Estrenos de cine destacados – Viernes 05/04/13

El estreno de la semana: EVIL DEAD

 

Un amor entre dos mundos (Upside Down, Juan Solanas, 2012)

En esta película todo está, literalmente, del revés, incluyendo la coherencia y la lógica interna. Desde los créditos con la voz en off del protagonista -un Jim Sturgess al que ya se le ha pasado el arroz interpretativo-, ahorrándonos el trabajo de sacar conclusiones sobre la película, hasta un final abrupto que cierra de la manera más torpe y chapucera todos los frentes abiertos, Un amor entre dos mundos hace gala de una ineptitud absoluta a la hora de introducir -y conservar- al espectador en el interesante mundo que plantea.

No hay suspensión de la incredulidad que valga. Estamos ante una película que crea dos mundos enteros desde cero y no es capaz de aportar un sólido decálogo que los sostenga. Solanas sobreexplica lo innecesario, lo más nimio, lo que el espectador ve con sus propios ojos, y se escaquea de dar cualquier tipo de respuesta a las grandes cuestiones de la película. Veremos al protagonista agarrar una caja que le lanza otro personaje al aire y decir dos veces “la he cogido”, pero el avance científico que cambiará para siempre la humanidad se explicará con un “me han dicho que tú lo entenderás” -así que no me molesto en dar detalles. La cantidad de deus ex machina que conforman esta película es incalculable. No hay un solo giro de guion o acontecimiento en la historia que no esté introducido a la fuerza para tapar agujeros y hacerla avanzar en la dirección que Solanas se empeña en tomar, a oídos sordos de lo que su sentido común le dice. Da igual que la historia de amor entre Adam (Sturgess) y Eden (Kirsten Dunst) sea, en teoría, más grande que el universo. Ni siquiera eso es capaz de evitar que este se desmorone por completo.

El director argentino se mete en mil y un berenjenales, del más cósmico al más microscópico, y no es capaz de encontrar maneras naturales y fluidas de salir de ellos. Antepone las buenas ideas visuales a la coherencia narrativa y sacrifica cualquier posibilidad de construir un discurso satisfactorio y un relato que atrape de verdad. “Pero esto no tiene sentido, señor Solanas”, “Da igual, pero, ¿y lo bonito que queda?” Un amor entre dos mundos resulta infantil y amateur. La cantidad de potencial malgastado es desoladora.

Efectos secundarios (Side Effects, Steven Soderbergh, 2013)

Con este thriller farmacológico -como se empeñan en denominarlo en todas partes-, Steven Soderbergh construye una (otra) película sólida y disfrutable que fluye como si hubiera sido realizada sin excesivo esfuerzo, y con mucho oficio. No en vano, es su quinta película como realizador en apenas dos años -sin contar la TV Movie Behind the Candelabra, aun por estrenar. Pero la inquietud e hiperactividad -o prisa, porque el director ha anunciado que se retira indefinidamente de la dirección- no desluce el resultado, ni de este el que quizás sea su último filme -aunque no nos lo creemos demasiado-, ni de los que le han precedido, las nada desdeñables Contagio o Magic Mike.

Efectos secundarios es una interesante y muy hollywoodiense aproximación al mundo de los fármacos contra la depresión. Una aguda reflexión vestida de absorbente cinta de suspense que nos adentra -no sin la pertinente dosis de demagogia y factor espectacular- en una realidad muy afín a la sociedad norteamericana, que desde el otro lado del charco contemplamos con una mezcla de fascinación y horror. Como el doctor Jonathan BanksJude Law en su mejor papel en muchos años- afirma, en Europa, ir al psicólogo es síntoma de problema, en Estados Unidos significa que el problema se está curando.

Un asesinato pone en marcha un relato de engaños, apariencias y conspiraciones que se las arregla para inquietar y despertar la duda razonable del espectador en todo momento, gracias sobre todo al buen hacer del reparto -en especial Rooney Mara y una fantástica Catherine Zeta-Jones. Sin embargo, a Soderbergh, y a Scott Z. Burns -guionista de la película-, se les va la mano a la hora de atar cabos, en un aturullado y confuso desenlace que se empeña en no dejar absolutamente nada a la imaginación del espectador -como Magic Mike, pero de otra manera. Por culpa de la búsqueda hitchcockiana del crimen perfecto, la historia se acaba resintiendo irremediablemente. Eso sí, a Soderbergh hay que reconocerle el mérito: el hombre sabe cómo hacer películas. Si de verdad se retira de la profesión, puede estar tranquilo, lo hace después de firmar una notable trilogía.

Posesión infernal: Evil Dead (Evil Dead, Fede Álvarez, 2013)

-Insertar párrafo sobre remakes, reboots, la falta de originalidad de la industria cinematográfica de Hollywood, la crisis creativa del cine, y todo eso-

Y ahora al grano: Me da exactamente igual si esta nueva Evil Dead era necesaria o no -¿cuándo son los remakes necesarios?-, lo que tengo claro es que esta es una película que yo sí quería ver. Y que después de hacerlo, puedo afirmar con toda convicción que estamos ante uno de los mejores reboots que se han hecho en los últimos años -y el número total es inabarcable. Absolutamente enervante y desquiciante, burra y demencialPosesión Infernal 2013 no se anda con remilgos, y hace un esfuerzo sobrehumano por estremecer completamente al personal a base de imágenes impactantes que harán girar la cabeza -360 grados- a más de uno.

Con el equipo de productores original –Raimi, Tapert y el gran Bruce Campbell– y bajo la mirada de un director novel, la película se mantiene más o menos fiel a su referente, pero se adapta a las sensibilidades de la muy experimentada y suspicaz audiencia. Debemos tener en cuenta un factor muy importante a la hora de adentrarnos en Evil Dead, y sobre todo al imaginarnos el proceso de escritura de la película -desempeñado por Álvarez en colaboración con la mismísima Diablo Cody-, y este no es otro que la existencia de una pequeña película con la que seguro que ya estáis más que familiarizados: The Cabin in the Woods. La cinta de Drew Goddard y Joss Whedon deconstruyó Evil Dead -y todas las sagas slasher que le sucedieron- en un ejercicio metanarrativo que marcaba un antes y un después en el cine de terror moderno. ¿Cómo acometer la empresa de hacer una nueva Evil Dead cuando es, oficialmente, la tercera versión de la historia, y sobre todo, cuando ya se han explicitado y desmitificado todos sus mecanismos narrativos? Muy sencillo: yendo más allá que todas ellas juntas.

Al final no es tan importante y decisivo que se haya intentado dar lógica y trasfondo a la historia -gran trabajo de Álvarez y Cody anticipándose a las repelentes preguntas del espectador más descreído- porque lo más -lo único- importante es remover estómagos y conseguir que el espectador clave las uñas en el muslo de la persona con la que ha ido al cine. No estoy seguro de si Posesión infernal: Evil Dead será para vosotros “la experiencia más aterradora que vais a vivir”, pero desde luego no defraudará a los que vayan buscando emociones fuertes.

Para terminar, tres consejos: que los aprensivos se mantengan alejados de la sala, que los que vayan a verla no vean el tráiler -que incluyo aquí debajo solo para no desequilibrar la entrada-, y que os quedéis a ver los créditos finales.

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Comentarios (1)

 

  1. Juan Naranjo dice:

    Me ha encantado “Efectos secundarios”, pero creo que tienes razón en lo relativo al excesivo interés por dejar todas las incógnitas resueltas. Qué sorpresa Rooney Mara y Catherine Z. Jones. Jude Law también está estupendo en “Anna Karenina”.

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