Estás saliendo de Eureka. Vuelve pronto.

Como acontecimiento especial, y ya de paso para cubrirme mientras yo sigo de vacaciones (volveré), presto ‘fuertecito no ve la tele’ a Daniel ‘James Cole’ Andréu, que nos habla de su experiencia personal (y particular) con la serie de SyFy Eureka, de la que anoche se emitió su series finale.

 

Hace unos seis años leía el argumento de algunas nuevas series y el de Eureka me llamó la atención: Jack Carter es destinado para ser sheriff en Eureka, una ciudad en la que viven las mentes más privilegiadas del mundo, científicos capaces de crear lo imposible. De entre todas las que investigué, esta fue mi seleccionada para ser el nuevo gran descubrimiento. Tenía ganas de ver una serie que nadie viera y que luego se pusiera de moda, estaba harto de que todo el mundo me descubriera cosas y yo nunca hacerlo. No pude estar más equivocado.

Después de un capítulo doble como piloto, me di cuenta de que nadie iba a ver Eureka, pero no quise admitirlo e intenté pasar por alto el tufo a telefilm cutre (o lo que es lo mismo, a serie de SyFy) que tenía todo. Después de la primera temporada, empecé a dudar de si yo mismo iba a seguir viéndola. A estas alturas, recuerdo vagamente el arco principal de aquellos primeros doce capítulos, lo que sí recuerdo es la horrible sensación de darme cuenta de lo que era Eureka: una serie mala y punto.

Uno tras otro, se sucedían los capítulos en los que no pasaba absolutamente nada aparte de que el secundario de turno inventara un innovador aparato que acababa poniendo en peligro a la gente de la ciudad y del mundo. Era el turno de que el protagonista dara palos de ciego y mostrara una y otra vez que su mente no estaba a la altura de la de los demás, hasta que al final tenía una chispa en el cerebro que unida a su valentía, salvaba a todos. Así nos encontrábamos con que ya teníamos la nueva House, solo que en ciencia ficción y cutre. El título del episodio 1.11 (“H.O.U.S.E. Rules”) me resulta curioso.

Fue el momento de admitir (muy a mi pesar) que había fracasado estrepitosamente en mi empeño por descubrir la nueva gran serie americana. Ahí se quedó Eureka indefinidamente pero con intención de retomarla en algún momento, en parte por cabezonería (ya que la había empezado tenía que terminarla), en parte porque en el fondo sí que me sentía (estúpidamente) especial por ser la única persona sobre la faz de la tierra que la veía, y finalmente por costumbre.

Las otras cuatro temporadas fui viéndolas a un ritmo que me permitiera no morir de aburrimiento, pues eran cortas pero realmente pesadas. No pasaba absolutamente nada y las tramas importantes son meras pinceladas para que pareciera que la serie iba encaminada hacia algún sitio concreto. Por mucho que se fueran salpicando poco a poco de secundarios “estrella” (con cameo del mismísimo Stan Lee incluido), no había ninguna mejora, sobre todo porque los principales tampoco ayudaban. Es realmente triste que aparte del protagonista, ningún personaje me despertara simpatía, llegando alguno (Henry Deacon, te odio) a caerme realmente mal durante toda la serie.

Se podría haber hecho algo muy bueno con la premisa de la serie, pero el principal problema es que ni el creador ni su equipo son buenos guionistas. Incapaces de dar profundidad a ninguno de los elementos que habían creado, se limitaban a repetir la misma fórmula una y otra vez. Si al menos lo hicieran bien, se haría todo más llevadero, pero unos diálogos cursis y estúpidos, unas situaciones totalmente inverosímiles, y unos personajes que actúan sin sentido según convenga a la trama del capítulo, hacían que fuera casi imposible agarrarse a algo positivo.

Eureka ha durado seis años (cinco temporadas repartidas muy aleatoriamente). Echando la vista atrás me doy cuenta de que los personajes son exactamente los mismos que en el piloto. La evolución es nula más allá de estar en diferentes puntos de sus vidas, porque emparejar a unos con otros o cambiarles el puesto de trabajo no da profundidad a un personaje. Durante los 77 capítulos ha habido destellos muy puntuales, uno o dos por temporada, pero a veces ni eso.

La cuarta temporada empezó con un recurso demasiado trillado ya, el del cambio radical a lo “5 years later…”, pero que resultó sorprendentemente efectivo y esperanzador. A partir de que ese giro se resolvió todo volvió a la normalidad y mi gozo al pozo.

Con el anuncio el año pasado de que la quinta sería la última temporada de la serie sentí algo que nunca antes había sentido: miedo. Miedo a que terminara la serie, ¿por qué?, porque no estaba preparado para despedirme de sus personajes. Tanto tiempo echando pestes de todos ellos y resulta que les había cogido cariño, incluso a los que me caían mal. ¿Qué me estaba pasando?

Tenía que apresurarme para ponerme al día con mi serie mala favorita. Casualmente el primer capítulo que vi después de mi parón personal fue el 4.15 (“Omega Girls”), uno de los mejores de toda la serie y probablemente el principio de lo mejor que nos iba a ofrecer. Eso ayudó a que volviera con ganas y tardé poco en ver Eureka al ritmo de su emisión en EE.UU. Por primera vez. La última temporada empezaba de nuevo con un giro de 180º que tenía toda la pinta de tener el mismo resultado que el anterior. Conforme iban pasando los episodios mis ojos se iban abriendo cada vez más, ¡los guionistas estaban haciendo bien las cosas! Malditos, a buenas horas… Seguía siendo todo muy cutre, pero al menos esta vez sí íbamos hacia alguna parte y los capítulos tenían relación unos con otros, llegando a ser muy emocionantes. En esto tiene bastante que ver el personaje de Felicia Day, que casi no ha pasado de ser estrella invitada pero ha tenido una importancia vital en la evolución del argumento. También merece una mención de honor el especial navideño que mezclaba casi todos los tipos de animación y que (alguien me va a matar) con su sencillez superaba al famoso “Abed’s Uncontrollable Christmas” de la genial Community.

En fin, que Eureka es muy mala pero la season finale ha conseguido hacerme llorar a ratos. Ya sea por diminutos granos de calidad, por costumbre o por empeño personal, el caso es que esta mierda de serie me ha ganado como pocas lo han hecho en mi vida y este es un día triste para mí, casi a la altura del final de Mujeres Desesperadas. Estaba pensando en hacerme con otra serie mala favorita, pero creo que esta va a ser irremplazable. Jack Carter, te voy a echar mucho de menos.

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