Crítica: Riddick

Vin Diesel Riddick 2013

¡La estabais pidiendo a gritos! ¡Llevabais nueve años esperándola! No, la verdad es que no. Prácticamente nadie esperaba con entusiasmo la tercera entrega de la saga Riddick, de David Twohy. Si acaso el único que seguía realmente ilusionado por que la película saliese adelante era su protagonista, Vin Diesel. El actor neoyorquino llegó a poner capital de su propio bolsillo para que Riddick fuera una realidad. Y llámenlo proyecto de pasión o ejercicio de egolatría, pero Diesel ha logrado al menos una nueva oportunidad para arreglar el descomunal descalabro artístico de Las crónicas de Riddick. Borrando de la memoria cualquier rastro de la segunda parte (a excepción de una pequeñísima contextualización al comienzo), y como si se tratase de la secuela de Pitch Black que nunca fueRiddick regresa a los orígenes de la saga, echando mano de la fórmula que convirtió a la primera película en una revelación.

Claro que mucho ha llovido desde Pitch Black para Diesel, que ahora es una superestrella de Hollywood y faltan los dedos para contar a las franquicias de éxito a las que pertenece. Por eso, como no podía ser de otra manera, Riddick es Diesel al 100%. Twohy hace descansar la historia sobre los vigoréxicos hombros del actor, y convierte al implacable y sigiloso antihéroe intergaláctico en el epicentro absoluto de la acción. Trece años después de que Pitch Black lo pusiera en el mapa, Diesel ha cambiado muy poco. Si acaso su cara de patata joven se está convirtiendo en cara de patata vieja, y su masa muscular es dos veces mayor, pero sigue siendo el mismo de siempre. La misma voz rota, las mismas pausas extrañas a la hora de recitar (o leer de memoria) sus diálogos, el mismo único registro, la misma cara de póker. Vamos, que Diesel sigue siendo un actor pésimo como pocos, pero ha sabido labrarse una potente imagen de marca que se explota con habilidad en Riddick.

Riddick 2013

Sin embargo, en esta nueva película acompaña al fugitivo visualmente impedido una nueva tripulación que permite repetir la jugada de Pitch Black. Aunque en este caso se trata de mercenarios. En concreto, dos frentes de cazarrecompensas que se alían para atrapar a Riddick en el planeta hostil en el que se esconde. Por un lado un grupo de anárquicos criminales liderados por Santana –Jordi Mollà provocando niveles inauditos de vergüenza ajena- y por otro los pragmáticos y militarizados Johns y Dahl –Matt Nable y nuestra querida Katee Sackhoff haciendo de Kara Starbuck una vez más. Juntos se enfrascan en un ultraviolento juego de el gato y el ratón para dar caza a Riddick, que lleva años estudiando el planeta y las peligrosas criaturas que lo habitan… como un Bear Grylls de excursión por Marte.

Los monstruos voladores de Pitch Black dejan paso en Riddick a una especie de anfibio-lagarto-alacrán gigante, aunque cumplen la misma función que en la película original. Pero sin duda, el bicho que más destaca en la película es el dingo espacial, mascota fiel y mejor amigo de Riddick, una suerte de Desdentao (Cómo entrenar a tu dragón) que humaniza al antihéroe. Este fiel perro llega a protagonizar con su amo una escena que recuerda sospechosamente a la cinta de animación de Dreamworks, con ¿plagio? al tema “Forbidden Friendship” de John Powell incluido.

Katee Sackhoff Riddick

Riddick hace borrón y cuenta nueva, y devuelve a los fans que queden por ahí un poco del espíritu de la primera parte. Queda fuera la extravagancia digital y la abarrotada mitología de Las crónicas de Riddick. La tercera Riddick es una película de acción primitiva y brutal en la que las dosis de testosterona se multiplican considerablemente y, además, la comedia sustituye a la épica grandilocuente en la que se había perdido la saga. Sin embargo, la película llega demasiados años tarde. Esto no sería un problema si se hubiera planteado como reboot actualizado según los cánones actuales del género, pero nada más lejos de la realidad. Riddick es una cinta de acción torpe, anticuada, tonalmente confusa y enfurecedoramente sexista. Un producto que pertenece a las estanterías del videoclub con las carátulas más descoloridas.

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Comentarios (1)

 

  1. Cristina dice:

    *Puede contener algún spoiler*

    Sí, yo me declaro orgullosa pertencedora al grupo de personas que esperaban esta película. La primera me gustó mucho, la segunda… me gustó algo. La tercera me apetecía bastante verla ya que una vuelta a la temática de la primera me sonaba como una idea excelente. Pero… ¿Hola? Una vuelta a la temática me parece algo muy alejado de una repetición de la primera película. Y eso es lo que es, de principio hasta casi el fin. En vez de John tenemos ah, ohhh su padre, en vez de aliens que solo salen en la oscuridad tenemos a otros que mmm solo salen cuando llueve y el colmo de los colmos, el paseo al límite para cojer las células de energía que se necesitan para despegar… Es triste, pero argumentalmente podrían acusarse de plagio a sí mismos.

    ¿Me gustó? Supongo que sí, pero solo porque iba predispuesta a que por mala que fuera me iba a gustar.

    ¿Me decepcionó? Infinitamente.

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