The Following: el folletín de Kevin Williamson

Agujero de gusano hacia los 90. Kevin Williamson, el que fuera creador de Dawson crece y guionista de la saga Scream, tiene nueva serie, y esta vez se aleja de los dramas sobrenaturales protagonizados por adolescentes como la exitosa Crónicas vampíricas o la malograda The Secret Circle. Con The Following, Williamson da un paso más en su carrera, en busca de un reconocimiento más amplio y una audiencia más heterogénea. ¿Y cómo lo hace? Básicamente escribiendo lo mismo de siempre, igual que siempre. The Following nos devuelve la obsesión noventera por los asesinos en serie en la línea de Se7en (David Fincher, 1995). Un detective en horas bajas y un criminal al que se trata como si fuera un genio, una gran estrella. La clásica batalla de egos, el juego del gato y el ratón. El agente, Ryan Hardy, es Kevin Bacon en su primer papel como protagonista de una serie de televisión. El asesino, Joe Carroll, está interpretado por James Purefoy (Roma). El piloto de The Following funciona, quizás demasiado evidentemente, como exposición de la premisa de la serie. Una pieza casi independiente que se encarga de despachar rápidamente los acontecimientos a modo de prólogo para dar paso a lo que corre el riesgo de ser una serie policíaca al uso.

El principal problema de The Following es el mayor defecto de Williamson como guionista: cree ser mucho más inteligente y astuto de lo que en realidad es. El piloto nos introduce en la mente del asesino, un admirado ex profesor de literatura de la universidad que, influenciado por Edgar Allan Poe y su concepción de la muerte vinculada a la belleza, comienza a matar. Carroll ejecuta sus crímenes como si fueran obras de arte (“la locura como arte”, que diría Poe), y siguen una línea de coherencia interna y referencias a la obra en la que se inspira que funcionan como pistas para la policía. ¿Puede haber algo más manido? Claro que sí: la tensión entre dos policías asignados a un caso, un libro sobre el asesino escrito por el agente que lo capturó, mensajes escritos en la pared con sangre (“Nevermore“, para más inri), etc. La investigación llevada a cabo por Hardy y sus colegas sirve para recomponer la psique de este supuestamente genial asesino, y lo hace a base de sobre-explicación y la repetición del nombre de Poe hasta la extenuación -18 meses le llevó al pobre Hardy resolver el caso, y ahora quiere dejar claro que es el mayor experto en la materia. En este sentido, The Following encaja a la perfección en el género procedimental de investigaciones criminales, en el que la exposición de los acontecimientos se ejecuta a través de diálogos clónicos, la reiteración de teorías, y absolutamente nada se deja a la imaginación del espectador. Teniendo en cuenta que The Following está en Fox, no sé por qué esperaba algo distinto.

No debería sorprender tampoco la forma y fondo del piloto de The Following, conociendo la mente del perpetrador. Estamos ante un producto 100% Williamson. El productor y guionista repite esquemas, recursos narrativos y visuales, y hasta se autoplagia. La deuda de The Following a Scream es obvia. Sobresaltos al aparecer un personaje de la nada (con el necesario golpe musical), esa puerta del garaje que se eleva para desvelar a una víctima del asesino (sentada en una silla, además), víctimas rubias, hermandades, un gusto por el gore light (la violencia en The Following es más gráfica de lo habitual en una network), y por supuesto, el imprescindible componente meta, sin el que Williamson no sabría ni por dónde empezar. La última conversación entre Hardy y Carroll en prisión es una reelaboración de cualquiera de las escenas finales de la saga Scream. El asesino escribiendo su historia y utilizando a los demás como títeres en su macabro teatro de muerte y psicología barata. Sin embargo, lo verdaderamente interesante de The Following es la idea que plantea Carroll en esta conversación, y que ya se exploró en Scream 4 sin Williamson: hay un poderoso culto al asesino ahí fuera que está dispuesto a seguirlo hasta el final. Y puesto que esto es lo que veremos con toda seguridad en los próximos episodios, cabe la remota posibilidad de que The Following sea un caso de “no juzgues una serie por su piloto”. Solo espero que Williamson deje escribir a los demás.

Etiquetas: , , , ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas