Crítica: The East (Zal Batmanglij, 2013)

Blackie era oscuramente consciente del cambio de favor. Pensó en volver a su casa, en no regresar jamás, en dejar que todos descubrieran la falsedad del liderazgo de T., pero supongamos que, después de todo, lo que T. proponía fuera posible; nunca se había hecho nada así antes. Sin duda la fama de la pandilla de la playa de estacionamiento de Wormsley Common llegaría hasta Londres. Habría titulares en los diarios. Incluso las pandillas de adultos que manejaban las apuestas de las pulseadas y los vendedores ambulantes de frutas se enterarían con respeto de la forma en que habían destruido la casa del Viejo Miseria. Impulsado por la pura, simple y altruista ambición de fama para la pandilla, Blackie regresó al lugar donde estaba T., de pie a la sombra de la pared de la casa del Viejo Miseria.

Los destructores, Graham Greene

The East es una célula de eco-terroristas que llevan al extremo el “ojo por ojo, diente por diente”. Agrupados formando una comunidad sectaria en una casa en lo más profundo del bosque, los miembros de The East planean golpes contra magnates y grandes empresas que han provocado desastres ecológicos o que se hacen ricos a costa de la salud del planeta y sus habitantes. Sarah (Brit Marling) trabaja para una empresa que ofrece servicios de investigación y espionaje a las empresas víctimas de The East. Esta le asigna la misión de infiltrarle en el grupo para desenmascararlo y entregarlo a las autoridades. Pero como es de esperar en este tipo de relatos, desarrollará vínculos especiales con sus miembros, lo que le llevará a plantearse quiénes son realmente los malos:  ¿los hippies que quieren arreglar el mundo a golpe de ataque terrorista o los ricos que lo están destruyendo por completo?

No os dejéis engañar por lo convencional de la premisa, The East es una propuesta inteligente y sólida que logra deshacerse del lastre de las películas panfletarias gracias a que está construida esencialmente como un thriller, uno rico en matices y claroscuros morales, en lugar de un sermón. Con un trío protagonista enigmático e interesante (especialemente Alexander Skarsgård como líder de la “secta”), y una trama minuciosamente hilada -a pesar de un par de agujeros de guion que podían haberse evitado fácilmente-, el argumento de The East fluye con naturalidad y pulso ejemplar, resultando en una película emocionante, algo adictiva, e incluso fascinante a ratos. Acompañamiento idóneo para una sesión doble junto a la reciente cinta de Gus Van Sant, Tierra prometida, diferente a The East en su presentación pero similar en sus postulados.

En la que es su segunda colaboración, Zal Batmanglij y la polifacética Brit Marling (tándem artístico en Sound of My Voice), se busca constantemente la participación activa del espectador en las disyuntivas morales que plantea. Los conflictos están expuestos astutamente, decantándose en la medida de lo posible por lo inesperado, a pesar de que las convenciones del género acaben conduciendo la historia por los derroteros de siempre. El gran acierto de The East es lograr inmiscuirnos en los estimulantes y ligeramente perturbadores juegos psicológicos de sus protagonistas, mientras se gesta en ellos -y si todo va según lo previsto, en nosotros- una revolución. Batmanglij y Marling se esfuerzan por descargar el relato de moralina y condescendencia, cediendo (aparentemente) todo juicio al espectador, aunque se las arreglan para dejarnos una inquietante impronta antisistema y anarquista que hace que, aunque sea por un día, deseemos destruir la casa del Viejo Miseria para dejar de sentirnos “extranjeros en nuestro propio país”.

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Comentarios (2)

 

  1. Javilost dice:

    Hola.

  2. herb_b dice:

    A mi no me convencio mucho. Tiene cosas interesantes, sin duda, pero otras no me encajaron, como lo del juego de la cuchara, que presenta a los personajes como mas raritos de lo necesario para defender unas ideas que no necesitan de eso, algo con lo que se les va la mano, en mi opinion, ya que me pareceria mas interesante y que aportaria aun mas grises morales, enseñarnos como personas mas o menos normales, mas de lo que lo que nos los pintan aqui, pueden pensar perfectamente asi, ya que no es que sea nada incoherente lo que plantean. Y luego, el final ya se les va totalmente de las manos. Por un lado le dan a Skarsgård un giro para conjvertirlo en un personaje lo mas frio posible para evitar que nos identifiquemos con el en el ultimo momento, que me parece de nuevo innecesario y que quita mas que aporta en la escala de grisesque venian planteando, y por otro, muy ingenuo todo, desde que dieran por viable el plan de que ella iba a actuar como lo hace, hasta que ella realmente actue asi en ese momento, por mas que este de acuerdo con ellos, o sobre todo, ese final en el que se ve que va hablando con agentes de la lista a los que parece que convence sin demasiados problemas… el casting, bueno, pero muy desaprovechado, por que intentan venderte giros en las actitudes de algunos personajes que son demasiado rapidos o forzados, y a los actores les toca hacer que te lo creas cuando sobre el papel no me parece que acaben de funcionar. Se defienden muy bien en tales circustancias, pero no les ayuda a que acaben de brillar y sus personajes quedan como composiciones que no llegan a cuajar al 100%, por que tampoco estan escritos de una forma que lo haga del todo en el guion. Por todo esto, me parece una pelicula interesante, si, pero bastante fallida tambien.

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