Crítica: Los Croods, una aventura prehistórica

De la factoría Dreamworks (y por primera vez en colaboración con 20th Century Fox) nos llega otra aventura endiablada de esas que están medidas hasta el más mínimo detalle para que tanto niños como adultos puedan disfrutarla y la taquilla así lo refleje. Los Croods, como bien indica su subtítulo español, es una aventura prehistórica de ritmo vertiginoso sobre una familia de cavernícolas que viven ocultos en una cueva, regidos por las estrictas normas del patriarca (voz original de Nicolas Cage), y con la formación de los continentes como telón de fondo. La joven Eep (Emma Stone haciendo de nuevo de Emma Stone) es la hija mayor, una inquieta y curiosa muchacha que se niega a vivir condicionada por el miedo a lo desconocido que obsesiona a su padre. Eep es en esencia una “princesa” clásica de animación, es más, el parecido con la Merida de Brave y con la Ariel de La Sirenita no se detiene en el frondoso cabello pelirrojo.

Los Croods posee esa cualidad de atracción de parque temático de la que ya pocas películas dirigidas al público infantil prescinden (el 3D mató el cine para niños). La vigorosamente animada secuencia inicial -después de unos títulos de créditos magníficos– es toda una declaración de intenciones, y desde ese momento hasta el final, Los Croods parece transcurrir a contrarreloj. Un imprescindible pero aburrido slapstick se alterna con gags más afortunados (Eep sintiéndose halagada cuando le llaman gorda; bravo) e instantes emotivos de esos que Pixar ha perfeccionado a lo largo de los años. La dinámica padre-hija es el núcleo de la película, y el viaje de auto-conocimiento en el que se embarca Grug gracias a Eep acaba dando buenos momentos. Sin embargo, tanto lo hiperactivo como lo entrañable de la película se ve contrarrestado por un discurso manido y, peor aun, explicado hasta la saciedad una escena detrás de otra.

Estamos ante una de esas películas que tratan al niño como a un ser menos inteligente de lo que es. Al que, en teoría, es necesario recordarle cada dos minutos el mensaje de la película. No resulta tan insultante como en otras sagas de animación de cuyo nombre no quiero acordarme, pero hace que, al final, Los Croods esté por debajo de las mejores propuestas de la compañía -aunque muy por encima de otras- por apostar demasiado sobre seguro.

Y hablando de las mejores películas de Dreamworks, uno de los dos directores de Los Croods es Chris Sanders, responsable de dos de las cintas de animación más destacables de los últimos años, Lilo & Stitch y Cómo entrenar a tu dragón, ambas en tándem con Dean DeBois. ¿Podemos decir que ya sabemos quién de los dos posee el talento? Con Los Croods, Sanders y De Micco optan por la vía fácil y usan el patrón al que recurren casi todas las películas de animación actualmente. El resultado, empacado en un envoltorio técnicamente sobresaliente, divertirá a pequeños y no horrorizará a mayores. Algo es algo.

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