Crítica: Solo Dios perdona

Only God Forgives Ryan Gosling

Artículo escrito por David Lastra

En esta su última aventura antes de ponerse manos a la obra con Barbarella, Nicolas Winding Refn juega a ser Gaspar Noé y no sale mal parado. El director de Drive adapta de manera inteligente el saber hacer del enfant terrible franco-argentino tanto en lo argumental (Noé es un maestro de la venganza visceral), como en lo visual y su peculiar manera de representar la violencia de un modo explícito y desagradable (aunque en este caso, Winding Refn no llegue a ir tan lejos como su amigo). No obstante, el realizador de Irreversible aparece destacado en los agradecimientos de Solo Dios perdona (Only God Forgives).

Esta película nos muestra cómo los machos arreglan(mos) sus cagadas. Si nuestro propio hijo (de puta) comete un crimen atroz y es castigado por ello, no podemos hacer otra cosa que escarmentar al que le sancionó. El ojo por ojo al que le sacó el ojo al pecador. En este mundo no hay sitio para el perdón o la redención. Solo hay sitio para una certera respuesta basada en la testosterona… y nadie tiene más testosterona que Crystal, nuestra choni-madre. Esta mother monster es una aberración prodigiosa que habita entre lo chabacano y lo cruel. Una verdadera maestra de la manipulación y los malos hábitos. Una perita en dulce que Kristin Scott-Thomas ha sabido aprovechar a la perfección, componiendo una de las mejores interpretaciones (sino la mejor) de su carrera.

Only God Forgives Kristin Scott Thomas

Pero esta suerte de Elektra no es la protagonista del film (aunque robe todas las escenas en las que aparece), Ryan Gosling repite con Winding Refn y vuelve a crear una interpretación medida y contundente, muy similar a su driver. Atrapado en las redes de su manipuladora madre, Julian no sabe sino asentir en todo momento a las exigencias de la buena mamá y pasar los ratos muertos observando a las prostitutas masturbarse paliando de esa manera sus traumas edípicos. Es en esta representación mitológica donde reside la grandeza de Solo Dios perdona. Los traumas de Julian mostrados a través de ensoñaciones beben directamente de la sangre de los pechos psicomágicos del mismísimo Alejandro Jodorowsky. Con estos sueños (y dedicándole explícitamente el film), Winding Refn rinde un homenaje perfecto a este genio y papanatas (a partes iguales) que ha sido expoliado hasta la saciedad por la industria cinematográfica. Tampoco podemos pasar por algo ciertas semejanzas entre el universo de Jodorowsky y la naturaleza del personaje de Chang, el adalid de la justicia: su ramalazo ultraviolento podría responder a la dinámica del protagonista de El topo y su espeluznante adicción por los karaokes nos podría llevar a Fando y Lis y sus aterradoras canciones.
Una de las mejores películas del año.

Valoración: ★★★★★

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