Anatomía de Grey 9×04 – “I Saw Her Standing There”

– El nuevo doctor del Seattle Grace (Ethan Embry), para los fans de los osos, de las barbas pelirrojas, carne de ego-Instagram y Tumblrs de tíos buenos. Sí. Vale. Ok. ¿Tendremos triángulo amoroso? (Espero que no) ¿Será el nuevo personaje gay? (¿Ha habido personajes masculinos gays en Grey’s? No me acuerdo) ¿Habrá duelo de pelirrojos en los pasillos del hospital? Sea como fuere, McBeard me parece una buena incorporación.

Arizona Robbins. Esa mujer. Yo llevo odiándola desde la primera vez que la vi en patines. He dejado patente lo mucho que la detesto en multitud de ocasiones, y no me parecen suficientes. Si Arizona happy-flower-soy-guay-única-y-original me caía como una patada en la entrepierna, imaginad lo que siento por esta Arizona asquerosa, odiosa y desagradable. Me da igual que su ira esté (semi)justificada o que el camino hacia su redención (lo es desde mi punto de vista) ya haya comenzado. Arizona está muerta para mí. Murió en el accidente de avión. Murió y es un fantasma, uno más pesado que Denny Duquette. Ella sí que es un cáncer. Si Shonda pretende devolver la chispa a su relación con Callie, más le vale aplicarse un poco más, porque yo no veo lo de “la temporada del romance” cuando pienso en ellas. Yo lo que quiero es “la temporada del divorcio”.

– Y ya que estamos con el odio, repartamos un poco a la madre de Avery, esa vieja verde. Debbie Allen me irrita aún más que Loretta Devine. Lo único bueno de su presencia en la serie es que garantiza la aparición de Jackson en el capítulo. Y yo por mirar esa carita y esos ojos lo paso todo (y si se mete en la cama con April, mejor, aunque esos dos me aburran más que Webber).

– Todos juntos: ¡CRISTINA, VUELVE YA!. Tu amigo viejo (el sustituto de Meredith, que más o menos tiene la misma edad que ella) es majo, y se está desarrollando una relación bonita entre vosotros. Pero yo quiero verte ya con el uniforme azul oscuro. Y quiero verte pasear por los pasillos con Meredith. Y por Dios, lo que no quiero es verte en la cama con Rex Van De Kamp. ASCO.

– Me gusta que Derek se proponga cambiar. “No voy a huir al bosque y a dejarme la barba crecer”. Estupendo. Ya tenemos suficiente con la trama de la mano, que ya la vivimos con Burke, como para tener que soportar otra vez a Derek dramas.

Miranda Bailey lleva siendo un personaje a la deriva desde hace cuatro temporadas. Ya va siendo hora de hacer algo con ella. Algo verdaderamente trascendental. Un cambio real. Parece que es lo que se propone Shonda, pero aún no lo veo claro. Una semana es un cachorrito y a la siguiente se le han cruzado los cables y se vuelve implacable. Aunque claro, no le llega ni a la sombra a la gran Nazi.

– El hombre del escroto gigante me transportó directamente a las primeras temporadas de la serie. Hacía tiempo que no había un paciente de este tipo, un caso ridículo, exagerado, de uno-en-mil-millones, y con una alta carga sexual y ese factor “wow” que hace que todos los novatos miren boquiabiertos y sirva para hacer bromas entre ellos. Qué pena que el capítulo fuera un aburrimiento total. En eso no se pareció nada a las primeras temporadas, no.

– Espero que los nuevos interns no tengan mayor protagonismo en la temporada. Pero quedan muchos episodios por delante y me temo que vamos a verles las caras mucho más. Concentraos en los personajes que ya conocemos, por favor. No queremos (otra) una temporada de relleno.

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