2 Broke Girls – Season Finale

No te fallaré

Hoy es lunes. Pero Max Black y Caroline Channing están oficialmente de vacaciones y no las veremos asomar en la pantalla de nuestros televisores -u ordenadores- hasta después del verano. La semana pasada se emitió el final de temporada de 2 Broke Girls, un episodio de 40 minutos que condensa todo lo que ha hecho que nos enamoremos de las dos chicas sin blanca de Williamsburg. En “And Martha Stewart Have a Ball” hay tiempo de sobra para chistes que siguen desafiando el buen gusto y burlando sorprendentemente a la censura, regresos esperados para cerrar frentes o reabrir amistades, y sobre todo, sobre todo, las tetas de Kat Dennings fuera del uniforme de camarera. Fuera en general. Muy fuera. Dios mío.

A lo largo de la temporada, Caroline y Max han ido ajustando sus expectativas y, sobre todo, las prioridades con respecto a sus vidas profesionales. A pesar de los constantes percances, la determinación de ambas ha crecido progresivamente gracias al sueño que comparten, pero sobre todo, a la enorme complicidad que ha derivado de él. En este último episodio, Earl le dice a Max que ya no la reconoce. Es un cumplido, por supuesto -y de hecho, la única intervención de este personaje que me ha gustado en toda la temporada. El nihilismo de Max ha disminuido en favor del optimismo de Caroline. La ex heredera ha logrado que Max decida ser alguien en la vida, que adopte un papel activo y persiga un sueño que ni siquiera sabía que tenía antes de conocer a Caroline. El nuevo motor que mueve a ambas es alcanzar el éxito en los negocios -para una, recuperar lo que tuvo; para la otra, tener por fin algo. La única razón para no abandonar es la amistad.

Martha Stewart aparece en 2 Broke Girls como visión de futuro para las camareras. Caroline encuentra una invitación para una gala benéfica a la que va a asistir la famosa personalidad norteamericana, y como de costumbre, ve en ello una oportunidad idónea para vender su producto. “And Martha Stewart Have a Ball” se centra en los esfuerzos de las protagonistas para llegar a Martha y darle a probar las cupcakes de Max. Durante esta odisea, nos encontramos con personajes conocidos que hacía tiempo que no veíamos. Por un lado Johnny (Nick Zano), el antiguo cuelgue de Max, ahora artista de éxito y a punto de casarse. Max aprovecha la coyuntura -coyuntura=vestido de gala con escote en 4D- para despedirse de él -¿definitivamente?- con un “esto es lo que te pierdes”. Por otro lado, para animar a Caroline, Max devuelve a Chestnut a su hogar. Es normalmente Caroline la que saca a Max de los rincones oscuros en los que se esconde, y precisamente es por ello que Max sabe exactamente lo que debe hacer. Con el caballo de Caroline -y ahora, por derecho propio también de Max- de nuevo en sus vidas, las dos se ponen manos a la obra. Cupcake en bolso, Max y Caroline no se rinden hasta estar cara a cara con Martha Stewart. El episodio concluye con un gesto simple pero muy significativo. La Stewart, después de probar la cupcake de Max, les pide una tarjeta de visita. Un detalle insignificante para Martha, un gran paso para las 2 broke girls. Sin cliffhanger ni fanfarria final, la serie se despide hasta la próxima temporada dejando a las chicas con el mismo dinero, pero con más ilusión que nunca.

Con sus toneladas de sal gorda, su estética noventera y sus tramas simplonas, parecía descabellado que 2 Broke Girls fuera a robarnos el corazón este año. Y aún así lo ha hecho. La clave de su éxito es muy sencilla, y muy evidente: Beth Behrs y Kat Dennings poseen una química televisiva que se traduce fantásticamente en la preciosa amistad entre sus personajes -no hay más que ver a las actrices en la escena de la boutique. Instantes como el salto de Caroline a los brazos de Max en el metro -ocurre en el episodio anterior-, o la (verdadera) emoción de Caroline al ver que Max le ha devuelto a Chestnut nos proporcionan material lacrimógeno que ejerce de contrapunto -o complemento, por qué no- de los chistes sobre vaginas y eyaculaciones, cada vez más explícitos.

Por otro lado, los secundarios de 2 Broke Girls han estado toda la temporada muy por debajo de las protagonistas, pero en estos últimos episodios se ha reforzado la sensación de grupo -con Sophie ya como miembro oficial- y ha servido para que todos brillen en la final -mención especial a ese Han hastiado del monotema cupcake, que acaba desvelando su sueño frustrado: ser jockey. Para despedirse de una audiencia fiel y para regocijo de los que hemos vivido esta amistad a otro nivel, 2 Broke Girls nos regala una escena para la posteridad catódica: Caroline y Max vestidas de gala, cabalgando sobre Chestnut por las calles de Nueva York. Así se hace una season finale.

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Comentarios (5)

 

  1. David Sancho dice:

    A mi no me disgusta, pero no me fascina. Se me hace excesivamente repetitiva, hay capítulos que me ha costado la vida verlos del tirón y eso que son de 20 muinutos.

  2. fon_lost dice:

    LA comedia de la temporada. Sin duda. Max y Caroline se merecen todos los halagos del mundo. Y la enorme enormísima Sophie no se queda atrás. Los secundarios empezaron siendo muy odiosos, pero han terminado siendo entrañables (especialmente Han). Qué vivan las cupcakes de la felicidad!

  3. Bertoff dice:

    Sin duda, a mi que no soy de gustarme las sitcoms, me ha encandilado desde el principio y este final de temporada con ese momento autoparódico del hombre de la maquina de escribir diciéndole a Max que su uniforme es muy de los 90 ya me han ganado para siempre!

  4. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    ¡Cómo he podido dejar fuera ese momento! A mí también me encantó ese momento tan meta (L)

  5. Rick H. dice:

    La veo sin problemas pero tampoco la considero una gran serie… de hecho, me resulta difícil ver la supuesta “química” de sus protagonistas. Quizás sea el tipo de humor que usan, pero como sea me atrevería a decir que es una serie sobrevalorada, aunque simpática.

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