Crítica: One Direction – This Is Us

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One Direction es la banda más grande del planeta. Punto. Y el nuevo documental de Morgan Spurlock (realizador de Super Size Me) se encarga de que no nos quepa duda alguna de ello. One Direction: This Is Us es un masivo vídeo behind the scenes interrumpido por actuaciones en directo -grabadas en fantástico 3D– que acompaña al fenómeno musical durante su gira mundial para promocionar su segundo disco, Take Me Home. Título que resulta más que irónico (e incluso descorazonador) una vez vista la película.

La cámara de Spurlock sigue a la banda británico-irlandesa a lo largo y ancho del mundo, documentando los grandes eventos publicitarios, los titánicos conciertos, los encuentros con las hordas de fans (casi siempre a distancia, ellos profetas en lo alto de la montaña y ellas fieles arrodilladas en la falda). Pero también (y esto es sin duda lo más interesante y revelador) las horas muertas entre concierto y concierto, las esperas en los aeropuertos, los viajes en autobús, y los rarísimos y valiosísimos remansos de paz a los que se aferran estos cinco chavales que han sido arrancados de sus hogares y lanzados al estrellato más desorbitado antes de llegar a la veintena.

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This Is Us está concebida como una oda a las fans de One Direction. Es evidentemente un producto hecho para ellas, y un vehículo de lucimiento para el grupo, movido por el amour fou de los millones y millones de prepúberes que han experimentado su despertar sexual gracias a Liam, Zayn, Harry, Louis y Niall. La voz de Spurlock no está muy presente (digamos que es Simon Cowell el que orquesta la función, como siempre ha hecho). En This Is Us no hay trapos sucios, no hay dobles lecturas, ni reverso tenebroso. Por no haber, no hay ni siquiera mención a ninguna de las novias de los componentes del grupo. Pero todo esto, además de una astuta treta publicitaria, es una medida de precaución: hay que evitar que las fans incendien los cines.

Cabe preguntarse cómo habría sido This Is Us si Spurlock hubiera disfrutado de mayor libertad creativa. O si se hubiera encargado de ella alguien como Michael Moore. ¿Habría encontrado él algún dardo envenenado que explotase la burbuja? Llámenme iluso si quieren, pero yo estoy seguro de que no. Estamos ante un documental inocuo, impoluto, blanquísimo, que sin embargo no parece una desesperada y obvia campaña de márketing a favor del grupo, por una sencilla razón: es lo último que necesitan. No hay una imagen dañada que lavar, lo que ves es lo que hay.

Y lo que hay son cinco chicos sorprendentemente carismáticos y con los pies en la tierra, absolutamente normales, y reales. Olvidaos de las boybands armarizadas de los 90. Que One Direction sea un grupo 100% prefabricado que se originó en el reality The X Factor no quiere decir que estos se rijan por las casposas y anticuadas normas de etiqueta y actitud de este tipo de grupos. Si algo los distancia de ellos es que se presentan a sus fans, y al mundo, tal y como son, demostrando en todo momento la estrecha amistad que los une. Y esto, en la era Tumblr, da para toneladas de fan y slash fiction, OTP, shipping y todas esas cosas tan modernas que reflejan el inaudito alcance emocional del grupo y que podrían haber dado para un estudio sociológico muy interesante.

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Los de 1D no son falsos galanes uniformados de colores chillones, o un constructo hipersexualizado basado en la masculinidad cultivada por Mattel (aunque desprendan sexualidad por los cuatro costados). De hecho, se ríen de eso precisamente. Es más, se ríen de todo. Esa es su imagen de marcaLa clave está en tomarse lo que les rodea con la menor seriedad posible. Ahí radica el secreto del éxito del grupo, la razón por la que las fans se sienten tan cercanas a sus ídolos. Y esta es la conclusión a la que se llega viendo esta película, seamos niñas de 14 años u hombres de 30. O las dos cosas a la vez.

En This Is Us apenas hay ficcionalización o manipulación. Spurlock tan solo se manifiesta en un par de ocasiones para hacer algún que otro chiste al servicio del discurso central de la película: “Las fans no están locas, solo sobre excitadas” (y parece añadir “ni se os ocurra reíros de ellas, panda de amargados”). El peso cómico recae casi íntegramente en los miembros del grupo, que con su espontaneidad y natural sentido de la comedia hacen que la guionización sea innecesaria (o imperceptible).

Y esto no ocurre únicamente con la comedia. This Is Us también proporciona momentos sorprendentemente introspectivos y reveladores capaces de provocar más de un nudo en la garganta. De un lado hay una tímida pero valiosa reflexión sobre la fama por parte de los protagonistas de la historia: Harry odia que lo llamen “famoso”, porque siente que al hacerlo le arrebatan sustancia como persona. Además, todos comprueban que ser una über-celebridad es aceptar que el dicho “sentirse solo en la multitud” es cierto. Pero sin duda, lo más destacable de This Is Us son las declaraciones de los padres de las criaturas, que fluctúan entre el orgullo más exaltado y la tristeza más profunda. Si hay una escena que engloba este agridulce sentimiento a la perfección es aquella en la que Liam vuelve a casa durante unos días de descanso de la gira y se encuentra con un recortable de cartón a tamaño natural de sí mismo en su habitación. Su madre lo usa para sentir que su hijo sigue en casa. ¿Reírse o llorar?

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No haber profundizado más en el impacto del éxito de los niños en sus padres es el mayor error de This Is Us. Pero de nuevo, las fans no quieren ver al padre de Liam lamentándose de haber perdido a su hijo para siempre, o a la madre de Harry expresando la confusión que siente porque se supone que ella debe enseñarle el mundo a su hijo, y no al revés. Las fans quieren ver a Liam y Harry sin camiseta. Y en este sentido, This Is Us cumple de sobra.

Niall, Zayn, Liam, Louis y Harry son encantadores, entrañables, se comportan de acuerdo a la edad que tienen -a pesar de que no paran de trabajar ni de diez minutos seguidos. Odian bailar y se mueven -tanto en el escenario como fuera de él- a base de impulsos adrenalínicos. Son cinco chavales, cinco buenos amigos, que de alguna misteriosa manera han logrado mantener los pies en la tierra durante los 3 años que llevan conquistándola. Y esto los convierte en cinco seres excepcionales, le pese a quien le pese. This Is Us no es A Hard Day’s Night, pero bien podría haberlo sido. Lo que sí es es una de las películas más divertidas y emotivas del año. Así de claro. Ya hemos visto el documental, ahora que alguien haga una comedia que saque provecho del nada desdeñable talento interpretativo de este quinteto.

Hola, me llamo Pedro, y soy directioner.

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Comentarios (3)

 

  1. Pablo dice:

    O_o’

    Ojiplático me dejas.

  2. Yeah dice:

    Excelente película!

  3. Directioner Anonima dice:

    Eres unacpersoja increíble, por decir lo que ningún critico dice

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