10ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Segunda Jornada

El segundo día de La Muestra -tercero si contamos el preestreno de Oz– nos dejó ver cinco caras muy distintas del género fantástico. Una película de animación, un cuento de fantasmas, un sci-fi experimental, un clásico moderno de terror y una locura de las que solo saben y pueden hacer los nipones. Entre película y película, Leticia Dolera volvió a amenizarnos la espera con su natural y cercana presencia y sus bellísimas rimas consontantes– y también con una mayor interacción con el público, al que lanzó chocolatinas Twix con fuerza sobrehumana antes de la proyección de Twixt. También hubo tiempo para la denuncia (de soslayo) a la piratería, y para una historia de amor, la de una pareja cuya primera cita dependía de conseguir entradas para The Cabin in the Woods. Alguien en el público gritó en un momento de la noche “¿Pero esto no es un festival de cine?” A lo que Dolera respondió exltada: “¡¡Esto es un festival del amor!!” Y tenía toda la razón, ¿no es verdad? Bueno, paso a reseñaros las películas que pudimos ver ayer en La Muestra:

Wolf Children (Ôkami Kodomo no Ame to Yuki, Mamoru Hosoda, Japón, 2012)

Preciosa fábula licántropa sobre una madre humana que debe afrontar sola la educación de sus dos lobatos. Wolf Children es un cuento enternecedor y devastador a partes iguales que nos narra las dificultades de la joven Hana para criar a sus dos niños, Ami y Yuki, y el viaje de ellos dos hacia la maduración y la independencia. El camino de Ami y Yuki en busca de su propia identidad está lleno de sorpresas, alegrías y decepciones, y Mamoru Hosoda (La chica que saltaba a través del tiempo) nos lo muestra a través de imágenes preciosistas en un relato íntimo y costumbrista que se apoya en la belleza y el reto que supone el día a día. A ratos, Wolf Children parece una respuesta directa a las películas del estudio Ghibli. Pero por mucho que esperemos una aparición estelar de Totoro en la casa de campo de esta singular familia, nunca llegará. Sin embargo, el Estudio Chizu logra conmover y sorprender al espectador con un estilo propio, y la historia de Hana, Ami y Yuki resulta personal y universal a partes iguales. Un triunfo del anime que ningún aficionado debe perderse.

Twixt (Francis Ford Coppola, Estados Unidos, 2011)

Parece mentira que el director de las dos primeras partes de El padrino sea capaz de perpetrar una película que parece concebida por el más perezoso y alelado de los productores televisivos y ejecutada por un grupo de estudiantes de primero de Comunicación. Con Twixt, Francis Ford Coppola propone una historia mil veces contada sobre un escritor que viaja a un pueblo misterioso donde encontrará la inspiración para su próxima novela de misterio. Las referencias directas a Stephen King se usan como (inservible) escudo protector y Edgar Allan Poe (qué pesados con Poe todos, siempre) tiene reservado un papel en la película, como guía onírico de este novelista interpretado por un Val Kilmer que no se decide por la seriedad o la autoparodia en ningún momento. Twixt no es una TV Movie de HBO (eso sería un insulto a la cadena), es más bien una de Lifetime (y no estoy seguro de si no sería un insulto para ella también). Resulta especialmente descorazonador comprobar cómo un director reputado que ha aportado algunas de las películas más importantes a la historia del cine tira su carrera por el retrete con un despropósito como este.

Antiviral (Brandon Cronenberg, Canadá/Estados Unidos, 2012)

Esperado debut en el largometraje del hijísimo de David Cronenberg. Brandon comparte con su padre la sensibilidad artística y la misma visión deshumanizada del mundo y la sociedad. Con Antiviral propone una especie de resurrección (que nadie ha pedido) de la Nueva Carne, una suerte de Nueva-nueva carne que se antoja algo anticuada en sus postulados. A pesar de que el sentido de la estética y la planificación de Cronenberg Jr. es sublime, la aturullada historia que nos cuenta acaba por truncar toda posibilidad de transgresión o impacto verdadero. Brandon pretende hacernos reflexionar sobre nuestra sociedad consumista y mitómana, la sobreexposición de las celebridades, y por ende, sobre nuestras vacías existencias. Lo hace con una historia que elabora metáforas tan evidentes como una carne sintética a partir del ADN de los famosos, que podemos adquirir para comer en casa. El mensaje es tan insultantemente condescendiente que impide que las poderosas imágenes que nos presenta Cronenberg acaben teniendo el impacto deseado.

Voiceover (Martín Rosete, España, 2011) / The Cabin in the Woods (Drew Goddard, Estados Unidos, 2011)

El corto español Voiceover nos propone un curioso relato al estilo Elige tu propia aventura en el que una voz en off (en fancés) nos narra el clímax de tres historias , la de un astronauta, un soldado y un náufrago, en las que el protagonista está a punto de perecer intentando llevar a cabo una hazaña.

El componente metanarrativo de Voiceover ejerce de adecuada antesala a The Cabin in the Woods, filme de terror que desarma los mecanismos argumentales del género en un astuto ejercicio de deconstrucción narrativa. La historia detrás de la película dirigida por Drew Goddard, y co-escrita por Joss Whedon, es conocida por todos. El periplo de los autores para llevarla a la gran pantalla no es nada comparado con lo que el fan español ha tenido que aguantar. Su estreno en salas se canceló para pasar directamente al mercado doméstico. Otoño de 2012 era la fecha para que la película fuera editada en DVD en España, pero su distribuidora aplazó indefinidamente el lanzamiento, en teoría, por culpa de la piratería. Desde aquí hago un (otro) llamamiento a la casa que posee los derechos de The Cabin in the Woods: si lo de ayer en los cines Callao fue indicio alguno, deberíais tener ya claro que la gente está dispuesta a pagar por ella, y que su estatus (inmediato) de película de culto garantiza el interés del consumidor que más os conviene contentar. La gente pide a gritos (ayer en La Muestra literalmente) la distribución oficial de The Cabin in the Woods en España. La culpa de que nos la hayamos descargado todos es vuestra. Ahora compensadlo permitiéndonos que podamos añadirla a nuestra videoteca. Polémicas aparte, para muchos The Cabin in the Woods supone la revitalización y reinvención del género. Para mí, La cabaña en el bosque es un sólido entretenimiento con momentos de auténtica lucidez que articula a la perfección lo que el espectador, cada vez más ducho y preparado, siente al ver el tipo de películas que esta parodia/homenajea/comenta. Pero no cuento más. Próximamente crítica completa en fuertecito no ve la tele.

Dead Sushi (Deddo sushi, Noboru Iguchi, Japón, 2012)

Y si Boneboys el día anterior nos dejaba a todos con la mandíbula desencajada, Dead Sushi hace que se nos caiga al suelo, pero esta vez no solo por no creer lo que se está viendo (que también), sino de la risa. Anoche, la carcajada colectiva y continua de los cines Callao debía resonar en todo Madrid. Dead Sushi es la búsqueda constante del absurdo más enloquecido y camp. Ninguna sinopsis será capaz de capturar lo que la película de Noboru Iguchi supone. Digamos que si el primer acto de la película desató el desenfreno de los asistentes a La Muestra, que no dejaron (dejamos) de reír un solo minuto seguido, imaginaos cuando por fin aparece el sushi asesino volador. Muerte por ataque de risa. Dead Sushi es físicamente agotadora. No hay descanso para el espectador, no hay escena que no suponga un WTF antológico, no sabemos exactamente lo que vimos, pero da igual. ¡Te queremos, Huevón!

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Comentarios (1)

 

  1. Pablo dice:

    Bajando Wolf Children. No la conocía y eso que me gustó mucho La chica que saltaba a través del tiempo.

    Cabin in the Woods la vi ya hace tiempo. Me gustó la idea general y el desarrollo a ratos sí y a ratos no tanto.

    Busqué Boneboys pero no la encontré, a ver si tengo más suerte con Dead Sushi.

    Best Regards!

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