La crisis del 67: Mad Men, “Commissions and Fees” (5.12)

El posible cáncer de Betty, la masacre de Texas, el asesinato de las enfermeras de Chicago. La muerte ha estado más presente que nunca en esta quinta temporada de Mad Men. Como ya sabemos que Matthew Weiner no deja nada al azar, no era muy descabellado imaginar que uno de sus personajes no llegaría vivo a la sexta temporada. Yo apostaba por Pete. No solo por mi (recién estrenado) deseo de ver al personaje fundirse con el asfalto de Manhattan, sino porque alguna que otra referencia a la icónica imagen de la cabecera de la serie hacía presagiar que él podría ser el hombre que cae al vacío entre rascacielos llenos de publicidad. Sin embargo, “Commissions and Fees” nos despide para siempre de otro personaje, Lane Pryce.

Tampoco ha sido una sorpresa. Los anteriores episodios daban cuenta del callejón sin salida en el que se había adentrado y este es un final coherente para el personaje. De hecho, si echamos la vista atrás hacia el primer episodio de la temporada, nos encontramos con un pequeño guiño al futuro del personaje: “Dolores, cariño, ¿por qué no nos vemos en mi trabajo? Voy a pasar el resto de mi vida aquí”, le decía sonriente a la mujer que trató de conquistar por teléfono en “A Little Kiss”. De vuelta al presente, con Jaguar en la cartera de clientes de SCDP, Lane respiraba relativamente tranquilo. Lo peor había pasado, y de hecho, nuevas oportunidades de florecer económica y profesionalmente se presentan ante el británico. Pero la mentira tarda poco en destaparse -lógico teniendo en cuenta la manera torpe y desafortunada de fabricarla. Don descubre el fraude que Lane ha cometido utilizando a la agencia y le da la oportunidad de presentar su dimisión. Lane llora, suplica, y apela a la compasión de Don, al que considera “la persona más honesta de la agencia” -¿sinceridad desesperada o falsa adulación? No es la reacción de su mujer lo que más le preocupa, ni que su hijo tenga que abandonar los estudios, ni siquiera la prisión. Es el fin de su feliz exilio americano lo que hace que Lane pierda los papeles.

A ojos de aquellos ajenos a SCDP, Pryce ha alcanzado su sueño de convertirse en yanqui. Se lo dice el representante de la 4A’s (Asociación Americana de Agencias de Publicidad), sorprendido de que coma muffins ingleses: “todo en ti es americano, tu sentido del humor, tu trabajo duro”. Sin embargo, Lane no es el americano que aspira a ser. Lane no es Don, por supuesto. Es solo una endeble fachada, y es sorprendente que alguien se la trague. La historia de Lane entronca a la perfección con lo que nos está contando esta temporada de Mad Men, que ha hecho hincapié en los deseos de cambio de sus protagonistas para diferenciar claramente a los que por ahora lo han conseguido de los que no. En este sentido, “Commissions and Fees” nos muestra a varios personajes escalando posiciones, persiguiendo nuevas metas profesionales. Ya hemos visto a Joan en su primera reunión como socia de SCDP -el nuevo sheriff de lo moral, Don Draper, es el único que le recuerda cómo ha llegado ahí. Por otro lado, Ken negocia con Roger para obtener mayor control sobre sus clientes, y ya de paso quitarse a Pete de en medio. Por último, Don pronuncia ante los directores de Firestone un inspirado y violento discurso sobre no conformarse hasta que no se tenga todo lo que se desea. Todo. Esto sirve para potenciar aún más el fracaso absoluto de Lane, un personaje que ha intentado florecer por todos los medios -los que ha podido-, pero que no ha rozado en ningún momento el cambio que otros personajes han alcanzado de manera natural.

El suicidio de Lane es la última expresión del patetismo del personaje, pero también una declaración de principios, un acto desesperado que esconde cierta poesía. La muerte antes que abandonar el sueño americano y volver a la gris Inglaterra. Y qué manera más neoyorquina de marcharse que con su personal crack del 29. No obstante, la visión del cadáver de Lane colgado de la puerta de su despacho no es precisamente romántica. Habría sido suficiente mostrando únicamente la reacción de los socios de SCDP descubriendo el cuerpo desde el despacho contiguo. Pero este año, Weiner no escatima en golpes de efecto. Don, ahogado por la culpabilidad, se niega a dejar a Lane colgado hasta que llegue la policía, y entra en su despacho para devolverle algo de dignidad, lo único que puede hacer por él. Además del sentido de responsabilidad de Don -que al final del episodio trata inútilmente de redimirse cumpliendo los deseos del asqueroso Glen-, es interesante observar las reacciones de los distintos socios de SCDP. Sobre todo la de una devastada Joan, que a pesar de los cada vez más groseros acercamientos de Lane, había desarrollado un enorme cariño hacia el británico -un poco como nosotros. Decimos adiós así a un personaje que llegó a la agencia en su peor momento y que, a pesar de ser una pieza clave en su recuperación, no ha estado nunca a la altura de sus colegas, tanto en el plano profesional como en el personal. Un hombre lastimero y desagradable que no fue capaz de convertirse en quien él quería, pero que al menos se marcha con la satisfacción -no sé si la mía o la suya- de haber hecho sangrar la nariz de un puñetazo a Pete Campbell.

A pesar de la gran tragedia de “Commissions and Fees”, no es la perturbadora visión del cadáver hinchado y morado de Lane lo que más ha agitado a la audiencia de Mad Men esta semana. Si hace unos años nos hubieran dicho que veríamos un plano detalle de las braguitas de Sally Draper manchadas de sangre de menstruación, no nos lo habríamos creído. Que a la hija de Don Draper le venga la regla por primera vez es consecuente con el desarrollo de su personaje esta temporada -y con el de su madre, satisfecha por anotar un punto contra Megan-, pero no deja de resultar impactante verlo tan de cerca. Lane Pryce se ha ahorcado y Sally Draper se ha convertido en una mujer. El mundo está cambiando, y Weiner quiere dejar bien claro que Mad Men también.

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Comentarios (4)

 

  1. Alicia dice:

    No entiendo los revuelos respecto a las bragas de Sally. Me parece la forma más lógica de contarlo, si es como ella se ha dado cuenta, por qué no va a ser como nos damos cuenta los demás? Tampoco es que sea especialmente desagradable, compran la sangre en la misma tienda que Tarantino. Estos días no paro de leer quejas al plano de marras, y la única respuesta lógica que he leído ha sido “¿Os escandaliza un poco de sangre falsa en unas braguitas y veis normal ver a un hombre ahorcado?”. A ti, por el contrario, no te ha parecido tan normal ver el cuerpo pendulante de Lane… bueno, quizá no haya sido absolutamente necesario, pero a mí no me ha sobrado, y sin él, Don no habría podido bajarle, manifestando esa culpabilidad y moralidad de la que hablas.
    Otro de los comentarios que más he leído ha sido “Betty ha podido demostrar lo buena madre que es”. Como en el anterior, solo he encontrado una respuesta lógica, que ha sido la tuya: Betty se ha anotado un punto ante Megan, nada más. No digo que sea un monstruo y que no se preocupe por su hija, pero creo que es lo principal que podemos sacar de esa historia.

    Y no puedo evitar pensar que mi historia personal ha sido la que Weiner quería… Lane ha ido poco a poco ganándose un hueco en nuestro corazón, especialmente con su amistad con Joan, y no ha sido hasta después de decepcionarnos, no haciendo nada para impedir la prostitucion, cuando lo ha matado. Muy amable, Weiner, no ser de la escuela de Whedon 🙂

  2. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    De acuerdo con todo lo que dices. No creo que lo de Sally sea más perturbador que lo de Lane, y me hace gracia que la gente haya reaccionado tan mal a ese plano. Que lo entiendo, o sea, que es comprensible y esperable, pero es estúpido. Quizás era la intención de Weiner suscitar ese debate. No sería descabellado teniendo en cuenta cómo está siendo la temporada, y algunos de los temas principales que está tratando.

    Lo que también es estúpido es que la gente saque esas conclusiones con respecto a Betty. Está claro que la sonrisa cuando ve que Sally ha acudido a ella es más por la satisfacción de ganar y joder a Megan que por sentirse querida y necesitada por su hija. Es Betty. Ella no cambia tan fácilmente.

    En cuanto a lo de que sea o no necesario ver a Lane colgado. La verdad es que no suelo entrar en los debates de lo que es necesario o gratuito. En este caso, no es ni una cosa ni la otra. Así lo ha querido Weiner (supongo que la última palabra la tiene él, y no la guionista que ha escrito el episodio), y será por algo (principalmente por lo que has dicho, para mostrar más claramente lo que está sintiendo Don). Yo solo digo que para impactarnos, no hacía falta ver el cadáver. A mí ya se me ha revuelto completamente el estómago cuando he visto que Joan no podía abrir la puerta, y sobre todo, cuando se ha tapado la nariz. Pero, aunque suene un poco raro, me ha gustado verlo.

  3. Gabi dice:

    ¿En serio hay gente que dice que Betty está mejorando como madre con el tema de Sally? Si la pobre es una attention whore de manual que no ha dudado en restregarle a Megan su “victoria” (ante la sorpresa de ésta, que entre otras cosas pensaría “y a mí qué me cuenta esta mujer”).
    El plano de Lane colgado es muy impactante. Es cierto que con la reacción de Joan sobra, pero no deja de ser un golpe de realidad tanto para algunos personajes (Pete), como para la audiencia. Y fíjate que por un momento pensé que no iba a pasar nada (me encanta que un coche nuevo no arranque xD).

  4. Alicia dice:

    Lo dijo Cooper: “They’re lemons. They never start!”

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