Consejos útiles (y solidaridad) para superar el “bloqueo del escritor”

De parte de Joss Whedon:

No tenía muy claro cómo empezar esto, así que lo he hecho y punto. Me he enfrentado a bloqueos creativos muchas veces en mi vida, aunque puede que menos que otros. Voy a establecer las reglas que yo sigo cuando tengo que luchar contra el bloqueo. Y creo que ya he señalado una de ellas.

Ejerce control sobre el entorno. Que nadie esté entrando y saliendo. Debes estar solo, con tiempo suficiente no solo para escribir, sino también para llegar al momento en el que estás preparado para hacerlo, algo que puede tardar bastante en ocurrir. Nada de Internet ni teléfono. Ponte música. Puede aumentar la motivación y además te separa de las personas que hay al otro lado de la pared. (Yo escucho bandas sonoras cuando escribo. Nada con letra, distrae demasiado. Las bandas sonoras de películas modernas pueden ser muy hipnotizantes -en el buen sentido- para el escritor. Pura emoción prolongada. Hans ZimmerRachel PortmanCarter BurwellMychael Danna… hay muchísimos). Asegúrate de que tu mesa esté orientada hacia el lugar correcto. (Yo tengo que estar mirando a la habitación, no a la pared). Que no esté demasiado abarrotada. No hay que descuidar nada.

Empieza a escribir. Puedes darle mil vueltas a cualquier cosa. Si dejas el folio en blanco corres peligro de adentrarte en una espiral frenética de inercia. Escribe algo en el papel. (No dibujes nada. En cuanto hago algún garabato me doy cuenta de que ya no voy a escribir nada en ese folio. La hoja en blanco da miedo, pero es sagrada. No la mancilles). Cualquier cosa puede ser reescrita… menos la nada.

Sé concreto. Quieres escribir algo. ¿Por qué? ¿Qué es lo que buscas exactamente? Da igual que estés empezando a escribir la frase o la tengas a medias, debes tener bien claro lo que estás persiguiendo. ¿Verosimilitud? ¿Risa? ¿Dolor? ¿Algo que rime con “naranja”? Sea lo que sea, esfuérzate en definir ese propósito. De esa manera, si abandonas, al menos lo harás teniendo ese objetivo claro.

Deja de escribir. Ten claro el momento en el que debes parar, es decir, cuando estés forzando la máquina. Esto es peligroso, porque es muy fácil volverse vago, pero buscar la inspiración cuando no está ahí acabará por agotarte y la siguiente sesión será igual de infructuosa. Creo que Stephen King lo comparó con besar a un cadáver. Pero claro, él lo haría de verdad. Sal de ahí, relájate, y lo mejor que puedes hacer es…

Ver algo. Ver, escuchar, leer –rellena el depósito de creatividad. Esto nos recuerda la razón por la que nos pusimos a escribir, y muy a menudo nos ayudará a encontrar la clave para el desbloqueo. Eso no quiere decir que vayáis a ver algo y plagiarlo inconscientemente (aunque esto no es cierto al 100%), simplemente ayuda al escritor bloqueado a acceder al lugar donde se encuentra la creatividad. Yo muchas veces veo una película, y esta me habla de lo que estoy escribiendo, algo que por supuesto no guardará al final ninguna similitud con esa película. Simplemente averiguaré cómo quiero sentirme cuando esté escribiéndolo yo. (El episodio 10 de la tercera temporada de Buffy se lo debo completamente a La última tentación de Cristo).

Imponte una fecha tope. Probablemente no terminaría de escribir nada si no hubiera que rodarlo a la semana siguiente. Soy un gran procrastinador, lo que quiere decir que la adrenalina que provoca el pánico de tener que hacer algo en el último momento es mi amiga. (He de reconocer tristemente que es lo que me mantuvo a flote en el colegio. Tengo una atención con déficit de disciplina. Y no había acrónimo para esa aflicción cuando era pequeño). Pero tú mismo puedes ponerte fechas límite. Los amigos pueden ser de gran ayuda. Haceos responsable el uno del otro (“tienes que tener tal número de palabras para tal fecha”, así para los dos). Puede que a veces no cumplas el plazo (o nunca), pero te hará ser consciente de que lo que escribes puede ser importante para alguien además de para ti.

Date una recompensa. Es decir, galletas. De hecho, voy a comer galletas cuando termine esto. ¿Hay algo más importante? Gánatelas y disfrútalas.

¡Que tengáis suerte!

No, espera. ¡Que escribáis bien!

No, que seáis felices escribiendo.

Aargg. ¡No! Eh… y por tanto y como he argumentado esas son las principales causas de… bla bla.

Joss, firmando… ¿qué? No.

¡Que aproveche! ¡Rosebud! ¡Nadie es perfecto! ¡Hasta el infinito y… me rindo. Nunca seré capaz de encontrar el final perfecto.

Voy a por una galleta.

(Texto escrito íntegramente por Joss Whedon y publicado originalmente en Rookie. Traducción de Pedro J. García)

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