True Blood: Chaos Reigns

Hace dos domingos, un previously on nos recordaba qué es exactamente True Blood. O más bien, qué no es. Desde luego, la serie sobrenatural de Alan Ball no es un producto televisivo al uso. En ese interminable repaso a la anterior temporada, las imágenes se agolpaban sin orden ni concierto, acentuaban el caos narrativo que es la serie y hacían que nos diéramos cuenta (una vez más) de que no tenemos ni idea de dónde viene ni adónde va True Blood. Comienza la quinta temporada y la serie mantiene su inquebrantable compromiso con la locura y el sinsentido. Esa siempre ha sido una de las mayores virtudes de True Blood. Todo vale y vuestros estómagos deberían saberlo desde hace tiempo. Sin embargo, es inevitable que este desconcierto aturda de vez en cuando al espectador, que por mucho que se deje llevar y esté más que dispuesto a aceptar este lo-que-sea, a veces se plantea cuál es el propósito de todo esto. De acuerdo, nos está bien merecido, y aceptamos nuestro castigo incluso con placer sado. Normalmente nos dejamos llevar. No necesitamos coherencia ni instrospección, tenemos casquería gruesa y culos prietos. Pero si hay algo que no toleramos en True Blood es el aburrimiento. Y en ese sentido, esta quinta temporada no podría haber comenzado peor.

Los desequilibrios entre las mil y una tramas que conforman la serie son mayores que nunca. Mientras que la pantomima vampiresca nos sigue otorgando grandes momentos pasados de rosca y el romanticismo más esperpéntico y jocoso, se insiste en anestesiar al personal con las historias de otras especies monstruosas, y, horror, las de los humanos. Si saneásemos cada capítulo de True Blood eliminando las tramas que sobran, nos quedaría algo mucho más decente. Sí, los episodios durarían 10 minutos, pero así no habría tiempo para dormirse. No nos importa la adicción del sheriff Andy, ni su relación con la camarera. Desde que Jason se lió con Jessica, sus escenas con Hoyt se reducen a “Bubba, perdóname” y “Que te jodan”. Pereza. Y por el amor de Dios, que alguien me golpee la cabeza cada vez que aparecen los lobos y los cambiantes. Sam y Alcide están plenamente inmersos en una historia paralela a la de los vampiros, totalmente descolgada del relato central -si es que uno hubiere. Y por si no fuera suficiente con los insípidos protagonistas de esta subtrama, ahora también entra en juego la suegra de la novia de Sam. Anestesia natural. Y casi se me olvida el matrimonio Bellefleur. ¿A alguien le importa el turbio pasado militar de Terry? Pues eso.

De los dos episodios emitidos hasta la fecha, me quedo con la festiva afectación que siempre ha caracterizado a los galanes de True Blood. Bill y Eric, Fuckup 1 y Fuckup 2, son la pareja perfecta, y va siendo hora de que se den cuenta y hagan algo al respecto. Eso sí, a medida que Bill pasa a segundo plano (lleva un par de temporadas, o bueno, toda la serie, como un animalito castrado), el bombón nórdico sigue ganando en carisma y presencia -acabamos de verlo tirarse a su hermana, quizás eso influya. Ante la Autoridad, Bill agacha la cabeza y mira de reojo, Eric mantiene la barbilla bien alta. Es más, se permite gastar los peores chistes del mundo con la mayor asertividad, completamente sereno: “Estoy intentando mantenerme alejado de la política”. No te precipites, Eric. La que promete ser la trama central de esta temporada está aún en fase de génesis. El trasfondo político y religioso puede dar mucho de sí. Y, por Lilith, esperamos que así sea.

Pero sin duda, hoy por hoy, lo mejor de True Blood, son sus divas. La primera de todas, la gran Pam de Beaufort. Gracias a ella, True Blood conserva el espíritu burlón y autoconsciente que suele darnos las escenas y las frases para la posteridad. Ver a Pam en chándal de Walmart compensa todo. “Authority Always Wins” indaga por fin en el pasado del personaje, en lugar de utilizarla para dos chascarrillos y relegarla a segundo plano, como de costumbre. Ese es el camino a seguir. Necesitamos más Pam. True Blood necesita más Pam. Pero hay más divas en la serie, aunque la mayoría están ‘en construcción’. La despendolada Jessica ha pasado a personificar el aspecto más camp de True Blood -ahí es nada- con su particular rebelión adolescente; Tara vuelve como vampira y, quién sabe, una vez atravesada su fase animal quizás deje de ser insoportable; mi opinión sobre Sookie me la reservo para otro momento -debo ser uno de los pocos que defienden a esta irritante paleta. Y sobre todo, y mientras esperamos que la Reina Russell Edginton haga su comeback, Steve Newlin es la diva enamorada que se lleva nuestros aplausos más enérgicos. “I am a gay vampire American”. Anímate, Jason, que ya las has probado a todas. ¿Es tanto pedir que True Blood sea así todo el tiempo?

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Comentarios (7)

 

  1. Jes Lavado dice:

    Estoy completamente de acuerdo contigo. Ayer me aburrí mortalmente con el 5×02. Me sobran muchísimo tanto los líos de los hombres-lobo como el rollazo del síndrome post-traumático de Terry. Como no se centren y empiecen a interconectar tramas y a suprimir otras que son innecesarias, va ser difícil aguantar la temporada entera. Incluso con el culito de Eric, que Lilith se lo conserve.

  2. Malena dice:

    Los pocos que se han atrevido a comentar el triste estado de True Blood en reseñas en inglés, han recibido tantos palos por parte de fans acérrimos, que ya casi no me atrevo a decir lo obvio: el desequilibrio entre lo soso y lo interesante esta matando la serie. Yo todavía quiero a Sookie, pero no que me la pongan como nana de Tara o sospechosa del asesinato de Debbie. ¡Si todo el público quería matar a la zorra-loba!

  3. javierpmar dice:

    Yo también me he aburrido y medio dormido bastante en los dos capítulos…
    Y también adoro y defiendo a Sookie, que es una choni chunga de cuidado, cada vez más.

  4. ricardo dice:

    Siempre he adorado a sookie, pero desde luego en estos dos primeros episodios los tres protagonistas principales estan totalmente anulados (dos encerrados y sookie ni idea) en favor de un circo de secundarios q antes fascinaba y ahora irrita.

    Steve newlin y pam, coincido contigo, le dan algo d gracia. Lo demas horroroso.

    Cdo sookie le dice a lafayette algo asi como: we have to try (p tara) fue bochornoso, la discusion entre sam y la otra totalmente forzada, jason soporifero, y la explicacion tb totalmente fuera d lugar d la biblia vampirica no sorprende ni nada igual q la secta coÑazo y del resto no merece la pena ni hablar.

    No se si vere el tercero, y si lo hago sera p inercia o p esperanzas d mejora, no pq tenga ganas

  5. Anónimo dice:

    :S pues a mi que quereis que os diga pero me encanta todo, podeis opinar, pero no afirmar de esa manera como si vuestra palabra fuese la ley.

  6. James_Cole dice:

    Tara no es insoportable y creo que le está quedando muy bien ser un vampiro.

  7. Fernanda dice:

    Un Vampiro que persigue a Sookie un Bill transformado en Lilith, un Jason rodeado de vampiros que odia, jaja eso es lo más terrible del asunto, pero bueno no puedo esperar más a que llegue el estreno de True Blood, la serie me encanta y estoy segura que esta temporada será espectacular.

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