My Mad Fat Diary: ¿Dónde estabas?

Where were you while we were getting high?

Qué difícil es ser adolescente. Pero cuánto más difícil es aproximarse a la adolescencia en televisión desde un punto de vista más o menos serio y no caer en el ridículo o practicar el arte de la condescendencia. Eso es exactamente lo que ha conseguido con una temporada (de 6 episodios) My Mad Fat Diary, respuesta británica a Awkward., con la que guarda varias similitudes temáticas -a pesar de que la de MTV es una comedia de 20 minutos, y la de E4 una dramedia de 40.

My Mad Fat Diary lidia con un buen puñado de temas delicados, e incluso escabrosos (suicidio adolescente, enfermedad mental, autolesión, desorden alimenticio), que afectan a los adolescentes (en todas partes, y desde hace años), y se las arregla para no caer en ningún momento en la habitualmente inevitable moralina. Lo hace a base de honestidad, sin rodeos, estableciendo un puente entre la ensoñación del quinceañero y el diván del psiquiatra, presentando a los chavales como seres über-sexuales, riéndose de la tragedia en su justa medida, y tratando los incidentes más nimios como grandes catástrofes, tal y como haría cualquier adolescente.

La serie está basada en la novela autobiográfica My Fat, Mad Teenage Diary, de Rae Earl, pero se toma la licencia de cambiar la ambientación de finales de los 80 a mediados de los 90. Así, las andanzas de Rae y su pandilla de Lincolnshire se contextualizan durante la eclosión del Brit Pop, en la era pre-digital, cuando Internet se empezaba a colar en las casas pero aun era una herramienta de uso ocasional, cuando la única manera de quedar con los amigos era llamando al fijo, y lo habitual era toparse con uno de ellos en la calle e ir a dar una vuelta juntos, o pasar las horas muertas en la habitación escuchando cassettes, e incluso descubriendo el futurista mundo del Disco Compacto. Una época en la que la música era una experiencia completamente distinta a la de ahora, nexo de unión, baremo y tejido social, y válvula de escape. La única realidad que conocíamos.

La música es tan importante en My Mad Fat Diary porque la música era así de importante en 1996. Era algo esencial, vital en nuestro crecimiento y desarrollo como seres sociales (o algo parecido). La guerra Oasis vs. Blur nos definió tanto como posteriormente harían los arquetipos identitarios de Friends. Y si en España vivimos el fenómeno Brit Pop con pasión, en Gran Bretaña dominaba la cultura por completo, y contribuía a dar forma a toda una generación. En este sentido, la banda sonora de My Mad Fat Diary es completa y absolutamente épica y perfecta. Sin exagerar. Documento fidedigno de una época y reflejo de un espíritu que a día de hoy, por desgracia, no sabemos si nos sirvió para algo y si nos llevó a algún lado. Si para uno Radiohead, The Prodigy, The Stone Roses, The Verve, Suede, Pulp, Supergrass -¡incluso irritantes one-hit-wonders como “Spaceman” de Babylon Zoo!- componían la banda sonora de una vida, es más que probable que My Mad Fat Diary hable de nosotros, y por nosotros, en primera persona.

Rae Earl es una auténtica connoisseur, y se jacta de ello. Ingeniera en recopilaciones, enciclopedia musical andante, y DJ radiofónica de vocación. Una adolescente media de los 90 (cuando la melomanía era lo común y las camisetas de manga corta se llevaban por encima de las de manga larga) de no ser por un “pequeño problema”, o más bien varios. Es obesa, tiene tendencia a la depresión, historial de autolesiones, tendencias suicidas, y ha pasado seis meses internada en un hospital psiquiátrico (París para sus conocidos). A su regreso a Lincolnshire, Rae lucha contra este pasado inmediato y hace todo lo posible para alcanzar la esquiva (y sobrevalorada) normalidad. A base de mentiras, pero en el fondo gracias a su magnética personalidad, Rae se hace hueco en la pandilla de su amiga de la infancia, Chloe. Y así es como comienza la vida para ella. Chicos, fiestas, cervezas, confidencias, y la posibilidad de encontrar su Santo Grial: S-E-X-O. Rae no se lo cree, y así lo plasma en su diario, como si todos los días fueran el primer día de su vida. Y el último.

My Mad Fat Diary es toda una sensación, y su protagonista, la recién llegada Sharon Rooney, tiene casi toda la culpa de ello. La magnífica interpretación de Rooney desborda naturalidad y credibilidad, personificando la armoniosa dualidad de la serie, esa pasmosa capacidad para pasar de la comedia al drama (también a la fantasía) sin aparente esfuerzo alguno. Es una pena que este fenómeno televisivo en realidad no sea tal cosa, ya que carece de la repercusión y difusión que merece. Un producto tan impecable y necesario, que desempeña una labor de concienciación y apoyo tan encomiable -y que encima es una ficción televisiva de calidad- debería ser visto por más adolescentes (y no tan adolescentes) en todo el mundo. No cabe duda, Rae Earl es la voz de una generación, su diario un eficaz manual de autoayuda, y su serie una joya de la televisión. Y ahora, escuchemos “Champagne Supernova”:

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Comentarios (7)

 

  1. Juan Naranjo dice:

    Mil gracias por la recomendación. La acabo de terminar (en tiempo record) y estoy aún en una nube.
    Suscribo cada palabra de las que dices en esta crítica.

  2. Carolina dice:

    Sencillamente maravillosa.

  3. Dau dice:

    ¿Está ambientada en la segunda mitad de los 90? Mi adolescencia tb transcurrió ahí y tb la marco la música, concretamente las Spice Girls, ellas si que fueron un auténtico fenómeno y sin internet ni nada: solo con los cds, revistas y televisión, hacían que todos las siguiesemos y q como dices influyera en nuestro desarrollo social. Si me entero de que suenan en la serie, me pongo con ella ya!!

  4. Lucía dice:

    Me la vi ayer, entera, no podía parar. Al terminar el primer capítulo no me puse a llorar porque estaba mi hermana al lado.

  5. Javi dice:

    Increíble, y super realista, me ha encantado, de momento solo llevo dos capítulos, pero estoy obsesionada y me la pienso ver entera

  6. Paco dice:

    Empezamos a verla gracias a tu recomendación y ¡¡estamos encantados!! Yo, particularmente, soy superfan de la madre de Rae, pero son todos geniales 🙂

  7. Fiorella dice:

    La amooooo. Ya estoy por la mitad de la segunda temporada y sufro porque no hay tercera (todavía).

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