Crítica: Elysium

Matt Damon

Con la aclamada Distrito 9 (2009), Neill Blomkamp se ganó a pulso el apelativo de “gran esperanza de la ciencia ficción“. Cuatro años después, el realizador surafricano regresa con una propuesta similar a su ópera prima en muchos aspectos, con el mismo espíritu creativo e incendiario, pero con presupuesto y estrellas de Hollywood. Gracias a Elysium, Blomkamp se confirma como un gran artesano del sci-fi, uno capaz de levantar un (otro) rico y complejo futuro distópico desde cero. Sin embargo, el director no se ha deshecho de los preocupantes vicios que dejaba entrever con su primera película, permitiendo que el interesante planteamiento se difumine en la peor de las demagogias.

Como cinta de acción futurista, Elysium es una obra ciertamente notable. Blomkamp se reafirma en su gusto por el paisaje sucio y árido, por el realismo salpicado de tecnología premonitoria, (por hacer saltar a personas en añicos por los aires), pero esta vez construye un aséptico y CartelCine ELYSIUM TRZ.aiorganizado universo paralelo para potenciar los acusados contrastes de su relato. La estación espacial-barrio residencial Elysium -que bien podría haberse llamado Arcadia, aunque al caso es lo mismo- es la tierra prometida para los ciudadanos que, por falta de recursos, están condenados a vivir entre las ruinas del planeta, como si del futuro de Wall-e se tratase -o el de Oblivion, con el que la película guarda más de un parecido. Elysium lo deja claro en todo momento: los ricos se salvan, los pobres se mueren. Y para garantizar que esto se cumple (y que a nosotros nos queda claro el mensaje) tenemos a la Secretaria de Estado Delacourt, el personaje de Jodie Foster, una villana en la línea de la Charlize Theron de Prometheus. Es decir, mala porque sí. Alegoría de la corrupción en las organizaciones gubernamentales a la que solo le falta frotarse las yemas de los dedos mientras descarga una carcajada de mala malísima.

Una de las funciones más básicas de la ciencia ficción -además de la escapista- es la social. El sci-fi más serio suele elaborar un comentario de la situación socio-política presente a través de la hipérbole high-tech y la profunda segmentación de clases en el futuro, a modo de advertencia sobre lo que se nos podría venir encima si seguimos así. Como diría Frank Herbert, “la función del género no es siempre predecir el futuro, a veces se trata de prevenirlo“. En este sentido, Elysium va sobrada de metáforas que aluden directamente a problemas que azotan a la sociedad norteamericana en la actualidad, en concreto a la cuestión de la sanidad públicalos absurdos de la burocracia o la inmigración (en Distrito 9 eran alienígenas, esta vez son terrícolas, pero todos cumplen exactamente la misma función). El problema es que Blomkamp no es capaz de encontrar el equilibrio entre escapismo y denuncia. En Elysium, la acción está siempre al servicio del evidente y taladrante discurso antisistema, y esto acaba sumiendo la película en el panfletismo más alarmante.

Jodie Foster

Afortunadamente, Blomkamp se encarga que nos divirtamos en todo momento, trata el género y a sus aficionados con el respeto y la dedicación que se merecen, construyendo a priori un ejemplar blockbuster pensado para el espectador adulto -es decir, sin cortapisas de estudios para rebajar el Rated R. Muy bien hasta que lo estropea todo cuando no nos deja pensar por nosotros mismos. En Elysium, los buenos son muy buenos: o masa de víctimas sin rostro, o “últimos héroes americanos” como el Max de Matt Damon, uno de esos everyman que salvan, y alteran el orden mundial con sus dos manitas -y alguna que otra mejora cibernética. Y por supuesto, los malos son malísimos. La teatralidad y el maniqueísmo con el que se construyen tanto a villanos como a héroes está al servicio de la metáfora sci-fi, para que la moraleja de este cuento quede bien clara en todo momento. Pero, ¿es necesaria tanta afectación para hacer llegar el mensaje? Si Blomkamp hubiera refrenado levemente estos impulsos combativos, si hubiera menospreciado un poco menos la inteligencia del espectador, Elysium no habría derivado en un producto tan convencional, e incluso irritante, y podríamos disfrutarla sin distracciones como la gran cinta de acción que es.

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Comentarios (3)

 

  1. Juan Naranjo dice:

    Pues a mí sí que me gustó mucho, la verdad. La única crítica que yo le hago, más por su maniqueísmo, es por el aspecto social: y es que me parece insultante y ridículo asimilar la decadencia de USA con su latinización. Además, y aunque es difícil hablar sin spoilear, se me antoja complicada una vida sostenible si se cumple la premisa con la que acaba la película. En fin, me callo, que yo me entiendo.

  2. David Sancho dice:

    A mi también me pareció decepcionante. La metáfora social es tan obvia que molesta, no exige al espectador ni un ápice de esfuerzo mental, lo que la convierte en un producto sci-fi menor.

  3. Rafa dice:

    Ahí le has dado. Me sentí insultado intelectualmente. Y no sé cómo será en VO pero el doblaje es tan ridículo y los personajes tan de comedia del arte que no me fui antes del final de peli porque iba acompañado.

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