Pilotos 2012-2013: Parte IX – Arrow, Beauty and the Beast y Emily Owens, M.D.

ARROW

Los miércoles en The CW
Puntuación: 5,5/10

La gran esperanza de CW tiene unos abdominales impresionantes y una capacidad acrobática que deja a uno boquiabierto. Pero poco más. Stephen Amell cumple los requisitos imprescindibles para toda estrella de la cadena: es una cara bonita con un cuerpo perfecto y más bien escaso talento interpretativo. Lo suple con las virtudes que ya hemos enumerado, pero no es suficiente. El piloto de Arrow es una historia iniciática en el más puro estilo del Batman de Nolan, con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva. Por un lado, el tratamiento más adulto, violento y sombrío de la serie sirve para que la cadena sea tomada más en serio (estúpido pero cierto). Pero por otro, esa seriedad de la que hace gala se transforma a menudo en afectación, grandilocuencia, y en última instancia, en sopor. Y esto, en mi opinión, es lo que le sucede a Arrow, un predecible relato que se cree mucho más profundo de lo que en realidad es, un producto que abandona el colorismo de su precedente, Smallville, en favor de un tono (engañosamente) reflexivo y oscuro que se queda en la superficie, y se acerca peligrosamente a terreno Revenge. Arrow no arriesga, convierte a Oliver Queen en el Bruce Wayne de Christian Bale y opta por una visión desprovista de humor y autoconsciencia. Y a mí me gusta que mis superhéroes sean un poco ridículos. Si no, no les veo la gracia.

Lo mejor de Arrow son sin lugar a dudas sus secuencias de acción, impecablemente coreografiadas y ejecutadas. Amell se mueve por la ciudad de Sterling como si fuera un yamakasi. Salta, da volteretas y pelea que da gusto, y lo mejor de todo, le vemos el rostro mientras lo hace, lo que siempre añade credibilidad y empaque a un producto de estas características. Por si fuera poco, habiendo transcurrido apenas cinco minutos del piloto, ya podemos regocijarnos con la escena de toalla de rigor. No decepciona. Arrow es carnaza, y CW lo sabe. Sería absurdo desperdiciarlo. El estreno de la serie la semana pasada cosechó las mejores cifras para la cadena de los últimos 3 años. Un éxito que supone el espaldarazo definitivo para la CW, que necesitaba algo así desesperadamente. No obstante, el hecho de que Arrow haya elevado el listón de la oferta de ficción de la cadena no quiere decir que estemos ante una gran serie. Hay potencial, eso es indudable, pero también existe el riesgo de que la serie se convierta en una Nikita más.

 

BEAUTY AND THE BEAST

Los jueves en The CW
Puntuación: 4,5/10

La próxima temporada viene cargada de revisiones modernas de clásicos de la literatura y cuentos de hadas. Antes de conocer a la nueva Alicia de Carroll, o de ver cómo se traducen a la tele moderna novelas como Grandes esperanzas, Moby Dick o Cumbres borrascosas, nos llega la nueva versión de La Bella y la Bestia. Sin embargo, en lugar de recurrir al cuento tradicional europeo, Gary Fleder (Life Unexpected) adapta la serie de finales de los 80 protagonizada por Ron Perlman y Linda Hamilton. De esta manera, La Bella y la Bestia se convierte en un procedimental en el que Bella es Catherine Chandler, una agente de policía de Nueva York (de dónde si no), y la Bestia es Vincent Keller, un soldado víctima de experimentos biológicos fallidos.

Beauty and the Beast se adentra en un terreno que la cadena no está habituada a visitar, el de los homicidios por resolver y las investigaciones policíacas y científicas. Y lo hace sin tener ni idea de cómo llevar a cabo la tarea (podían haberse fijado un poco en otra serie de la cadena, la malograda y venerada Veronica Mars). El piloto nos presenta a la agente Chandler (Kristin Kreuk otorgando una nueva definición al término ‘sobreactuación’) y su compañera, la agente Vargas (Nina Lisandrello), deambulando entre Manhattan y Brooklyn, pronunciando las siglas ‘ADN’ en incontables ocasiones como si eso fuera suficiente para construir un caso creíble, hallando pistas que las conduzcan hacia la verdad. Una que en ningún momento nos interesa conocer. Por supuesto, será la relación entre Catherine y Vincent lo que dará sentido a la serie, pero ni la elección de los actores protagonistas -una gritona, excesiva y autoconsciente Kreuk y un sucedáneo de héroe Marvel de segunda mezclado con Sam Winchester- ni el tratamiento de sus personajes -ZzzZZZzzzZZ- juega a favor de Beauty and the Beast. Si conseguimos ignorar el tremendamente amateur factor procedimental, Beauty and the Beast no es más que el enésimo producto de usar y tirar para adolescentes en la línea de Twilight. Y lo que es peor, uno con la intención de ser tomado en serio. Ew!

 

EMILY OWENS, M.D.

Los martes en The CW
Puntuación: 5,5/10

Resulta bastante obvio comparar cada nuevo drama médico con Anatomía de Grey. Pero también es inevitable. Sobre todo en el caso de Emily Owens, M.D., que es prácticamente un clon de la serie de Shonda Rhimes. El piloto nos transporta al pasado, concretamente al primer día el que Meredith Grey & co. pisaban el Seattle Grace. Con menos pompa y edulcorante, el estreno de Emily Owens como cirujana recoge todos los clichés imaginables del melodrama romántico hospitalario y los combina (no del todo mal, he de decir) con los del género teen que tanto ha cultivado la CW. El resultado: una fusión entre Grey’s y Chicas malas (Mean Girls, 2004). Sin ir más lejos, tenemos en Emily Owens, M.D. una escena homenaje (quiero pensar que es eso, y no un plagio) a la película de Tina Fey, en la que se desglosan las castas y grupos sociales del hospital. Funciona, pero cabe preguntarse cuánto tiempo aguantará la fórmula. La respuesta es fácil: poco.

La principal diferencia entre la nueva serie de CW y Anatomía de Grey es que, de entrada, la protagonista nos cae bien. El mérito es de una Mamie Gummer que parece haber nacido para este papel. Mucho más merecedora del calificativo adorkable que la Zooey Deschanel de New Girl, Gummer construye un personaje patético y cercano a partes iguales, una geek en un mundo de (supuestos) adultos sofisticados, una perdedora con graves problemas de autoestima y un handicap social que le impide comportarse con naturalidad delante de la gente. Sin embargo, Emily es una gran cirujana (en una serie en la que oiremos en todos los capítulos que este doctor y el otro y aquel son “los mejores”), y además se maneja estupendamente con los pacientes. Y en ellos es precisamente donde reside el principal problema de Emily Owens, M.D., en las dos o tres mini-historias por episodio, que corresponden a “los pacientes de la semana”. Por los líos amorosos predecibles y aburridos paso, pero por más pacientes con emotivas historias de superación y lecciones de vida, no.

Pilotos 2012-2013: Parte VIII – Chicago Fire, Made in Jersey y Nashville

CHICAGO FIRE

Los miércoles en NBC
Puntuación: 5,5/10

La NBC nunca ha sido muy dada a los procedimentales o las series de investigación criminal. El año pasado lo intentó con la interesante Awake, un policíaco ‘diferente’ que incorporaba elementos fantásticos. No caló y fue cancelada. Chicago Fire llega en un momento en el que la cadena del pavo necesita más que nunca series convencionales que le ayuden a quitarse el sambenito de las bajas audiencias y la etiqueta de cadena de series de culto que nadie ve. Bien es cierto que Chicago Fire no es exactamente una serie de investigación. Es más bien un drama coral mucho más cercano a Anatomía de Grey que a NCIS o C.S.I., pero aún así, tiene todo lo necesario para convertirse en la nueva serie favorita de mi madre. Y eso es lo que, muy probablemente, buscaba la cadena.

La serie muestra el día a día de un escuadrón de bomberos y paramédicos de Chicago, un ecléctico grupo de personas que conviven en las situaciones más extremas, lo que magnifica y complica sus relaciones interpersonales. Un Gran Bombero, vaya. El piloto comienza con la muerte en acto de servicio de un miembro del escuadrón, provocando la fricción entre dos de sus compañeros, los capitanes Casey (Jesse Spencer) y Severide (Taylor Kinney), McFirey y McBeefcake, que se culpan el uno al otro por lo ocurrido. El resto de personajes funcionan como reclamo para un amplio sector de la audiencia, en la variedad están los buenos índices: paramédicas menospreciadas por sus colegas doctores, el novato que sufre las bromas de los veteranos y se hace valer por sí mismo en un solo episodio, el jefe estricto y ajado que en el fondo tiene un gran corazón, el payaso que esconde un drama personal… La fórmula funciona. El cast da la talla y hay buena química de grupo. Pero Chicago Fire es simplemente mediocre. Una historia más sobre “los verdaderos superhéroes norteamericanos” de la que lo más destacable es el ajetreo romántico que no faltará en el cuartel, y sobre todo el despliegue de torsos desnudos que, con toda seguridad, tendrá lugar todas las semanas. Porque no nos engañemos, el Fire del título se refiere precisamente a todo eso, y no es que intenten ocultarlo precisamente.

 

MADE IN JERSEY

Cancelada
Puntuación: 5/10

Seré breve, porque esta reseña no es tal cosa. Es más bien un panegírico por la primera serie cancelada de la temporada 2012-13. Tan solo dos episodios han bastado para que la CBS se decida a enterrar Made in Jersey, dramedia legal que jamás tuvo una sola oportunidad de sobrevivir en la cadena. Como si no hubiera existido. Dos son los principales factores que apuntan a la cancelación: la escasa novedad que suponía la serie y la elección de su actriz protagonista, Janet Montgomery, una actriz británica en el papel de una italo-americana de Nueva Jersey (!). La audiencia estadounidense detestaba el falso acento de Martina Garretti y su histriónica familia, y no ha pasado por ahí. Made in Jersey no se ha molestado en intentar cumplir los mínimos de calidad de la ficción televisiva actual y ha confiado en el magnetismo inexistente de un personaje incapaz de llevar el peso de una serie -sobre todo cuando ya bastante tenía con el peso de su monstruosa cabellera. Por si fuera poco, la investigación del piloto se desarrolla de manera convulsa y atropellada, lo que provoca mayor desinterés. No nos enteramos de nada, y lo peor de todo, nos da igual. Made in Jersey, juro solemnemente que no me acordaré de ti nunca más.

 

NASHVILLE

Los miércoles en ABC
Sin puntuación (me es imposible hacerlo)

Nashville es la serie del año. De la misma manera que Ringer lo fue de la temporada pasada. (Si no me seguís, leed esto y esto). Todo en el culebrón musical country de ABC es tan ridículo y desmesurado que podríamos estar ante el guilty pleasure definitivo, la obra de arte camp más grande de la televisión moderna. Una superestrella de la música country en horas bajas (Connie Britton) contra una hipersexualizada, autotunizada y zorrísima sensación pop (Hayden Panettiere) protagonizan el duelo de miradas asesinas e indirectas directísimas más encarnizado que recordamos en mucho tiempo (Victoria Grayson style, pero con mucha menos clase).

Cuando Rayna Jaymes (Britton) deja de vender discos y llenar conciertos, su casa discográfica propone fusionar su gira con la de Juliette Barnes (Panettiere), o sea, que ejerza como telonera de la popstar. Jaymes hará todo lo posible por evitar ese destino, pero quizás tenga que sacrificar y tragar mucho más de lo que está dispuesta para conservar su preciadísimo estilo de vida. También está su padre, el hombre más rico de Nashville (con el que Rayna nunca se ha llevado bien), su equilibrada pero oportunista hermana, su marido, que se presenta candidato a alcalde, su guitarrista de toda la vida (que está enamoradísimo de ella, y con el que vivió un romance en el pasado), y por otro lado, dos jóvenes promesas del country que entre escena y escena se convierten en Damien Rice y Lisa Hannigan. Todo muy emocionante (menos la trama del padre y el marido, que viene bien para echar cabezadas), todo muy Showgirls. Muy ABC, muy “that’s for sleeping with my husband, YOU WHORE”. Melenazas rubias, fascinantes acentos sureños, un griterío insoportable, muchos secretos y mentiras, cromas que no tienen nada que envidiar al del barco de Ringer, y lo más importante de todo, fans de Friday Night Lights, muchos “y’alls” de Connie Britton (concretamente cuatro en el piloto, que los conté).

Pilotos 2012-13: Parte I – Animal Practice, Go On y The New Normal
Pilotos 2012-13: Parte II – Ben and Kate, Guys With Kids y The Mindy Project 
Pilotos 2012-13: Parte III – Revolution
Pilotos 2012-13: Parte IV – Elementary
Pilotos 2012-13: Parte V – Last Resort y The Mob Doctor
Pilotos 2012-13: Parte VI – The Neighbors y Partners
Pilotos 2012-13: Parte VII – 666 Park Avenue y Vegas
Pilotos 2012-13: Parte VIII – Chicago Fire, Made in Jersey y Nashville

Pilotos 2012-13: Parte VII – 666 Park Avenue y Vegas

666 PARK AVENUE

Los domingos en ABC
Puntuación: 6/10

Antes de empezar, dejemos claro quiénes son los artífices de este nuevo drama sobrenatural de ABC. Detrás de la producción está Alloy Entertainment, genios responsables de adaptar un importante número de sagas literarias de segunda (que ellos mismos editan) para televisión: The Vampire Diaries, The Secret Circle, Pretty Little Liars y Gossip Girl. 666 Park Avenue, escrita por Gabriella Pierce, es otra serie de novelas made in Alloy. En este caso se trata de una historia de misterio orientada hacia un público más adulto -pero no por ello más madura, claro. Henry y Jane, una joven pareja formada por un abogado y una arquitecta, se mudan a Nueva York en busca de sus sueños. Tras responder a una oferta de trabajo en un lujoso edificio de apartamentos de Park Avenue, y conseguir el puesto, se instalan en uno de los pisos. Jane (Rachael Taylor) comienza a estudiar la misteriosa historia del edificio, lo que la lleva a descubrir oscuros secretos y a vivir terroríficas experiencias entre sus paredes. Los dueños del inmueble, un matrimonio interpretado por Terry O’Quinn y Vanessa Williams, poseen los contratos (¿las almas?) de los inquilinos, que parecen haber hecho un pacto con el diablo (¿Será O’Quinn o Williams?) y no pueden dejar el edificio hasta que este se cumpla. Es decir, una especie de Ángel exterminador en casa encantada. Los elementos fantásticos no tardan en aparecer, y ya desde el teaser se nos advierte de que estamos ante una serie que no va a escatimar en golpes de efecto a base de magia.

Eso sí, el piloto de 666 Park Avenue fracasa estrepitosamente a la hora de construir una atmósfera terrorífica, y de hecho, dudamos que lo intente de alguna manera (está claro que el vestido de 4.000 dólares es mucho más importante que todo eso), orientándose más bien hacia el género fantástico y el serial romántico. La sofisticación de los últimos dramas de ABC, con esos amplios e impolutos decorados propios de Architectural Digest y esa iluminación tan diáfana, impide que el espectador experimente cualquier tipo de malestar o inquietud (las supuestas escenas terroríficas no me asustarían ni a mí a los 6 años). Ni siquiera el sótano da miedo. Sin embargo, una vez asumido que 666 Park Avenue no es American Horror Story, ni pretende serlo, es posible disfrutarla como un thriller de preguntas y respuestas en el que los enigmas se presentan sin demasiadas complicaciones y artificios, y con suficiente trasfondo como para al menos engancharnos una temporada. Construido íntegramente a base de cichés, el piloto de 666 Park Avenue funciona como una correcta y sencilla, si acaso algo insulsa y ligeramente mediocre, presentación de una historia que, no obstante, puede dar bastante de sí. Yo firmo el contrato, pero añado una cláusula: “me reservo el derecho de romperlo si al cuarto episodio la acción no ha avanzado lo suficiente”.

 

VEGAS

Los martes en CBS
Puntuación: 8/10

Del tándem formado por Nicholas Pileggi (guionista de Uno de los nuestros) y Greg Walker (productor ejecutivo de Sin rastro) llega uno de los mejores pilotos dramáticos de la temporada. Fusionando con gran harmonía la experiencia de ambos creadores, el piloto de Vegas es un cruce entre película de gángsters y procedimental policíaco televisivo. El detective a cargo de resolver los crímenes en Las Vegas a comienzos de la década de los 60 es Ralph Lamb (Dennis Quaid), un rudo cowboy descontento con la corrupción que traen consigo los casinos que invaden su desierto y perturban la tranquilidad de su amado rancho. Tras la aparición del cadáver de una joven en el desierto de Nevada, el alcalde solicita los servicios de Lamb, que inicia una investigación “a su manera” (o sea, a lo Holmes con sombrero de vaquero). Junto a su hermano (Jason O’Mara) y su hijo (Taylor Handley), Lamb resuelve el primer caso de la serie, reafirmándose como la autoridad del lugar. La presentación y caracterización de los personajes, en especial Lamb y su archinémesis Vincent Savino (Michael Chiklis), es magistral, y la dinámica entre todos ellos fluye con naturalidad. Mención especial a Carrie-Anne Moss, cuyas interacciones con el protagonista echan chispas (impagable el puñetazo de Lamb al motorista en la cárcel, “eso ha sido de mala educación”)

Los valores de producción de Vegas son de lo mejorcito que hemos visto últimamente en una cadena en abierto (añadimos unos cuantos “fuck” y un par de tetas y podríamos estar viendo una de pago perfectamente). Si pasamos por alto los anacronismos (en el piloto aparecen modelos de coche que aun no se habían fabricado) la ambientación de la serie es impecable. Sorprende que después del fracaso de las series sesenteras que se estrenaron el año pasado (The Playboy Club y Pan Am), las networks sigan intentándolo. Pero es que Vegas es mucho más que una serie ambientada en la década prodigiosa. Si salió adelante es porque el material de partida era de calidad, y así lo hemos podido comprobar esta semana. Efectivamente, estamos ante un evidente producto de quality television que espero no se quede estancado en su piloto. Una serie con uno de esos protagonistas altamente carismáticos cuya sola presencia ya es recompensa suficiente para el espectador. Después de la escena en la que camina serenamente hacia el centro de la carretera, carga su rifle y detiene el coche fugitivo que se dirige hacia él, me postro ante los pies del sheriff Lamb. Espero que lo que venga a partir de ahora esté a la altura.

Pilotos 2012-13: Parte I – Animal Practice, Go On y The New Normal
Pilotos 2012-13: Parte II – Ben and Kate, Guys With Kids y The Mindy Project 
Pilotos 2012-13: Parte III – Revolution
Pilotos 2012-13: Parte IV – Elementary
Pilotos 2012-13: Parte V – Last Resort y The Mob Doctor
Pilotos 2012-13: Parte VI – The Neighbors y Partners
Pilotos 2012-13: Parte VII – 666 Park Avenue y Vegas
Pilotos 2012-13: Parte VIII – Chicago Fire, Made in Jersey y Nashville

Pilotos 2012-2013: Parte VI – The Neighbors y Partners

THE NEIGHBORS

Los miércoles en ABC
Puntuación: 6/10

Odio a mis vecinos y desearía que apareciera un ovni y se los llevase a todos al espacio exterior. Seguro que muchos de vosotros conocéis esa sensación. Desde ABC se nos presenta la enésima sátira sobre barrios suburbanos norteamericanos, planteando una vez más la pregunta “¿conocemos realmente a nuestros vecinos?” o mejor dicho “¿necesitamos conocerlos para vivir?” Sin embargo, The Neighbors va más allá, conviertiendo a los vecinos en verdaderos extraterrestres. Estos se encuentran en misión de reconocimiento en la Tierra para encontrar un planeta que poder habitar una vez el suyo se extinga. ¿Os suena? Efectivamente, es a grandes rasgos el argumento de 3rd Rock from the Sun (no, no pienso poner el título que le dieron en España), la exitosa (y descacharrante) sitcom de los 90. Las comparaciones son inevitables. Es más, las exijo. Puede que The Neighbors cultive un género poco común, la comedia sci-fi, pero es de todo menos original.

Del elenco de caras desconocidas (estupendo, eso sí) destaca Jami sé-que-la-he-visto-en-alguna-parte-voy-a-mirar-en-IMDb Gertz, como la madre de una familia humana que se muda a una urbanización habitada íntegramente por extraterrestres. Los vecinos, zombis uniformados con jerseys anudados sobre los hombros que se mueven por el barrio en buggy de golf, no tardan en descubrir su verdadera identidad y aspecto físico a la nueva familia. Sin embargo, los Weaver deciden quedarse en su nuevo hogar, a pesar de la escamosa situación. Más vale extraterrestre conocido que vecino horrible por conocer (en serio, que alguien mate a mis vecinos, que yo no quiero salir en la tele). A los extraterrestres tampoco les vendrá mal la compañía humana, de la que aprenderán a convivir en su nuevo planeta y a descubrir cómo funciona el complejo mecanismo psicológico y social del ser humano. Vaya, lo que hicieron los Solomon en su momento. The Neighbors comienza con poca fuerza, y en general poca gracia. Si lo pensamos, a pesar de los bichos verdes (muy bien) animados por ordenador, la serie no es más que otra fábula americana ambientada en jardines de vallas blancas a la ABC. O sea, Suburbalien. A juzgar por el piloto, parece que The Neighbors seguirá la estela buenrollista de Modern Family (se emite justo después), y nos aleccionará acerca de la importancia de la familia, desde un punto de vista más “marciano”, por supuesto. Cuando su humor encuentre el tono adecuado y supere los evidentes problemas de ritmo, The Neighbors puede dar mucho de sí. Por ahora no es más que una serie del montón, una que, además, ya hemos visto antes.

 

 

PARTNERS

Los lunes en CBS
Puntuación: 4/10

Y si The Neighbors es una especie de revisión de 3rd Rock from the Sun, lo de Partners no tiene nombre. Podemos hablar ya de sequía creativa en las networks, ¿verdad? No es que Partners se parezca a Will & Grace, es que ES Will & Grace, directamente. Al igual que Amy Sherman-Palladino se las ha arreglado para que le dejen hacer de nuevo Las chicas Gilmore, pero con otro título (Bunheads), David Kohan y Max Mutchnick, los creadores de la mítica sitcom de NBC, obtuvieron el visto bueno para hacer exactamente lo mismo que llevaron a cabo en 1998: la misma serie, con los mismos personajes, las mismas situaciones, y un acabado visual muy parecido.

Partners es la historia de cuatro amigos que forman tres parejas. Por un lado están Louis y Wyatt (Michael Urie canalizando a Jack McFarland y un Brandon Routh que no sabe qué hacer con su carrera), por otro Joe y Ali (el aburrido David Krumholtz y una Sophia Bush a la que no le sienta mal del todo el formato sitcom). El conflicto principal de Partners lo introduce la profunda amistad entre Louis y Joe, que se comportan como un matrimonio, a pesar de que uno es gay y el otro hetero. Lo dicho, uno es Will y otro es Grace. La diferencia es que estos actores no llegan a la suela de los zapatos a aquellos cuatro monstruos de la comedia, y por desgracia, puede que no tengan tiempo para demostrar algo de talento, porque la serie ha debutado con audiencias muy bajas para los estándares de la CBS. No es sorpresa teniendo en cuenta el poco interés de la propuesta, y el escuálido humor del que hace gala. Hacedme caso y no os molestéis con esta serie. Si echáis de menos Will & Grace, volved a verla. Si no la habéis visto, no perdáis el tiempo con Partners, y daos el gustazo de conocer a Will, Grace, Jack y Karen. Ellos sí merecen la pena.

Pilotos 2012-13: Parte I – Animal Practice, Go On y The New Normal
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Pilotos 2012-13: Parte VII – 666 Park Avenue y Vegas
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