Un muñeco de nieve en la playa: Mad Men, “Dark Shadows” (5.09)

Los vampiros de Sterling Cooper Draper Pryce deambulan a plena luz del día. El mundo de los creativos se ha convertido en un lugar más exigente y competitivo, un campo de batalla en el que uno debe luchar o morir. Se trata de la supervivencia del más apto. Los nuevos talentos amenazan con desterrar del trono a los reyes de la Avenida Madison, pero el negocio publicitario requiere algo más que buenas ideas para eliminar a la competencia.

En “Dark Shadows”, después de echar un vistazo al portafolios de Michael Ginsberg, Don Draper cae en la cuenta de que desea recuperar la chispa creativa. Definitivamente, y a toda costa. Ginsberg tiene una idea para la campaña de SnoBalls -bolas de hielo inyectadas con sabores variados-, y es una buena idea. Sin embargo, a Don se le ha ocurrido otra, una algo más endeble -puesto que no va dirigida al nicho de mercado objetivo del producto. La confianza del nuevo copywriter no merma la de un jefe en horas bajas. Al contrario, solo sirve para que Draper se reafirme en su posición de poder. Ginsberg recita prepotente e inconsciente dos versos del famoso poema Ozymandias, de Percy Bysshe Shelley, en el que el autor habla del declive de los que un día fueron soberanos de grandes imperios. No obstante, Michael no recuerda el resto del poema, y declara muertos a los reyes antes de tiempo. Don acaba descartando la idea de Ginsberg sin informar a este (se deja sus diseños en el taxi), y ante la furia del creativo, el ejecutivo se crece. Con una lógica pataleta, Michael le espeta “I feel bad for you”, a lo que un Don Draper muy primera temporada le responde: “I don’t think about you at all”. A pesar de sus cuestionables métodos -y de la terrible falta de seguridad que estos muestran-, Don ha encontrado la manera de adaptarse a la nueva generación: pisándola.

Por otro lado, Roger Sterling exuda confianza. Es su trabajo. Sin embargo, últimamente también se ha visto amenazado por el avance de la juventud -la idea de un Sterling Campbell Draper Pryce le hace reír, pero ¿y si ocurriera de verdad? Roger mantiene la compostura pero es imposible ignorar el problema. Si Don degrada y ridiculiza a Ginsberg, Roger lo utiliza para lograr sus propósitos. Al igual que hizo con Peggy, paga a Michael para que trabaje en unas cuantas ideas con la intención de usarlas en una cena con unos clientes. También “contrata” los servicios de su futura ex mujer, Jane, sin reparar completamente en las implicaciones emocionales del asunto. Roger entona el “sálvese quien pueda”, y por ahora, el poder adquisitivo es lo que le mantiene a flote. Eso y la ausencia de escrúpulos.

Y si Don y Roger se beben la juventud de aquellos a su alrededor, Betty Draper se lo come todo (o al menos lo intenta). Nata montada y la felicidad de los demás. En “Dark Shadows” comprobamos que el principal problema de la ex mujer de Don, y la razón por la que nunca ha sido una buena madre, es que es aún más niña que sus hijos. La actitud pueril de Betty se ve reflejada en su inestabilidad emocional y física. Por un lado muestra indicios de evolución psicológica e incluso redención, ofreciendo todo el apoyo a su marido y reconociendo que ha estado achacando sus problemas a los demás, cuando “cada uno es responsable de sí mismo”. Por otro, la señora Francis necesita la desdicha de los demás para sentirse mejor, y aunque su nueva vida sea de anuncio, la de su ex marido le atormenta constantemente. Betty utiliza a su hija, Sally, para sembrar el conflicto entre Don y Megan, pero su plan maquiavélico -de patio de recreo- se tuerce, en parte gracias a la estabilidad del matrimonio Draper, en parte porque Sally Draper se está convirtiendo en una mujer. En la cena de Acción de Gracias de los Francis, una impaciente Betty echa mano de la comida de su plato antes de que los comensales den las gracias. Sally excusa su comportamiento, “no pasa nada, tiene hambre”, invirtiendo así los roles de adulto e infante. Sally madura. Y nosotros entendemos por qué una ballena herida puede sonreír.

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Comentarios (1)

 

  1. Nuria dice:

    No sé qué me da más ansiedad, si no llevar Mad Men al día (me falta el 5×10) o tener que esperar a que termine el capítulo para leerte. Y nunca tengo nada que añadir.

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