Mad Men 6.07 “Man With a Plan”

Algunos hombres buenos

Llevamos haciéndonos una pregunta desde el comienzo de la sexta temporada de Mad Men. No es una que nos haya quitado mucho el sueño, no tiene que ver con el infierno de Dante/Don, o con las ventanas de SCDP, ni siquiera con la peluca de Linda Cardellini. Se trata de una presencia incluso más desconcertante que esta última. Un hombre de sonrisa resplandeciente y carácter enervantemente ubicuo al que no hemos visto demasiado, pero sí lo suficiente como para sentir cierta inquietud y curiosidad: ¿Quién es Bob Benson?

En “Man With a Plan” esta pregunta cambia a “¿Quién será Bob Benson?” ¿Quizás el hombre de los sueños de Joan Holloway? Justo cuando la socia de SCDP había tirado la toalla en lo referente a los hombres y se lamentaba de que su trayectoria laboral había truncado las posibilidades de encontrar un marido, aparece Bob Benson, ese hombre que había estado delante de sus narices (y sus pechos) tantas veces, pero al que no había visto hasta ahora. Hace falta una urgencia médica -que esto no sea el comienzo de algo más grave, Matthew, por favor- para que Bob desvele su verdadera identidad, Súper Bob, y acuda al rescate de Joan, que no da crédito al hecho de que exista un hombre galante, atento y generoso en SCDP. Al final, el misterio de Bob Benson ha sido resuelto. No es el nuevo Pete Campbell. Ni una versión mejorada de Don Draper. Hasta que nos demuestre lo contrario, Bob Benson es simplemente un hombre bueno. Y “adorable”, claro que sí, Joan.

Es decir, Bob es la antítesis de Don. Precisamente es en este episodio cuando vemos a Don perderse por completo en el bosque en el que se adentró en “The Doorway“. En Rip van Winkle, relato de Washington Irvine mencionado por Joan, un hombre se queda dormido en el bosque (el mismo de Dante, probablemente), y despierta 20 años después. Don se corresponde con el protagonista de ambas historias, la de Dante y la de Irvine, porque sigue deambulando aturdido, descendiendo por las capas del infierno, pero a su vez una parte de él ha logrado regresar y se encuentra con que el mundo a su alrededor ha avanzado en el tiempo en un abrir y cerrar de ojos, y él sigue en el pasado. “Man With a Plan” nos muestra al Don más desalmado y delirante, no solo porque su comportamiento de macho dominante alcance nuevos niveles con Sylvia, sino también porque lo comparamos con Bob, y sobre todo con Ted Chaough.

Ted es el otro hombre bueno -y adorable- de SCDP. Cutler Gleason Chaough Sterling Cooper Draper Pryce entra en vigor -nuevo nombre ya, es urgente- y los hombres y mujeres de Ted, incluida la hija pródiga Peggy Olson, se mezclan con los de Don. En la ajetreada y caótica oficina, Draper afirma su dominio sobre todo y sobre todos con el despotismo más flagrante, volviendo a tomar decisiones sin contar con nadie. Igual de gallo que siempre, pero con el esfuerzo que uno pone en una nueva función para un público renovado. Mientras Sylvia espera en la habitación de hotel, aguardando instrucciones de su amo, Don se reafirma en su poder sobre los demás (mujeres y hombres), sin darse cuenta de que el control se le está resbalando de las manos, como margarina.

El absolutismo de Don se potencia observando (y admirando) el comportamiento de Ted -que cede su asiento a su secretaria, que se sienta a trabajar con sus empleados, que trata a Peggy de igual a igual, ¡que vuela!- y el de Bob -el único que no ve a Joan como a un trozo de carne andante. Todos han desenmascarado a Don, y ya nadie le tiene miedo. Joan ya lo llamó egoísta, y ahora Peggy, que ha sido testigo del bullying de su ex ex-jefe a su amigo Ted, le exige que madure. Pero sin duda, lo más desarmante para él es que Sylvia frene su fantasía pseudo-masoquista, su última película. Es hora de salir del bosque y volver a casa. Pero el pequeño Don, que hace pucheros y piensa “¡Mamá!” cuando esa mujer le dice que ya no quiere jugar más con él, no conoce el camino de vuelta. En uno de los últimos planos de “Man With a Plan”, después de conocer la noticia del asesinato de Bobby Kennedy, Don se para frente a nosotros, dejando el plano a la altura de su entrepierna. Detrás de él, Megan llora al pie de la cama, y al fondo vemos por la tele a Kennedy yaciendo en el suelo, agonizando. Incluso en un momento así, Don siente la necesidad de recordarnos quién es el hombre más importante. Es decir, quién es el hombre.

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Comentarios (1)

 

  1. Marjalou dice:

    Da igual lo que yo diga, tú serás el que nos trajo pilotando su propio avión…

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