Adventure Time: ¡Total y absolutamente matemático!

“Morir será una gran aventura” -J.M. Barrie

¿Es una serie de dibujos? ¿Es un objeto de culto? ¿Es una obra de arte? Es todo lo anterior, y mucho más. Es Hora de aventuras, un auténtico fenómeno televisivo y social, y toda una revolución en Internet. Delicatessen del humor absurdo marca Cartoon Network y súper-evolución de los dibujos animados que encantan a niños y obsesionan insanamente a adultosAdventure Time with Finn and Jake se estrenó en 2010 y acaba de dar por finalizada su cuarta temporada (cada una cuenta con 26 capítulos de 10 minutos). Lo ha hecho por todo lo alto, con un episodio que pone de manifiesto el gran trabajo de guión que hay vertido en ella, y un cliff-hanger que nada tiene que envidiar a las grandes series dramáticas de la última década.

Hora de aventuras sigue a dos mejores amigos, Finn y Jake (un súper valiente y súper honrado niño de 12 años y un perro mágico de 28), que viven juntos en la tierra de Ooo, escenario post-apocalíptico en el que existen todo tipo de criaturas fantásticas y donde los reyes y las princesas son casi tan numerosos como los habitantes comunes: tartas, caramelos, hombres lobo, frutas, animales antropomorfos, fantasmas, vampiros, gigantes, mutantes y todo lo que la imaginación de su creador, Pendleton Ward, pueda generar -y os aseguro que no hay ningún tipo de límite. La principal novedad con respecto a otras series de dibujos de la misma naturaleza (Bob Esponja por ejemplo) es un gran arco argumental del que participan todos los personajes principales, una serie de misterios sobre sus pasados y su conexión a la tierra de Ooo que se van desgranando en varios episodios a lo largo de cada temporada. En parte es ahí donde reside la fascinación del adulto por la serie. En eso y en los constantes guiños, ambigüedades y dobles sentidos imperceptibles para un infante (Abracadaniel, un mago con aspecto fálico que odia ser besado por chicas y lanza rayos de arcoíris con su varita, ejem). También influye el hecho de que sus personajes resulten inauditamente realistas a pesar de estar sumidos en la más pura de las fantasías (tengo la teoría de que Finn el humano es más bien ‘Finn el Súperhumano‘). Y por supuesto su brillante aspecto técnico y artístico. Los diseños de personajes y la animación de Hora de aventuras son increíbles. Tanto que ha originado una inabarcable corriente de fan art que incluso ha llegado a las galerías de arte, y cuya productividad es incansable gracias a las infinitas posibilidades que brinda la serie.

Volviendo al argumento, Hora de aventuras suele tener a Finn y Jake como protagonistas en casi todos los episodios (alguna rareza hay en la que no aparecen casi nada, como “BMO Noir”), pero cada uno de ellos se centrará además en un secundario recurrente o en un personaje episódico que probablemente -o más bien con toda seguridad- volverá a aparecer en el futuro. Los secundarios más importantes son la Princesa Chicle (Princess Bubblegum), la regente de Chuchelandia, una chica científica de 18 años distante, reservada y a ratos antipática y desagradable, de la que Finn está enamorado; el Rey Hielo (Ice King), un anciano solitario y socialmente impedido que admira a Finn y Jake y desea tener amigos -así como casarse con una princesa- a toda costa; y Marceline Abadeer, la reina vampiro, una atractiva joven emo-hipster con alma rock’n’roll y varios traumas infantiles que necesita un amigo, aunque no esté tan dispuesta a reconocerlo. También están la Princesa Bultos (Lumpy Space Princess o LSP), una egocéntrica y maleducada adolescente con forma de nube e irritante voz de hombre (la del propio Ward), y BMO, una consola de videojuegos que hace las veces de televisión, vídeo, fuente de energía, y sobre todo, tercer compañero de piso para los colegas Finn y Jake.

Las relaciones entre estos personajes muestran un nivel de complejidad rara vez visto en una serie de dibujos animados que no esté exclusivamente dirigida al público adulto.[1] Entre diálogo y diálogo absurdo encontraremos sorprendentes momentos de introspección que nos dejarán algo descolocados, en los que los personajes mostrarán sus debilidades e inseguridades (y de eso tienen para repartir). Sirva como ejemplo mi episodio favorito, “What Was Missing”, en el que Marceline desnuda su alma en una (maravillosa) canción que además hace estallar las alarmas del subtexto homosexual y convierte a la Reina Vampiro y la Princesa Chicle en una popular pareja de slash fictionEs habitual en Hora de aventuras la incorporación de temas más maduros y situaciones propias de otros géneros seriales. La relación entre la Princesa Chicle y Finn se desarrolla a lo largo de toda la serie, añadiendo continuidad a la historia general, y se complica con la llegada de la Princesa Llama (Flame Princess) al final de la tercera temporada. En este sentido existe una clara evolución de personajes, que además, aumentan de edad a medida que avanzan las temporadas (Finn tiene ya 14 años en la cuarta), algo poco común en este tipo de series.

La cuarta entrega de Hora de aventuras ha elevado el nivel de autorreflexión en la serie (cada vez hay más detalles ocultos de esos que te das cuenta cuando la ves por segunda vez), y a pesar de la poca presencia de Marceline, ha despachado algunos de los mejores episodios de ficción que hemos visto este año en televisión: “Five Short Graybles” (cinco micro-relatos con un tema en común a adivinar por el espectador), el doblete “Return to the Nightosphere” y “Daddy’s Little Monster” (si está Marceline, será un gran capítulo), “Goliad” (desfasadísimo, extremo, demencial), “Princess Cookie” (uno de esos capítulos que ves con los ojos como platos y no puedes creer que no haya sido censurado), “Burning Low” (un episodio duro, en el que vemos a Finn destrozado y perdiendo los estribos y su férrea compostura por primera vez: “Princesa Chicle, estaba enamorado de ti, ¿vale? Y tú no me quisiste. ¡Ahora estoy preparado para pasar página y parece que me quieres ilusionar otra vez! Pues ya estoy harto. ¡Estoy harto!”), “I Remember You” (en el que descubrimos el pasado en común de Marceline y el Rey Hielo y lloramos como descosidos ante uno de los capítulos más hermosamente tristes de la serie), y por último, la season finale, “The Lich”, una épica de proporciones épicas.

No vamos a esperar mucho para ver qué ocurre tras el final de la cuarta temporada. La quinta se estrena el 12 de noviembre, con un episodio doble titulado simplemente “Finn the Human”. Hora de aventuras es la prueba fehaciente de que los géneros y formatos no son un factor decisivo a la hora de encontrar una joya en televisión. Con unos guiones extraordinariamente locos y ocasionalmente terroríficos (en serio), un excelente trabajo de doblaje (tanto en inglés como en español) que humaniza como nunca a los personajes y unas canciones brutales que bien podrían escribir The xx o Sufjan Stevens (Ooo es el paraíso oficial del autotune, y por tanto, el sueño húmedo de todo hipster que se precie), Adventure Time with Finn and Jake contiene la fórmula secreta para la serie definitiva. Y eso, amigos, es ¡ciencia!

 

[1]De hecho, Adventure Time se emite a las 19:30 en EEUU, por lo que asumimos que se dirige a un público mayor que el de la programación matutina.

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Comentarios (2)

 

  1. eEnder dice:

    Nunca tuve la intención de ver esta serie pero tras esta ferviente recomendación uno no puede más que darle una oportunidad.

  2. Juan Naranjo dice:

    Yo la empecé anteayer y me cargué ocho capítulos seguidos. Estoy deseando seguir.

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