Análisis Piloto: Under the Dome

Ya lo vimos en la película de Los Simpson (2007), pero en teoría, a Stephen King se le ocurrió antes. Concretamente en la década de los 70, cuando comenzó a escribir Under the Dome -en España La cúpula-, novela de más de mil páginas que finalizó y publicó por fin en 2009. Una misteriosa cúpula transparente aparece de la nada y cubre todo un pueblo, atrapando a sus habitantes y aislándolos del exterior. Es la premisa que comparten la película y el best-seller de King. La publicación de Under the Dome dio lugar a toda clase de comentarios incriminatorios contra el señor King, por las similitudes tan evidentes con Los Simpson. La presión fue tal, que el celebérrimo autor tuvo que justificarse en su blog personal. Os traduzco a continuación un fragmento de la carta que escribió:

“Varias personas en Internet han generado especulaciones a partir de una similitud que han percibido entre Under the Dome y The Simpsons Movie, en la que, según Wikipedia, el pueblo de Springfield queda aislado del mundo al ser atrapado por una cúpula de cristal gigante (probablemente por culpa de la planta nuclear). No puedo opinar personalmente, porque no he visto la película, y el parecido ha sido toda una sorpresa para mí… pero sí que sé, por experiencia personal, que este parecido acabará convirtiéndose en una simple coincidencia. A menos que exista la copia intencionada (también conocido como ‘plagio’), dos historias no pueden ser idénticas, como ocurre con los copos de nieve. La razón es sencilla: las imaginaciones de dos personas no pueden ser exactamente iguales. Para los que dudan, os dejo un fragmento del libro que demostrará que yo ya estaba jugando con los conceptos de la cúpula y el aislamiento del pueblo mucho antes de que Homer, Marge y su divertida familia aparecieran en el mundo”.

Dejando la polémica a un lado -yo me creo a King, no sé vosotros-, Under the Dome disfrutó de un gran éxito editorial, lo que ha desembocado, como ocurre con casi todo lo que escribe Stephen, en una adaptación audiovisual. Y como casi siempre pasa con las adaptaciones de obras de King, el resultado es peor (artísticamente hablando) de lo que se esperaba. CBS acaba de estrenar la serie homónima basada en la novela, una propuesta de lujo con la que la cadena ha tirado la casa por la ventana. La apuesta de CBS por un súper-estreno en temporada estival (sinónimo de temporada baja para las networks) se ha saldado con cifras espectaculares. El primer episodio de Under the Dome fue visto por más de 13 millones de personas en Estados Unidos, convirtiéndose en el mejor estreno dramático de la televisión yanqui en los últimos 11 años (en periodo estival). La audiencia ha respondido, pero una vez visto el piloto, ¿se quedarán para ver cómo se desenvuelve la historia o desertarán por miedo a otra FlashForward o Revolution?.

Efectivamente, Under the Dome puede adscribirse con facilidad a este género o tendencia catódica que Perdidos implantó en el nuevo siglo y las cadenas siguen empeñándose en copiar, a pesar de los resultados irregulares que ha cosechado hasta ahora. Grandes misterios que afectan a una comunidad, distopías en las que individuos se convierten en marionetas de una fuerza o ente superior sin identificar. Una catástrofe (supuestamente) natural o un fenómeno inexplicable tiene lugar, y este desencadena una serie de complicaciones y revelaciones que afectan directa y personalmente a un grupo de víctimas y héroes en ciernes. Under the Dome reproduce paso por paso este modelo televisivo. En el piloto, una cúpula invisible cae sobre Chester’s Mill, Maine (muy destacables los efectos digitales), obligando a sus habitantes a tomar precauciones, a adoptar papeles en estado de emergencia, y empezar a plantearse respuestas a las enigmáticas cuestiones que articularán la historia.

La carta de presentación de los personajes no es demasiado alentadora. El héroe, Dale Barbara, ‘Barbie‘ para los amigos -¿se va a poder tomar en serio a este señor con ese nombre?- carece del carisma mínimo necesario para llevar el peso de un protagonista en este tipo de relatos. A Rachel Lefevre le ocurre tres cuartos de lo mismo -además, ella siempre será la chica a la que despidieron de Crepúsculo por bocazas. Y el resto de habitantes de Chester’s Mill, interpretados en su mayoría por desconocidos para el gran público (y con razón), van de lo insulso a lo sencillamente irritante. Ya desde el piloto -dirigido por cierto por Niels Arden Oplev, realizador de la Millenium original- se insiste en el formato de historias individuales, microrrelatos o episodios dentro del episodio, en los que vamos conociendo poco a poco a los protagonistas, y cómo el gran acontecimiento afecta a sus vidas. La única trama por ahora destacable es la de Junior y Angie (el Adam Samberg psicópata y la niña que grita), pero por inverosímil e incoherente. El resto, completamente olvidables. De hecho, ni me voy a molestar en seguir haciendo desglose. Solo un apunte a modo de curiosidad: la chica de la radio es Cherita, la compañera de instituto de Donnie Darko que solo decía “chut up!”

Under the Dome aterriza en televisión cuando ya se ha demostrado en demasiadas ocasiones la ineficacia a largo plazo de la fórmula que sigue, así como el poco valor real del sello de calidad Spielberg, que ejerce de productor ejecutivo en el piloto. Quizás la ausencia de competencia durante el verano ayude a que el público la siga respaldando, pero, ¿hasta cuándo? Sin duda estamos ante una de esas series que obviamente no despliega todo su arsenal en su piloto (a pesar de ir bastante al grano), y que exige paciencia y confianza en el potencial de la historia. Después de todo, el principal artífice de la serie, Brian K. Vaughan, ha demostrado su buen hacer como guionista en cómics: Runaways, Buffy o La cosa del pantanoentre muchos otros.  Sin embargo, a pesar de las credenciales de su creador, y de los grandes nombres que le acompañan, yo no tengo ninguna fe en Under the Dome. Me escapo de Chester’s Mill antes de que sea demasiado tarde. Si la experiencia de otras series cortadas por el mismo patrón me ha servido para algo es para saber cuándo debo huir de una serie que tiene todas las papeletas para convertirse en la pérdida de tiempo oficial de la temporada.

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Comentarios (3)

 

  1. Fenix dice:

    Me confirmas las sospechas…

  2. Juan Naranjo dice:

    Yo dejé el libro a las 300 páginas, pero he decidido darle chance a la serie. A mí el piloto me ha gustado… pero también tengo que reconocer que a mí todos los pilotos distópicos me fascinan, y a los tres días pierdo el interés. Ya veremos, de momento quiero ver el 1×02 🙂

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