las cirugías plásticas fallidas y armar la de Puerto Hurraco, tenemos al Hulk-cutre I salvando a una mujer de su marido maltrador y a Mara sufriendo la opresión sexista en el cuerpo de policía… ¡por parte de su propio padre! Posiblemente las dos subtramas más típicas, innecesarias y peor desarrolladas de la historia del cine.

El aspecto más positivo de La huida es su altísima capacidad para ser olvidada a los cinco minutos de abandonar la sala del cine. Nada en ella perdura, ni siquiera ninguno de los momentos sonrojantes tiene tanta fuerza como para ser rememorado con los amigos. Un verdadero horror.

Valoración: ★

Crítica: Blue Jasmine

Blue Jasmine Cate Blanchett

Abordar en el cine una enfermedad mental con cierta profundidad y sin caer en tremendismos o afectaciones es una tarea complicada. Convertir el trastorno psicológico en un recurso cómico efectivo sin ofender o traspasar la delgada línea entre el buen gusto y lo políticamente incorrecto requiere aún más maña. Blue Jasmine es extraordinaria porque su director y guionista, Woody Allen, hace todo eso y más. A base de diálogos punzantes (como de costumbre), matices muy sutiles y brutal perspicacia antropológica (como cuando es el mejor Woody Allen que puede ser), el director levanta una complejamente sencilla historia con un claro epicentro: la arrebatadora interpretación de Cate Blanchett.

La Jasmine French de Allen es un personaje inolvidable, antológico ya desde su primera escena. Con las dosis exactas de patetismo, caricatura y compasión, Blanchett da vida a una mujer rota que intenta volver a juntar sus piezas sin que los demás se den cuenta de que se precipita hacia el abismo. Allen salta continuamente del pasado al presente -basándose inconfesamente en Blue Jasmine póster españolel argumento de Un tranvía llamado deseo– para ir añadiendo capas a su relato y aristas al retrato psicológico de Jasmine. A través de esta yuxtaposición de tiempos, conocemos los acontecimientos que culminan en su primera crisis nerviosa y asistimos al intento de borrón y cuenta nueva junto a su hermanastra pobre Ginger -la no menos fantástica Sally Hawkins. Todo a la vez, poco a poco. No cabe duda de que el resultado no habría sido tan brillante si la historia hubiera sido contada de manera lineal.

Allen tiene una habilidad natural para sacar de sus actores las interpretaciones más completas. Propiedad intransferible del actor y valioso vehículo de lucimiento, pero siempre al servicio de los intereses observacionales del director. En Blue Jasmine obtenemos la versión más avezada del autor neoyorquino: esa agudeza con la que estudia las diferencias de clase que caracterizó una de sus mejores obras recientes, Match Point; la puntería con la que diagnostica las relaciones entre hombres y mujeres que ha cimentado su obra; y las dinámicas fraternales que definieron parte de su etapa ochentera. El Woody Allen más inspirado del siglo XXI obtiene de su protagonista una de las interpretaciones más cautivadoras y desarmantes del cine reciente. Blanchett divierte, fascina, y acaba pillando desprevenido con reveladores instantes ahogados en auténtico dolor que nos dejan emocionalmente K.O. Como ese prodigioso plano final que, junto al de Tom Hanks en Capitán Phillips, entra desde ya en la historia del cine.

Valoración: ★★★★

Crítica: Malavita

Malavita 2013

Luc Besson a la dirección, Martin Scorsese a la producción, y como protagonistas Robert De Niro, Michelle Pfeiffer y Tommy Lee Jones. En un principio, con esas credenciales Malavita se vende sola. Pero, ¿qué estamos comprando? No lo sabemos muy bien. Y salta a la vista en todo momento que ellos tampoco lo tienen muy claro. Tiene mucho mérito juntar en una película todos esos nombres y que el resultado sea algo tan insulso y descentrado como Malavita.

Besson tiene la arriesgada y original idea de poner a De Niro en el papel de un capo de la mafia. Claro que Malavita tiene un decidido aire autoparódico (no hay nada más meta que ver a De Niro viendo Uno de los nuestros), así que no es tan descabellado que el mítico actor se preste de nuevo a encasillarse. Bajo el programa de protección de testigos, el ex mafioso Giovanni Manzoni (De Niro) se muda a un pequeño pueblo de Normandía junto a su esposa Maggie (Pfeiffer), y sus hijos adolescentes Belle (Dianna Agron) y Warren (John D’Leo). Rebautizados como los Blake, la familia de Manzoni choca inmediatamente con el French Way of Life.  A Maggie le gusta demasiado jugar con fuego, Belle es un ángel con graves problemas de ira y Warren un proyecto de mafioso que utiliza el instituto como campo de pruebas. Incapaces de dejar atrás sus maneras de famiglia, ninguno de ellos pasa desapercibido, y tampoco se esfuerzan demasiado por hacerlo.

MALAVITA cartel españolMalavita es un sonoro fuck you! a la France, uno que curiosamente viene firmado por un director parisino al que no le importa lo más mínimo arrojar bilis sobre esos cerdos chauvinistas que se creen mejor que nadie y se alimentan a base de apestoso queso. Donde esté una buena hamburguesa revienta-arterias que se quite el jodido camembert. Bombeado por esta idea y echando mano de todos los estereotipos italoamericanos, el film de Besson transcurre como una de sucesión de viñetas. No hay un argumento definido, sino que se limita a mostrar a esta familia de locos “adaptándose” a su nueva vida. Así, no ocurre nada especialmente reseñable en Malavita hasta que la llegada de los mafiosos a los que delató Manzoni desata el frenético clímax. Para cuando Besson y Scorsese se despiertan ya solo quedan quince minutos de película.

Hace tiempo que Besson no sabe qué hacer con su carrera, y en lugar de aprovechar los elementos de los que dispone en esta película para intentar recuperar algo de su antigua energía creativa, malgasta a sus intérpretes y se pierde en una confusión de tonos absoluta. Malavita no es lo suficientemente loca como para ser vista (y disfrutada) como parodia, el humor va a medio fuelle y los elementos dramáticos están metidos con calzador. Afortunadamente hay en ella suficientes buenos momentos aislados que van impidiendo que se hunda, sobre todo las incursiones en la violencia. Besson se muestra especialmente inspirado a la hora de usarla tanto para el mejor slapstick (Agron dando mamporros a los pringaos) como para incrementar el impacto y la fisicalidad durante la recta final.

Valoración: ★★★

¡SORTEO! Consigue un combo Blu-ray+DVD de EL HOMBRE DE ACERO

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

Warner Bros se complace en anunciar el lanzamiento en España de EL HOMBRE DE ACERO (Man of Steel), disponible en Blu-ray y DVD a partir del 22 de noviembre en España.  Para celebrar el lanzamiento de la película al mercado doméstico, fuertecito no ve la tele y Warner Bros os dan la oportunidad de conseguir totalmente gratis un combo Blu-ray+DVD+copia digital de EL HOMBRE DE ACERO.

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A continuación tenéis la Aplicación Blog Super Massive Movies, con nuevos contenidos exclusivos:

• El TEST DE SUPERFAN: ¿Cuánto sabes sobre El hombre de acero? Haz el test y averigua si eres un superfan.
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¿CÓMO CONSEGUIR GRATIS UN COMBO BLU-RAY+DVD+COPIA DIGITAL DE EL HOMBRE DE ACERO? MUY FÁCIL.

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Solo tenéis que contestar a la siguiente pregunta: ¿A QUÉ PERSONAJE DEL UNIVERSO DC COMICS TE GUSTARÍA QUE SUPERMAN Y BATMAN SE ENCONTRASEN EN LA SECUELA DE ‘EL HOMBRE DE ACERO’?

Podéis responder en esta entrada y/o en ESTA FOTO DE FACEBOOK (primero haceos fans de fuertecito no ve la tele).

No olvidéis incluir vuestra dirección de correo electrónico (solo si participáis en el blog, en Facebook no hace falta) para ponernos en contacto con el ganador. No os preocupéis, no será público.

El sorteo comienza el jueves 14 de noviembre de 2013 finalizará el próximo viernes 22 de noviembre de 2013, día del lanzamiento de El hombre de acero, a las 23:59. El ganador será anunciado a lo largo del fin de semana posterior en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de todo).

Importante: sorteo exclusivo para residentes en territorio español.

¡Mucha suerte!

El hombre de acero sorteo blu

No os perdáis la crítica fuertecita de El hombre de aceroY recordad, a partir del 22 de noviembre tenéis la película disponible en Blu-ray y DVD.

Producida por Christopher Nolan y dirigida por Zack Snyder, El hombre de Acero es una asombrosa adaptación cinematográfica de la historia original de Superman. La película está protagonizada por Henry Cavill como nuestro superhéroe junto a Amy Adams como Lois Lane. En un cartel repleto de estrellas, la película también cuenta con Michael Shannon, Diane Lane, Kevin Costner, así como Laurence Fishburne (Morfeo en la triología Matrix) como Perry White y Russel Crowe como Jor-El.

Disfruta de esta magnífica adaptación de la historia original de uno de nuestros superhéroes favoritos de DC Comics de la mano de Warner Bros.

‘Los juegos del hambre: En llamas’ – Rueda de prensa en Madrid

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Los juegos del hambre: En llamas se estrena en España el próximo 22 de noviembre. Su equipo está recorriendo algunas capitales europeas para presentar la película, y hoy (13-11-13) le ha tocado el turno a Madrid. El trío protagonista de Los juegos del hambreJennifer LawrenceJosh Hutcherson y Liam Hemsworth, junto al director de la película, Francis Lawrence, y su productora, Nina Jacobson, han iniciado esta mañana el tour promocional español en el Hotel Villamagna del Paseo de la Castellana, donde han atendido a los medios. La visita culminará esta noche en la gran premiere de En llamas, en la Plaza de Callao.

LJDH1Con un poco de retraso (lo habitual en estos eventos), el equipo de la película ha posado para los fotógrafos en el photocall. Los actores han sido complacientes con los medios y se han quedado un buen rato delante de las cámaras (no hay nada peor que una estrella que llega una hora tarde y se va en 10 segundos). En persona corroboramos lo que ya sabíamos de sobra, que Jennifer Lawrence es todo lo contrario a una diva. La reina del gif es cercana, jovial, con el justo punto de bobaliconería. Y aunque ha estado más comedida de lo habitual, ha deslumbrado con su simpatía (y su nuevo corte de pelo). Sus dos compañeros, Josh Hutcherson y Liam Hemsworth han posado con la misma profesionalidad. Hutcherson se ha mostrado especialmente atento a las peticiones de los fotógrafos. Un encanto de chico.

Inmediatamente después del photocall ha dado comienzo la rueda de prensa. Los cinco miembros del equipo de En llamas han respondido a las preguntas de los medios durante unos 25 minutos. Mientras el moderador/traductor realizaba las introducciones, Jennifer Lawrence ha escrito algo en el folio que había en el sitio de su compañero Liam Hemsworth, que entraba justo después de ella. Y cuando este se ha sentado y lo ha visto, se ha reído. Nunca sabremos cuál era el mensaje. Se aceptan teorías. Lo cierto es que Jennifer y Josh se han pasado toda la rueda escribiendo (o garabateando), y riéndose de lo que se estaban contando. Espero que alguien haya guardado esos folios. Pero dejemos las anécdotas (tampoco ha habido demasiadas), y centrémonos.

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A continuación os dejo con las declaraciones más destacadas (que básicamente componen la rueda de prensa íntegra):

“Una característica importante del personaje de Katniss Everdeen es que es una persona introvertida y que reacciona ante determinadas situaciones con normalidad. Es muy interesante interpretar a alguien que no exterioriza demasiado sus sentimientos, porque si lo hiciera no plantearía reto alguno para mí” -Jennifer Lawrence sobre interpretar a un personaje que conecta con el pueblo, y la relación con su imagen de persona humilde y cercana a sus fans. “Que la gente me llame J-Law es todo un honor para mí y me hace muy feliz. En general me alivia mucho caer bien a la gente“.

Después de su primera intervención, Lawrence pregunta guasona y entre risas nerviosas “¿Qué tal lo he hecho?”

LJDH3“Estoy muy contento de haber trabajado en esta saga. Cuando participas en una franquicia de este tipo es muy difícil mantener el nivel de calidad durante todas las entregas o conseguir que estas vayan cada vez a mejor. Con Los juegos del hambre cada película es mejor que la anterior. Cuando acabemos, quiero interpretar personajes muy distintos entre sí. Y además me gustaría escribir y dirigir” – Josh Hutcherson

“Yo no me juego tanto en la vida como Katniss, pero sé muy bien lo que esta siente al volver al Distrito 12. Es como una extraña en su propia casa. Ella no cree haber cambiado, ni se siente diferente, pero todo el mundo la trata como si lo fuera. Se ha convertido en una extranjera, y yo sé exactamente lo que se siente” -Jennifer Lawrence

A la pregunta “¿Es Katniss Everdeen la heroína que nuestra sociedad necesita?”, Lawrence responde: “Katniss Everdeen es sin duda un gran modelo de conducta para la juventud de hoy en día“.

El director de la película, Francis Lawrence, que cuenta en su filmografía con otras adaptaciones como Constantine o Soy leyenda, habla sobre lo que supone incorporarse a una franquicia cuya primera película ha sido dirigida por otro: “Nunca había trabajado en una secuela, como tampoco he hecho nunca un episodio de televisión en el que no haya tomado partido en su desarrollo creativo, así que antes de incorporarme a un proyecto que ya tenía unos parámetros definidos me aseguré de que tendría libertad creativa. Estaba deseando trabajar con este reparto, porque es increíble y todos son actores con mucho talento. Me encantan los libros en los que se basan las películas, y desde el punto de vista narrativo, el segundo me ofrecía muchas posibilidades. Vemos más el mundo en el que se ambienta, hay mucho más en juego, las emociones se intensifican y los personajes empiezan a tomar nuevos caminos, cambian con respecto a la última vez. Dije que sí al proyecto por el reparto, pero también porque me permitieron contribuir a la creación de este mundo y contar una nueva historia. Así que fue una decisión fácil”.

LJDH4“Josh y yo hicimos una escena muy divertida. Estamos en la playa al atardecer, intentando decidir si abandonamos o no el grupo. Y estábamos tan cansados que fue la primera vez que nos tomamos en serio el uno al otro como actores. La primera vez en tres años” -Jennifer Lawrence

Uno de los periodistas asistentes pregunta a Lawrence si está al corriente de la situación económica y social en España (esta es de las que siempre caen), y si cree que lo que nos hace falta es una revolución liderada por alguien como Katniss Everdeen. La actriz rechaza prudentemente y con sentido del humor la pregunta: “No, no voy a instar una revolución en España, me voy a mantener al margen”. No sin antes reflexionar sobre la relación entre el universo de Los juegos del hambre y nuestra sociedad actual:

“Vivimos en un mundo en el que la historia se repite una y otra vez, en el que el pueblo se ha visto obligado constantemente a luchar por su libertad, pero el mundo de Los juegos del hambre es distinto. Todos los personajes de esta película, incluida Katniss, están furiosos con el gobierno, cansados de cómo se trata a las personas en los distritos, y son muy conscientes de las consecuencias de la guerra. Para mí, el mensaje más potente de los libros es lo poderosa que puede llegar a ser una sola voz. En nuestro mundo todos tenemos una voz. Gracias a las redes sociales, no importa quién seas, o cuánto dinero tengas, puedes hacer que tu voz sea escuchada. Nos enteramos de lo que ocurre en Oriente Medio gracias a la gente que graba vídeos con sus teléfonos y los sube a Facebook”. -Jennifer Lawrence

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Para terminar la rueda de prensa, Francis Lawrence habla sobre la violencia en el film: “Una de las cosas que más me interesaban de la película era poder explorar las consecuencias de la violencia. Sobre todo las emocionales, y en concreto la pérdida, en oposición a otras aproximaciones más sangrientas o gráficas. Por eso busqué la manera de mostrar las implicaciones psicológicas de la violencia sin que estas escenas produjeran asco o malestar. En este sentido nadie me puso ninguna pega, ni me aconsejaron que suavizase la violencia”.

Todas las fotos ©fuertecito no ve la tele (Madrid, 13-11-13). Podéis ver más imágenes de la rueda de prensa (con mejor resolución) aquí.

Crítica: Retornados

The Returned

Si Retornados (conocida internacionalmente como The Returned) nos hubiera llegado hace dos o tres años merecería todos los elogios del mundo por aportar una nueva perspectiva al género zombie. Sin embargo, esta tuerca se ha girado tanto últimamente que uno se pregunta si quedan maneras de sorprender o redibujar la Gran Z. La idea detrás de esta coproducción hispano-canadiense dirigida por Manuel Carballo (La posesión de Emma Evans) es muy interesante: después de una epidemia, los infectados por el virus que son tratados en las primeras 24 horas “retornan” a la vida, convirtiéndose en personas que viven con una enfermedad crónica, controlada gracias a un medicamento. Pero esta premisa ya ha sido utilizada antes (recientemente en la serie británica In the Flesh) y a pesar de que Carballo sabe sacar el máximo provecho de la idea -y esta no ha sido explotada en exceso aún-, la película suena a lo mismo de siempre, y por tanto la reinvención no es tal cosa.

¿Por qué es tan importante que una peli de zombies sea innovadora? Además de porque el género lleva tiempo dando los últimos coletazos, porque es quizás uno de los más restringidos por sus propias normas y lugares comunes. Todas funcionan igual, ya sean puro Retornados posterterror, un blockbuster protagonizado por Brad Pitt o una comedia romántica para adolescentes. Y desde la revitalización del género a mediados de la década pasada, la originalidad es un requisito indispensable. Retornados se aleja de todas esas variantes para cultivar el melodrama con tintes de thriller. Hay pocos sustos, no hay apenas elementos de survival horror, y no vemos muchos zombies. Solo personas luchando contra su enfermedad y contra aquellos que no la entienden, condenados al ostracismo o a vivir con el peso de un gran secreto. Y en última instancia, convertidos en animales de presa o exiliados por la escasez de la medicina que los mantenía encadenados.

Si In the Flesh comparaba implícitamente el virus con la homosexualidad (o la diferencia en general), la película de Carballo convierte a los “retornados” en personas afectadas con el virus VIH. En ambos casos la metáfora zombie se utiliza para lo mismo: mostrar el rechazo de la sociedad y/o el estigma del enfermo. La sutilidad brilla por su ausencia, pero la película cumple bien su cometido.

Salta a la vista la dedicación y el cariño con el que está hecha Retornados. El film está muy cuidado estéticamente, con una realización más que solvente y una historia bien contada (concisa, con giros ubicuos y buen ritmo). Sin embargo, las pobres interpretaciones del reparto canadiense y catalán (que desentonan con la gran carga dramática de las escenas) lastran el conjunto. Por otro lado, a pesar de que logra mantener un admirable temple y contención durante toda la película, Carballo se acaba sumiendo en la cortometrajitis más sonrojante con un final y un epílogo de vergüenza ajena.

Valoración: ★★½

Crítica: La cabaña en el bosque

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A estas alturas de la película, La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2011) ya no es solo una revelación de culto, sino que va camino de convertirse por derecho propio en un clásico prematuro. La historia detrás de este accidentado proyecto de Joss Whedon (producción y guion) y Drew Goddard (dirección y guion) es conocida por todos. El periplo de los autores para llevarla a la gran pantalla en su país de origen (donde tardó más de un año en estrenarse) no es nada comparado con lo que el fan español ha tenido que esperar, y aguantar. Después de más de un año mareando la perdiz (de truncado estreno en cine pasó directamente a lanzamiento doméstico para ser cancelado indefinidamente antes de ver la luz), GOOD FILMS rescata la película del limbo de la distribución en España para brindarnos la oportunidad de disfrutar de este título imprescindible del terror actual en cine, lugar al que siempre perteneció. No importa si la hemos visto ya, queríamos (necesitábamos) experimentarla en pantalla grande (más allá de festivales o muestras), inmersos en la oscuridad de una sala. Y nuestros gritos desesperados por fin han sido escuchados.

La cabaña en el bosque cartel españolNada más iniciar su largo y tumultuoso recorrido comercial, La cabaña en el bosque adquirió de inmediato el calificativo de película de culto. Puede que los nombres detrás el proyecto tuvieran algo que ver. Sin embargo, la clave en este caso no es el factor Whedon (Goddard además es uno de sus más fieles segundos de abordo), sino el hecho de que la película lograra marcar un antes y un después en el fantástico, a pesar de los obstáculos en su camino. La cabaña en el bosque es una comedia de terror (con un pie en el sci-fi) que desarma los mecanismos argumentales del género en un astuto ejercicio de deconstrucción (o autopsia) narrativa. Aportando una visión fresca y original como hiciera Pesadilla en Elm Street (Wes Craven) en los 80, o revitalizando el género con altas dosis de sátira y humor meta, como Scream en los 90 (también de Craven), La cabaña en el bosque introduce una nueva perspectiva que reajusta nuestras expectativas (no sin antes manipularlas habilidosamente) y condiciona toda la producción terrorífica posterior. Lo pudimos comprobar recientemente en la nueva versión de Evil Dead, que se ponía las pilas y optaba por la seriedad para contar por enésima vez la historia que La cabaña en el bosque acababa de explicar y desmitificar (siempre desde el respeto y la pasión por el género).

La cabaña en el bosque es un sólido entretenimiento con momentos de loca diversión, pero también de gran lucidez y capacidad analítica, que articula a la perfección lo que el espectador, cada vez más ducho y escéptico, siente al ver el tipo de películas que esta parodia. Whedon y Goddard se lo pasan genial y no dejan títere con cabeza. Se adueñan de todos, absolutamente todos los lugares comunes del slasher, y orquestan un inteligente espectáculo de tramoya que no cesa en ningún momento de sorprender y sublimar. Juegan con sus personajes, desmontan deliciosamente los arquetipos, para reflexionar jocosamente sobre los clichés que los conforman. Y construyen con gran detallismo, argucia y sentido del humor un argumento que fluye espectacularmente durante los aprovechadísimos 95 minutos que dura el film. La cabaña en el bosque es además una de esas películas que adquieren mayor sentido y empaque con los repetidos visionados. La cuarta vez que me he adentrado en la cabaña con el deportista, el empollón, la zorra, el fumado y la virgen es, sin lugar a dudas, la que más he disfrutado. Esto dice mucho de una película que se debe experimentar por primera vez sabiendo lo menos posible sobre ella (de ahí que no incluya aquí detalles sobre la trama, aunque me muera por darle el capricho a Whedon analizando hasta la última coma). En lugar de desmerecer por la ausencia del factor sorpresa, La cabaña en el bosque gana cada vez que se ve, confirmándose como la película de terror más importante de los últimos años.

Valoración: ★★★★½