Mad Men 6.13 “In Care Of”

New York I Love You, But You’re Bringing Me Down

Clásico movimiento Weiner. Después de una temporada caracterizada por el mal agüero y la sensación de amenaza constante, Mad Men despide el agitado e intenso 1968 con un relato reflexivo y pausado salpicado de tristeza, melancolía, y un leve halo de esperanza, en la línea de anteriores season finales. Sin embargo, que a nadie engañe el tono sosegado y postclimático del episodio, “In Care Of” está cargado de acontecimientos y grandes cambios que, como viene siendo habitual, poseen un carácter epifánico que lleva a hacer balance sobre lo que ha acontecido a lo largo de estos meses, a la vez que preparan el terreno para el siguiente (el último) capítulo de esta gran novela americana.

En “In Care Of”, a la vez epílogo y prólogo, nos encontramos con personajes rendidos, exhaustos, en busca de refugio, de consuelo y aprobación, tratando de hallar algo o alguien a quien aferrarse “para no perderse en el caos del mundo”. La violencia in crescendo que ha articulado la temporada implosiona en una sucesión de acontecimientos que van de lo inesperado a lo catastrófico, pero que culminan de igual manera para todos los personajes: libertad y metamorfosis.

“Voy a dejar a mi mujer”, “No digas eso”. Peggy Olson y Ted Chaough no pueden frenar su historia de amor furtivo (y cliché, como ella claramente piensa). Pero las palabras de Don en “The Quality of Mercy” planean constantemente sobre la pareja prohibida. Peggy trata de tomar de alguna manera las riendas, castigando a Ted por su indecisión. Escote y minifalda de vértigo, y una cuestionable visita al despacho de los socios para lanzar un mensaje a su jefe: “Esto que te estás perdiendo lo va a disfrutar otro”. El chantaje sexual surte efecto y Ted aparece de madrugada en su apartamento. Después de una noche de pasión, Ted recapacita y decide no sacrificar a su familia por ella. La reacción de Peggy lógicamente conlleva furia y decepción, pero también culpabilidad y vergüenza: “Qué suerte tienes de poder tomar decisiones”, espeta a Ted, denunciando una vez más la clara desventaja en la que se encuentra ella. Quizá ahora que ha intentado ser una Marilyn -“¿Channel nº5?” “Es lo único que me pongo”- y ha fracasado, entienda un poco mejor a Joan. Ted se marcha a California, por lo tanto, Peggy es libre. Libre para recuperar su determinación profesional, y el rumbo de su carrera. Libre para ocupar el asiento de Don Draper.

Pete Campbell ha alcanzado un punto de no retorno. Sus devaneos con la mala vida draperiana al comienzo de la temporada, su separación de Trudy (y su consecuente castración), el ninguneo que sigue sufriendo en la agencia a pesar de sus constantes esfuerzos, la amenaza -por partida doble- del sibilino Bob Benson. Pete está agotado de vivir según sus propias expectativas y exigencias, y también está cansado de Nueva York. La gota que colma el vaso es la desaparición de su madre, después de casarse con Manolo, el sirviente recomendado por Bob -quizás su novio, quizás no. Dot se ha caído por la borda durante un crucero en la isla de Martinica. Evidentemente, Pete culpa a Manolo, cuya misteriosa desaparición confirma sus sospechas. Esto le lleva a descargar toda su ira sobre Bob. Sin embargo, el segundo impostor de SC&P contraataca con la calma y el oficio que a Pete le falta. A Bob se le da mucho mejor ser Pete que a Pete. Al igual que se le da mejor que a cualquiera ser Don, o Greg Harris, o mejor amigo de la mariliendres de Joan. Con el futuro inmediato de Pete en California, Bob es libre. Pero no tanto como Pete. Pete es libre porque se ha deshecho de todos los yugos que le asfixiaban. De la vida suburbana que creía que quería, de la presión de tener que contentar a su suegro, de la carga de su demente madre, de Sterling Cooper & Partners. Es su oportunidad para relajarse de verdad, y empezar de nuevo, aunque esto suponga admitir la derrota.

Por último, el karma consigue al fin clavar sus garras en Don Draper después de una temporada de decisiones egoístas e inconscientes, de traición y despotismo, de boicots a la agencia que le da de comer, y a todos aquellos que hasta ahora han transigido con sus impulsos y consentido sus caprichos. Y la primera de todos es Megan, que hasta ahora ha hecho la vista gorda por salvar su matrimonio, a pesar de que desde hace tiempo sabe que es una causa perdida. Nueva York está matando a Don, y por extensión, destruyendo todo lo que toca. No solo él ha llegado al último de los anillos del Infierno de Dante, sino que ha arrastrado consigo a los demás. Cuando Don propone a su mujer la oportunidad de mudarse a Los Ángeles -una disyuntiva tan propia de final de temporada o serie-, de volver a ser felices”, Megan no puede ocultar su entusiasmo, ni su alivio. No obstante, el primer acto (semi) altruista de Don esta temporada -ceder a Ted su puesto en Los Ángeles y quedarse en Nueva York- es lo que impulsa a Megan a romper sus cadenas y abandonar a su marido. A pesar de que era lo último que quería, Megan es libre de Don.

Sin embargo, puede que después de todo, Don tenga tiempo de pasar una temporada en la costa oeste. Los socios de SC&P han tomado una decisión sin él, como suele ocurrir a la inversa. Obligan a Don a que se tome unas vacaciones forzadas y no tardan en buscar un sustituto para él -“Going down?”, le pregunta muy oportunamente el candidato, que llega de la mano de DuckSC&P es libre de Don Draper. Y Mad Men llega al cénit de otra temporada que plantea un nuevo giro de 360 grados para la agencia de publicidad de la Avenida MadisonEl Enrique VIII de Sterling Cooper & Partners probablemente no recordará con claridad 1968. Para él siempre será una procesión de imágenes catódicas de guerra y mítines políticos, intercaladas por los cojines del sofá de su despacho. Sumido en un estado permanente de narcosis provocado por la irresponsable mezcla de alcohol y egolatría, Don obtiene su enésima epifanía tras una noche encerrado en una celda. Este instante de claridad tiene una réplica en la presentación para Hershey’s, que se convierte en un nuevo escenario improvisado para el enésimo monólogo de autoconocimiento de Don. Los aislados recuerdos felices de su infancia le aportan un nuevo punto de vista -“I’ve looked at the clouds from “Both Sides Now“-, le ayudan a reconciliar a Don y Dick. Y por segunda vez en su vida, piensa en sus hijos. Aunque sea durante un instante, Don es libre. De la obligación autoimpuesta de arrastrar un pasado oscuro y ocultar (en vano) cualquier atisbo del niño enclenque y asustadizo que fue. Don toma el control de su pasado, de su infancia, y lo utiliza para empezar a arreglarse, a reconstruirse. Lleva a Sally, Bobby y Eugene a conocer el hogar donde se crió, una casa de putas ahora en ruinas en un barrio afroamericano. Sally, conmovida y aturdida por el descubrimiento, ve por primera vez en su padre al niño que fue, y comprende, aunque solo sea un poco, al hombre que es ahora. Esta es la manera que tiene Don Draper de reconocer su enfermedad. Compartir estos recuerdos con su hija, permitir a Sally que “sepa algo de él”, es su primer paso hacia la cura.

Thence we came forth to rebehold the stars. 

Etiquetas:

Comentarios (10)

 

  1. Josemo dice:

    Creo que nosotros deberíamos darte las gracias por estas maravillas. Gracias. Los capítulos de Mad Men no se completan hasta leer tu review.
    Espero con ansias las del año que viene.

  2. Fenix dice:

    Me uno al comentario de Josemo. Es terminar de ver el capítulo, e ir inmediatamente a buscar, casi con ansias, tu profundo y certero análisis. Muchas gracias

  3. David dice:

    Gracias por tomarte el tiempo de escribir cada semana , Saludos desde México .

  4. frangs_ dice:

    Gran temporada y grandes tus reviews como siempre, yo también soy de los que la lee nadaq más teminar un capítulo. Saludos.

  5. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    No imagináis cuantísimo agradezco vuestras palabras. Me alegra mucho saber que me leéis todas las semanas. No hay mayor motivación que saber que a alguien le gusta lo que haces. Muchísimas gracias a todos.

  6. Fortunón dice:

    Buenas,

    como han comentado, yo también he venido corriendo a leer tu repaso semanal de Mad Men, te doy la enhorabuena por tu buen hacer.

    Tengo una duda sobre lo que comentas, me ha dado la impresión de que Don es sustituído no por Duck, si no por el hombre que acompaña a Duck, al cual Duck lleva en bolandas a la agencia en su oficio actual de “conseguidor” o como sea, que no se me ocurre el nombre.

    ¿Es esto posible?¿O ando equivocado?

    Gracias. Un saludo

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      Quizás tiene más sentido lo que tú dices sobre Duck. Si el puesto fuera suyo, no habría ido con otro. Voy a revisarlo para asegurarme.

      Muchas gracias a ti también por todo 🙂

  7. Maxi dice:

    Increíbles tus reviews como siempre Pedro. Una gran temporada la 6ta, entre mis favoritas!

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas