Crítica: Prisioneros

Prisioneros Hugh Jackman

Ningún hombre, por muy normal, por muy bondadoso que sea, está completamente libre de convertirse en un monstruo ante determinadas circunstancias. Esta es la idea que pone en marcha Prisioneros, la nueva película de Denis Villeneuve (Incendies), un thriller de misterio que da comienzo con el rapto de dos niñas de un barrio residencial. La calma y el silencio en el que desaparecen como si se las hubiera llevado el viento se transforma pronto en una violenta tormenta, y las dos familias se sumen en el caos y la desesperación mientras la policía lleva adelante una investigación para dar con ellas. Sin embargo, uno de los padres, Keller Dover (Hugh Jackman), cree ir un paso por delante y se niega a esperar sentado viendo cómo el transcurso de los días disminuye las esperanzas de encontrar a las niñas con vida.

La insoportable tensión in crescendo y la sobriedad en la realización de Prisioneros nos recuerda indudablemente al David Fincher de Zodiac, película con la que guarda bastantes similitudes formales y temáticas (y con la que comparte a Jake Gyllenhaal). Villeneuve diseña cuidadosamente un rompecabezas (o un laberinto) con el que la desesperación también se apodera de nosotros cuando las piezas no encajan del todo. Mientras, Keller nos conduce en su descenso hacia la deshumanización, a la destrucción casi total de su moralidad, planteando cuestiones que no podremos evitar aplicarnos a nuestras propias (hipotéticas) experiencias. Hugh Jackman personifica el terror y la angustia más insondable con una apabullante y visceral interpretación que nos desvela (una vez más) su enorme versatilidad como actor.

Prisioneros cartel españolPero el resto del reparto (de prisioneros) está a la altura. Jake Gyllenhaal construye uno de los personajes más sólidos de su carrera, un hombre cuyos fantasmas nunca llegan a salir a la luz, a pesar de que podemos verlos asomar en su rostro constantemente gracias a una interpretación llena de matices. Maria Bello, Viola Davis y Terrence Howard representan los distintos grados de desolación e impotencia ante la situación. Son padres que, al contrario que Keller, actúan con normalidad, se sientan a ver el tiempo pasar lentamente, se meten en la cama esperando a que la pesadilla acabe y la policía les devuelva a sus hijas sanas y salvas. Los tres muestran un interesante rango de emociones y reacciones que aportan el contrapunto necesario al personaje de Jackman. Por otro lado tenemos a un sobresaliente Paul Dano dando vida a uno de esos seres extraños que nació para interpretar, y a Melissa Leo, que desafortunadamente es el eslabón más débil de la película.

Prisioneros es un thriller austero y crudo con cierto aire de clásico americano en el que vamos experimentando de primera mano cómo se derrumba todo alrededor de los personajes. Sin embargo, a medida que se va arrojando luz sobre el misterio, y el puzle empieza a completarse, la película se sume irremediablemente en el déjà vuPrisioneros navega constante y peligrosamente entre lo sublime y lo convencional, entre el drama psicológico más absorbente y el whodunnit más predecible. Al final, Villeneuve no puede evitar caer en las redes de lo común, y después de más de dos horas manejando la tensión con gran maestría, procede a desenlazar el relato atando cabos sin fuerza, dejando agujeros destapados a su conveniencia (¿por qué un policía va a todas partes solo durante la investigación a pesar del peligro?) y desvelándonos que, después de todo, quizás lo que estábamos viendo no era tan extraordinario como creíamos.

Valoración: ★★★

Crítica: The Bling Ring

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Hace mucho tiempo que los diamantes dejaron de ser los mejores amigos de las chicas (y algunos chicos). Ahora lo son Herve Leger, Dior, Louis Vuitton o Rick Owens. En The Bling Ring, Sofia Coppola reconstruye la historia real de un grupo de adolescentes angelinos que entre 2008 y 2009 allanaron las lujosas moradas de varias celebridades de Hollywood, robando piezas de los mencionados diseñadores (entre otros) por valor de varios millones de dólares. Coppola retoma con su nuevo trabajo, basado en el artículo de Vanity Fair “Los sospechosos llevaban Louboutins”, la obsesión por los niños mimados que desató en la dulcemente anacrónica Maria Antonieta (2006).

Más corrosiva que nunca (aunque no lo parezca a simple vista), la directora de Lost in Translation elabora con The Bling Ring un divertido, descorazonador, y a ratos aterrador tratado sobre el culto a la fama y el lujo a través de un grupo de adolescentes cegados por el destello y la ostentación de las marcas de alta costura. Niñas (y un niño) pertenecientes a familias acomodadas, “educadas” en casa con chándals de Juicy Couture y alfabetizadas gracias a sus manuales de papel couché y revistas de moda de dos kilos y medio. Manteniendo una distancia prudencial con su discurso (que puede confundirse con reivindicación o admiración), y sin querer sacar grandes conclusiones sobre una generación (pero casi haciéndolo), Coppola satiriza sobre el vacío existencial de unos chavales definidos y anulados por sus parafilias.

En The Bling Ring nos encontramos con una directora segurísima de sí misma, despojada por completo de cualquier tipo de restricción o preocupación por el qué dirán. El resultado es una película tan libre como centrada y concisa, en la que la directora fluctúa entre lo superficial y lo trascendental, jugando a despistar y dejando al espectador la labor de emitir (el único posible) juicio moral sobre los actos de estos delincuentes con gafas parabólicas. Algo que además el mundo ya hizo hace unos años. Claro que salta a la vista que Coppola no trata a Rebecca, Nicki, Chloe, Sam y Marc de la misma manera que a otras adolescentes de su obra. Si con las Lisbon o Maria Antonieta la directora buscaba la compasión y la indulgencia del espectador (ser adolescente es una lata), con la pandilla de The Bling Ring nos invita a reírnos de ellos, a pesar de que existe cierta voluntad de explicar y entender su comportamiento.

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Destaca una inmensa Katie Chang como Rebecca, el cerebro (es un decir) de la operación, mientras Israel Broussard, Marc, construye un personaje entre lo patético y lo lastimero (“siempre fui consciente de que no era tan atractivo como los demás”) y Emma Watson se lo pasa en grande (a pesar de sus problemas con el acento) con su caricaturesca Nicki. Chloe (Claire Julien) y Sam (Taissa Farmiga) completan el círculo (sin olvidar a la madre de Nicki y Sam, hilarante Leslie Mann). Junto a ellos nos adentramos en las casas de Paris Hilton, Rachel Bilson o Megan Fox, y mediante una estructura basada en la repetición, filmada con suma elegancia (ese plano secuencia lejano de una de las mansiones mientras los chicos la saquean), vamos descubriendo el hastío que en realidad los rodea y el abismo en el que se precipitan. La película se revela poco a poco como un ejercicio de observación antropológica que nos abre los ojos y nos recuerda lo increíblemente estúpida que es nuestra obsesión por la fama.

A pesar de que se puede aplicar a muchas áreas de la cultura occidental, The Bling Ring es una fábula sobre una fauna muy concreta de Los Ángeles, la generación The Hills, cabezas de chorlito que viven en una parcela separada de la realidad, entre frappucinos, clubs exclusivos y más de mil amigos en Facebook. Con su comportamiento justifican la existencia de los famosos por combustión espontánea, frivolizando el crimen amparados por una sociedad que convierte a maltratadores y asesinos en iconos pop (antes presidiaria que anónima). Bajo una irresistible estética y con ayuda de una excelente banda sonora (como es habitual), Coppola oculta a plena vista un deprimente discurso sobre el desolador vacío cultural que acecha a los jóvenes, a la vez que reflexiona acerca de la presión que los medios ejercen sobre ellos, y sobre todo, de la inmensa fragilidad de la amistad durante la adolescencia.

Valoración: ★★★★

Crítica: Runner Runner

Runner Runner Justin Timberlake Ben Affleck

Más que una película, Runner Runner es la idea de una película. Pero ni siquiera es una idea definida (y mucho menos una buena idea). La de Brad Furman (director de varias cintas de acción sin repercusión alguna) es una propuesta amorfa que recoge tópicos y estilos sin ton ni son para conformar un trabajo tan impersonal como olvidable. Los primeros diez minutos de Runner Runner no son más que una descarada imitación de La red social (planificación, diálogos, score, todo recuerda indudablemente a la película de Fincher), pero tan pronto como la acción comienza (es un decir), a Furman se le olvida por completo a quién está intentando copiar.

runner_runner_posterLa película sigue un esquema preestablecido (y visto en infinidad de ocasiones) que lleva a sus personajes por los derroteros más predecibles. Es la insípida historia de Richie Furst (Justin Timberlake), un brillante universitario que se paga sus estudios atrayendo clientes a una web de póker online. Cuando la universidad le corta su única fuente de ingresos, Richie decide encararse con el empresario que creó la web que le ha hecho perder el poco dinero que le quedaba. Así comienza un supuestamente emocionante viaje que le mostrará la cara oculta del negocio bajo el mecenazgo de uno de los hombres más poderosos de Costa Rica, el americano Ivan Block (Ben Affleck).

Con una absoluta y deprimente falta de aspiración artística y narrativa, Runner Runner desaprovecha las (pocas) posibilidades que ofrece la historia y transcurre a la deriva durante 90 minutos (en este caso la corta duración no juega en su favor) hasta que se detiene bruscamente, sin habernos contado nada, en el más anticlimático de los desenlaces. Nada justifica la existencia de este mediocre thriller, ni la cara bonita (y los numerosos descamisamientos) del niño mimado de los USA Justin Timberlake, ni el descacharrante español de Ben Affleck, ni la siempre agradable presencia de Gemma Arterton (aquí sustituible por un croissant). En caso de toparse con Runner Runner, será mejor correr correr.

Review: Agents of S.H.I.E.L.D. – “The Asset” (1.03)

The Asset

¡Ahí lo tenemos! El icónico plano whedonista de grupo avanzando hacia la cámara. Y solo hemos tenido que esperar hasta el tercer episodio para verlo.

¿Hablamos sobre “The Asset”? ¿Qué os ha parecido con respecto a los dos anteriores? La cosa va mejorando, ¿no? Aunque todavía queda mucho por hacer. Aquí os dejo mis impresiones, sin orden ni concierto, a lo loco (a lo Loki):

Ya nos avisaron de que la primera etapa de SHIELD destacaría por los episodios autoconclusivos (como toda serie made in Whedon), así que a nadie debería sorprender que “The Asset” sea más o menos igual que los dos capítulos anteriores -sobre todo que “0-8-4”. Una misión, más palabrería científico-técnica precediendo a las peleas y las explosiones de turno, más gadgets de mentirijilla, más giros predecibles… Pero también más información sobre los personajes y más cohesión como grupo. Esto va tomando forma.

Salta a la vista que los efectos especiales están muy por encima de la media. Esos coches y el camión volando durante el cold open no se ven en cualquier serie. Aunque no es ni de lejos lo más importante, ese tipo de cosas dan empaque a una serie que tiene que luchar con el sambenito de ser la hermana pequeña y pobre de Marvel.

La semana pasada dije que Melinda May era mi agente menos favorito. Lo retiro (pero insisto en que la culpa la tiene Ming-Na, no me la puedo tomar en serio). Esta semana estoy entre Ward y Skye. ¿A qué viene esa tensión sexual tan artificial? ¿En serio hacía falta forzarla tan descaradamente y tan pronto? Qué pocas chispas, qué incómodo y acartonado todo. Mirándolo por el lado bueno, sus escenas juntos en “The Asset” nos han servido para saber más de los dos personajes. De Ward aprendemos que su hermano le pegaba cuando era pequeño (vaya, Ward, ¿cómo se supera un trauma así?). De Skye que es una huérfana que ha crecido pasando de una familia adoptiva a otra, y que acabó dejando el instituto para adoptar la filosofía “si no esperas nada de nadie evitas las decepciones”. No es todo, también descubrimos que nuestra Annie particular tiene unas tet… Perdón. Joss no me ha criado para esto. Pero seguro que no han pasado desapercibidas a nadie.

Skye The Asset

Lo que sí tengo claro es quién es mi agente favorito por ahora: Leo Fitz. Nuestro nuevo Topher Brink (sin el complejo de Dios y con los niveles de adorabilidad por las nubes) tiene las mejores frases del episodio: “If we had a small monkey…”, “Boobs”. ¡Y por si fuera poco, come palomitas al borde de la taquicardia durante la misión de Skye!

SHIELD tantea terrenos con un breve momento “salvaje oeste” que nos recuerda inevitablemente a Firefly, como cada vez que vemos el cargo bay del avión de Coulson. You can’t take the sky from me. You can’t take Lola from me.

Cada vez soy menos capaz de pasar por alto el hecho de que Clark Gregg no sea precisamente el mejor actor del mundo (de hecho es uno de los más inexpresivos que he visto en mucho tiempo, con permiso de Ming-Na… vaya duelo de titanes). Aun es pronto, porque el personaje no le ha exigido demasiado, pero dudo que vaya a ser capaz de dar la talla interpretativamente. Espero equivocarme. Sigo adorando a Coulson (¡más referencias a su coleccionismo metidas con calzador en este capítulo!), pero por ahora siento que elevarlo de rango, de secundario (enlace dentro del Universo Cinematográfico de Marvel y alivio cómico de Los Vengadores) a protagonista de su propio buque marveliano está dejando demasiado a la vista sus carencias. A ver si con el tiempo se ajusta a su nuevo estatus.

Espero que se acaben pronto las bromas tipo “Bla bla bla jerga científica a velocidad de la luz”, “Chicos, en inglés, por favor”. No se puede usar en todos los capítulos. Por lo demás, el reparto se empieza a sentir más cómodo con los diálogos. Mención especial a Chloe Bennet (Skye) y Elisabeth Henstridge (Simmons), que por ahora han pillado el tono cómico whedoniano mejor que nadie.

Más conexiones azarosas con el Whedonverso: ¿Puede ser Simmons más Winifred Burkle? ¿Y no os ha recordado este episodio a las primeras misiones de Echo en Dollhouse?

Franklin Hall

El despegue de Agents of SHIELD está siendo algo turbulento. “The Asset” me ha resultado definitivamente más sólido y entretenido que “0-8-4”, y sigo insistiendo en que el potencial es enorme y hay que confiar en que se desarrolle a su ritmo. Pero dudo que aguante mucho más a base de episodios “standalone” que se pueden reducir al siguiente esquema: misión en la que un grupo de novatos se enfrentan a una grave amenaza global y la solucionan con un deus ex machina de dudoso funcionamiento (en el episodio anterior fue una balsa, en este un simple disparo en un cristal dentro de unas instalaciones de alta seguridad). De acuerdo, este tipo de cosas forman parte del pacto de ficción que firmamos cuando nos adentramos en una serie de estas características, y no podemos olvidar que estamos ante un producto Marvel, pero hay que esforzarse un poco más en cerrar este tipo de tramas, porque esto no es un cómic de los 60. No queremos guionistas perezosos que escriben los capítulos usando una plantilla. Es más, nosotros podemos aguantarlo, pero el público general no tanto, y por desgracia, de ellos depende que la serie sobreviva.

Habréis notado que me centro bastante en los aspectos negativos de la serie. Si lo hago no es porque esté descontento con ella, es porque no estoy todo lo contento que quiero estar. Con tres episodios emitidos, me reafirmo en todos los puntos fuertes de Agents of SHIELD que identifiqué en este artículo y no considero necesario repetirlos una y otra vez. Lo que hace falta es centrarse en lo que se puede y se debe mejorar para que Agents of SHIELD se convierta en la gran serie que todos queremos que sea. La escena post-créditos (parece que va a ser habitual, y me parece estupendo) nos indica que estamos a punto de presenciar el nacimiento de Gravitón. Este súper villano, alter ego del doctor Franklin Hall, apareció por primera vez en Los Vengadores #158 (1977). ¿Será nuestro Big Bad de la temporada? Espero que sí. Es justo lo que la serie necesita.

Ahora vosotros. ¿Qué os ha parecido “The Asset”?

¡Sorteo! Consigue ‘Los Croods’

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

Sorteo Croods

LOS CROODS ya está a la venta en España en DVD, combo Blu-ray+DVD y combo Blu-ray 3D + Blu-ray 2D, además de estar disponible en plataformas digitales.

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PARA ENTRAR EN EL SORTEO de una copia de LOS CROODS lo único que tenéis que hacer es dejarnos un comentario en esta entrada contándonos brevemente qué os ha parecido la película, o en caso de que aún no la hayáis visto, por qué queréis verla.

 

También podéis participar desde la página de Facebook de fuertecito no ve la tele. El funcionamiento es el mismo, tenéis que dejarnos un comentario en ESTA FOTO. Participar en ambos sitios duplica las oportunidades de conseguir el premio.

De entre todos los participantes en el blog y en Facebook se elegirá a un ganador al azar que recibirá en su casa una copia de LOS CROODS totalmente gratis. No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta (no aparecerá público, no os preocupéis).

Podéis participar desde ya mismo hasta el próximo domingo 20 de octubre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del lunes 21 de octubre de 2013.

Importanteconcurso exclusivo para residentes en territorio español.

Los Croods

Los Croods, una aventura prehistórica es la más reciente cinta de animación de Dreamworks, el estudio que nos trajo Kung Fu Panda y Cómo entrenar a tu dragón entre muchos otros éxitos. La película ha recaudado 580.000.000 dólares en todo el mundo, y 14.000.000 euros en España.

Escrita y dirigida por Chris Sanders (Lilo & Stitch) y de Kirk DeMicco (Space Chimps: Misión Espacial), Los Croods es sin duda uno de los mayores éxitos del año. Cuando la cueva que siempre los ha protegido del peligro es destruida, la familia Crood se embarca en el viaje de su vida, atravesando paisajes espectaculares y descubriendo un increíble nuevo mundo repleto de criaturas fantásticas, sorpresas extrañas y aventuras emocionantes.

El lanzamiento español de la película cuenta con los siguientes extras:

Contenidos Adicionales Edición en Blu-ray y Blu-ray 3D

o   El Mundo de la Animación Dreamworks –Incluye vídeos musicales de las películas favoritas de Dreamworks

  • Las Croodácicas Criaturas de Los Croods –¡Conoce más acerca de tus criaturas favoritas!
  • El Diario Cavernícola de Cintu –Viaja junto a Cintu y Chico

o   Escenas Inéditas –Los directores de la película comparten las escenas eliminadas de la película

  • Sé un artista –Ahora podrás dibujar a Cintu, Guacanívoro y Ratofante
  • Avances

Contenidos Adicionales en DVD

o   El Diario Cavernícola de Cintu – Viaja junto a Cintu y Chico

o   Escenas Inéditas –Los directores de la película comparten las escenas eliminadas de la película

Cintu Utility Belt

Lo que fuertecito no ve la tele dijo sobre Los Croods:
 

“Otra aventura endiablada marca Dreamworks, de esas que están medidas hasta el más mínimo detalle para que tanto niños como adultos puedan disfrutarla”.

“Vigorosamente animada”.

“Empacada en un envoltorio técnicamente sobresaliente”.

 

Los Croods está a la venta en España desde el 20 de septiembre. No os la perdáis. Y no os olvidéis de participar en nuestro sorteo. ¡Mucha suerte!

Personajes Whedon: Cordelia Chase (II)

Cordelia II

I’d just like to say thank you. You believed in me when no one else would. Even in my darkest hours, you were there for me, and that means more to me than you’ll ever know. I guess what I’m really trying to say is, “I love you”. To all my fans, this is for you! (“Birthday”, 3.11)

¿Quién es Cordelia Chase? Esta pregunta tiene fácil respuesta (que no por ello breve) si nos referimos a la Cordelia que conocimos en Buffy, cazavampiros. Sin embargo, su paso por Angel nos complica la tarea considerablemente. Si bien Cordelia mantiene en Angel los rasgos más identificables que la convirtieron en uno de los personajes más carismáticos de Buffy (su descaro, su dudoso cociente intelectual o su intermitente superficialidad, por nombrar unos cuantos), es justo referirnos a la de Cordelia como una de las evoluciones de personaje más extensas, intrincadas, y quizás por todo ello, irregulares del Whedonverso.

La Cordelia de Los Ángeles es sin duda el mismo personaje que la popular animadora de Sunnydale, y al mismo tiempo es otro completamente distinto. Esto se debe a varios factores. Su desarrollo como personaje en Buffy, a pesar de ser coherente y satisfactorio, no deja de ser el propio de un personaje comparsa. Si lo pensamos, Cordelia, a pesar de figurar en los créditos iniciales como “star” desde el piloto de Buffy, siempre obtuvo un tratamiento narrativo más cercano al de personaje secundario que es utilizado generalmente como alivio cómico. Sin embargo, la fuerte personalidad de Cordelia, y su tumultuosa odisea personal, la convertían en un ente narrativo sólido y para muchos, un personaje whedon inolvidable.

I’m from Sunnydale. We had our own Hellmouth. I think I know a vampire when… I’m… alone with him… in his… fortress-like home (“City of…”, 1.01)

El escaso tiempo de pantalla para Cordelia en Buffy –sobre todo al principio- es quizás una de las razones por las que el personaje obtuvo un desarrollo más redondo en la serie madre que en su spin-off. El caso de Cordelia es análogo al del propio Angel, personaje que pasa de segundo a primer plano y obliga a los guionistas a dotarlo de un mayor número de dimensiones, de aristas. Manejar y desarrollar a estos personajes puede ser una tarea dificultosa (siempre fluctuando entre lo que fueron y lo que deberían ser a partir de ahora), y de no hacerlo bien obliga al espectador a valorar si el personaje realmente tenía potencial para llevar el peso de una historia principal.

Cordy Angel

Por lo tanto, esta actualización del personaje lleva consigo un tratamiento necesariamente más profundo. En primer lugar, Cordelia se encuentra en un nuevo hábitat, más hostil de lo que ella esperaba, y debe aprender a desenvolverse con otros recursos. Mientras en Sunnydale era la reina, en Los Ángeles es tan solo un alma más a la deriva en la gran ciudad. El inicio oficial del viaje de Cordelia hacia la madurez puede identificarse en el episodio “Rm w/a Vu” (1.05), el primero centrado en su personaje. En él, Cordelia comienza la búsqueda de un nuevo apartamento, a la vez que nos da a conocer una búsqueda mucho más profunda, en la forma de su propia redención. Cordelia cree que su fracaso como actriz en Hollywood y su insatisfactoria vida en Los Ángeles es un castigo por su comportamiento en el instituto. Tras luchar contra sus fantasmas –y los que tienen las llaves de la que quiere que sea su nueva residencia a toda costa-, y gracias al apoyo de Angel, que le ayuda a reafirmar su identidad (“You’re Cordelia Chase”), alcanza su primera epifanía en la serie. Con cuatro sencillas palabras, “The bitch is back!” Cordelia nos recuerda con quién estamos tratando. Paradójicamente, el personaje dejará de ser la queen bitch que todos conocíamos para convertirse con el tiempo en un apoyo incondicional, un ejemplo de sensatez y un paradigma de sacrificio. En Cordelia, la auto consciencia es el primer paso hacia el cambio.

Sin embargo, el protagonismo de Cordelia en Angel es relativo, al menos durante la primera temporada de la serie –y concretamente durante los primeros nueve episodios. En este sentido, Joss Whedon y David Greenwalt no sitúan a Cordy bajo los focos de manera abrupta, sino que continúan tratándola como un personaje secundario en algunos aspectos: su tiempo en pantalla sigue siendo reducido en comparación con el absoluto protagonista de la serie, Angel, y su papel durante los primeros episodios se ve limitado al de compañera –más bien inútil- de oficina y ocasional dama en apuros –algunos de sus rasgos más identificables siguen ahí, pero, como decíamos antes, existe voluntad de cambio. Al comienzo, el personaje no es más que un reclamo para atraer a la audiencia más fiel de Buffy a ver Angel, que durante sus primeras temporadas adolecerá de una profunda dependencia de su serie madre –además de Cordelia, Wesley Wyndam-Pryce formará parte del equipo de Angel, y esto, junto a los abundantes crossovers entre ambas series durante los primeros años hará que Sunnydale parezca más cerca de Los Ángeles que en las tres últimas temporadas del spin-off.

Cordelia Angel Investigations

No es hasta el episodio 1.10 (“Parting Gifts”) cuando Cordelia se convierte en un miembro verdaderamente activo de Angel Investigations –habiendo asumido anteriormente el fracaso de su sueño hollywoodiense y su papel en la lucha contra el mal- gracias a los poderes que Doyle le deja en herencia, muy a su pesar. The Powers That Be escogen a Cordelia como portadora de las visiones premonitorias del demonio, con el propósito de ayudar a Angel en su camino a la redención. A su vez, el propio Joss, junto con su delegado Greenwalt –los Powers That Be en Mutant Enemy, claro-, hacen lo propio con el personaje, confiar en su potencial de desarrollo para las próximas temporadas, y por lo tanto, otorgarle mayor protagonismo. Se trata del comienzo de la verdadera evolución de Cordelia en Angel, que pasará por distintas etapas, cada cual más extrema: princesa de otra dimensión, medio demonio, ser superior, madre del mal, y por último, ángel de la guarda.

I didn’t ask for this responsibility, unlike some people who shall remain lifeless (“Parting Gifts”, 1.10)

Durante la primera temporada de la serie, Cordelia se mueve entre la fragilidad provocada por su fracaso en la gran ciudad, el dolor que le causa su nueva condición física y la fuerza innata de su carácter. El bagaje que el personaje trae de la Boca del Infierno marca fuertemente su personalidad en la ciudad. Sin embargo, Cordelia, lejos de dejarse amedrentar por su pasado, usará sus experiencias más traumáticas en Sunnydale como escudo y manual de supervivencia. Es otro signo más del imperante girl power que todas los féminas whedonianas exponen en mayor o menor medida. El cambio más significativo con respecto a la Cordelia de Sunnydale es motivado por sus primeras experiencias como sidekick de Angel y, principalmente, por su relación con Doyle. Tras años convencida de que su lugar en el mundo es la alfombra roja –idea que sin embargo no abandona, al menos hasta la tercera temporada-, Cordelia acaba asumiendo una realidad: lo quiera o no, pertenece al equipo de los bienhechores. Por lo tanto, su lugar está en la sombra, junto a los héroes que salvan el mundo sin salir en la televisión. Este será el sacrificio que convertirá a Cordelia en un personaje moralmente superior, y que definirá su trayectoria en la serie. Tomando conciencia de su papel en la lucha contra el mal –con determinación, a pesar de las continuas quejas por los gages del oficio-, Cordelia comienza a lograr la atención que tanto deseaba antes de mudarse a Los Ángeles. Solo que no viene de quien ella esperaba.

Las visiones de Doyle no solo sirven como punto de partida hacia la madurez de Cordelia, sino que también –y sobre todo- son el motor de prácticamente todas las tramas episódicas de la serie. Antes de que esto se convierta en un lastre para el personaje, Cordelia protagoniza varias tramas al margen de sus poderes, desmarcándose así de su habitual papel de apoyo al protagonista y de secundaria en las tramas principales. Todo cambia con el arco especial de tres episodios que deja en suspenso la historia principal de la segunda temporada (Darla tendrá que esperar). Cordelia pasa a primer plano, y lo hace por todo lo alto, como princesa de la dimensión natal del demonio Lorne, Pylea, donde, entre otras cosas, goza de sus tan ansiados quince minutos de gloria (“In quite a hurry to get back to the “Cordelia is not a Princess” dimension, aren’t ya?”), conoce a uno de los hombres de su vida –el leal Groosalug– y se acerca a su segunda experiencia como útero demoníaco.

Cordelia fights

La relación entre Angel y Cordelia se afianza en la tercera temporada, en primer lugar como consecuencia de la segunda muerte de la cazavampiros –Cordelia siempre será el principal hombro sobre el que llorar para el vampiro-, y más tarde sirviendo de apoyo indispensable en la breve experiencia de Angel como padre, y de nuevo, como consuelo tras la prematura pérdida de su hijo. Durante este tiempo, Cordelia irá convirtiéndose progresivamente en un personaje con ciertos tonos paternalistas y cuyo papel será principalmente el de apoyo moral y voz de la razón. Sin embargo, al mismo tiempo ocupará un puesto cada vez más físico en las misiones de Angel Investigations, convirtiéndose, gracias al entrenamiento de Angel, en otra chica whedoniana que aprende a dar sus propios puñetazos en lugar de esconderse detrás del héroe mientras este la salva.

Cordelia: I’m wearing pants.
Billy Blim: So you can dress like a man? Talk like a man? Does that make you feel superior?
Cordelia: Actually, I’m feeling superior because I have an arrow pointed at your jugular. And the irony of using a phallic-shaped weapon… not lost on me. (“Billy”, 3.06)

Antes de ser ascendida, literalmente, por los Powers That Be, para ocupar un puesto hecho a su medida como ente divino en un plano superior, Cordelia atraviesa su etapa más dura como empleada de las causas justas. A medida que sus visiones son cada vez más reales, las secuelas de las mismas se vuelven más permanentes, hasta dejarla en un estado de coma/proyección astral en el episodio que supone con toda seguridad el mayor punto de inflexión para el personaje, “Birthday” (3.11). Este capítulo compendia excelentemente el viaje de Cordelia hasta el momento, de egocéntrica y superficial estrella en ciernes a figura materna y abnegada heroína. El jocoso demonio Skip hace las veces de fantasma del pasado, presente y futuro en el propio Cuento de Navidad de Cordelia –solo que no es Navidad, sino su cumpleaños- y le ofrece quedarse en una realidad alternativa en la que disfruta de su tan anhelado éxito –en esta realidad Cordy es protagonista de una exitosa sitcom- a cambio de olvidar su vida junto a Angel. Como es de esperar, Cordelia no acepta el trato, puesto que de hacerlo, ya no estaría cumpliendo su sueño, sino dando la espalda a la que reconoce como su verdadera vocación: luchar contra el mal.

Tras ser consciente de la importancia de su contribución a la empresa de Angel –que sin ella, y tras la muerte de Doyle, devoluciona en un ser salvaje y demente- y comprobar que estaba predestinada a recibir los poderes de Doyle, Cordelia regresa convertida en su mejor versión posible. A su vez, “Birthday” nos muestra que quizás la relación entre Angel y Cordelia pueda estar definida por el amor romántico –algo que se adelantaba, aunque fuera a través de un encantamiento, en el episodio “Waiting in the Wings”, 3.13. El final de la temporada confirma esta idea, y nos muestra a Cordelia dispuesta a entregarse a una historia de amor con Angel. Sin embargo, los Powers That Be –o como veremos más adelante, Jasmine- le impiden llegar a su cita con el vampiro, para alivio de muchos, entre ellos, quien esto escribe.

Cordy Angel 2

Se puede decir que Cordelia alcanza su cénit como personaje al ascender al cielo de la noche angelina en el episodio final de la tercera temporada de Angel (“Tomorrow”, 3.22). Esto se debe a que la Cordelia de la cuarta temporada es otro personaje totalmente distinto, una vaina para un huésped que quiere traer al mundo un vástago del mal –y esta vez uno que no escatima en preparativos, disponiendo los elementos de la realidad a su antojo para llevar a cabo su plan. La Evil Cordelia no es en realidad sino una marioneta, totalmente inconsciente de sus actos. No obstante, esto es suficiente para que todo su arco argumental durante la temporada sea percibido como el desvirtuamiento de un personaje que ya ha alcanzado su madurez plena y para muchos debía haberse quedado tal y como estaba –que Cordelia se acueste con Connor, el hijo adolescente de Angel, es un ejemplo del extremo al que se lleva al personaje, aunque como decíamos, no se trate realmente de nuestra Cordelia en ningún momento.

Las malas lenguas apuntan a los encontronazos de Charisma Carpenter con el propio Whedon tras quedarse embarazada, obligando a reescribir la temporada entera. La leyenda urbana cuenta que el final de Cordelia, que casi sin que nos demos cuenta cae en un coma irreversible tras dar a luz a Jasmine y desaparece sin más, es un castigo del autor a la actriz –circula una historia muy parecida sobre el papel de Xander en Buffy. A pesar de esto, lo cierto –y paradójico- es que Evil Cordelia supone para Carpenter una oportunidad idónea para demostrar sus dotes como actriz –hasta el momento, y perdonadme, bastante escasos-, algo que salta a la vista durante posteriores visionados de la serie, que nos permiten apreciar mejor los matices de una interpretación con más capas de las que pudiera parecer.

Ya sea para acallar las voces que acusaban a Whedon de perjudicar la historia con su vendetta personal o para dar cierre verdadero al personaje –lo contrario no sería normativo en un trabajo vinculado a su nombre-, Cordelia regresa esporádicamente durante la quinta y última temporada de Angel, en uno de los episodios favoritos de los seguidores de la serie, “You’re Welcome” (5.12). En él, el Team Angel recibe la inesperada noticia de que Cordelia ha despertado de su coma, sorprendentemente, más fabulosa que nunca. Por otra parte, Lindsay ha vuelto a Wolfram & Hart para acabar definitivamente con Angel, y Cordelia presta su ayuda al vampiro por última vez para derrotarlo. Siguiendo el desarrollo natural del personaje tal y como quedó al final de la tercera temporada, Cordelia ejerce de guía espiritual de Angel a la vez que lucha a su lado, katana en mano.

Cordelia You're Welcome

En la que es la perfecta coda para el personaje, Cordelia reafirma su identidad como pilar principal en la lucha del vampiro contra el mal, y lo que es más importante, en su recorrido personal. A pesar de que se hace hincapié en el velado amor que sienten mutuamente -¿puede Angel amar a alguien que no sea Buffy?-, lo importante es que Cordelia, no importa desde dónde, será fiel a su promesa de ayudar a Angel a encontrar su redención. Al final del episodio, Angel recibe una llamada del hospital informando de que Cordelia ha fallecido, sin haber despertado del coma en ningún momento (Los Serrano plagiaron esta escena, por cierto). Es el momento en el que asumimos el final de Cordelia. El personaje que comenzó como un estereotipo caracterizado por su frivolidad y materialismo se despide como adalid de la perseverancia, la madurez, y el compromiso. Y esa es mi Cordelia.

Cordelia: I naturally assumed you’d be lost without me, but this?
Angel: I am lost without you.
Cordelia: You just forgot who you are.
Angel: Remind me. (“You’re Welcome”, 5.16)

Especial Pilotos 2013-14 – Parte VI

Pilot

The Millers

Emisión: Los jueves CBS

Opinión sobre el piloto: ¿En serio Rodrigo García ha abandonado sus labores como showrunner en Raising Hope para hacer ESTO? Es lógico que un productor no quiera estar años y años encadenado a una serie, y que si tiene la oportunidad de trabajar en CBS (el hogar de las comedias más vistas de la tele) no va a rechazarlo, pero cuando uno ve el piloto de The Millers no puede evitar pensar “¡eres un vendido, Rodrigo!” Esta nueva sitcom se emite justo después del monstruo de audiencias que es The Big Bang Theory, así que ya era un éxito antes de estrenarse. Ya veremos si en las próximas semanas a la gente le merece la pena quedarse en el sofá media hora más por esta aburrida familia, epítome de la anti-química.

The Millers representa esa tendencia a las comedias de risas enlatadas (esta se lleva el premio a las más falsas) que parecen programas de sketches baratos o parodias de sitcom que aparecen en series de mayor calidad. Es decir, The Millers parece mentira y de mentira, y ni siquiera se molesta en disimularlo (“Y ahora entra el mejor amigo negro del protagonista que en realidad es como su mascota”). A grandes rasgos es lo mismo que Dads, pero en lugar de dos amigos aguantando a sus respectivos padres en casa, son dos hermanos (Jayma Mays ausente y Will Arnett adormecido, como en todos sus papeles que no son Gob Bluth) aguantando a sus padres recién divorciados. En los actores veteranos Beau Bridges y Margo Martindale puede esconderse el secreto de The Millers. Ellos están bastante bien (sobre todo Martindale) y si la serie sigue funcionando será por su culpa. Pero esto no es suficiente para aguantar la sarta de chistes malos, escatología y sexualidad geriátrica que componen la serie. The Millers es la confirmación de que las comedias de CBS son los viejos verdes de la tele.

Puntuación: 4/10

Razones para quedarse: Margo Martindale representa todo lo malo de la serie, y aun así resulta graciosa. Tiene su mérito.

Razones para abandonar: Si no somos fans del humor CBS (caca, culo, pedo, pis, PENE) no se nos ha perdido nada aquí.

 

Welcome to the Family

Welcome to the Family

Emisión: Los jueves en NBC

Opinión sobre el piloto: Se me agotan los calificativos para describir estas comedias de nueva hornada porque todas son iguales. Afortunadamente, Welcome to the Family está ligeramente por encima de la media. Es la típica comedia coral sobre una familia numerosa (todas quieren ser Modern Family) que habla de los lazos que nos unen, de las relaciones entre padres e hijos y entre familias políticas. Welcome to the Family es amable y bienintencionada, con un punto de locura bastante equilibrado, pero le falta bastante carisma (su elenco está formado por olvidables secundarios de otras series) para que resulte realmente destacable.

Welcome to the Family parece una comedia de ABC. Hace aproximadamente un año, NBC anunció un cambio de estrategia en su oferta de comedia. Este es el resultado, series más accesibles que copian temáticas y formatos de las cadenas de mayor audiencia, y que bajan dramáticamente el listón de calidad en la era post-30 Rock de la cadena. NBC opta por el encefalograma plano cómico con la esperanza de que le dé tan buenos resultados como a la competencia. El frío recibimiento de Welcome to the Family confirma que la cadena sigue completamente perdida.

Puntuación: 5,5/10

Razones para quedarse: Que es una comedia inofensiva y no es la peor manera de perder 20 minutos a la semana.

Razones para abandonar: ¡Basta ya de intentar vendernos la misma serie una y otra vez! Y esta encima parte de la premisa de “adolescente embarazada que se queda con el niño y demuestra que aunque se renuncie a la vida que se tenía planeada se puede ser feliz”. Si tenéis hermanas o hijas adolescentes no les dejéis ver Welcome to the Family o pensarán “Oye, pues quedarse embarazada no parece tan malo, igual mi vida se convierte en una comedia llena de amor y situaciones hilarantes”.

 

Sean Saves the World

Sean Saves the World

Emisión: Los jueves en NBC

Opinión sobre el piloto: Y si Welcome to the Family es ABC, Sean Saves the World es CBS. ¿Adónde ha ido a parar la creatividad de NBC? En fin. Sean Hayes vuelve a la que fue su casa durante ocho años: el mítico jueves de comedia de NBC. Y quizás los ejecutivos de la cadena pensaron que esto era suficiente para garantizarse un éxito. Sean Saves the World bien podría haberse llamado The Sean Hayes Show, porque él es la atracción principal, el único cebo, pero la cadena ya tenía una serie con ese tipo de título (la de Michael J. Fox). Es más, podría haberse titulado The Jack McFarland Show y a nadie le habría extrañado. Hayes retoma su personaje de Will & Grace tal cual lo dejó (si es que lo dejó en algún momento), sin ningún tipo de reparos. La serie incluso cuenta con el director de comedia TV más prolífico, James Burrows, que dirige el piloto (y también el de The Millers, por cierto). No puede ser más evidente la intención de la cadena. Pero los tiempos de Friends y Will & Grace quedan ya muy lejos y ya nadie se traga este cartón piedra tan descarado.

Sean Saves the World es la enésima comedia protagonizada con un padre soltero que tiene que compaginar su vida profesional con la educación de su hija y que además debe lidiar con su castrante madre, metomentodo que le recuerda todos sus errores y fracasos (hay dos escenas idénticas en esta y en The Millers, la de la madre hablando de su sexualidad y el hijo diciendo “¡No necesito oírlo!”) Parece que es imposible arrancar una comedia de otra manera (todas deberían llamarse Getting Back on Their Feet). Qué sequía de ideas más grande.

El “giro” en Sean Saves the World es que el protagonista es gay. Lo que podría distinguirla de otras series es en realidad una excusa más para que Hayes alargue la estela de su Just Jack. Sin embargo, al actor se le ha pasado bastante el arroz (cómicamente hablando, aunque físicamente se empieza a parecer a una diva crepuscular con toneladas de maquillaje). Aquí está crecido, consciente en todo momento de que él es la estrella, creyéndose más gracioso de lo que es. Pero la realidad es que su humor físico está en baja forma, su timing cómico está desincronizado y en general se ha quedado anticuado (anticuado tipo “gags slapstick de sitcom de los 70”) Todo a juego con la terrible factura de la serie (da la sensación de que en cualquier momento se les va a caer encima uno de los paneles de cartón que hacen pasar por paredes). Pero Sean Saves the World no solo fracasa a la hora de hacer reír, sino que cuando se pone seria resulta igualmente fallida. Hayes es aun peor haciendo drama que comedia, y la moralina con la que se remata el piloto es tan impostada y artificial como todo lo demás. La NBC ha caído muy bajo este año.

Puntuación: 2,5/10

Razones para quedarse: Absolutamente ninguna (no, ni siquiera Megan Hilty). Si echáis de menos a Jack McFarland, revisionad Will & Grace, que aguanta bien el tipo.

Razones para abandonar: ¿Hace falta decir algo más?

Especial Pilotos 2013-14 – Parte V

Betrayal ABC

Betrayal

Emisión: Los domingos en ABC

Opinión sobre el piloto: El caso de Betrayal es raro. Es un culebrón made in ABC que de alguna extraña manera escapa del tono habitual de la cadena. En lugar de una soap exagerada y artificial, Betrayal empieza de manera contenida, pausada, incluso elegante y sensual. El núcleo de la serie es una infidelidad, y lo cierto es que el tema está tratado con bastante clase, evitando los clásicos recursos baratos de la cadena para enganchar al espectador. Quizás por eso Betrayal no termina de cuajar, porque no es lo suficientemente buena como para ser considerada un drama de calidad, ni lo suficientemente mala como para disfrutarla como un culebrón al estilo Revenge.

Por estar en esa tierra de nadie, Betrayal se ha ganado la indiferencia de la audiencia norteamericana, y nace abocada a la cancelación, en la misma franja horaria que fracasó hace un años 666 Park Avenue (con la que guarda más de una similitud, dejando a un lado que aquella era un drama sobrenatural). El piloto de Betrayal puede provocar bostezos, pero al menos no nos da dentera como otras series de este corte. Ayuda que los actores hagan un buen trabajo a pesar de la poca pasión que desprende el proyecto. Destaca una creíble y natural Hannah Ware, capaz de transmitir muy elocuentemente los complejos sentimientos de una mujer abocada a la infidelidad. Aunque también tenemos a James Cromwell, Stuart Townsend y Henry Thomas (Elliott de E.T.). Es una pena que el talento de un reparto tan competente sea malgastado con una historia tan insulsa.

Puntuación: 5,5/10

Razones para quedarse: Hannah Ware.

Razones para abandonar: No merece la pena invertir tiempo en algo en lo que evidentemente no se ha invertido esfuerzo. Sobre todo porque será cancelada y nos quedaremos a medias.

 

We Are Men

We Are Men

Emisión: Los lunes en CBS

Opinión sobre el piloto: ¿Sexo en Nueva York protagonizado por cuatro hombres? ¿Entourage fuera de Hollywood? Suenan a descripciones más o menos acertadas de lo que es We Are Men, pero también más generosas de lo que se merece. Esta nueva sitcom single-cam de CBS eleva ligeramente de categoría la oferta cómica de la cadena (basada esencialmente en comedias enlatadas), pero solo en apariencia. El reparto es interesante (ahí están Tony Shalhoub, Kal Penn y el más divertido de todos, Jerry O’Connell) y la factura muy cuidada, sin embargo, en el fondo no es más que otra comedia de baja estofa bombeada por el sexismo más embrutecido (pobres mujeres asiáticas, qué mal paradas están saliendo este año en la tele) que además parece tener la mecha muy corta.

Desde el mismo título hasta el último de sus chistes, We Are Men se pavonea orgullosa de ser una comedia de tíos, deudora de Resacón en Las Vegas, pero para todos los públicos (qué peligro). Después de ser abandonado por su novia en el altar, Carter (Christopher Nicholas Smith) conoce a tres hombres que viven una segunda juventud después de una serie de fracasos amorosos. Los tres se convierten en mentores de Carter, formando un equipo para el que la principal prioridad es mojar el pajarito. Como premisa puede funcionar a cierto nivel (uno en el que nos pillen bajos de defensas), pero no da para mucho más. We Are Men tiene un par de momentos simpáticos (el final del piloto arregla bastante lo que hemos visto hasta ese momento) pero se agotará pronto y se convertirá en un déjà vu continuo, como si lo estuviera viendo ya.

Puntuación: 4,5/10

Razones para quedarse: Jerry O’Connell, el único personaje que me ha hecho reír (un poco) durante todo el piloto.

Razones para abandonar: Todo lo demás.

 

LIZA LAPIRA, REBEL WILSON, LAUREN ASH

Super Fun Night

Emisión: Los miércoles en ABC

Opinión sobre el pilotoSuper Fun Night es diametralmente opuesta a We Are Men. Es una comedia con un gran corazón bombeado por mujeres. Pero también es el vehículo de lucimiento más evidente de este año. A Rebel Wilson llevamos un par de años viéndola en el cine (destacó en Bridesmaids), pero su gran breakthrough llegó con la película de culto Pitch Perfect (en España Dando la nota). Desde entonces, Rebel se ha hecho un gran nombre a base de apariciones en late nights. Era cuestión de tiempo que alguien le encargase una serie. Super Fun Night está creada y producida por la propia Rebel, al más puro estilo Fey-Kaling-Dunham, y en ella interpreta al personaje público en el que se ha convertido, con los mismos mohínes, la misma presencia marciana e infantil, esa Aubrey Plaza versión amable que ha conquistado a muchos.

Aunque el piloto no desate carcajadas precisamente no es un mal arranque para la serie. Rebel es la estrella, pero se ha rodeado de actores que la complementan estupendamente, formando un elenco bastante coral que desprende química y amistad. La de Kimmie Boubier (o boob-ier) es la clásica historia de superación protagonizada por una víctima de bullying a la que deseamos ver dominar sus miedos y triunfar en la vida. Este acertado enfoque despierta la simpatía de la audiencia, buscando la complicidad con Rebel y sus compañeras de piso, las no menos marcianas Liza Lapira y Lauren Ash, con las que forma un simpático trío de misfits. Por ahora, más que Super Fun Night, la comedia de ABC es Semi Fun Night, pero con algo de tiempo podría ganarse el “Super” con creces.

Puntuación: 6,5/10

Razones para quedarse: Super Fun Night es lo más parecido a Don’t Trust the B—- in Apartment 23, así que no nos viene mal a los que aun lloramos la pérdida de la serie de Krysten Ritter. También puede gustar a los fans de Bridesmaids (referente más que evidente para la serie).

Razones para abandonar: Que Rebel Wilson no sea santa de tu devoción (aunque he de decir que a mí nunca me ha resultado especialmente graciosa y aun así Kimmie me ha caído muy simpática).

 

ironside

Ironside

Emisión: Los miércoles en NBC

Opinión sobre el piloto: Ironside es el remake de la serie policíaca del mismo título emitida durante ocho temporadas entre las décadas de los 60 y 70 en NBC. La cadena del pavo, que parece más falta de ideas que nunca este año, recurre a su propia historia para reciclar un antiguo éxito que, según el panorama actual, no tiene absolutamente nada que ofrecer. Ironside, la historia de un agente de policía de Nueva York que sigue ejerciendo su profesión a pesar de quedar postrado en silla de ruedas, no es más que un procedimental aburrido cuya falta de originalidad no recae en el hecho de que sea un remake, sino en que es exactamente igual que las doscientas series policíacas que hemos visto (o que hemos evitado) en los últimos años.

Blair Underwood (el Idris Elba falso) interpreta al protagonista, Robert Ironside, y no es que lo haga mal, es que no sabe cómo hacerlo. La confusión es la tónica general del piloto, y él la personifica a la perfección. Ironside podría ser un personaje interesantemente complicado, pero se queda en insípido y tedioso. Como suele ocurrir con este tipo de series, el piloto sirve de ejemplo de cómo serán todos los episodios, con su desarrollo predecible que parece haber sido escrito por un programa generador de argumentos de procedimental. Así que viéndolo ya hemos visto toda la serie.

Puntuación: 3,5/10

Razones para quedarse:  Que estéis faltos de una serie para planchar. Pero lo dudo, porque hay demasiadas.

Razones para abandonar: Todas. Yo de hecho me he saltado 10 minutos del episodio, cosa que no suelo hacer nunca, para ir directo al final y no volver a verla nunca más.

Crítica: Gravity

Gravity Sandra Bullock

En 2009 James Cameron prometió cambiar para siempre el cine con su Avatar. Y en cierto modo lo hizo, pero no estamos seguros de que fuera para bien. La irrupción de las nuevas tecnologías 3D transformó el cine comercial, y lo que este ganó en profundidad de campo lo perdió en profundidad narrativa. Con Gravity, Alfonso Cuarón retoma la promesa de Cameron y la cumple de verdad (nada de vacías y estratégicas profecías), logrando por fin que el 3D sea algo más que un reclamo de feria y una excusa para elevar los precios de las entradas. Es más, la inolvidable experiencia que supone este thriller espacial no habría sido posible sin la existencia de la tecnología, saltando a la vista que el 3D es una necesidad narrativa más que una excusa para crear una atracción de parque temático.

Gravity, la historia de un hombre y una mujer perdidos en la inmensidad del espacio, supone una experiencia única, algo que no puede compararse a nada de lo que hemos visto hasta ahora en una sala de cine, un trabajo de filigrana técnica, sonora y visual que marca un antes y un después en el medio. La de Cuarón es una de las películas más fascinantes y cautivadoras que hemos podido ver en los últimos años, un viaje que necesitamos vivir en la oscuridad de un cine, con unas gafas que en lugar de alienarnos de la historia, como suele ocurrir, nos aislarán del mundo de manera que sintamos que nosotros mismos estamos en órbita junto a Sandra Bullock y George Clooney.

Gravity póterCuarón ha orquestado un apabullante espectáculo sensorial que, afortunadamente, está al servicio de la historia en todo momento. El vacío y la congelación del tiempo a kilómetros por encima de la atmósfera terrestre se transmite a través de sorprendentes ángulos y alucinantes planos secuencia que nos hacen contener la respiración. Como el que abre la película, 10 minutos que atrapan y no dejan escapar hasta el final. A partir de la primera escena de acción no hay apenas tregua para los personajes, cuyo terror sentimos en primera persona. Y por tanto, no hay manera de escapar para nosotros. Contribuye a que la simulación espacial sea más real, y en última instancia trascendental, que se respeten las leyes de la física y que los increíbles efectos visuales se encarguen de que así sea percibido por nuestros ojos en todo momento. Todo esto, potenciado por el excelente trabajo de cámara de Cuarón, forma parte de una experiencia diseñada meticulosamente para desatar en el espectador la reacción más física, más visceral.

Teniendo en cuenta la naturaleza minimalista de la historia y el reducido reparto, Cuarón agota los recursos para poner en peligro constante a sus protagonistas. Los set pieces están yuxtapuestos de manera que se viven como un continuo, a tiempo real, pero se intercalan con instantes de calma que nos permiten recuperar el aliento, y nos dan a conocer a los personajes. Este es quizás el aspecto más endeble de Gravity, sus arquetípicos personajes y algún que otro diálogo cogido con pinzas. Matt Kowalski no es más que una extensión natural del personaje público que es George Clooney, y Ryan Stone está construida a base de clichés psicológicos que nos recordarán ocasionalmente que estamos viendo una película de Hollywood. Sin embargo, la fiera interpretación de Bullock compensa los momentos de indulgencia lacrimógena del guion, contagiándonos de la determinación por sobrevivir de la doctora Ryan.

Después de flotar en gravedad cero junto a ella durante una hora y media, es difícil poner los pies en la tierra sin sentir vértigo y aturdimiento, pero también alivio, agradecimiento, catarsis. Estamos vivos, podemos levantarnos. Gravity nos afecta físicamente, pero por primera vez esto forma parte esencial de la propuesta. En una era en la que el cine visto en pantalla de ordenador ha hecho desertar al público de las salas comerciales, Cuarón nos da una razón de peso para volver. Nos invita a perdernos, solos, sin que nadie venga a rescatarnos, en el espacio, y en la oscuridad de un cine.

Valoración: ★★★★½

Crítica: Las brujas de Zugarramurdi

Hugo Silva Mario Casas Las brujas de Zugarramurdi

Después de confraternizar con el Diablo en El día de la bestia, Álex de la Iglesia perdió el contacto con él. Lo recupera (bueno, más bien a algunas miembras de su familia) para Las brujas de Zugarramurdi, la nueva chifladura de uno de los directores más personales e intransferibles de nuestro cine. De nuevo junto a sus musas Carmen Maura (con la que hizo la que sigue siendo la mejor película de su filmografía, La comunidad), Terele Pávez y Carolina Bang, De la Iglesia nos propone un viaje alucinante a la España profunda salpicado de vísceras, fluidos corporales y mucha mala leche. Las brujas de Zugarramurdi es una comedia de terror infecta y excesiva, como debe ser.

Acompañamos a Hugo Silva y Mario Casas, dos ladrones de poca monta, desde el mismísimo corazón de Madrid, la Puerta del Sol -con su laísmo, sus Bob Esponjas y Mickey Mouses falsos y sus “compro oro” a cada dos pasos- hasta el pueblo de Zugarramurdi, donde viven las brujas. Un recorrido que documenta las miserias de nuestra absurda y precaria realidad, y que nos conduce a una España estancada en el VHS y Jose Luis Moreno, un destino final donde todo está podrido, lleno de telarañas y manchas secas de heces, un agujero negro de progreso en el que solo una criatura es capaz de prosperar: la mujer. Porque “la mujer fue hecha a imagen y semejanza de Dios”, y el trío lalalá formado por Maura, Pávez y Bang son las brujas que se comen todo y a todos con tal de recuperar el lugar que les pertenece en el mundo.

Las brujas de Zugarramurdi Carmen Maura

Las brujas de Zugarramurdi está dividida en tres secciones algo irregulares entre sí. De la primera parte destaca el excelente dúo cómico formado por Silva y Casas (del que sobresale Casas), responsables de los mejores diálogos de la cinta (problemas de vocalización aparte). El arranque de la película es toda una declaración de intenciones (un Jesucristo plateado y un soldado de juguete atracando una casa de empeños). A partir de ahí, los acontecimientos se suceden sin pausa hasta que nos adentramos en la mansión de las brujas y asumimos que todo es posible. La comedia de De la Iglesia es dinámica, explosiva, y nos depara los mejores Las brujas de Zugarramurdi cartelmomentos cuando Maura aparece para reclamar su trono. Pávez está sensacional, como siempre (Marutxi, te quiero, adóptame). Bang está todo lo explosiva que no fue capaz de estar en Balada triste de trompeta. Pero Maura es mucha Maura. Solo con ver a esta matriarca adoradora de la Venus de Willendorf caminando por el techo, dándonos un sublime monólogo de la súper-vagina o imitando el grito de guerra de Xena la princesa guerrera merece la pena la experiencia.

Por desgracia, Las brujas de Zugarramurdi no logra aguantar el tipo hasta el final. A pesar del apoteósico (y asquerosísimo) clímax, un aquelarre/botellón medieval en el que salta a la vista el desorbitado presupuesto y donde se nota la afición del director por cosas como Los Goonies o Jurassic Park (impresionantemente bueno el CGI de la Venus), De la Iglesia acaba perdiendo el norte del relato y no tiene ni idea de cómo cerrarlo. Pero bueno, se lo permitimos porque hacía tiempo que no nos divertía tanto, que no nos contaba una historia con la demencia y el gusto de antaño por la guarrería y la costra. Las brujas de Zugarramurdi nos devuelve al De la Iglesia que más nos gusta, y además llega en el momento más adecuado, cuando nuestra increíblemente surrealista y arcaica realidad pide a gritos un gran aquelarre que acabe con todo y con todos e instaure un nuevo régimen: el de Carmen Maura.

Breaking Bad: Consecuencias

Breaking Bad 1

Breaking Bad es la mejor serie de la historia de la televisión”. Durante estos dos últimos meses ha sido imposible no encontrarse con esta aseveración en todos los medios, en conversaciones, en redes sociales. Lo que está claro es que la recta final de la serie creada por Vince Gilligan ha marcado el pulso seriéfilo este año. No sé si será realmente la mejor serie de la historia (y no creo que debamos preocuparnos demasiado por esta cuestión que no nos va a llevar a ninguna parte), pero lo que sí podemos asegurar es que Breaking Bad ha supuesto el perfeccionamiento del formato serial televisivo. Que no es lo mismo, pero casi.

Lo que ha contribuido en mayor medida a que Breaking Bad se gane su merecido lugar en el panteón de la televisión es que se ha marchado en su punto más álgido. Es algo de lo que la mitad de las series se vanaglorian al concluir su emisión, pero que casi nunca es cierto. La última temporada de Breaking Bad (dividida en dos tandas que se han emitido en 2012 y 2013) ha sido la culminación de un impresionante trabajo de planificación narrativa de cinco años, un desenlace perfecto (quizás el adjetivo que más leeréis en relación a ella) para una serie que empezó de manera discreta y ha acabado consumiéndonos por completo. La audiencia ha demostrado su pasión por la serie pulverizando semana tras semana todos los récords de audiencia. Y no es que Breaking Bad haya sabido cuándo parar antes de que fuera demasiado tarde, es que Gilligan y su equipo han tenido localizado en todo momento su final, demostrando que lo que los ha movido todo el tiempo ha sido única y exclusivamente la historia.

Breaking Bad 3

Como The Wire (David Simon, HBO), Breaking Bad es mucho más que una serie, es un macrorrelato que aprovecha el formato por entregas para contar de la manera más exhaustiva posible una historia compleja, sin perder de vista en ningún momento la visión de conjunto, el big picture que dirían los angloparlantes. A pesar de las ramificaciones, Breaking Bad siempre ha sido la historia de Walter White, el truculento viaje de un hombre normal y corriente que se convierte en capo de la droga, el retrato de una deshumanización progresiva, del nacimiento y crecimiento de un monstruo en el que Gilligan ha proyectado todos nuestros males. Hemos visto pocas cosas en televisión tan centradas, tan capaces de involucrar emocionalmente a la audiencia de esta manera.

Si algo salta a la vista es que Breaking Bad está hecha con pasión. La atención al detalle, la cuidada fotografía, la selección musical, los juegos cromáticos, la incansable búsqueda de nuevos y originales puntos de vista. Cada uno de los planos de esta serie rezuma amor, no solo por la historia que se está contando, y sus personajes, sino también por el medio televisivo -algo que no nos debe extrañar viniendo de uno de los responsables de otro gran ejercicio de pasión de/por la tele, Expediente X. Es obvio que Gilligan se ha asegurado por todos los medios de que su serie deje huella en la cultura y la memoria colectiva. El icónico atuendo y apariencia física de Heisenberg, la importancia de los objetos (la caravana, el oso de peluche, los monos de trabajo amarillo y las máscaras de gas, el cigarrillo), y las frases célebres (“I am the one who knocks”, “I am the danger”, “Say my name”, “yo, bitch”) manifiestan este deseo por perdurar en la historia. Dentro de unos años comprobaremos si lo ha conseguido, y hasta dónde alcanzará su legado.

Breaking Bad 2

Breaking Bad ha sido una serie arriesgada, y aunque la experimentación no siempre ha dado los mejores resultados (a veces cuesta justificar el vicio videoclipero de Gilligan), se la ha jugado, y ha salido victoriosa. Como Mad Men, otra serie de AMC, Breaking Bad puede alardear de haber prosperado en todo momento, de haber sabido cambiar. Ha esquivado el mal del “progreso estancado” que afecta a todas las series, sin miedo a avanzar, a tirarse a la piscina, transcendiendo así los límites del formato serial. En definitiva, Breaking Bad ha supuesto un in crescendo de cinco temporadas que ha demostrado a los ejecutivos de la tele que la clave del éxito no reside en ofrecer siempre lo mismo, sino en saber evolucionar.

Breaking Bad también se caracteriza por su capacidad para afectar a su audiencia a niveles físicos. Gilligan ha establecido una férrea conexión con sus espectadores, a los que ha tenido atados de pies y manos durante años. Cuando llegan capítulos como “Ozymandias” (5.14) ya no podemos (ni queremos) escapar. Llevamos a Walter y a todas sus víctimas muy dentro, y el dolor es inevitable. Con esa inolvidable hora de televisión estalla un clímax emocional y psicológicamente agotador que culmina en “Felina” (anagrama de finale). Con magnífico temple y tensión contenida, todos los frentes en la historia de Walter White encuentran su cierre. Y todo, absolutamente todo, se reduce a dos frases dirigidas a su mujer, Skyler, durante su último encuentro con ella: “Lo hice por mí” y “Estaba vivo”. La confesión de Walter nos descarga a todos de esa insoportable presión en el pecho que llevábamos mucho tiempo sintiendo. No cabe duda, Breaking Bad ha terminado.

Breaking Bad 4

Breaking Bad nos ha hablado sobre todo de decisiones y consecuencias, así como de la naturaleza misma del bien y del mal, a través de un hombre cuyo diagnóstico de cáncer lo libera del yugo de la cotidianeidad para desatar en última instancia a un monstruo que destruye todo lo que le rodea. Y paralelamente, de un joven mártir que representa la esperanza de que ese monstruo no resida aletargado en todos nosotros. Así, la fascinante relación entre estos dos personajes (y la constante colisión de esos dos conceptos) engloba la esencia de Breaking Bad. Pero esto no es todo, por supuesto. Son demasiadas las implicaciones morales y los vericuetos psicológicos en los que se ha adentrado esta serie junto a estos personajes tan excelentemente caracterizados. Claro que estos no habrían adquirido tal profundidad y repercusión si no fuera por unos actores que han correspondido la enorme pasión por la obra de su creador con encarnizadas y magistrales interpretaciones (nunca habrá suficientes elogios para Bryan Cranston, Aaron Paul y Anna Gunn). Ellos forman parte esencial del enorme poder icónico de una serie que será recordada no solo por la transformación de sus personajes, sino por haber supuesto una pieza clave en la transformación misma de la televisión. Esa es la mayor consecuencia de Breaking Bad.

Crítica: La herida

La herida Marian Álvarez

Artículo escrito por David Lastra

Ana tiene 28 años… aunque en la ventana de su habitación siguen las pegatinas que puso hace años.  Ana tiene un novio, Álex… pero a veces discuten, y esta vez parece que todo ha terminado. Ana tiene un empleo estable como conductora/asistente de una ambulancia trasladando a personas mayores y niños con retraso mental. Antes trabajaba en ese mismo puesto, pero en Urgencias, lo dejó porque no soportaba ver tantos muertos… lo malo es que ahora ve el deterioro y muerte de los enfermos día a día. Ana vive con su madre, a la que quiere mucho… pero no puede dejar de hacerle daño. Ana tiene padre… pero hace mucho que no se ven. Ana no es un ser social… salvo con Absurd_Man_75. Ana sale de fiesta… se emborracha y se droga como la que más. Ana sufre Trastorno Límite de Personalidad… pero ella no lo sabe. Ana quiere vivir como la gente corriente… como tú.

Despojándose de la prepotencia que suele acuciar a los directores noveles, Fernando Franco construye un retrato realista y honesto sobre una de las epidemias del siglo XXI: la incomunicación y el dolor interior.  La herida que da título a la película no es simplemente una “perforación o desgarramiento en algún lugar de un cuerpo vivo” (que las hay), sino Ana, una mujer atenazada por sus demonios interiores (ya sean en forma de cucarachas saliendo de su sexo  o provocados por frases desacertadas pronunciadas por terceros) y ante los que no sabe luchar sola. Ella intenta cauterizar sus heridas emocionales y ayudando a los demás, cortes de cuchilla y tiros de coca.

La herida 2013

La doble labor de Franco como realizador y guionista es descarnada y elegante, recordándonos por momentos al temple de leyendas cinematográficas como Krzysztof Kieślowski. Si bien podemos acertar a buscar guiños directos al maestro al comparar los golpes de Ana a las verjas con el desgarrador recorrido del puño de Julie por los muros en Trois couleurs: Bleu. No obstante, no podemos olvidar la participación de Enric Rufas en las últimas reescrituras del guión, mano derecha del Kieslowski-wannabe-hispano por excelencia, Jaime Rosales (que no obstante, aparece en los agradecimientos de este film).  La comentada honestidad fílmica del director se vio recompensada en el pasado Festival Internacional de Cine de San Sebastian con el Premio Especial del Jurado.

El segundo gran descubrimiento del film es Marian Álvarez, rostro reconocible por sus trabajos televisivos en Hospital Central y La fuga, y que ya protagonizó la celebrada ópera prima de Roser Aguilar, Lo mejor de mí. Su medida interpretación de un personaje tan complejo como Ana, merece todo tipo de reconocimientos y elogios. No obstante, ya ha recogido la Concha de Plata a mejor actriz y suena fuerte para la próxima ceremonia de los Goya.

La herida es una cinta sincera que no intenta sentar cátedra sobre un trastorno psicológico, sino que se atreve a mostrarnos sin tapujos el día a día de una persona herida por la vida (y por ella misma). Sin buscar la pena en el espectador, si acaso alguna que otra lágrima catártica.