Veep: Very Important Julia

En un alarde de control absoluto sobre su imagen, HBO sorprendió a todos el año pasado con la cancelación en masa de las comedias Hung, Bored to Death y How to Make It In America. No tenían mucha audiencia, pero sobre todo, no se ajustaban a los parámetros de calidad de la cadena. Este valiente pero sospechoso cambio -nos pareció más una treta publicitaria que una decisión creativa-, dejó hueco en la cadena para nuevas comedias que elevasen el listón cómico de HBO. La semana pasada recibíamos con entusiasmo Girls, que con solo dos episodios emitidos ya nos ha dado los mejores momentos televisivos de la temporada. Este pasado domingo, Julia Louis-Dreyfus acudía con su nueva serie, Veep, al rescate de Lena Dunham -que a pesar del entusiasmo de la crítica, le está costando encontrar a su audiencia- para formar junto a ella el frente de comedia de los domingos en HBO.

Veep se adentra en el despacho de la vicepresidenta de los Estados Unidos con la intención de retratar una figura política rara vez representada en cine o televisión. Sin embargo, esta es la única novedad que supone Veep con respecto a las muchas ficciones televisivas a las que se puede comparar. La nueva comedia de HBO está creada por Armando Iannucci, responsable de la serie británica The Thick of It (2005-) y de In the Loop (2009), el estupendo filme que se basó en ella. Iannucci lleva ya varios años haciendo la misma sátira política, con los mismos recursos, los mismos personajes y las mismas ideas centrales. A pesar de las semejanzas, se aleja de la visión comprometida pero romántica de Sorkin en El ala oeste de la Casa Blanca y nos ofrece un punto de vista más cínico y distanciado -más británico, si me permitís la tontería. En Veep no falta ningún lugar común del género: tenemos la cámara que persigue a los personajes por los pasillos, la metralleta de diálogos y la humanización de las figuras políticas a través del ridículo.

Por supuesto, Iannucci no es el primero en importar a la televisión norteamericana esta manera de hacer ficción. Veep recuerda inevitablemente a The Office -ya sabéis, serie British adaptada por la NBC-, y sobre todo, a Parks and Recreation -creada a su vez por el responsable americano de The Office. La HBO se apunta así al carro de la docu-comedia que la NBC ha desarrollado como seña de identidad. Por ahora, Veep no supone un salto de calidad con respecto a las comedias single-cam de la network. La diferencia entre todas ellas y la serie de Iannucci son los tacos y el sello HBO, que en este caso tiene el mismo valor que la producción ejecutiva de Spielberg en televisión.

El mayor atractivo de Veep reside por el momento en sus intérpretes. El equipo de Selina Meyer proporciona las escenas más inspiradas del primer episodio, las que ocurren en la puerta del despacho de la vicepresidenta -no hay que perder de vista a la secretaria, interpretada por Sufe Bradshaw, o a Tony Hale haciendo una vez más de Buster Bluth. Pero la serie está hecha para que nos deshagamos en elogios hacia su protagonista -está bien, no me importa caer en la trampa. Julia Louis-Dreyfus es una eminencia televisiva, una de las mejores actrices cómicas del medio, y Selina Meyer se ajusta a ella como anillo al dedo. La actriz compone con sumo acierto un personaje patético y al borde del ataque de nervios, con la dosis perfecta de compasión y simpatía. Al fin y al cabo es una segundona que roza el poder pero no puede tocarlo en ningún momento, una mujer que debe mantener la dignidad y la compostura mientras se tiene que conformar con las sobras del Presidente. Vaticinamos grandes momentos protagonizados por Selina a lo largo de la temporada. Y de hecho, en “Fundraiser” ya tenemos unos cuantos: el discurso improvisado en el que hace un desafortunado chiste sobre retrasados -es en ese momento en el que más nos acordamos de la Sarah Palin de Tina Fey- o su colapso nervioso al descubrir que Amy (Anna Chlumsky) ha firmado una tarjeta de condolencias con su nombre en lugar de falsificar la firma de la vicepresidenta. Alguien está buscando un premio, o dos…

Hay que dar tiempo a Veep para ver si logra arreglar sus problemas de ritmo -los diálogos son rápidos, se solapan y apenas hay silencio, pero la acción es lenta- y va ganando la fuerza necesaria para que un producto de sus características tenga éxito. No sabemos si la HBO estará contenta con el encargo que ha hecho. Lo que haga con Veep en el futuro le ayudará a consolidar su imagen o nos llevará a desmitificarla de una vez por todas.

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Comentarios (2)

 

  1. David Sancho dice:

    En mi opinión hay dos HBO´s: la de las comedias y la de los dramas. La segunda rara vez falla, la primera es tan irregular como cualquier otra cadena. De las comedias de la HBO sólo me quedo con Curb your enthusiasm y Entourage, aunque Bored to death estaba mejorando temporada a temporada.

  2. Paola dice:

    Coincido con el comentario de arriba, aunque tambien considero que e el caso de Veep no todo es malo, tiene algunas cosas rescatables que valen la pena como la protagonista y el tema que trata, las pocas veces que la he visto me ha robado una que otra risa.

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