Bates Motel: Los diarios de Norman

“Norma y Norman. Qué… raro”.

Estaba preparadísimo para entonar el “Si Hitchcock se levantara de la tumba” a la hora de escribir sobre Bates Motel, la precuela de una de sus mayores obras maestras, Psicosis (Psycho, 1960), pero después de ver su piloto, no puedo hacerlo. De momento, Hitchcock puede descansar tranquilo. Ya le avisaré yo si tiene que levantarse a atormentar a alguien, pero por ahora no es necesario, porque Bates Motel no es ningún sacrilegio, no es ningún insulto. Es sencillamente un buen piloto de lo que podría ser -y esperamos que sea- una buena serie.

Lo más sorprendente de la nueva serie de A&E es que se ambienta en la actualidad, a pesar de que oficialmente sea precuela de una historia que tuvo lugar en la década de los 50. El propio piloto juega con las expectativas del espectador -del que se adentra en la serie sin conocer ese pequeño detalle, como hice yo-, que durante el teaser cree encontrarse en el pasado. Vemos una televisión antigua con una película en blanco y negro -concretamente una de 1940Luna nueva, de Howard Hawks-, y el único indicativo cronológico específico es una tele de plasma que pasa desapercibida al fondo -no vemos lo que no queremos ver-, por lo que muchos damos por sentado que la historia transcurre entre los 40 y 50. Sin embargo, después de los títulos de crédito (algo abruptos, pero adecuados) vemos a Norman Bates escribiendo en su iPhone. Gran sorpresa -insisto, para los que no lo sabíamos- que en un principio no tiene por qué alterar demasiado la esencia de Psicosis, a la que el primer capítulo de Bates Motel se mantiene fiel en todo momento sin ser absolutamente dependiente de ella.

Efectivamente, en esta serie se respira un gran halo de respeto tanto a la obra de Hitchcock como a la novela de Robert Bloch en la que se basa. No hay grandes aspavientos, ni excesivas salidas de tono, solo un marcado interés por explorar la mente de Norman Bates a través de la disfuncional y edipesca relación que mantenía con su madre. Se muestra desde un principio la extraña y retorcida naturaleza de la misma, a base de afilados diálogos cargados de tensión -de todas las clases, incluso sexual– y momentos traumáticos. La dualidad de ambos personajes está muy bien ejecutada, pero es sin duda Vera Farmiga la que mayor elogios merece por su fantástica interpretación de madre amantísima/asfixiantísima, una mujer desequilibrada y bipolar que toma más malas decisiones en un episodio que Betty Draper y Nancy Botwin juntas.

Bates Motel es una historia de orígenes, un Norman Bates Begins, pero también un The Norman Diaries, puesto que se nos permite echar un vistazo a la vida social del futuro asesino, ahora geek moderno, entre taquillas de instituto y animadoras. Freddie Highmore es una buena elección de casting para interpretar a un adolescente inadaptado y creepy de manual. Sin embargo, el joven actor parece no estar del todo cómodo en su papel. Le daremos tiempo para que se meta en la piel de Norman Bates, tarea cuya dificultad no podemos subestimar. En “First You Dream, Then You Die” conocemos a fondo al enmadrado y subyugado Norman, que desde pequeño es testigo de horribles acontecimientos que dan forma a su personalidad. Por si la muerte de su padre no fuera suficiente, tiene que presenciar la violación de su madre y el sangriento asesinato del violador a manos de Norma, además de acompañarla en una agradable excursión en barco para deshacerse del cadáver. Es a grandes rasgos lo que ocurre en un primer episodio cargado de acontecimientos, un piloto de excelente ambientación y factura que maneja el suspense con habilidad y dispone con acierto -haciendo suyos- los elementos más perturbadores de una historia conocida por todos.

Además de adentrarnos en la icónica mansión de los Bates y las mugrientas habitaciones de su motel de carretera, es posible en todo momento identificar en el relato las características del célebre personaje interpretado originalmente por Anthony Perkins. Ahora en la piel de Highmore asistimos a los primeros indicios de su voyeurismo enfermizo -del que Norma es la primera víctima, como vemos en una de las mejores y más incómodas escenas del episodio-, y nos preguntamos hasta qué punto su posesiva madre y la devoción que se profesan mutuamente –nunca un “te quiero” había sonado tan inquietante– es la única y verdadera responsable del monstruo. Es decir, como Michael Haneke nos planteó con La cinta blanca¿el monstruo se hace o se nace? -por cierto, ¿habrá escena estilo La Pianista entre Norman y su madre? Si dependiera de mí, la habría.

Bates Motel refleja una sociedad norteamericana obsesionada con sus asesinos en serie, en la que parece existir una especie de inconfeso elogio al psicópata adolescente -“Eres raro. En el buen sentido”. Y en consecuencia, la serie es digna representante de una televisión que desde hace años se desvive por los antihéroes, los protagonistas amorales y criminales. Está claro que tenemos que hablar de Norman.

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Comentarios (2)

 

  1. Bertoff dice:

    Yo era de esos que no sabían lo de la ambientación actual y me resultó bastante chocante, pero una vez superado el shock creo que es bastante necesario hacer borrón y cuenta nueva y olvidar que se trata de una precuela de la master piece Psicosis, ya que no lo es, no puede serlo!! Bates Motel simplemente coge unos personajes que ya conocíamos y los acerca a nuestro día a día eliminando así cualquier nexo de unión con la saga cinematográfica. Y te digo una cosa, si Hitch no levantó la cabeza con ninguna de las secuelas (que, a falta de ver la precuela de 1990, son terribles!!), no creo que lo haga con Bates Motel!!
    Yo creo que me la voy a quedar, al menos tengo muchas esperanzas puestas en ella, en Freddie Highmore y en Vera Farmiga!! 🙂

  2. Your place is valueble for me. Thanks!

    micahel kors

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