Crítica: La herida

La herida Marian Álvarez

Artículo escrito por David Lastra

Ana tiene 28 años… aunque en la ventana de su habitación siguen las pegatinas que puso hace años.  Ana tiene un novio, Álex… pero a veces discuten, y esta vez parece que todo ha terminado. Ana tiene un empleo estable como conductora/asistente de una ambulancia trasladando a personas mayores y niños con retraso mental. Antes trabajaba en ese mismo puesto, pero en Urgencias, lo dejó porque no soportaba ver tantos muertos… lo malo es que ahora ve el deterioro y muerte de los enfermos día a día. Ana vive con su madre, a la que quiere mucho… pero no puede dejar de hacerle daño. Ana tiene padre… pero hace mucho que no se ven. Ana no es un ser social… salvo con Absurd_Man_75. Ana sale de fiesta… se emborracha y se droga como la que más. Ana sufre Trastorno Límite de Personalidad… pero ella no lo sabe. Ana quiere vivir como la gente corriente… como tú.

Despojándose de la prepotencia que suele acuciar a los directores noveles, Fernando Franco construye un retrato realista y honesto sobre una de las epidemias del siglo XXI: la incomunicación y el dolor interior.  La herida que da título a la película no es simplemente una “perforación o desgarramiento en algún lugar de un cuerpo vivo” (que las hay), sino Ana, una mujer atenazada por sus demonios interiores (ya sean en forma de cucarachas saliendo de su sexo  o provocados por frases desacertadas pronunciadas por terceros) y ante los que no sabe luchar sola. Ella intenta cauterizar sus heridas emocionales y ayudando a los demás, cortes de cuchilla y tiros de coca.

La herida 2013

La doble labor de Franco como realizador y guionista es descarnada y elegante, recordándonos por momentos al temple de leyendas cinematográficas como Krzysztof Kieślowski. Si bien podemos acertar a buscar guiños directos al maestro al comparar los golpes de Ana a las verjas con el desgarrador recorrido del puño de Julie por los muros en Trois couleurs: Bleu. No obstante, no podemos olvidar la participación de Enric Rufas en las últimas reescrituras del guión, mano derecha del Kieslowski-wannabe-hispano por excelencia, Jaime Rosales (que no obstante, aparece en los agradecimientos de este film).  La comentada honestidad fílmica del director se vio recompensada en el pasado Festival Internacional de Cine de San Sebastian con el Premio Especial del Jurado.

El segundo gran descubrimiento del film es Marian Álvarez, rostro reconocible por sus trabajos televisivos en Hospital Central y La fuga, y que ya protagonizó la celebrada ópera prima de Roser Aguilar, Lo mejor de mí. Su medida interpretación de un personaje tan complejo como Ana, merece todo tipo de reconocimientos y elogios. No obstante, ya ha recogido la Concha de Plata a mejor actriz y suena fuerte para la próxima ceremonia de los Goya.

La herida es una cinta sincera que no intenta sentar cátedra sobre un trastorno psicológico, sino que se atreve a mostrarnos sin tapujos el día a día de una persona herida por la vida (y por ella misma). Sin buscar la pena en el espectador, si acaso alguna que otra lágrima catártica.

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