Crítica: Don Jon

Don Jon

En su largo de debut como realizador, Don JonJoseph Gordon-Levitt reescribe el mito de Don Juan en clave cani, firmando una fábula creativa, enérgica y anabolizada sobre un veinteañero de Nueva Jersey que, a pesar de ser un seductor nato, prefiere el porno en Internet al contacto carnal verdadero.

A sus 32 años, Gordon-Levitt se ha labrado una imagen unánimemente respetada como intérprete, gracias a una mezcla de sentido común y riesgo en los papeles que escoge. El siguiente paso natural de un actor de naturaleza inquieta como él era saltar tras las cámaras y convertirse en autor. Con Don Jon, Gordon-Levitt incurre en un par de vicios de principiante, como ese montaje epiléptico deudor del Darren Aronofsky temprano (por mucho que nos gustase en su momento, Requiem por un sueño ha hecho demasiado daño), pero en general se muestra resoluto, firme y sorprendentemente centrado en su nuevo puesto, orquestando una ópera prima sobre excesos sin echar mano de ellos.

Si acaso se le puede achacar algo a Gordon-Levitt es no haber transgredido demasiado lo políticamente correcto (no parece que fuera su intención en cualquier caso), a pesar de que el material lo pedía a gritos. Por el contrario, el director se queda a medio camino en su representación del sexo, quizás para no herir sensibilidades. Para ser una película sobre un hombre adicto al porno que ostenta el récord de 10 masturbaciones diarias, Don Jon es una cinta bastante pulcra, aséptica y luminosa. Claro que esto responde al hecho de que, a pesar de retratar una parafilia bastante seria, Don Jon no es más que una comedia romántica, en fondo y forma.

DON JON

En Don Jonel gamberrismo y la provocación acaban cediendo por completo al buen rollo y el romanticismo hollywoodiense. Pero Gordon-Levitt no pierde en ningún momento el sentido de la orientación, teniendo siempre claro el objetivo al que se dirige su historia y el uso que quiere dar a la patología de su protagonista (encontrarse a sí mismo, y después, el amor). Además, su sentido de la comedia es impresionante para un director primerizo, y la perspicacia con la que retrata a sus personajes (con un poso de melancolía muy bien medido) contribuye a que el tono amable y buenrollista encaje a la perfección con el relato. Gordon-Levitt conduce su película hacia lo trascendental, llegando a conmovernos en su recta final gracias a una refrescante mezcla de idealismo y sinceridad.

Don Jon no ofrece descanso en sus escasos pero bien aprovechados 90 minutos de metraje. Las risas y los acertados momentos de introspección son entrelazados con la habilidad de un realizador con experiencia contando historias. Pero más que como narrador, Gordon-Levitt destaca sobre todo como director de actoresTony Danza está sorprendentemente genial. Julianne Moore para comérsela. Y ni Woody Allen, ni Sofia Coppola, ni Christopher Nolan, sino su coetáneo, el pequeño Tommy Solomon, es el que saca de Scarlett Johansson la mejor interpretación de su carrera hasta la fecha. Su Barbara es una choni divertida, complejamente simple, exasperante, exuberante, simplemente gloriosa. Y junto a Gordon-Levitt (también magnífico en el apartado interpretativo, por cierto) estalla por los aires y nos da los momentos más inspirados de la película.

Valoración: ★★★★

¡Concurso! Consigue ‘American Horror Story Asylum’ en DVD

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

American Horror Story Asylum

Ya es Halloween. A los fastos habituales, disfraces, dulces y películas de miedo, este año podemos añadir una nueva tradición: ¡Maratón de American Horror Story!

Para ello nos llega justo a tiempo la segunda temporada de la serie de Ryan Murphy, ya a la venta en DVD en España. American Horror Story Asylum, de la cadena FXfue de lo más fuertecito de la pasada temporada televisiva. No podremos (ni queremos) olvidar a la Hermana Jude, a la Hermana Mary Eunice, a Bloody Face o a Lana Banana, protagonistas de una de las series más impactantes, absorbentes y provocativas de los últimos años.

Para que completéis vuestra videoteca con esta serie imprescindible, ¡fuertecito no ve la tele y 20th Century Home Entertainment España os dan la oportunidad de conseguir AMERICAN HORROR STORY ASYLUM totalmente gratis!

PARA ENTRAR EN EL SORTEO de una copia en DVD de AMERICAN HORROR STORY ASYLUM lo único que tenéis que hacer es dejarnos un comentario en esta entrada respondiendo a la siguiente pregunta:

Si estuvierais en una sala de reuniones con Ryan Murphy y los ejecutivos de la Fox ahora mismo, ¿qué idea/s les daríais para la cuarta temporada de American Horror Story (la última en la que participará Jessica Lange)?

Asylum

También podéis participar desde la página de Facebook de fuertecito no ve la tele. El funcionamiento es el mismo, tenéis que dejarnos un comentario en ESTA FOTO respondiendo a la pregunta planteada en esta entrada. Participar en ambos sitios duplica las oportunidades de conseguir el premio (podéis copiar y pegar vuestra respuesta de aquí, no hace falta responder dos veces).

De entre todos los participantes en el blog y en Facebook se elegirá a un ganador atendiendo a criterios de originalidad, creatividad y contenido (no de extensión, podéis ser breves o extenderos cuanto queráis). Este recibirá en su casa una copia de AMERICAN HORROR STORY ASYLUM en DVD sin coste alguno por su parte.

No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta (no aparecerá público, no os preocupéis).

Podéis participar desde ya mismo hasta el próximo domingo 10 de noviembre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del lunes 11 de noviembre de 2013 en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de todo).

AHS Evan Peters

Importante: concurso exclusivo para residentes en territorio español.

AHS carátulaLa 2ª temporada de American Horror Story, titulada ‘Asylum’, ya está a la venta en España. La aclamada serie (nominada a 17 Premios Emmy en 2013) presenta en su segundo año una historia completamente nueva:

En esta ocasión, la serie está ambientada en 1964 y transcurre en Briarcliff, una institución mental para perturbados mentales que anteriormente fue un hospital para tuberculosos. El manicomio está dirigido con mano de hierro por la hermana Jude Martin (Jessica Lange), a la que acompañan algunos de los actores de la temporada anterior, como Sarah Paulson, Lily Rabe, Evan Peters y Zachary Quinto. A este extraordinario elenco se unen otros intérpretes de la talla de James Cromwell, Joseph Fiennes, Adam Levine, Chloë Sevigny, Clea Duvall y Jenna Dewan.

En el asilo, la falta de cordura se mezcla con los deseos prohibidos y una maldad aterradora… Este peligroso cóctel se traduce en que se produzcan abducciones extraterrestres,  posesiones diabólicas o la presencia del peligroso psicópata conocido como “Cara Sangrienta”.

El DVD de American Horror Story Asylum cuenta con los 13 episodios de la segunda temporada y los siguientes contenidos adicionales en su edición a la venta:

-Escenas inéditas

-El Celador

-¿Qué es American Horror Story: Asylum?

-Bienvenidos a la mansión Briarcliff

-Las criaturas

Asylum Lana Winters

American Horror Story Asylum es una de las series que ya forman parte del Panteón Catódico de fuertecito no ve la teleEstas son algunas de las razones, expuestas en el artículo “American Horror Story Asylum: La balada de Lana Winters“, en este blog:

“American Horror Story Asylum supone un salto de calidad enorme con respecto a la primera entrega de esta antología de terror. Más seria, poética y trascendental, preciosista y estéticamente arriesgada, pero también más demencial (lógicamente), bizarra y excesiva, Asylum es la prueba del éxito del formato. 13 episodios que conforman una historia cerrada, muy intensa, y sin cabos sueltos, que ha dominado el arte televisivo de la hibridación de géneros: nos ha sobresaltado, nos ha hecho retorcernos del asco, nos ha golpeado en las entrañas y en la conciencia, ha provocado la carcajada más loca, y en última instancia nos ha hecho partícipes del recorrido vital completo de unos personajes inolvidables. Celebración de la vida y la libertad, de la complejidad de la mente humana, de los derechos universales, y crítica al mal que aun sobrevive en nuestra sociedad, Asylum ha supuesto la consagración de Ryan Murphy -con la inestimable ayuda de su segundo de abordo Brian Falchuk– como algo más que un provocador y una fábrica de ideas”.

Si os habéis quedado con ganas de más, aquí tenéis artículos sobre la primera temporada, y la excitante nueva entrega, Coven, que acaba de dar comienzo batiendo récords de audiencia en Estados Unidos.

Espero con emoción vuestras ideas para la cuarta temporada de American Horror Story. Para inspiraros, os dejo con uno de los momentos más grandes que nos dio la tele la temporada pasada: The Name Game! ¡Mucha suerte a todos!

Crítica: Pacto de silencio

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Robert Redford suena fuerte para llevarse el Oscar el año que viene por su Náufrago particular, Cuando todo está perdido (All Is Lost). Pero antes de ofrecer la que (supuestamente) es una de las mejores interpretaciones de su dilatada carrera, tenía que quitarse de en medio una de las peores. En su nuevo film como director, Pacto de silencio (The Company You Keep, 2012), sobre un ex miembro del grupo radical The Weather Underground cuya identidad secreta es descubierta y comienza una fuga por el país, Redford trata por todos los medios de demostrar que sigue en forma, física y profesionalmente, pero fracasa estrepitosamente.

Como realizador, Redford demuestra temple y oficio, pero su experiencia no es suficiente para sacar adelante una historia tan mustia y genérica como la que cuenta Pacto de silencio, basada en una novela de Neil Gordon. Como actor (también es el protagonista de la cinta), se muestra inexpresivo, limitado en gran medida por la cirugía plástica. Y no ayuda precisamente que se haya exigido a sí mismo un esfuerzo físico muy superior a sus posibilidades. Redford parece utilizar la película como un recordatorio a la industria y al público: “Eh, que puedo seguir haciendo estas cosas, mira cómo salto, mira cómo corro”. Pero desafortunadamente no puede.

Podemos obviar el hecho de que intente pasar por padre de una (insoportable) niña de 10 años -y eso que mantiene con ella una química desastrosa-, pero resulta especialmente triste verlo saltar verjas, escapar corriendo de la policía (con el uniforme de fugitivo oficial: gafas de sol y gorra en interiores) o incluso haciendo jogging. Redford se empeña en que está para esos trotes, y por muy de acuerdo que estemos con eso de que “la edad se lleva en el alma”, también hay que saber aceptar que el tiempo no pasa en balde. Está claro que Redford debería haberse limitado a sus labores tras la cámara.

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En teoría, Pacto de silencio es un thriller político, pero en la práctica, tiene de político lo que una clase de Ciencias Sociales en el instituto o un post de denuncia en Facebook, y de thriller lo que una tarde (calzados) en el parque. Redford reúne un ecléctico y multigeneracional elenco de talentos interpretativos para infrautilizarlo antológicamente. Convierte a Shia LaBeouf (el típico periodista “que busca la verdad” y nos enseña el lado oscuro de la ética periodística), Julie Christie o Susan Sarandon (hippies que dicen que no son hippies) en meros recipientes de las ideas políticas más simplistas y demagogas, expresadas en diálogos sobre-explicativos que no dejan que el espectador saque sus propias conclusiones.

Este tipo de películas funcionan cuando hay algo de riesgo. Bien manejada, la ambigüedad política y moral de un relato de estas características puede estimular, incitarnos a pensar, a preguntarnos qué nos quieren vender, qué clase de agenda política puede existir detrás de la película, de qué lado estamos, y en última instancia, a descubrir cuál es realmente nuestra postura en el asunto. Si nos dicen qué pensar, si nos explican las metáforas y nos llevan de la mano a través de la película, perdemos el interés y nos aburrimos. Y eso es justo lo que ocurre en Pacto de silencio. Nos aburrimos soberanamente, porque se nos ahoga con clichés y obvias sentencias categóricas que supuestamente desvelan lo podrido que está el sistema, porque nos manipula pero lo hace con las estrategias más evidentes. Y también porque la película no es más que una sucesión de encuentros con personajes que dejan caer torpemente la información necesaria para que la trama “avance”, una eterna y exasperante introducción/contextualización que incorpora personajes nuevos casi hasta el final y no parece arrancar nunca.

Quizás porque estaba ocupado entrenando, o porque realmente no estaba interesado en profundizar, Redford se queda en la superficie de la historia de los Weathermen, utilizándola únicamente para abrirnos los ojos con lecciones de baratillo (“Los políticos y grandes empresarios cometen delitos y están en la calle, y vender marihuana es ilegal”, dice el personaje de Julie Christie) y para señalarnos con el dedo quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Como si no lo supiéramos.

Valoración: ★★

Crítica: Solo Dios perdona

Only God Forgives Ryan Gosling

Artículo escrito por David Lastra

En esta su última aventura antes de ponerse manos a la obra con Barbarella, Nicolas Winding Refn juega a ser Gaspar Noé y no sale mal parado. El director de Drive adapta de manera inteligente el saber hacer del enfant terrible franco-argentino tanto en lo argumental (Noé es un maestro de la venganza visceral), como en lo visual y su peculiar manera de representar la violencia de un modo explícito y desagradable (aunque en este caso, Winding Refn no llegue a ir tan lejos como su amigo). No obstante, el realizador de Irreversible aparece destacado en los agradecimientos de Solo Dios perdona (Only God Forgives).

Esta película nos muestra cómo los machos arreglan(mos) sus cagadas. Si nuestro propio hijo (de puta) comete un crimen atroz y es castigado por ello, no podemos hacer otra cosa que escarmentar al que le sancionó. El ojo por ojo al que le sacó el ojo al pecador. En este mundo no hay sitio para el perdón o la redención. Solo hay sitio para una certera respuesta basada en la testosterona… y nadie tiene más testosterona que Crystal, nuestra choni-madre. Esta mother monster es una aberración prodigiosa que habita entre lo chabacano y lo cruel. Una verdadera maestra de la manipulación y los malos hábitos. Una perita en dulce que Kristin Scott-Thomas ha sabido aprovechar a la perfección, componiendo una de las mejores interpretaciones (sino la mejor) de su carrera.

Only God Forgives Kristin Scott Thomas

Pero esta suerte de Elektra no es la protagonista del film (aunque robe todas las escenas en las que aparece), Ryan Gosling repite con Winding Refn y vuelve a crear una interpretación medida y contundente, muy similar a su driver. Atrapado en las redes de su manipuladora madre, Julian no sabe sino asentir en todo momento a las exigencias de la buena mamá y pasar los ratos muertos observando a las prostitutas masturbarse paliando de esa manera sus traumas edípicos. Es en esta representación mitológica donde reside la grandeza de Solo Dios perdona. Los traumas de Julian mostrados a través de ensoñaciones beben directamente de la sangre de los pechos psicomágicos del mismísimo Alejandro Jodorowsky. Con estos sueños (y dedicándole explícitamente el film), Winding Refn rinde un homenaje perfecto a este genio y papanatas (a partes iguales) que ha sido expoliado hasta la saciedad por la industria cinematográfica. Tampoco podemos pasar por algo ciertas semejanzas entre el universo de Jodorowsky y la naturaleza del personaje de Chang, el adalid de la justicia: su ramalazo ultraviolento podría responder a la dinámica del protagonista de El topo y su espeluznante adicción por los karaokes nos podría llevar a Fando y Lis y sus aterradoras canciones.
Una de las mejores películas del año.

Valoración: ★★★★★

Crítica: Thor – El mundo oscuro

Thor el mundo oscuro

Thor representa el aspecto más carnavalesco y camp del Universo Cinematográfico de Marvel. Mientras sus otras facciones se sumergen de lleno en lo fantástico, pero transcurren íntegramente en la Tierra (o sea, Midgard), las películas de Thor nos trasladan a través de portales interdimensionales al lucasiano Asgard, y al resto de los Nueve Reinos de Yggdrasil, para dar rienda suelta a la orgía de cromas, criaturas monstruosas, impresionantes escenarios y súper-vikingos que esperamos de una épica de estas características. Huelga decir que aquellos que se aburrieron en su primera visita a Asgard encontrarán cuesta arriba algunos pasajes de este nuevo viaje -particularmente aquellos al comienzo del itinerario. Sin embargo, Thor: El mundo oscuro se ha contagiado del espíritu de Los Vengadores, afinando considerablemente su artillería cómica para hallar el equilibrio perfecto entre pompa, humor y romance.

Esta segunda Thor tiene poco de oscura. A pesar de las incursiones en el reino que da título a la película, Svartálfheim (el mundo de los elfos oscuros), la luz y el color son la tónica general. La grandilocuencia tolkiana de las escenas en Asgard se ve contrarrestrada por el humor estilo pez fuera del agua/choque de culturas y la (mejorada) química entre la pareja protagonista (una simpatiquísima declaración de amor es la clave). A las escenas de Thor desenvolviéndose en la extraña Midgard (lo mejor de la primera película), se suman en esta parte las aventuras de Jane Foster en Asgard. Natalie Portman parece no pasárselo del todo mal dando saltos delante de la pantalla verde (eso ya es un logro), pero sigue siendo la testosterónica, musculosa y talentosa presencia de Chris Hemsworth la que nos proporciona los gags más inspirados del filme: Thor cogiendo el metro de Londres está a la altura de los mejores chistes de Los Vengadores.

Malekith Thor el mundo oscuro

Sin embargo, Thor: El mundo oscuro sale principalmente beneficiada por la presencia amplificada de dos robaescenas natos. En primer lugar, Kat Dennings está en estado de gracia (estoy empezando a pensar que vive en estado de gracia) como Darcy Lewis, desempeñando un papel más activo y gozando incluso de su propia microtrama, que nos da algunos de los momentos más divertidos de la película (necesitamos un one-shot o una película de Darcy y su becario ya). Las escenas con Dennings y los demás terrícolas nos dan un necesario respiro de lo que ocurre al otro lado del Bifrost. Pero si Thor: El mundo oscuro tiene una clara súper estrella esa es Loki, la más fascinante diva marveliana, el villano más magnético e irresistible. El personaje de Tom Hiddleston es quizás el más popular entre los seguidores del Universo Cinematográfico de Marvel (Tony Stark se desmarca, pero los fanboys se pirran por Loki), y por eso el estudio se ha asegurado de que tenga más presencia, llegando a añadir por demanda popular más dosis de Loki a última hora. Nosotros salimos ganando, pero el otro villano de la función, Malekith el Maldito sale escaldado. Desdibujado, endeble, olvidable olvidado, el personaje interpretado por Christopher Eccleston no tiene nada que hacer ante Loki, y tampoco parece que hayan intentado darle entidad suficiente como para que la pelea de gatas sea justa.

El poco peso de Malekith en la historia, o la práctica ausencia de Sif -que por la campaña publicitaria pensábamos que aparecería más-, son claros síntomas de planificación sobre la marcha según intereses comerciales. Este es, en un principio, el aspecto más problemático de Thor: El mundo oscuro. A pesar de que Kenneth Brannagh no logró conectar con todo el mundo con la primera Thor, sí que fue capaz de aportar cierta integridad e identidad que se ha desvanecido con la secuela. El mundo oscuro viene firmada por Alan Taylor, que tiene experiencia orquestando inabarcables mundos fantástico-medievales en Juego de Tronos, pero quizás sería más fiel a la realidad que en los créditos apareciese “Marvel Studios” como director.

Loki Thor el mundo oscuro

Por muy divertida que sea, Thor: El mundo oscuro carece de una estructura narrativa definida y salta de un lado a otro según sople el viento, dejando la sensación de que faltan fragmentos o de que se olvidan tramas y personajes. Esa es la línea que sigue el estudio, basada en la inmediatez y la demanda, poniendo un pie en la cultura colaborativa (escuchemos al fan y añadamos lo que nos piden), y buscando en todo momento la satisfacción del comprador. Antes que una película, El mundo oscuro es un producto, una pieza de un vastísimo engranaje comercial que se debe ajustar a un plan maestro. Y ojo, esto no es necesariamente negativo. Es más, Marvel está demostrando que seguir llenando las arcas y hacer feliz al fan no está reñido, sino todo lo contrario. De hecho, está haciendo todo un arte de ello.

Únicamente por el alto contenido autorreflexivo, los guiños a las otras franquicias marvelianas, los cameos (impagable el que facilita el propio Loki en una de las secuencias más brillantes del filme) y las escenas post-créditos (no una, sino dos, quedaos hasta el final final), la película supone una experiencia plenamente satisfactoria para el fan del Universo Cinematográfico de Marvel, una que deja con ganas de más, y cuanto antes mejor. El éxito de la estrategia queda así demostrado. Con excepción de un par de plomizas escenas de batalla, Thor: El mundo oscuro supone una muy divertida y oportuna incursión en el Marvel más festivo, el de los puentes de arco iris y los trajes barrocos, sin descuidar la acción más espectacular: un sorprendente pre-clímax en Svartálfheim y un trepidante clímax en Midgard componen la imparable recta final. Y además de seguir garantizando nuestra fidelidad para los siguientes capítulos (o precisamente para ello), la película nos da todo el Loki que deseábamos y más. Loki leyendo, Loki llorando, Loki piropeando a su hermano, Loki riéndose de todos (de nosotros los primeros), Loki siendo un cabrón, Loki melena al viento. Al igual que Robert Downey Jr. con su Tony Stark, Tom Hiddleston se ha fusionado completamente con su personaje, y nos tiene a todos encandilados. ¿Para cuándo una trilogía spin-off de Loki?

Valoración: ★★★★

¡Sorteo! Consigue ‘La princesa prometida’ en Blu-ray

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

Princess Bride 2

LA PRINCESA PROMETIDA, el inolvidable clásico de los 80, ya está a la venta por primera vez en Blu-ray en España.

¡fuertecito no ve la tele y 20th Century Home Entertainment España os dan la oportunidad de conseguir la película gratis!

PARA ENTRAR EN EL SORTEO de una copia en Blu-ray de LA PRINCESA PROMETIDA lo único que tenéis que hacer es dejarnos un comentario en esta entrada con vuestra propia frase de presentación al estilo Íñigo Montoya: “Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir”.

Debéis usar vuestro nombre (o un pseudónimo si lo preferís) y una frase personalizada. Por ejemplo: “Hola. Me llamo Pedro Fuertecito. Yo no veo la tele. Aunque algunos se atreven a decir que miento”.

Para que os inspiréis, escuchad al propio Íñigo:

También podéis participar desde la página de Facebook de fuertecito no ve la tele. El funcionamiento es el mismo, tenéis que dejarnos un comentario en ESTA FOTOParticipar en ambos sitios duplica las oportunidades de conseguir el premio.

De entre todos los participantes en el blog y en Facebook se elegirá a un ganador al azar que recibirá en su casa una copia de LA PRINCESA PROMETIDA en Blu-ray totalmente gratis. No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta (no aparecerá público, no os preocupéis).

Princess Bride

Podéis participar desde ya mismo hasta el próximo domingo 3 de noviembre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del lunes 4 de noviembre de 2013 en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de todo).

Importante: concurso exclusivo para residentes en territorio español.

Princesa prometida blu-ray

En una estupenda tarde de sábado, el peor día para estar en la cama, un niño con un gran catarro intenta distraerse con un nuevo videojuego, pero las cosas se ponen difíciles, llega su abuelo, cree que el niño está deprimido a causa de su catarro, e insiste en levantarle la moral con un antiguo libro reliquia de la familia… The Princess Bride. El nieto se muestra escéptico ante la idea, odia los libros, pero el abuelo le promete una historia emocionante… Luchas a espada, torturas y venganzas. Hombres malos y hombres buenos, piratas y bellas princesas. Monstruos de todas las clases y tamaños. Milagros y amor verdadero. El chico, sólo por complacer a su abuelo, acepta oír algunas páginas… Estamos en un fantástico mundo medieval. La tierra de Florín.

El lanzamiento español de la película cuenta con los siguientes extras:

Princesa Prometida blu-ray españolContenidos Adicionales Edición en Blu-ray

  • Una Conversación con Rob Reiner, Cary Elwes y Robin Wright (14 min).
  • Formando parte del “Zeitgeist” (14 min).
  • El Arte de la Esgrima (7 min).
  • Como desees: La historia de La Princesa Prometida (27 min).
  • El temible pirata Roberts: El mejor pirata de los siete mares (11 min).
  • Cuentos de Hadas y Folclore (9 min).
  • El Amor es como un Cuento (16 min).
  • Maquillaje milagroso (11 min).
  • La Princesa Prometida: Lo que nunca se ha contado (9 min).
  • El Video-Diario de Cary Elwes (4 min).

Ya podéis disfrutar por primera vez en alta definición de La Princesa Prometida en España. No os la perdáis. Y no os olvidéis de participar en el sorteo de fnvlt. ¡Mucha suerte!

Crítica: Insidious Capítulo 2

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Al igual que Takashi Shimizu, James Wan se ha especializado en hacer la misma película una y otra vez. Pero a diferencia del perpetrador de la saga Ju-on (La maldición), que fue perdiendo el respeto (si es que alguna vez lo tuvo) a medida que amontonaba entregas, remakes y reboots, Wan ha sumado más éxito en taquilla y reconocimiento con cada uno de sus últimos estrenos. Este mismo año hemos visto Expediente Warren (The Conjuring), una notable variación en clave de clásico setentero de Insidious (2010). Y ahora nos llega Insidious Capítulo 2, película disfrazada de continuación de la que fue su mayor taquillazo desde Saw (2004), cuando no es más que un remake de sus dos películas anteriores, pero desprovistas de la fuerza visual e imaginativa que las caracterizaba.

Aunque parezca una tontería, la elección del título Insidious Capítulo 2 es muy significativa (y de hecho muy honesta). Desde un primer momento se nos deja bien claro que estamos ante la segunda mitad de una historia contada en dos partes. No se trata de un caso de estiramiento o añadido a posteriori, sino que la primera película dejó deliberadamente un gran número de cabos sin atar, además de terminar con un cliff-hanger que ni Perdidos, para ser concluida en el segundo capítulo. Este es el aspecto más (paradójicamente) satisfactorio de una secuela que completa el relato volviéndolo a contar otra vez. Los mejores momentos de Insidious Capítulo 2 son aquellos en los que se nos obliga a recordar detalles aparentemente azarosos para encajarlos en el hueco adecuado y obtener la visión completa.

De esta manera, el segundo capítulo se centra en las dos grandes cuestiones sin resolver del primero: el don de Josh Lambert (Patrick Wilson) y el pasado traumático de los fantasmas con asuntos pendientes que amenazan a su familia. Insidious Capítulo 2 retoma la historia en el punto justo donde la dejó (no sin antes introducir la película con un flashback a modo de prólogo), y la continúa añadiendo información a la vez que repite -sin intención de disimular el autoplagio- el esquema narrativo en dos partes: los fantasmas asustan a los habitantes de una casa encantada + viaje a la dimensión desconocida. Y a partir de ahí, con un descaro absoluto, incide en los mismos sobresaltos tramposos (basados en un golpe atronador de música que antecede al susto en sí, para que no te libres de él aunque te tapes los ojos), los mismos armarios, ventanas y pasillos por los que se cruzan ánimas que cantan nanas y se ríen de ti (esto parece un capítulo de Scooby Doo), las mismas revelaciones “sorprendentes” tras las mismas preguntas de los personajes (que a ratos parece que no acaban de vivir exactamente lo mismo). Todo cubierto por un halo de inconsciencia que impide ver a sus autores que sus trucos provocan más risa que miedo. O eso, o se lo están pasando genial insultando nuestra inteligencia.

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Lo que hacía que la primera Insidious destacase dentro del género era su cuidadísima estética (basada en tonos fríos y preciosos planos de vértigo) y una imaginería fantástico-onírica que la alejaba del terror más normativo. Aunque en el Capítulo 2 regresamos al Más Allá (la idea consiste en enseñarnos lo que está ocurriendo al otro lado mientras los vivos gritan “ve hacia la luz”), parece que se ha agotado la creatividad. Echamos de menos al demonio de cara roja que tenía secuestrado a Dalton (Ty Simpkins) en The Further, una dimensión espectral que recordaba al reino de Lord Darkness en Legend. En su lugar nos quedan un par de motivos incónicos esparcidos en un escenario más sobrio y desnudo- quizás porque lo vemos desde los ojos del adulto, en lugar del niño. En cualquier modo, al ver Insidious Capítulo 2 tenemos la sensación de que se ha rodado el mismo guion (“No es la casa, es Josh”), solo que con menos presupuesto y ganas, algo decepcionante teniendo en cuenta que repite el tándem Wan-Leigh Whannell.

Una vez desvelados todos los misterios que rodean a la familia Lambert y a los espíritus de feria de pueblo que están obsesionados con ellos (y sí, todos los secretos son exactamente como os imagináis, porque están sacados del Manual universal de clichés del terror), solo queda allanar el terreno para las inevitables secuelas. Lo que hacen Wan y Whannell con Insidious Capítulo 2 es dar cierre total a los Lambert y utilizar su historia como “episodio piloto” de una posible franquicia protagonizada por el dúo de cazafantasmas geeks Specs y Tucker y la médium Elise (Lin Shaye). Ahora que Wan se pasa a la acción con Fast & Furious 7 (ha declarado que ya no va a hacer más películas de terror) delegará en otros esta Supernatural cinematográfica en potencia.

Valoración: ★★

Crítica: Todos queremos lo mejor para ella

Todos queremos lo mejor para ella

Artículo escrito por David Lastra

¿Pero realmente lo que nosotros queremos es lo mejor para ella? Con esa manida pregunta retórica respondemos al quid de la cuestión que nos plantea Mar Coll en su segundo largometraje. La ganadora del Goya a mejor dirección novel con Tres dies amb la familia pone en tela de juicio los cuidados y la sobreprotección que lleva a cabo la familia de Geni, tras sufrir esta un aparatoso accidente de coche. La resurrección después de la catástrofe actúa como una especie de electroshock para nuestra protagonista, relegándola a un aletargamiento que termina con sus ansias vitales. El hastío de esta nueva situación hace que abandone su trabajo y que el día a día con su marido se llene de mentiras. Pero esta deriva termina con la aparición de Mariana, mejor amiga de Geni durante sus años mozos que, lejos de dejarse atrapar por las redes laborales, optó por la rebeldía como tercera vía. Como si Thelma y Louise se reencontrasen veinte años después del fundido en blanco. Una nueva vieja llama vuelve a surgir en el corazón de nuestra protagonista. No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión, amiga Geni.

Tots volem el millor per a ella es un retrato frío y aséptico del tedio de una mujer adulta al convertirse en niña de cristal y, aunque parta de una premisa interesante como es la de ‘es más fácil ser enfermero de tu pareja que ser su amante después de un trauma’, fracasa estrepitosamente a la hora de emocionar al espectador. No hablamos de provocar lloros y gemidos, sino de provocar alguna sensación, principal y único propósito de la existencia del Cine. La supuesta tensión emocional de algunas escenas (quedarse sin dinero en el taxi, los desplantes de Mariana, los tejemanejes de Geni descubiertos por el marido,…) es inexistente por una simplona simbolización (anillos dejados como prenda, miradas lánguidas,…). Esta gélida representación lastra el ritmo del film haciendo que el tiempo se dilate hasta la saciedad provocando cierto desasosiego (cuando no aburrimiento) en el patio de butacas. Un insulto al ritmo por el que deambula una desorientada Nora Navas que poco puede hacer con un personaje como el de Geni… sobre todo si está acompañada de un desangelado Pau Durà (que por momentos parece doblado por José Luis Gil) y por una sobreactuada Valeria Bertuccelli como espantoso arquetipo argentino. Pero lo peor está por llegar. Tras un desastroso descubrimiento con el que Coll nos quiere sorprender (la vida de todo el mundo es una mierda y mataríamos por un empleo fijo, ¿quién nos lo iba a decir?) llega el poético final que no interesa a nadie (si acaso cierta curiosidad sobre si va coger un constipado al salir a la calle con el pelo mojado) rozando el mayor de los ridículos.

Tots volem el millor per a ella

Es muy difícil saber lidiar con la estética de la cotidianeidad, con su crueldad y displicencia. Coll intenta ser Michael Haneke y su resultado final no llega ni a cinta de festival de cine europeo a lo Jean Becker. Aunque tampoco hace falta clamar al altísimo, únicamente reparar en una película española con la que Tots volem el millor per a ella comparte cartelera: La herida. La contención de Fernando Franco a la hora de retratar el trastorno de Ana hace que las niñatadas y locuras de Geni nos parezcan aún peores… y recordemos que en un film como estos la capacidad del espectador de empatizar (o de rechazar) los actos del personaje es de vital importancia.

Valoración: ★½

Crítica: El camino de vuelta

THE WAY, WAY BACK

¿Recordáis aquel verano en el que vuestros padres os llevaron un mes de vacaciones al pueblo costero donde ellos veraneaban de pequeños y disteis vuestro primer beso en la playa, junto a una hoguera y con los fuegos artificiales del 4 de julio estallando al fondo? Seguro que sí, como si hubiera sido ayer. Pero ya no sabéis distinguir muy bien si es un recuerdo real o un constructo generado a partir de todas esas ‘películas de vacaciones’ con las que todos crecimos.

Con El camino de vuelta (The Way, Way BackNat Faxon (Ben and Kate) y el ganador de un Oscar por Los descendientes Jim Rash (nuestro Decano Pelton de Community) aúnan con buen gusto y mucho cariño la mitología yanqui más reconocible e importable y los tópicos del cine sobre adolescentes (de esa variante amable y pseudodramática que ellos llaman concretamente “coming of age movies”) para recordarnos aquel verano en el que todo cambió, o si no se es tan afortunado, el mejor verano que nunca tuvimos.

El camino de vuelta está narrada desde el punto de vista de Duncan (Liam James), un torpe e inseguro adolescente de 14 años con el que es prácticamente imposible no identificarse de alguna manera (seguramente si estás leyendo esto, tú fuiste, o eres bastante Duncan). Es como el Charlie de Las ventajas de ser un marginado pero sin el trauma infantil y el hospital psiquiátrico. Duncan no corre peligro de caer en depresión, pero su familia no le proporciona estabilidad precisamente, y su situación lo convierte en el protagonista ideal de este tipo de películas, un héroe mundano y defectuoso (un 6 que en realidad es un 9) del que nos apropiamos sus pequeños triunfos personales. Qué bien se siente uno realizándose a través de personajes como este.

El Camino de Vuelta_PósterUn par de años después del divorcio de sus padres, Duncan se va de veraneo con su madre (Toni Collette), su odioso nuevo novio (interpretado por un Steve Carell que se aleja de todos los papeles que ha hecho hasta ahora) y la ausente hija de él. Mientras su madre intenta por todos los medios crear una nueva familia con lo que tiene a mano, Duncan busca refugio fuera de casa. Lo encuentra en un parque acuático regentado por un Peter Pan cuarentónOwen (Sam Rockwell en estado de gracia), que se ofrece como guía espiritual del chaval y le da su primer trabajo. Con Owen y el resto de kidults del parque, Duncan aprende a no quedarse de brazos cruzados. A perder la vergüenza y bailar break dance delante de extraños, a hacer un acercamiento con la preciosa vecina (AnnaSophia Robb), y en definitiva, a empezar a vivir un poco la vida.

El camino de vuelta es todo un caramelito indie en la línea de Little Miss Sunshine o la reciente Un invierno en la playa. Una dramedia familiar muy bien interpretada (Allison Janney está maravillosa), con envoltorio Sundance (es decir, tan natural como manufacturada) y sabor a película de los 80, que da siempre con las notas adecuadas para tocar la fibra (aunque salten demasiado a la vista las intenciones y seamos conscientes en todo momento de que estamos siendo ligeramente manipulados). El camino de vuelta transcurre en nuestros días -como nos indica el product placement tecnológico-, pero su espíritu (y su selección musical) está en un pasado común que es tal y como nos recuerdan estas películas, aunque en realidad no se parezca en nada.

Valoración: ★★★½

Crítica: Cuerpos especiales (The Heat)

Cuerpos especiales 1

Antes de llamarse The Heat, la nueva película de Paul Feig (Freaks and GeeksBridesmaids) se vendió a los estudios con el título provisional Untitled Female Buddy-Cop Movie. Las intenciones de Feig no podían estar más claras, y la película que ha resultado de ellas es todo lo que cabe esperar de un proyecto con semejante working title. En España se sigue cultivando la tradición que dice que toda comedia USA que caiga en tus manos debe ser rebautizada con el título más estúpido posible. Por eso, después de La boda de mi mejor amigaTodo sobre mi desmadre o Por la cara llega Cuerpos especiales. Me vais a disculpar, pero a partir de ahora me voy a referir a ella con ese título.

Con Cuerpos especiales, Feig sigue desplazando el foco de atención eminentemente masculino de la comedia actual hacia las grandes cómicas de Hollywood, también confiando plenamente en sus mujeres guionistas (la joven Katie Dippold se encarga del libreto). Después de convertir a Kristen Wiig en una estrella definitiva con su anterior largo, La boda de mi mejor amiga, el realizador cuenta con dos grandes nombres: Melissa McCarthy, (semi)reciente revelación que parece haber hecho un pacto con la taquilla,  y la veterana Sandra Bullock, que vive desde hace unos años un renacimiento profesional que está obligando a muchos a reconsiderar su opinión sobre el talento de Miss Agente EspecialCuerpos especiales es, efectivamente, una buddy movie al uso. De hecho se respira durante todo el metraje un aire ochenta-noventero al que contribuye el hecho de que haya sido filmada en 35 mm.

Cuerpos especiales plantea algo muy interesante: una comedia de acción cuyas protagonistas absolutas son mujeres y que prescinde por completo del elemento romántico. Una apuesta que, por muy increíble e indignante que suene, los estudios tenían miedo de jugar (ellos no conciben algo así si no es para ofrecérselo a Bruce Willis y Channing Tatum). Sin embargo, Feig tenía claro el potencial de la idea, y sabía que McCarthy y Bullock acabarían realizándolo, algo que se ha demostrado con la excelente recaudación que ha cosechado en su país. Y lo cierto es que podemos atribuir sin lugar a dudas el éxito de la fórmula a la gran presencia escénica y el talento cómico de ambas actrices. Está claro que la clave para que un proyecto de estas características funcione es que haya química entre los dos buddies que llevan todo el peso de la película. Y en el caso de Melissa y Sandra la hay a raudales. Sin desmerecer la que hay entre Melissa y la familia de su personaje, que juntos proporcionan algunas de las escenas más divertidas de la película.

Cuerpos especiales 2

Estos “cuerpos especiales” (pensándolo bien, el título en español no solo es malo, sino ofensivo) son bastante arquetípicos, y así es como las actrices los interpretan, como si de verdad la película hubiera tenido lugar hace dos décadas, jugando a la caricatura y pasándoselo genial (algo que traspasa la pantalla). La agente especial del FBI Sarah Ashburn (Bullock) es metódica, estirada, vive sola (ocasionalmente le hace compañía el gato de la vecina) y cae mal a sus compañeros. La agente de policía Shannon Mullins (McCarthy) es su opuesto en todos los sentidos. Es rebelde, grosera, se ha criado en la calle y sus métodos no son precisamente protocolarios. Como mandan los dictados del género, ambas se ven obligadas a trabajar juntas para resolver un gran caso, dejando a un lado sus diferencias y tratando de encontrar puntos en común en sus antagónicas personalidades. Es lo de siempre, pero Bullock y McCarthy hacen que no nos importe pasar por ello otra vez.

Cuerpos especiales también cumple uno de los requisitos (incomprensiblemente) indispensables de las nuevas comedias norteamericanas: su metraje asciende a casi dos horas. Por culpa de la excesiva duración de la película, Feig tiene tiempo de sobra tanto para brillar como para patinar. Hay momentos de comedia verdaderamente inspirados, pero en líneas generales se queda bastante lejos del anterior trabajo del autor. Sin embargo, Bullock y McCarthy se las arreglan para estar siempre por encima de una historia que acaba perdiendo fuerza y desvaneciéndose en lo predecible. Sus hilarantes encontronazos y la inevitable confraternización (que no por esperable resulta menos emotiva) ayudan a sobrellevar lo convencional que resulta todo lo demás.

Valoración: ★★★

Crítica: Grand Piano

Elijah Wood Grand Piano

Para su nueva película, el alicantino Eugenio Mira ha rebajado las dosis de bizarrismo que acompañaban a sus anteriores obras (The Birthday, Agnosia) para firmar un trabajo que, a pesar de mostrar sensibilidad de fantástico, se adscribe fuera de él. Grand Piano sigue emanando ese inconfundible aire a Serie B (de qualité, si me permiten la paradoja) que caracterizaba a sus anteriores películas -y que tanto gusta a su amigo Nacho Vigalondo-, pero apunta más alto con una historia descargada de ornamentos, triquiñuelas y artificios de género, un thriller universal en busca de un público más amplio y una repercusión más intemporal.

La película de Mira se promociona en nuestro país como “lo nuevo de los creadores de Buried“, y aunque esta descripción peca de oportunismo, no viene mal para hacernos una idea de lo que vamos a encontrarnos en Grand Piano. Una historia apabullantemente sencilla, con un reparto muy reducido, que transcurre casi íntegramente en una sola localización. Claro que da mucho más juego que un ataúd el gran teatro donde el afamado y jovencísimo prodigio del piano Tom Selznick (Elijah Wood) regresa después de cinco años de autoexilio tras una infame interpretación de “La Cinquette”, “la pieza imposible”. Entre bambalinas, palcos y camerinos Mira construye una trama hitchcockiana de asesinatos y secretos del pasado cuyo ritmo es marcado las intensas notas del piano de Selznick -es decir, por la excelente partitura de Víctor Reyes.

Poster_Grand_PianoTom Selznick se encuentra en el centro del relato en todo momento y el espectador desenmaraña el misterio al mismo compás que él. Wood nunca ha sido un intérprete extraordinario (eso sí, nos cae genial y nos encanta que se meta en este tipo de proyectos), pero su trabajo en Grand Piano es una de las piezas más importantes del pulido mecanismo que hace que la película funcione. El actor interpreta realmente las partituras de la película (su formación previa y mucha práctica se lo permitieron). Mientras sus dedos se deslizan firmes por el teclado, sus grandes ojos azules reflejan el miedo escénico que ahoga al personaje y la angustia y la impotencia que se van apoderando de él a medida que la amenaza va tomando forma. Sin embargo, Mira se concentra tanto en Wood (no puede ser de otra manera) que descuida al reparto de secundarios, un grupo de personajes bastante artificiales y acartonados que restan verosimilitud y empaque a la propuesta, y nos recuerdan ese simpático pero aquí chirriante deje Serie B.

A pesar de esto, Grand Piano es un elegante y absorbente thriller orquestado con templanza y mano firme que fluye sin dar apenas tregua. Noventa escasos minutos en los que la información se dosifica habilidosamente para mantener el interés, y la tensión no deja de aumentar, hasta un desenlace que desafortunadamente no atina a dar con la nota perfecta. Hay muy pocos elementos en juego y gran parte del metraje consiste en Elijah Wood sentado al piano hablando con el misterioso hombre (John Cusack) que ha amenazado de muerte a su mujer si deja de tocar (como Speed pero con un piano en vez de un autobús). Una premisa a priori limitada que encuentra salida a todas sus posibilidades gracias a un guion medido con precisión, la inventiva y estimulante realización de Mira, que busca incansablemente nuevas perspectivas y puntos de vista, y un montaje quirúrgicoGrand Piano hace de la economía de medios (técnicos y narrativos) su mayor virtud. Y en este caso, cuanto más simple, más sofisticado. Y mejor.

Valoración: ★★★½

Modern Family: A favor y en contra

Modern Family Season 5

Modern Family es una de las sitcoms más aclamadas de los últimos años. Se ha llevado el Emmy a Mejor Serie de Comedia cuatro veces consecutivas, sus actores se han convertido en estrellas con sueldos estratosféricos y es un monstruo en las audiencias (la única serie de ABC que logra cifras comparables a las de las comedias de CBS). Sin embargo, los más de cuatro años que Modern Family lleva en antena también han servido para que cada vez salten más a la vista sus problemas y limitaciones. Con tan solo cinco episodios emitidos de su temporada más reciente (la quinta) Modern Family muestra los habituales síntomas de agotamiento que toda serie longeva experimenta al rondar su capítulo número 100. Nos sigue divirtiendo, sus personajes siguen siendo fantásticos, y la serie, incluso en sus horas más bajas (que coinciden con las horas bajas del mockumentary televisivo), está muy por encima de la media. Pero la sensación no es la misma. La fórmula comienza a agotarse y es necesario cambiar algo.

A continuación voy a repasar lo que funciona y lo que falla de Modern Family según mi propio criterio, empezando por lo que no me convence de ella, para terminar con sus puntos fuertes.

Modern Family Norman Rockwell

EN CONTRA

Lo mismo una y otra vez. Modern Family es una sitcom altamente formulaica. Esto quiere decir que todas las semanas sigue el mismo patrón: tres tramas que se intercalan y se basan siempre en un malentendido (la típica nota que se coge por error, la conversación que se oye a medias, y todas sus variantes) o una mentira que se intenta esconder por todos los medios, hasta que, cuando sale a la luz, todos los personajes aprenden que no es necesario mentir u ocultar sus defectos, porque se querrán y se aceptarán incondicionalmente. Todo para resetear la serie completamente de una semana a otra y que sus personajes vuelvan a la tabula rasa para poder aprender la misma lección una y otra vez. Modern Family es una comedia de situación de los 50 actualizada según la sensibilidad moderna, pero igualmente básica y repetitiva. Esto no es necesariamente malo, al menos no siempre. Las situaciones son universales y el alto contenido episódico frente a la casi total audiencia de elemento serial la convierten en un valor (de reposición) seguro, una de esas series que engloban la esencia más inalterable de la televisión, para ver a la hora de comer o siempre que nos encontremos con ella. Por desgracia, es inevitable cansarse de vez en cuando de ver el mismo episodio hecho de distintas maneras, por muy buenos que sean los chistes y los diálogos (que normalmente lo son).

De “moderna” más bien poco. Modern Family está protagonizada por tres núcleos de la misma gran familia. Tres modelos diferentes: una familia tradicional con padre, madre y tres hijos, un divorciado sesentón con una mujer mucho más joven que él y un hijastro pequeño, y dos padres homosexuales con una niña adoptada. Sin embargo, Modern Family no está realmente interesada en hablar de alternativas a la familia tradicional (los Dunphy), sino de distintas maneras de convertirse en ella. En el episodio “Tableau Vivant” (3.23) nos lo dejan bastante claro. Los protagonistas recrean el famoso cuadro de Norman Rockwell Freedom from Want (la cena de Acción de Gracias), confirmando que Modern Family representa en todo momento los valores norteamericanos de la tradición y la abundancia. Es una manera de decirnos que no importa su estructura o los miembros que la formen, todas tienen derecho a ser una familia Rockwell. Un mensaje tan loable como limitado. El cartel promocional de la quinta temporada se permite jugar con esta idea de lo moderno y lo conservador, con el inteligente eslogan “modern classic”.

El doble rasero con los gays. En relación con el punto anterior, Modern Family alardea de pareja homosexual como símbolo y síntoma de su modernidad. Está claro que gracias a Cam y Mitchell, la serie desempeña una gran labor de visibilización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción, pero se zambulle constantemente los peligros de la heternormatividad. El microcosmos de Cam y Mitchell está en todo momento planteado desde la perspectiva heterosexual. Claro que Eric Stonestreet y Jesse Tyler Ferguson están absolutamente sensacionales en sus papeles, y esto hace que pasemos por alto el hecho de que sean “gays-for-straights”, es decir, personajes homosexuales estereotipados y usados como recurso humorístico desde un punto de vista eminentemente hetero, incluso un poco carca (hombre homosexual=mujer). Es decir, desde el punto de vista de Jay. Que no se besen casi nunca dice bastante. Y no me vale con que se barra debajo de la alfombra con excusas que forman parte del carácter de los personajes. No deja de ser una opción cobarde.

Modern-Family

A FAVOR

El mejor reparto coral. No cabe duda de que el punto fuerte de Modern Family son sus personajes, y los actores que los interpretan. El casting es un sueño hecho realidad, tanto para el equipo (por lo unidos que están los actores en la vida real) como para el espectador, que puede disfrutar de la química más apabullantemente natural y efectiva que recordamos en muchísimo tiempo. Del más grande a la más pequeña, los actores de Modern Family habitan sus personajes, otorgando nuevo sentido a la expresión “dar vida”. Sus perennes nominaciones a los premios de la Academia son solo uno de los indicios del nivel interpretativo y el talento a raudales de este numeroso reparto. Gracias a Modern Family podemos disfrutar de valores cómicos excepcionales como los de Ty Burrell, Julie Bowen, los mencionados Stonestreet y Ferguson, o el torbellino Sofía Vergara, que no deja indiferente a nadie. Sus personajes pasan fácilmente de la buena caracterización a la caricatura, pero ellos están siempre magníficos.

¡Los niños no son insoportables! Es más, son geniales. El gran talento de los actores adultos tiene correspondencia en el reparto infantil. Vamos, que los niños de Modern Family no tienen nada que envidiar a los adultos. Aunque no todos están a la misma altura (por ejemplo, a mí a veces me cuesta aguantar a Manny), sí se desenvuelven con la misma naturalidad y profesionalidad que sus progenitores en la ficción, contribuyendo a esa increíble sinergia que caracteriza a la serie. Los niños de Modern Family pueden dividirse en dos grupos: los naturales y los ficcionales. Los Dunphy forman parte del primero, y Lily y Manny del segundo. No recuerdo ningunos hermanos en la ficción tan creíbles como Haley (la gema oculta de la serie, y ya no tan niña), Alex y Luke. Sus diálogos -ya sean peleas o momentos tiernos- suelen conformar los pasajes más agudos de la serie, aunque muchas veces pasen desapercibidos (quizás por eso son tan buenos). Y no solo eso, sino que las relaciones paterno-filiales brillan por su introspección y perspicacia (no hay nada mejor que el dúo Phil-Luke en las primeras temporadas). Por otro lado, Manny y Lily son de esa casta catódica de niños sabelotodo que hablan como adultos guionizados. Nos chirría especialmente de Lily, porque con 4 años tiene más insolencia, descaro y repertorio ácido que Joan Rivers. Pero no importa, la diminuta Aubrey Anderson-Emmons es un auténtico prodigio y hace que nos olvidemos de que ya no estamos en los 90, y las hermanas Olsen tienen 30 años.

No sé cómo lo hacen pero siempre nos tocan la fibra. Y aquí está la otra clave del éxito de Modern Family. Los últimos dos minutos de cada episodio son el elixir de la felicidad, un nomeolvides que nos emociona y nos reconcilia con la serie en caso de no estar del todo satisfecho con lo que hemos visto (que será raro de todos modos). Esa última secuencia, el montaje con voz en off de uno de los personajes hablando de “las cosas que importan” es lo que da sentido a la serie, y lo que justifica que sigamos viéndola y disfrutándola a pesar de sus defectos. Hay pocas series en antena que sean capaces de pasar con esa pasmosa facilidad de la risa a la emoción más incontenible. Perdón, se me ha metido algo en el ojo.

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Modern Family ingresa en periodo de revaluación, pero todavía no ha bajado tanto el listón como para que nos preocupemos demasiado. Sin embargo, debería estar alerta, porque corre el inminente peligro de estancarse y perder su magia. De momento hemos presenciado varios intentos de renovación en el arranque de la nueva temporada. Hemos visto a los Dunphy en clase (por fin), y a los adultos en sus respectivos lugares de trabajo, escenarios que deberían explorarse más a menudo para al menos generar la ilusión de cambio y evolución sin la que Modern Family no será capaz de sobrevivir mucho tiempo más.

Crítica: Una cuestión de tiempo

Una cuestión de tiempo

Richard Curtis es uno de los reyes de la comedia romántica, género que a priori no suele tomarse demasiado en serio, y mucho menos despertar alabanzas. Desde Cuatro bodas y un funeral (1994), el director neozelandés de nacimiento, pero británico hasta la médula, ha hecho carrera de películas que combinan el low-brow y el buen gusto British, dignificando el género y sacándose de la manga algún que otro clásico contemporáneo (Love Actually). Curtis es uno de los guionistas de rom-com más respetados de Inglaterra, y sus películas tienen ese je ne sais quoi que conecta con más de un tipo de público -quizás sea solo un caso de “no es bueno, solo es británico”, pero no importa. Para su tercer largometraje como director, Una cuestión de tiempo (About Time), Curtis deja atrás los elencos corales, la influencia de Robert Altman y el formato de micro-tramas para contarnos una “sencilla” historia de amor, la de Tim (Domhnall Gleeson) y Mary (Rachel McAdams). Aunque el abandono de las vidas cruzadas no le impide seguir practicando la narración episódica.

Una cuestión de tiempo es a la vez la comedia romántica de siempre y una propuesta diferente y atractiva. Una película de viajes en el tiempo que no se preocupa en absoluto por explorar las paradojas e implicaciones morales que suelen venir de serie con el género (“No puedes matar a Hitler ni tirarte a Helena de Troya”). En su lugar, lo fantástico está dispuesto como un elemento más del engranaje romántico. En Una cuestión de tiempo, Tim descubre a los 21 años que todos los hombres de su familia pueden viajar en el tiempo, pero solo a instantes y lugares en los que ya hayan estado. Cuando su padre le pregunta qué piensa hacer con sus poderes, Tim responde convencido: encontrar el amor. No hay más que hablar. Esto no es sci-fi, y por tanto, no son oportunas las preguntas del tipo “¿por qué no usa Tim su poder para arreglar esto o lo otro?” o “¿por qué, si según las reglas de la mecánica cuántica…?” Simplemente no serán respondidas, porque no deberían ser preguntadas.

Una cuestión de tiempo Cartel españolUna vez tenemos claro lo que Una cuestión de tiempo es, ya solo nos queda relajarnos y disfrutar. Y sinceramente, es muy difícil no hacerlo con algo tan entrañable, dulce y emotivo como esta película. Aunque nos resistamos, una fuerza nos empuja hacia el corazón de la historia, un corazón que late fuertemente y nos atrapa sin remedioDejar de sonreír es físicamente imposible y que se caiga más de una lágrima tremendamente fácilUna cuestión de tiempo es enormemente cursi y transcurre de la manera más predecible, siguiendo un esquema ABC (o un ABCACBABCD) y agotando todos los tópicos del género. Y aún así resulta cálida y fresca a la vez, gracias sobre todo a la excelente pareja protagonistaDomhnall Gleeson y Rachel McAdams son insoportablemente adorables, los principales responsables de que la película nos encandile desde un primer momento. Sin desmerecer al reparto de personajes secundarios, en especial al espléndido Bill Nighy.

Una cuestión de tiempo es un insistente carpe diem de dos horas que repara en todas las lecciones vitales que hemos de esperar de una película así, pero las entrelaza con una perspicacia a la que no estamos habituados en el género. Es como si viéramos una de esas fotos que la gente comparte en Facebook con mensajes motivacionales y consejos tipo “aprovecha los pequeños instantes”, “el amor de una madre lo es todo” o “quien te quiere doblega el tiempo por ti”, y no quisiéramos borrar (o matar) a quien las ha compartido. De hecho nos los creemos y nos impregnamos de esta filosofía optimista gracias a momentos de comedia realmente inspirados. Curtis consigue que el carpe diem y el “párate a oler las rosas” no suene a vacuo mensaje publicitario por una vez, y aunque sea durante unas horas (o unos minutos), nos proponemos ponerlo en práctica. Puede que el efecto dure poco (la realidad no tarda en bajarte de las nubes) pero se agradece que nos hagan pensar que el mundo es, o puede ser, un lugar mucho más bonito de lo que en realidad es. Y tampoco viene mal que nos recuerden que no hay nada más extraordinario que un día normal.

Valoración: ★★★★

Crítica: El quinto poder

THE FIFTH ESTATE

La truculenta historia de Julian Assange y su Wikileaks pedía a gritos ser adaptada para el cine, cuanto antes mejor. Lo ideal habría sido que David Fincher se hubiera encargado de El quinto poder (sí, reconozco que después de La red social no imagino a otro director en este tipo de proyectos), pero el elegido para ficcionalizar los hechos reales que agitaron el mundo (¿y lo cambiaron?) hace apenas tres años fue Bill Condon, un director cuya carrera despegó con la interesantísima Dioses y monstruos (1998) y se desvaneció poco a poco entre proyectos sin personalidad. Así hasta llegar a los dos últimos capítulos de la saga Crepúsculo. No deberíamos juzgar a un director por sus errores pasados, pero es inevitable valorar una película según este reincida en ellos. Y el mayor problema de El quinto poder es su falta de identidad. Es descentrada, caótica, carente de propósito definido. Como la carrera de su director. No puede ser casualidad.

Cartel-EL_5_PODER-bPara ser una película basada en acontecimientos muy recientes y querer hablarnos de un nuevo estado o era de la informaciónEl quinto poder desprende un aroma inconfundible a fórmula de toda la vida. Lo que han hecho Condon y Josh Singer (guionista de series como Fringe o El ala oeste de la Casa Blanca) es tomar como referente las novelas Wikileaks: My Time with Julian Assange at the World’s Most Dangerous Website y Wikileaks: Inside Julian Assange’s War on Secrecy para compendiar y tamizar la información más conveniente para ellos y poder realizar así un biopic a la vieja usanza -uno en el que además asoma la sombra de Aaron Sorkin. No importa que se nos bombardee con imágenes de archivo y ensoñaciones cibernéticas en un montaje “moderno”, ni que se reflexione (bastante superficialmente) sobre la llegada de un “nuevo mundo” y las amenazas que esto conlleva, El quinto poder no es más que un thriller corriente y moliente incapaz de transmitir inmediatez o trascendencia.

Sin embargo, Condon cuenta con una baza que eleva de categoría su película: Benedict Cumberbatch. Este admirado actor británico habita realmente su personaje para ofrecernos todo un recital interpretativo (como hace con Sherlock, y como hizo con Khan, de lo mejorcito de Star Trek en la oscuridad). La personalidad de Assange es uno de los aspectos más atractivos de esta historia, y afortunadamente, el personaje está muy bien caracterizado (física y psicológicamente). ¿Héroe o psicópata? ¿Genio o terrorista? Cumberbatch compone con habilidad -y con ayuda de las canas y su inconfundible voz- un personaje complejo e inquietante, un geek misántropo y egocéntrico (como el Mark Zuckerberg de Fincher) que nos despista, nos engaña, y esporádicamente nos fascina. Sin restar mérito al siempre correcto Daniel Brühl, que con su Daniel Domscheit-Berg aporta el contrapunto perfecto a Cumberbatch -además de tensión sexual no resuelta y toneladas de subtexto gay. Por desgracia, el resto de la película no está a la altura del trabajo de Cumberbatch y Brühl y su apasionada historia de amor rivalidad moral.

Valoración: ★★★

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De esta manera entraréis automáticamente en el sorteo. No os preocupéis si no obtenéis el mejor resultado en el test, cualquier resultado es válido para entrar en el sorteo.

No olvidéis incluir vuestra dirección de correo electrónico (solo si participáis en el blog, en Facebook no hace falta) para ponernos en contacto con el ganador (no os preocupéis, no será visible para el resto).

El sorteo comienza el jueves 17 de octubre de 2013 finalizará el próximo jueves 24 de octubre de 2013 a las 23:59. El ganador será escogido al azar y anunciado a lo largo del viernes 25 en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de todo).

Importantesorteo exclusivo para residentes en territorio español.

¡Mucha suerte!

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¡La manada ha vuelto!

R3SACÓN es la conclusión a la odisea de caos y malas, muy malas decisiones, por las que la manada formada por Phil, Stu y Alan debe finalizar lo que comenzó volviendo al origen. Vegas.

En la tercera entrega de la saga Resacón nos reencontramos una vez más con Bradley Cooper, Ed Helms, Zach Galifianakis, Ken Jeong, John Goodman y Heather Graham.

Crítica: Turbo

Turbo

Dreamworks lleva unos años elevando considerablemente el listón de su cine de animación. Kung Fu Panda, Cómo entrenar a tu dragón y El origen de los guardianes son muestras del buen camino que ha tomado el estudio. Pero no todas las películas que sacan al año se pueden medir por el mismo rasero. Están las súperproducciones y las de relleno para cubrir la demanda anual. Turbo pertenece a la segunda categoría. Por eso, Dreamworks se la encarga a David Soren, cuyos trabajos previos en la compañía pasan por aquella abominación que fue El espantatiburones y los cortos para televisión de Madagascar. Podemos hacernos una idea de la confianza depositada en el potencial de la película (Soren no tiene la culpa, su potencial tiene derecho a desarrollarse, claro).

Turbo es animación de manual para niños, un producto de usar y tirar, intercambiable con el 80% del cine de animación 3D que nos llega. La misma fórmula de siempre, el mismo guion-plantilla de siempre, el mismo mensaje de siempre. Una cantinela aspiracional que Turbo póster españolpor muy encomiable que sea, suena a palabras que se lleva el viento. “Persigue tu sueño, con esfuerzo y dedicación puedes ser cualquier cosa que te propongas”. Esa es la idea detrás de esta historia sobre un caracol que aspira a correr en las 500 millas de Indianápolis. E insisto, es una de las mejores lecciones que se puede dar a un niño. Walt Disney lo dijo y tenía razón, todo comenzó con un ratón, el cielo es el límite, hasta el infinito y más allá, y todo eso. Pero no debería ser tan difícil encontrar nuevas formas de impartirla. No debería costar tanto dejar de hacer la misma película una y otra vez.

Si fusionamos Ratatouille y Cars, le rebajamos las dosis de pasión y compromiso artístico, y le añadimos una pizca de Fast & Furious, obtenemos Turbo. En ella nos encontramos con un soñador empedernido que renuncia al yugo de su cuadriculada comunidad, demostrando que cada uno es dueño de su propio destino. Si Remy quería ser chef, Turbo (voz original de Ryan Reynolds) quiere ser piloto de carreras (él no conduce un coche, él es el coche). Y no es necesario entrar en detalle sobre cómo lo consigue (aunque la secuencia a lo F&F es impagable), pero se convierte en el caracol más veloz del mundo, una sensación gasterópoda patrocinada por un área de servicio que necesita clientes para recuperar sus días de gloria. ¿Os suena? Efectivamente, es un Radiador Springs de saldo, regentado por inapropiados estereotipos raciales (los hermanos mexicanos que venden tacos, la china que lleva un salón de manicura).

Puede que el público objetivo quede satisfecho con el festival de color de Turbo. Al fin y al cabo el niño no es demasiado exigente y la película tiene los suficientes atractivos visuales y cómicos como para contentarlo. Pero quiero pensar que hasta los más pequeños se percatarán de lo monótono y repetitivo que es todo en cuanto escuchen “We Are the Champions” o “Eye of the Tiger”. Efectivamente, no una, las dos suenan a lo largo de la película. Más transparente imposible.

Valoración: ★★

 

Anatomía de Grey – “Puttin’ on the Ritz” (Episodio 200)

Puttin on the Ritz

“It’s time to put on makeup, it’s time to dress up right, it’s time to get things started on the Muppet Show to— crap!”

Incluso si le preguntamos al fan más acérrimo de Anatomía de Grey si cree que la serie debería acabar ya, probablemente responderá que sí. El drama médico de Shonda Rhimes alcanzó el jueves pasado uno de los hitos más imposibles de la televisión en prime-time: el episodio número 200. “Puttin’ on the Ritz” (10.04) fue una celebración (literalmente) de los nueve años en antena de una de las series clave del nacimiento de la nueva época de esplendor en la televisión norteamericana. Después de tantos episodios, con mil y una muertes y más catástrofes y calamidades de las que el espectador puede procesar, Anatomía de Grey sigue disfrutando de excelentes índices de audiencia (sobre todo teniendo en cuenta lo mal que andan últimamente para todas las cadenas) y el favor de uno de los públicos más fieles. Sin embargo, el éxito prolongado de la serie no es suficiente para acallar al sentido común. Y este nos dice que Anatomía de Grey debería concluir pronto.

“Puttin’ on the Ritz” no es el gran episodio que debería haber sido, pero sí representa a las mil maravillas lo que es, y sobre todo lo que fue, Anatomía de Grey. Los doctores del Seattle Grace, ahora Grey Sloan Memorial, visten sus mejores galas para asistir a una gala benéfica a favor de la reconstrucción del hospital después del enésimo Apocalipsis que tuvo lugar al final de la novena temporada. Giles dijo que había una Boca del Infierno en Cleveland, y a Shonda Rhimes se le ocurrió que Seattle no iba a ser menos. El episodio 200 es así un regreso a los orígenes, el recordatorio de lo que hace tiempo fue una serie que comenzaba con esta cabecera. Batas azules, vestidos y tacones altos. Bisturíes y copas de champán. Camillas para pacientes y para doctores cachondos. McDreamy de esmoquin. Una gran fiesta como las de antaño (concretamente como la prom de “Losing My Religion”, episodio mítico de la segunda temporada), en la que todo puede ocurrir. La diferencia es que, aunque Anatomía de Grey sigue apoyándose principalmente en las relaciones amorosas de sus protagonistas, hay otras fuerzas mayores en juego, y la sensación ya no es la misma, para bien o para mal.

A pesar de seguir recurriendo a un repertorio fijo de tramas y reciclajes varios, Anatomía de Grey ha sabido evolucionar y mantenerse a flote, y “Puttin’ on the Ritz” sirve para demostrarlo. Ya no es lo mismo, pero lo que es ahora no está mal tampoco. El episodio 200 es una bola de cristal en la que una aparición de Izzie o George no habría estado fuera de lugar (al margen de que una sea gilipollas y el otro esté muerto), y con la que parecen decirnos “mira cómo éramos, cuánto hemos cambiado”. Las referencias a las icónicas primeras temporadas se suceden una detrás de otra a lo largo del capítulo. Avery, ahora presidente de la junta de directores del Grey Sloan incentiva a sus compañeros para que compitan a ver quién recauda más donaciones. Regresamos así a los días en los que los interns luchaban encarnizadamente por cirugías y oportunidades para brillar. Cristina lo recuerda con nostalgia (no sé qué vamos a hacer sin ella): “Es como cuando éramos residentes. Robando operaciones. Jugando sucio. Ya no puedo hacer ese tipo de cosas”. Se acuerda así de sus días como “tiburón” (ella sigue siéndolo, pero ya no muerde como antes porque no le hace falta) y nosotros hacemos balance del largo viaje personal y profesional que tanto ella como Meredith, Alex y los demás han vivido.

Meredith Grey 10x04Los casos médicos de “Puttin’ on the Ritz” desprenden también un aroma inconfundible a Classic Grey’s (que es igual que decir “lo mismo de siempre”): la fractura de tibia en medio de un espectáculo de contorsionismo, el paciente racista que plantea los más complicados dilemas morales (nada como aquel asesino interpretado por Eric Stoltz), el propio miembro del equipo que se debate entre la vida y la muerte, el padre de uno de los doctores que llega enfermo al hospital. Pero sin duda, el homenaje más significativo que “Puttin’ on the Ritz” lleva a cabo es a Meredith Grey y Derek Shephard, discretos pero sólidos protagonistas que muy a menudo se retiran a un segundo plano para dejar que los demás tomen las riendas de la historia. “Estoy haciendo memoria. Yo, una sala de exámenes y tus bragas pinchadas en un corcho – El baile de fin de curso”. Mer-Der representan todo lo que define a una serie de televisión longeva como esta: lo que permanece estático e inquebrantable, y lo que evoluciona y cambia sin mirar atrás. Y Anatomía de Grey es un constante tira y afloja entre ambas tendencias. Es incansable, ama a sus personajes y no se olvida en ningún momento del espectador al que tanto ha hecho llorar, reír y sufrir. Pero desafortunadamente, no puede evitar que el paso del tiempo, los cambios en el reparto y la repetición le pasen factura. Al final, la conclusión siempre es la misma, y aunque falten chispas, después de nueve años no carece de fuerza. Meredith y Derek, con sus brillantes ojos a la vez tristes y felices, se ponen la bata quirúrgica por encima de sus atuendos de etiqueta, como antes. La pasión por su profesión es lo que los mueve, y esta pasión es lo que sigue dando pábulo a Anatomía de Grey después de tanto tiempo. Grey’s siempre ha tenido muy claro lo que es. On with the show, this is it. Pero no demasiado, por favor.

 

 

¡Sorteo! Consigue un Ewok con fuertecito y Peludos S.A.

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

Star Wars: A New Hope

Hoy me quiero desviar un poco de los habituales textos y análisis de fuertecito no ve la tele para presentaros Peludos S.A., una pequeña compañía online que hace “muñecos a mano de fieltro y fur inspirados en la cultura pop“. Echando un vistazo a su catálogo de peluches y otros tipos de productos artesanales, salta a la vista la afinidad total que estos pequeños peludos tienen con fnvlt.

En la tienda de etsy de Peludos podéis encontrar muñecos de peluche y fieltro y bordadores inspirados en Star Wars, Dentro del Laberinto, Hora de aventuras, Pesadilla antes de Navidad, las películas del Estudio Ghibli, Doctor Who, El mago de Oz o Donde viven los monstruos. También podéis seguir Peludos S.A. en Facebook, donde estaréis al tanto de todos los nuevos peluches que se van incorporando a la familia. ¡Algunos por tiempo muy limitado!

Peludos SA

Lucía, la chica que hace a manos todos estos productos nos ha contado que los peludos más populares son Ludo de Dentro del Laberinto y los Ewoks de La guerra de las galaxiasCon el Episodio VII de Star Wars a la vuelta de la esquina (bueno, se estrena en 2015, pero con la de noticias que tenemos sobre ella a diario parece que la tenemos encima), la dueña de Peludos se ha ofrecido a hacer un Ewok para sortear entre todos vosotros y celebrar así la continuación de la saga galáctica de George Lucas.

Ewok peludo

¡SORTEO! CONSIGUE GRATIS UN EWOK DE PELUDOS S.A.

ewok

Lo único que tenéis que hacer para entrar en el sorteo de uno de los Ewoks de peluche de Peludos S.A. es responder a la siguiente pregunta: ¿Qué o a quién os llevaríais en un viaje a la luna de Endor, lugar donde habitan los Ewoks?

Entre todos los que respondan a la pregunta en esta entrada se sorteará un Ewok que será enviado a domicilio completamente gratis. No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta (no aparecerá público ni será usado con motivos comerciales, no os preocupéis).

Podéis participar desde hoy 16 de octubre de 2013 hasta el próximo jueves 24 de octubre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del viernes 25 de octubre de 2013.

Importante: sorteo exclusivo para residentes en territorio español.

Bases del sorteo:

1. Para participar es necesario tener residencia en España.
2. El ganador será escogido al azar y recibirá en su casa 1 peluche de Ewok de Peludos S.A.
3. El sorteo finaliza el jueves 24 de octubre de 2013 a las 23:59. Cualquier participación posterior no será válida. fuertecito no ve la tele anunciará el nombre del ganador a lo largo del día 25 de octubre de 2013 en la página oficial de Facebook (¡no olvidéis seguirla si no lo hacéis ya!), y a continuación se procederá a notificar por correo electrónico al mismo. En caso de no responder, se volverá a realizar el sorteo y el premio recaerá en otro ganador.
4. La participación en el concurso presupone la aceptación de estas bases.
5. Fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de cambiar, modificar, o incluso cancelar el concurso si fuese necesario.

Crítica: Capitán Phillips

Tom Hanks

Capitán Phillips nos cuenta la historia real del Maersk Alabama, un buque de carga norteamericano que fue secuestrado por piratas somalíes en 2009, la primera vez en 200 años que un navío estadounidense de estas características era interceptado. Paul Greengrass (La saga Bourne, United 93) nos invita a bordo del Maesrk para lo que en un principio será una travesía rutinaria y exenta de complicaciones con la misión de llevar provisiones a África. Richard Phillips (Tom Hanks) capitanea una reducida tripulación de operarios sin entrenamiento militar. Ni ellos ni el barco van preparados para enfrentarse a lo que se les viene encima. No hay armas a bordo y los recursos para sobrevivir a un ataque son escasos.

A pesar de esa cámara intrusiva que siempre se mueve más de lo que debería, Greengrass hace un gran trabajo incrementando la tensión a medida que el metraje avanza. Y no lo hace valiéndose de recursos espectaculares o licencias Capitán Phillips póster españolinverosímiles como suele ocurrir en las reconstrucciones hollywoodienses de hechos reales. Capitán Phillips es más bien una anti-película de Hollywood. El protagonista no es un everyman convertido en súper héroe de acción, Greengrass está más interesado en proporcionarnos un vehículo de identificación real, no otro John McClane. Establece un vínculo muy poderoso con el espectador mostrándonos a un hombre terriblemente vulnerable y absolutamente corriente cuya heroicidad es percibida dentro de su frágil condición humana. La templanza, el sentido común y el ojo avizor son sus armas para evitar daños mayores y poner a sus hombres a salvo. Richard Phillips aguanta la compostura hasta el final, pero nosotros vemos en su rostro el terror, algo que acaba afectándonos más de lo que esperábamos.

La introspectiva y soberbia interpretación de Tom Hanks es la clave para que el enfoque de Greengrass resulte efectivo. Pero no es hasta los últimos cinco minutos de la película cuando, en retrospectiva, nos percatamos del increíble trabajo de Hanks y su papel en la cruda dramatización que pone en marcha Greengrass. Gracias a esta escena nos olvidamos de varias secuencias dilatadas hasta la extenuación, y del pesado componente militar de la última media hora. La inolvidable y descarnada escena final da sentido a todo, es la catarsis definitiva. Nos derrumbamos con Richard, con Hanks, un hombre derrotado no solo por la aterradora experiencia personal que acaba de vivir, sino también por haber contemplado de primera mano el horror del terrorismo y los efectos del capitalismo en los países subdesarrollados (“no es mi sangre”). Casi sin que nos percatemos de lo que está haciendo, sin entrar en grandes reflexiones ni emitir juicios morales recalcitrantes, un Greengrass metódico y casi invisible (a pesar una vez más de la cámara) nos deja huella con el inteligente estudio de un personaje extraordinario.

Valoración: ★★★★

American Horror Story Coven: Jóvenes y brujas

AHS Coven

Ryan Murphy y Brad Falchuk pusieron el listón demasiado alto con la segunda temporada de American Horror Story. Tanto ellos como el público sabíamos que intentar superar Asylum iba a ser una tarea muy complicada, pero eso no quiere decir que no se vaya a intentar. De momento, con tan solo un episodio emitido, Coven nos ha demostrado que Murphy vuelve a ir a por todas. Literalmente. Una disparatada y desinhibida historia de brujas que se aleja de los insalubres pasillos del manicomio Briarcliff y nos acerca a una Nueva Orleans glamurosamente decadente, con un rico contexto histórico que aporta la perfecta ambientación para la serie. “Bitchcraft”, el primer episodio de Coven nos agarró desde el principio por los pelos y nos zarandeó durante una hora para acabar prometiendo una temporada demencial, como debe ser. Esperemos que cumpla su palabra.

El aquelarre de Murphy es una nueva oportunidad para volver a agitar la coctelera de géneros y estilos con la que el autor se ha labrado un nombre en Hollywood, especialmente con esta serie. Coven es un torbellino de ideas, un torrente de energía que se transforma en una cámara loca, saltarina, aberrante y provocativa, un estimulante trabajo de realización que no es sino una manifestación física del viaje psicodélico y pesadillesco que Murphy nos propone con esta historia de pequeñas y grandes mujeres. Las influencias cinéfilas vuelven a saltar a la vista desde el principio, pero lo mejor de Coven es que está aparentemente concebida como un giallo. Esa preciosa paleta de colores azul-magenta, esos magníficos zooms setenteros, ese tema musical tarareado, esa escuela de jóvenes señoritas en la que solo falta Jessica Harper, y esas matriarcas, Mater Suspiriorum, Mater Tenebrarum y Mater Lachrymarum. Las tremendísimas Jessica Lange, Kathy Bates y Sarah Paulson, cuya mera presencia ya nos resulta lo suficientemente hipnotizadora, al margen del cuidado escenario en el que se desenvuelven majestuosamente.

AHS Coven 2

Pero Coven no es una sola cosa en ningún momento, como tampoco lo fue Asylum. Murphy ha despojado la serie del tremendismo de la anterior temporada y ha optado por un tono algo más liviano (“ligero como una pluma, rígido como una tabla”) y heterogéneo. Claro que, a pesar de que incorpora más humor, más belleza, y más sensualidad, sigue buscando las imágenes más perturbadoras, macabras e impactantes (ese minotauro), haciendo que sus personajes dancen, se contoneen y leviten entre comedia, terror y romance. Todo es posible en Coven, y eso es básicamente lo que nos quiere decir “Bitchcraft”. Hay espacio para la reflexión sobre lo efímero de la belleza, el paso del tiempo, para la habitual denuncia social, el apoyo a las minorías y la oda al freak. Y también hay cabida para el amor (ese juego de miradas distorsionadas a través del hielo es desde ya una de las secuencias del año), y para las risas, sobre todo para las risas. Los mejores momentos de “Bitchcraft” están protagonizados por el divertidísimo cuarteto de brujas adolescentes (¿qué pensará Robyn Lively de todo esto?) que exhiben un genial abanico de poderes: telequinesis, premonición, muñeca voodoo humana y muerte por kiki. Verlas pasear como patitos feos negros en fila india detrás de su madre ya hace que la espera haya merecido la pena. Abbey Road, y después las zorritas de Coven.

En “Bitchcraft” se nos da la bienvenida a la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux, un Hogwarts para jóvenes brujas (la referencia a Harry Potter no se hace esperar, para regocijo de todos) donde las pocas que quedan en la Tierra tres siglos después de los Juicios de Salem son instruidas por una dulce anfitriona con nombre de actriz porno, Cordelia Foxx (Sarah Paulson) y su madre, la Suprema Fiona Goode. La escuela es el epicentro de un relato de poder femenino que se mueve entre el pasado y el presente, y nos conduce por los pasillos diáfanos de una Mansión X, fiestas de hermandad universitaria, lujosas clínicas de belleza y lúgubres sótanos donde se esconden los secretos más inquietantes. Todo lo que cabía esperar de la segunda iteración de una serie que con tan solo dos años en antena se ha convertido en una auténtica institución. Y de regalo, la que ya es la revelación del año, Emma Roberts como la mean girl juguete roto de Hollywood Madison Montgomery, nuestra nueva reina catódica. Será difícil llenar el vacío que dejaron el año pasado la hermana Jude, Lana Banana o la hermana Mary Eunice, pero si lo visto en “Bitchcraft” es indicio alguno, está claro que no nos van a faltar iconos femeninos este año.