American Horror Story Coven: Jóvenes y brujas

AHS Coven

Ryan Murphy y Brad Falchuk pusieron el listón demasiado alto con la segunda temporada de American Horror Story. Tanto ellos como el público sabíamos que intentar superar Asylum iba a ser una tarea muy complicada, pero eso no quiere decir que no se vaya a intentar. De momento, con tan solo un episodio emitido, Coven nos ha demostrado que Murphy vuelve a ir a por todas. Literalmente. Una disparatada y desinhibida historia de brujas que se aleja de los insalubres pasillos del manicomio Briarcliff y nos acerca a una Nueva Orleans glamurosamente decadente, con un rico contexto histórico que aporta la perfecta ambientación para la serie. “Bitchcraft”, el primer episodio de Coven nos agarró desde el principio por los pelos y nos zarandeó durante una hora para acabar prometiendo una temporada demencial, como debe ser. Esperemos que cumpla su palabra.

El aquelarre de Murphy es una nueva oportunidad para volver a agitar la coctelera de géneros y estilos con la que el autor se ha labrado un nombre en Hollywood, especialmente con esta serie. Coven es un torbellino de ideas, un torrente de energía que se transforma en una cámara loca, saltarina, aberrante y provocativa, un estimulante trabajo de realización que no es sino una manifestación física del viaje psicodélico y pesadillesco que Murphy nos propone con esta historia de pequeñas y grandes mujeres. Las influencias cinéfilas vuelven a saltar a la vista desde el principio, pero lo mejor de Coven es que está aparentemente concebida como un giallo. Esa preciosa paleta de colores azul-magenta, esos magníficos zooms setenteros, ese tema musical tarareado, esa escuela de jóvenes señoritas en la que solo falta Jessica Harper, y esas matriarcas, Mater Suspiriorum, Mater Tenebrarum y Mater Lachrymarum. Las tremendísimas Jessica Lange, Kathy Bates y Sarah Paulson, cuya mera presencia ya nos resulta lo suficientemente hipnotizadora, al margen del cuidado escenario en el que se desenvuelven majestuosamente.

AHS Coven 2

Pero Coven no es una sola cosa en ningún momento, como tampoco lo fue Asylum. Murphy ha despojado la serie del tremendismo de la anterior temporada y ha optado por un tono algo más liviano (“ligero como una pluma, rígido como una tabla”) y heterogéneo. Claro que, a pesar de que incorpora más humor, más belleza, y más sensualidad, sigue buscando las imágenes más perturbadoras, macabras e impactantes (ese minotauro), haciendo que sus personajes dancen, se contoneen y leviten entre comedia, terror y romance. Todo es posible en Coven, y eso es básicamente lo que nos quiere decir “Bitchcraft”. Hay espacio para la reflexión sobre lo efímero de la belleza, el paso del tiempo, para la habitual denuncia social, el apoyo a las minorías y la oda al freak. Y también hay cabida para el amor (ese juego de miradas distorsionadas a través del hielo es desde ya una de las secuencias del año), y para las risas, sobre todo para las risas. Los mejores momentos de “Bitchcraft” están protagonizados por el divertidísimo cuarteto de brujas adolescentes (¿qué pensará Robyn Lively de todo esto?) que exhiben un genial abanico de poderes: telequinesis, premonición, muñeca voodoo humana y muerte por kiki. Verlas pasear como patitos feos negros en fila india detrás de su madre ya hace que la espera haya merecido la pena. Abbey Road, y después las zorritas de Coven.

En “Bitchcraft” se nos da la bienvenida a la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux, un Hogwarts para jóvenes brujas (la referencia a Harry Potter no se hace esperar, para regocijo de todos) donde las pocas que quedan en la Tierra tres siglos después de los Juicios de Salem son instruidas por una dulce anfitriona con nombre de actriz porno, Cordelia Foxx (Sarah Paulson) y su madre, la Suprema Fiona Goode. La escuela es el epicentro de un relato de poder femenino que se mueve entre el pasado y el presente, y nos conduce por los pasillos diáfanos de una Mansión X, fiestas de hermandad universitaria, lujosas clínicas de belleza y lúgubres sótanos donde se esconden los secretos más inquietantes. Todo lo que cabía esperar de la segunda iteración de una serie que con tan solo dos años en antena se ha convertido en una auténtica institución. Y de regalo, la que ya es la revelación del año, Emma Roberts como la mean girl juguete roto de Hollywood Madison Montgomery, nuestra nueva reina catódica. Será difícil llenar el vacío que dejaron el año pasado la hermana Jude, Lana Banana o la hermana Mary Eunice, pero si lo visto en “Bitchcraft” es indicio alguno, está claro que no nos van a faltar iconos femeninos este año.

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Comentarios (5)

 

  1. David Sancho dice:

    Dios como me echa para atrás esta serie. Reconozco que en gran medida es debido a que odio todo lo que ha hecho Murphy hasta la fecha, pero también porque la primera temporada me pareció una castaña enorme. En serio que la segunda mejora tanto?

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      David, yo vi el piloto y tardé 5 meses en decidirme a seguir con la primera temporada. Fue un poco tortura, aunque tuviera buenos momentos aislados. La segunda en cambio me pareció sublime. Yo siempre he sido detractor de Murphy y de todas sus series, pero con AHS me ha acabado ganando. Prueba con Asylum, a ver si te gusta, es un rollo muy distinto al de la primera temporada (menos culebrón entre fantasmas). Ya me dirás.

      • nina dice:

        fuertecito, ahora que dices esto de ryan murphy, dale una oportunidad a las 2 primeras temporadas de glee! lo otro que viene después es basura y no vale para nada, pero las dos primeras son obra maestra de la ironia y el sarcasmo (y la buena musica!).

        • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

          Nina, gracias por la recomendación. Ya vi la primera temporada, y me costó la vida. Si me pareció la tortura, tengo la ligera sensación de que la segunda no me gustará. Me quedo con el recuerdo del piloto, magnífico 🙂

  2. Legolatra dice:

    Soy fan de AHS desde la primera temporada aún cuando la trama se hacía un poco cargada y confusa con tanto fantasma suelto siempre había un giro interesante y una escena totalmente macabra y a la vez maravillosa.
    Con Asylum fue como se dice “otro rollo”. La verdad es que ciertos detalles de la trama no llegaron a cuajar del todo en mi mente, pero no deja de ser increíble como encaja historias tan diversas como piezas de un puzzle perfecto.
    Y como bien dices Coven tenía un listón muy alto pero ese primer episodio ha sido la perfecta ventana para una nueva historia de horror hipnótico, ¡menudo pasillo de los horrores coronado con el minotauro!
    Sobre las actrices haré un sólo apunte: como me ha dicho hoy una amiga “¡la que se debe bañar en sangre es Jessica Lange!”
    ¡Espero impaciente el próximo episodio y futuras reviews!

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