En defensa de ‘Don’t Trust the B—- in Apartment 23′

Si hay una serie que merezca este año el distinguido reconocimiento de “mejor serie que no estás viendo“, esa sería Don’t Trust the B—- in Apartment 23. Entre mil y una propuestas decepcionantes, este otoño ha sobrevivido una pequeña gran sitcom, cuya primera temporada fue un reemplazo para la mid-season anterior, contando con tan solo 7 episodios. La ABC apostó por los chicos del apartamento 23 a pesar de haber pasado completamente desapercibida, y la incluyó en su programación de otoño, emparejándola con Happy Endings. Pero esta segunda oportunidad no ha visto mejores resultados. Todo lo contrario. Con apenas 3 millones de espectadores, Don’t Trust the B—- in Apartment 23 se encuentra en peligro inminente de cancelación. Lo cual es un ¡¡drama total!!

¿Por qué? Porque actualmente no hay otra serie como esta en televisión. De acuerdo, comedias bizarras tenemos unas pocas, sin embargo ninguna llega a los niveles de demencia que alcanza Apartment 23. Lo más parecido sería 30 Rock, pero la serie de Tina Fey se nos acaba ya, y con tamaña pérdida los niveles de disparate en televisión se desploman. Y es que las virtudes de este tipo de series son a la vez su mayor handicap dentro de una parrilla generalista en la que las cadenas optan cada vez más exclusivamente por la comedia para todos los públicos -quizás en un canal de cable la serie encontraría más fácilmente su nicho de audiencia. Al igual que 30 Rock o también Community, Apartment 23 es un producto excéntrico, ocasionalmente extremo y que no pone cortapisas a la creatividad y a la locura. En consecuencia, una serie poco accesible, minoritaria y que no tiene posibilidad de ampliar su espectro de audiencia sin antes cambiar radicalmente (es lo que va a intentar Up All Night, a ver cómo les sale el experimento). Otra de las bazas de la serie que a la vez juegan en su contra es su alto componente meta y su dependencia de la actualidad más inmediata. Veamos por ejemplo la trama del último episodio emitido en Estados Unidos, “Sexy People”, una gozada se mire por donde se mire:

June (Dreama Walker) espera ansiosa el número anual de la revista People en el que se elige al “hombre vivo más sexy”. Desde que era pequeña, June sueña con el de la portada como si fuera el hombre perfecto, para disgusto de James Van Der Beek, que se lamenta de ser siempre ignorado en esa lista. Chloe (Krysten Ritter) pretende demostrar que June forma parte del rebaño y que se enamoraría de cualquier hombre que People le dijera que es el más sexy del mundo. Por eso, y para hacer feliz a su mejor amigo, se infiltra en la redacción de la revista haciéndose pasar por jefa (Ritter está inmensa en estas escenas). Chloe (im)pone a James en el número uno, y por consiguiente, lo coloca en la portada de People. Al ver la revista, June se sentirá irremediablemente atraída por James, que está pletórico con su nuevo estatus, y que posa desnudo de cintura para abajo sobre un caballo para el reportaje de la revista…

Ahí tenéis. Un argumento completamente inverosímil que es a la vez un fiel reflejo de la actualidad y que hasta se atreve a jugar con acontecimientos que han tenido lugar en la misma semana de emisión del episodio (se menciona a Channing Tatum, el verdadero “hombre vivo más sexy” según el especial de People este año). Y el resultado es uno de los capítulos más descacharrantes y absurdamente deliciosos que he visto en mucho tiempo. Uno de esos que hará que la pérdida, en caso de ocurrir, sea más dolorosa.

Don’t Trust the B—- in Apartment 23 es carne de serie de culto, pero aún no lo sabe, ni ella ni la audiencia. Es cierto que no siempre da con el tono adecuado y que en ocasiones su humor pilla desprevenido hasta al más dispuesto. Pero es ese riesgo lo que convierte a la serie en un producto original, único e irresistible, especialmente dentro del cada vez más aburrido panorama de las networks. El trío de protagonistas se entrega en cuerpo y alma a la locura, regalándonos unos personajes llevados constantemente al límite -hasta June, la más “normal”, es un caso de manicomio-, y con diez episodios en total, hemos asumido que en un capítulo de Apartment 23 puede pasar cualquier cosa. Y nos encanta. Ojalá más gente estuviera dispuesta a confiar en la zorra del 23, y a perder completamente la cabeza con nosotros.

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Comentarios (2)

 

  1. CHARLY dice:

    Grandiosa! Al nivel de mis dos comedias de culto: Bored to death (R.I.P.) y Colgados en Filadelfia.

  2. Ana dice:

    Solté un “noooooo” al escuchar los rumores de cancelación, esta serie me fascina, ojalá que tenga oportunidad de sobrevivir. Crucemos los dedos….

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