Ser ‘actor Whedon’ y no morir en el intento

Joss los junta y ellos se crían.

Hay muchas maneras de identificar una obra de Joseph Hill Whedon: por sus increíbles heroínas de acción, por sus rápidos diálogos y sus frases lapidarias, por una serie de temas en común (emancipación femenina, poder y corrupción, identidad). Pero sin duda, el modo más rápido y directo de catalogar una obra como whedoniana es hallar en ella una de las numerosas caras conocidas del Whedonverso. Si está Fran Kranz, Summer Glau o Amy Acker hay un 80% de posibilidades de que nos encontremos ante una serie, película o webserie del creador de Buffy, cazavampiros.

Whedon ama a sus personajes y considera familia a los actores que los interpretan. De esta manera, el autor ha conseguido rodearse de un amplio plantel de intérpretes que acuden a su llamada como un perro a la campana de Pávlov. La fidelidad y el compromiso que estos profesan al Gran Jefe Geek prueba dos cosas: que Whedon es un buen director de actores… y que a algunos de ellos solo los quiere él. Porque no nos engañemos, más allá de sus trabajos con Joss, los actores whedonistas no han cosechado grandes éxitos ni recibido laureles por sus interpretaciones. Whedon es sin duda el que mejor ha sabido exprimir el talento de este masivo grupo de eternos secundarios. Hay excepciones, por supuesto, pero por regla general un ‘actor whedon’ brillará bajo la batuta del director de Los Vengadores, y se dará el batacazo en cuanto abandone su cálido regazo.

Firefly es en mi opinión la mayor cantera de talento interpretativo de las que ha generado una obra de Whedon. Summer Glau, gato negro de las series (si se cruza en una de ellas, la cancelan), brinda la que es quizás la interpretación más sólida y premiable de la serie. Su River Tam se replica más adelante en otro personaje de otra serie, Terminator: The Sarah Connor Chronicles, y sigue habiendo residuos de ella en Bennett Halverson de Dollhouse. ¿Encasillamiento? Sí, pero del bueno. Me explico. La de Glau es una personalidad magnética, y el hecho de que haya nacido para interpretar a un prototipo de personaje (la chica misteriosa, socialmente extraña, “robótica”) no quiere decir que esté impedida para otros. Es como Clint Eastwood o Leonardo Dicaprio (sí, los estoy comparando, ¿qué pasa?), pocos dudan de las dotes actorales de estos dos intérpretes que rara vez se salen del mismo registro. La joven actriz, que empezó en esto de whedonismo con un pequeño papel invitado en uno de los mejores episodios de Angel, “Waiting in the Wings”, merece mayor reconocimiento, y sobre todo, un éxito televisivo. A ser posible como protagonista.

De Firefly también sale Nathan Fillion, otro “actor maldito” (pero profundamente admirado en el universo geek) que, tras una serie de catastróficas cancelaciones, ha encontrado su hueco en el prime time de ABC, con su modesto éxito (pero éxito al fin y al cabo) Castle. En la línea de esta serie de investigaciones criminales lleva triunfando ocho temporadas Bones, protagonizada por otro antiguo alumno Whedon, David Boreanaz. Sin embargo, entre Fillion y Boreanaz hay muchas diferencias. Para empezar, el protagonista de Angel tardó poco en encontrar trabajo estable, mientras que el legendario Malcolm Reynolds probó suerte durante años hasta que dio con el goloso papel de Richard Castle. Y para terminar, David Boreanaz se desvinculó de Whedon, mientras que Fillion ha permanecido a su lado todo este tiempo. Desde su aparición estelar como Padre Caleb en la recta final de Buffy, el actor ha repetido con Whedon siempre que ha podido: lo hemos visto como Capitán Hammer en Dr. Horrible’s Sing-Along Blog y lo veremos como Dogberry en la nueva versión de Mucho ruido y pocas nueces. En definitiva, la suerte del buen actor el Boreanaz se la lleva.

Alan Tudyk es quizás uno de los Whedon Alumni más versátiles. Cuando Firefly fue cancelada por Fox tras 11 episodios emitidos, Whedon se apresuró a reubicar a algunos de sus actores en sus otras series, iniciando así una especie de patrón: los miembros de la tripulación de la Serenity se van convirtiendo poco a poco en villanos finales de Buffy y Angel. Como hemos visto, Nathan Fillion participó en el desenlace de Buffy. Por otro lado, Gina Torres es la Big Bad de la cuarta temporada de Angel, y Adam Baldwin representa a Wolfram & Hart en la última pelea de Angel contra el mal que vemos en la serie. Años más tarde, Whedon recuperaría esta tendencia, dando a Tudyk un papel de villano en Dollhouse. Su Alpha es la prueba irrefutable del talento del actor, y su actual papel en Suburgatory confirma sus excelentes dotes para la comedia. Por último, Sean Maher es otro de los actores de Firefly que ha mantenido una buena relación con su creador. Quizás el más modesto interpretativamente hablando de todos los mencionados hasta ahora, Maher no ha tenido suerte con sus elecciones profesionales (la cancelación de The Playboy Club con tan solo tres episodios emitidos fue un gran golpe para él). Eso sí, lo veremos, como a casi todos, en Much Ado About Nothing.

Buffy, cazavampiros duró siete años en antena, tiempo suficiente para que los espectadores analizáramos en profundidad las virtudes y defectos de sus actores. Como decía al principio de este artículo, Whedon exprimirá al máximo el talento de estos jóvenes, sacando las que con toda seguridad son las mejores interpretaciones de sus carreras. No pueden aspirar a más y la mayoría de ellos lo tienen claro -sobre todo Nicholas Brendon, que se gana la vida paseándose por todas las convenciones de fans habidas y por haber. Por muy triste que resulte, y por mucho que luchemos para negarlo, todos ellos llegaron a su cima artística en Buffy. Cuando uno ve a Sarah Michelle Gellar en una película o serie posterior no puede creerse que sea la misma que nos hizo llorar en “Lover’s Walk” o “The Body”. Tanto ella como Hannigan y Brendon, son actores con evidentes limitaciones y preocupantes desequilibrios. Alyson llora como nadie (si tiene que moquear y ponerse hecha un adefesio, lo hace) pero es una gran víctima de sus mohínes, y Sarah Michelle destaca -ocasionalmente- en el aspecto dramático mientras que demuestra un gran déficit de vis cómica. Pero todo esto en Buffy. Después de Buffy no hay nada. Ni la irrisoria Ringer ni Lily Aldrin.

Los protagonistas originales de Buffy, el core-4 que los llamamos los whedonites, dejaron atrás a Whedon para centrarse en otros proyectos –Anthony Stewart Head mostró su interés en el spin-off de Giles, aunque fue en vano. Tan solo Alyson Hannigan ha hallado el éxito mainstream, gracias a Cómo conocí a vuestra madre (en la que por cierto hemos visto coincidir a whedonistas como Amy Acker, Alexis Denisof, Danny Strong, Morena Baccarin o Tom Lenk). Curiosamente, son varios actores secundarios de Buffy los que han proseguido su carrera whedoniana, algunos de ellos alcanzando mayor notoriedad. Es el caso de Felicia Day, que tras interpretar a Vi, una de las cazadoras potenciales de la séptima temporada de Buffy, ha desarrollado una excelente relación profesional con Whedon, en el que se ha inspirado para crear su propio emporio audiovisual. La emprendedora Day triunfa como creadora de la webserie The Guild y se ha convertido en una suerte de princesa geek gracias a su vinculación al mundo del cómic y los videojuegos. Whedon ha contado con ella para casi todos sus proyectos más recientes, y la veremos en la secuela de Dr. Horrible, que se encuentra en pre-producción. Por otro lado, Tom Lenk, el entrañable Andrew Wells, sigue los pasos de Felicia, labrándose una imagen pública de geek profesional, y volviendo a las órdenes de Whedon siempre que ha tenido la ocasión. Lo veremos próximamente en el filme de terror La cabaña en el bosque (que Whedon escribe y produce) y en Much Ado. Caso aparte es el de Eliza Dushku, que después de interpretar a la cazadora rebelde Faith Lehane, no quiso saber nada del Whedonverso hasta que en 2009 Joss le ofreciera el papel principal de Dollhouse. Echo es quizás el ejemplo perfecto de personaje Whedon que saca lo mejor y lo peor que hay en el actor. La carga dramática de personajes tan complejos como aquel suele desbordar a gente como Dushku, que destaca en la acción, y se queda corta en todo lo demás.

Del spin-off de Buffy, Angel, Joss Whedon rescata a dos de sus principales actores fetiche, Alexis Denisof y Amy Acker, les da trabajo en Dollhouse y los elige como pareja protagonista (Benedick y Beatrice) de su adaptación de Mucho ruido y pocas nueces. A Denisof incluso lo enchufa en Los Vengadores como el misterioso personaje El Otro, del que solo oímos su voz. En el mash-up superheroico de Marvel también hace un cameo otro actor conocido de Whedon, Enver Gjokaj (Victor en Dollhouse), probablemente uno de los actores más solventes del Whedonverso junto a Alan Tudyk -nunca olvidaremos su perfecta imitación de Topher Brink. Enver es un ejemplo de actor capaz de sobrellevar con soltura la carga de un personaje tan complejo y poco agradecido para el actor como el de un doll/activo de Dollhouse.

En la etapa más reciente de la carrera profesional de Whedon, caracterizada por su titánico trabajo en Los Vengadores, el realizador/productor/guionista ha renovado considerablemente su ejército. De su experiencia en la Casa de las Ideas, el autor se ha llevado varias amistades de las que destaca la que mantiene con Clark Gregg (el agente Coulson). A Gregg también lo veremos en Much Ado, interpretando a Leonato, y además retomará su personaje de Los Vengadores en el piloto de S.H.I.E.L.D., la serie sobre la agencia secreta del universo Marvel cuyo piloto dirige Whedon. En La cabaña en el bosque (que finalmente se comercializará directamente en DVD en España) y como Claudio en Much Ado, podremos disfrutar del que quizás es en estos momentos el ‘actor whedon’ por antonomasia: Fran Kranz, que interpretó al fascinante Topher en Dollhouse. Incluso se podría decir que Neil Patrick Harris se ha convertido por méritos propios en un actor whedoniano, puesto que después de interpretar a Dr. Horrible, Whedon se lo llevó a Fox para que apareciera en el episodio de la primera temporada de Glee que se encargó de dirigir. Que a nadie extrañe que lo veamos en próximos proyectos del autor (aparte, por supuesto, de Dr. Horrible 2).

La lista es interminable. Podríamos seguir buscando los “dos” grados de separación de estos actores dentro del Whedonverso, y nos llevaría un buen rato. Desde Buffy, y después de cinco series de culto y tres largometrajes (cuatro si contamos La cabaña en el bosque), es raro que un ‘actor whedon’ no aparezca en al menos dos de sus obras. Esta gran familia que Joss Whedon ha reunido a lo largo de más de una década (de hecho, alguno lo es de verdad, como su cuñada Maurissa Tancharoen) es el ejemplo de la devoción y el cariño con el que estas personas acometen cada proyecto, y sobre todo de la confianza que el autor deposita incondicionalmente en ellos. Está claro que ninguno ganará un Emmy próximamente, pero mientras Whedon siga trabajando, y nosotros sigamos siendo los fanboys y fangirls de siempre, a ellos no les faltarán las oportunidades para desarrollar su potencial.

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Comentarios (1)

 

  1. Woogy dice:

    Lo mejor de Whedon es que aunque sus actores no sean sublimes, siempre se las apaña para que sus obras sí lo sean.

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