The Office: Diario de la novena temporada, Parte III

9×11 “Suit Warehouse” (17-01-13)

Este es uno de esos capítulos de The Office con los que uno no sabe si reírse o quitarlo y salir a dar una vuelta. Uno de esos que yo veo como si fuera una película de terror, mirando entre los dedos, con las manos tapándome la cara. La vergüenza ajena es uno de los recursos cómicos más esenciales y efectivos de la serie, pero a veces es demasiado. Para muestra, dos botones: la entrevista de Darryl en la empresa de Jim (lo que le recuerda la palabra “mandate” y su broche final lanzando la pelota) y la historia de Dwight sobre la afición de su “hijo” a coleccionar mojones de gato. Todo esto no es malo necesariamente. Es The Office, siempre ha sido así. Pero a veces desafía el aguante del espectador más acostumbrado a este humor, y eso es mucho decir.

Se divisa por fin el gran conflicto en la historia de Jim y Pam y el nuevo trabajo de él en Filadelfia. La posibilidad de mudarse de Scranton hace entrar en modo pánico a Pam. Jim la está dejando atrás, y ella se siente cada vez más imprescindible en Dunder Mifflin. Espero que esto no acabe en drama. Pero me lo veo venir.

Hacía tiempo que Erin no me saturaba como en este episodio. Ella es genial, es adorable, es única, pero si no se dosifica su locura, puede llegar a cargar. La broma de los bolígrafos podría haber sido genial si se hubiera quedado en la primera escena, pero no, decidieron alargarla hasta la extenuación.

¿Y ese horrible product placement de Nespresso? Peor incluso que el del iPad en Modern Family. Estaba seguro de que en cualquier momento revelarían que era eso precisamente, product placement del documental, pero no ha sido así. Lo perdonaremos porque ha dado los mejores momentos del episodio: Angela odiando las ventanas, Stanley despierto a la hora de su siesta o Kevin haciendo ‘levantamiento de Angela’.

9×12 “Customer Loyalty” (24-01-13)

Quitémonos de en medio primero lo menos importante pero ligeramente destacable: Nellie. Siempre Nellie. Se agradece que den a Catherine Tate más de un minuto en pantalla. Estaban empezando a tenerla de atrezo, y eso es el mayor desperdicio de la historia. Eso sí, ¿a qué viene ahora lo de Toby? ¿De repente, en un momento de sequía, se han acordado del beso y han dicho “vamos a explotar aquello”? Tenía que haber ocurrido en el episodio inmediatamente posterior. Ahora no tiene sentido.

Lo de Pete y Erin ya es oficial. No se han liado aun, pero al menos la oficina entera ha dado fe del flirteo de estos dos. ¿Y ahora qué? Me estoy empezando a hartar de no ver a Andy.

Las pelucas de Meredith: GRANDE.

No me hagáis hablar de Darryl y Dwight. Qué sopor.

Y ahora a lo único realmente memorable del episodio. Esa escena final. OUCH. Jim y Pam se pelean. Y además es una discusión de las fuertes. Ha sido duro verlos así porque NUNCA los vemos así. Una discusión que en otras parejas televisivas nos habría parecido el pan de cada día, en Jim y Pam nos parece una fisura muy importante en una relación siempre perfecta. Un gran aplauso a estos dos actores por hacernos sentir la absoluta realidad del momento. Sobre todo a Jenna Fischer, bravo. La única pega es que de nuevo se nos muestre al equipo de grabación del documental más largo de la historia. Os cuento por qué. En este caso, Brian (en la foto), ante el derrumbe de Pam (insisto, qué perfecta Jenna) pide que apaguen las cámaras, lo que hace que nos planteemos, ¿por qué ahora? ¿No han ocurrido cosas muchísimo más graves, incluso horribles, y a nadie se le ha ocurrido cortar? Es incoherente. Aun con todo, no deja de ser un momento lleno de fuerza que nos muestra una vez más a Pam como el ser más humano de la oficina. Así que en el fondo, aunque me haya chirriado un poco, ha sido un recurso efectivo, y me alegro de que haya ocurrido, aunque sea solo por ese “¿Qué estoy haciendo mal, Brian?” de Pam :( Uno de los momentos más reales, tristes y dolorosos de The Office.

Y bueno, por favor, ¿podemos detenernos tod@s un momento a apreciar a BRIAN? Ese hombre.

9×13 “Junior Salesman” (31-01-13)

Al comienzo de este episodio hay un intento de explicar o justificar la incoherencia que fue la aparición de Brian delante de las cámaras y su interacción con Pam. Al encargado de sonido están a punto de despedirlo porque no debe hablar con los sujetos del documental. De acuerdo, no es un mal parche. Pero su efecto dura más bien poco, porque para empezar, esta fisura nunca debió existir. Brian sigue en la serie, no es un caso aislado, The Office está siendo muy tramposa con esto, solo para meter con calzador un gran conflicto de última hora. Al menos está manejando bien la tensión entre Jim y Pam. Resulta incómodo y algo doloroso verlos distanciarse, y como dije la semana pasada, Jenna Fischer y John Krasinski están levando a cabo un gran trabajo haciendo que nos creamos completamente esta crisis.

A pesar del teaser con Pam y Brian, y de que The Office es esta temporada The Pam Beesly Show, el episodio se centra en Dwight y su recién adquirido y muy temporal poder dentro de la oficina (algo que hemos visto mil veces). Su tarea es contratar a un vendedor a tiempo parcial para cubrir a Jim mientras este está en Filadelfia. Lo que viene a continuación es un festival de momentos 100% Schrute que dejan clara una cosa antes de ver el episodio especial “The Farm”: ni él solo ni su troupe de freaks sería capaz de sostener una serie. Cómo me alegro de que el spin-off no haya salido adelante. Por su culpa, este es uno de los episodios más lentos y exasperantes de lo que llevamos de temporada. Lo único bueno de esta trama es que desemboca en otra de esas bonitas escenas Pam-Dwight en las que percibimos el aprecio mutuo que se profesan. Bueno, y el pasado de Dwight en la escuela para jóvenes X-men. He de reconocer que ha tenido su gracia.

Definitivamente, Catherine Tate es la actriz más desaprovechada de esta temporada televisiva. La actriz británica no está hecha para ser una figurante más de la oficina. Una pena.

9×14 “Vandalism” (31-01-13)

No me voy a andar con rodeos: Pam y Brian, NO, NO, NO, NO, MALA IDEA, NO, NO, NO, POR FAVOR. No lo hagáis, no vayáis por ahí, paradlo ahora que estáis a tiempo. No pido mucho. Que todo se quede en un susto.

Y si siempre he pensado que Darryl es el cáncer de The Office (suena duro, lo sé, pero cada vez que aparece me provoca una insoportable mezcla de sueño e ira), lo de Oscar no tiene nombre. No hay excusa alguna para su comportamiento. Es rastrero y despreciable. Y solo lo supera el senador. Me ha encantado ver a la no-verdadera Angela en su casa, esa stepford wife de bolsillo. Y bravo por Kevin desenmascarando a su marido. Ese pequeño gran obeso niño-hombre.

En este capítulo también hay acercamiento entre Pam y Dwight. Que él vandalice el camión del bully del almacén dibujando el mural de Pam es un detalle precioso.

Pero volvamos a Pam y Brian. En serio, no, no y no. Ya está despedido. Pam no necesita un príncipe azul ni un caballero de brillante armadura que luche contra los dragones que la acechan. Pam necesita que Jim vuelva a ella. Así que todo está en manos de él. Jim, no me falles, por favor, deja de ser un capullo desconsiderado, que para eso tenemos (o teníamos) a Andy. The Office no puede recurrir al triángulo amoroso ahora, después de nueve años, no sería creíble, sería una atrocidad. No quiero más Brian. Bueno, sí, porque es como muy demasiado guapo, pero no, así no. Fuera, Brian, fuera, buuuu!!! Es genial que la serie se haya acordado esta temporada de que Jim y Pam existen, pero el drama barato sobra. Le daré a Greg Daniels el beneficio de la duda. Espero que sepa contener esta situación y no siga por este camino tan facilón.

9×15 “Couples Discount” (07-02-13)

Andy’s back. Sus tres meses de ausencia han servido para que la oficina acabe odiándolo tanto como el espectador. Pocas veces se ha esforzado una serie tanto en que no nos olvidemos ni un solo segundo de que un personaje se ha ido temporalmente. Y mucho menos en que le cojamos tanta manía. El regreso de Andy es la gota que colma el vaso para Erin, que al fin besa a Pete, y para nosotros, que ya hemos comprobado que el personaje no es imprescindible. Andy está mejor consigo mismo, con su música y los restos de comida de su barba (puaj). Es una nueva era para Erin. The Erin Era.

El drama Halpert-Beesly progresa adecuadamente. De momento no hay razones para que cunda el pánico como la semana pasada. Todo lo contrario, se siguen manejando los conflictos de la pareja con toda la naturalidad del mundo, sin artificios (bueno, con uno solo: Brian). El tío del sonido cuenta a Jim y Pam que se va a divorciar. Afortunadamente, la escena no sirve para que Pam muestre sus sentimientos por él (si es que algunos tuviere), sino para desvelar un secreto. Lo que viene a continuación es una semi-discusión enormemente realista (como siempre) que acaba con una nota de esperanza: en lugar de separarse para evitar el conflicto en el día de San Valentín, Pam le pide a Jim que se quede y discutan. Distanciarse es mucho peor para la pareja que pelearse. De la distancia a veces no se vuelve. Y si no que se lo digan a Andy y Erin.

A pesar de que “Couples Discount” es un buen episodio, desearía haber visto más escenas de los trabajadores de la oficina en el centro comercial.

Por primera vez me encuentro deseando que Dwight ocupe el lugar de Andy como jefe de la rama de Scranton de Dunder Mifflin. Ese sería un final mucho más que lógico. ¿Se lo habrán planteado ahora que The Farm está cancelada (sin ser emitida)? No me extrañaría nada.

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