Ringer: fin de fiesta

‘Where do we go from here?’ Ringer ha dado por concluida su primera -y muy probablemente única- temporada. Nuestra apasionada historia de amor con el desfasadísimo culebrón de Sarah Michelle Gellar comenzó con un croma, a partir del cual se tuvo que medir el resto de la temporada. Y ha habido de todo. Tanto, que por mucho que un juego de chupitos con Ringer pareciera una gran idea, de haberlo hecho no estaríamos vivos para contarlo. Porque al fin y al cabo, mi experiencia con la serie de CW ha ido mucho más allá del placer culpable. Se ha convertido en un placer colectivo, uno del que se saca el máximo provecho si se comparte en grupo. Ringer Night! Reunirse con otros fans de Bridget y Siobhan, y aplaudir cada vez que algún personaje dice “I have a/no choice”, cada vez que alguien está asomado en una esquina observando una escena que no debe ver; desgañitarse con cada giro argumental imposible y con esos momentos en los que no es que se desafíe la incredulidad del espectador, sino que se la apuñala sin piedad; Y sobre todo, sobre todo, rewind para volver a vivir ese tic de la boca siempre entreabierta de la Gellar, pause para disfrutar plenamente esa mirada que se supone debe ser sutil pero acaba siendo como ver a alguien intentar guiñar un ojo cuando no sabe hacerlo, o esa barbilla que es donde se condensa toda la carga interpretativa de la actriz. Eso es Ringer.

Resulta que los grandes Eric Charmelo y Nicole Snyder, creadores de la serie, tenían planeada toda la temporada hasta el más mínimo detalle -y de hecho, se supone que dos temporadas más-, según declara Sarah Michelle, que se deshace en elogios al tándem creativo. Como cuenta en Supertele (me diréis que mis fuentes no son adecuadas), ella, que es una ávida consumidora de series y una cinéfila muy experimentada, está harta de esperarse lo que va a pasar en todo momento. Y esto no le ha ocurrido con Ringer, que ha logrado sorprenderle en todo momento. Pero cariño, ¿cómo vas a esperarte algo si en el caos absoluto que es Ringer nada tiene lógica, todo ocurre porque sí, y no hay propósito en ningún momento? A lo largo de 22 episodios, hemos asistido al estiramiento más loco y absurdo del año, y no es que no nos hayamos esperado los giros, es que no hemos terminado de abarcar o entender nada de lo que ha ocurrido. La pregunta más habitual durante un visionado de Ringer ha sido: “pero… ¿por qué?” Y aunque esto haya podido llegar a desesperar, siempre ha acabado recompensando. Jamás olvidaremos – ni dejaremos de usar en nuestra vida diaria- el “That’s for sleeping with my husband, YOU WHORE!” Por cosas así, estarás siempre en nuestros corazones, Ringer.

Sin embargo, la razón por la que hemos obtenido tanto placer de esta serie es a la vez el motivo por el que hemos estado a punto de volvernos locos varias veces: Ringer no deja de tomarse en serio a sí misma en-ningún-momento. Creíamos que sería posible que tarde o temprano la serie abrazase su cualidad camp, pero esto habría supuesto salirse de los planes establecidos. Y al final nos alegramos de que así haya sido. Charmelo y Snyder (¡autores!) han hecho oídos sordos de las críticas y han seguido a lo suyo. Hemos tenido que aguantar tramas secundarias y subtramas de esas tramas que los creadores y Sarah Michelle se empeñan en justificar diciendo que al final todas las piezas del puzle encajan: las diatribas uppereastsidianas de la hija de Andrew -gracias a ella, hemos disfrutado de nuevo de Logan Echolls; la investigación del agente del FBI más torpe de la historia de la televisión: Victor Machado (Nestor Carbonell), plantéate un giro en tu carrera; los soporíferos conflictos financieros en Martin/Charles junto a la diva British Olivia (irritante Jamie Murray); y la tardía incorporación de un personaje muy importante para la historia, Catherine Martin (Andrea Roth), la loquísima ex mujer de Andrew. Si hemos sido capaces de soportar todo esto ha sido única y exclusivamente gracias a Brigdet y Siobhan. Y a que, en el fondo, si hubieran acabado riéndose de ellos mismos, reírnos nosotros no habría tenido tanta gracia.

En el artículo que escribí al comienzo de la temporada, Sarah Michelle Gellar, nueva reina trash, os contaba que la actriz y productora ejecutiva de Ringer estaba segura de estar interpretando a 40 personajes en la serie. Pues bien, a medida que la temporada avanzaba, ha ido matando personajes en su cabeza y se ha quedado con los 5 más importantes: las Siobhan y Bridget del presente, las de los flash-backs y la Bridget que se hace pasar por Siobhan: bautizada por ella misma como Shivette. Este fascinante proceso interno de Sarah Michelle se ha visto reflejado en su complejísima interpretación en Ringer, tan llena de matices diferenciadores. Llegados al último episodio, “I’m the Good Twin”, ya tenemos muy claras las diferencias entre Bridget y Siobhan (las del presente), sí sí, las distinguimos mejor que a las Olsen, vaya. Emmy y Globo para Gellar, una actriz con una fulgurante carrera por delante -otra vez.

La season -o seriesfinale de Ringer se ocupa de atar todos los cabos que los guionistas han ido dejando sueltos, y enredando porque sí, porque a ellos les ha apetecido, porque esta historia no podría haberse contado en menos episodios, ¿verdad?. Me quedo con el episodio anterior -“It’s Called Improvising, Bitch!”- como gran traca final de Ringer, con el divertidísimo secuestro de Shivette y Andrew por parte de Catherine y su revelación durante el mismo: cambio de acera de la noche a la mañana y todo explicado. ¡Claro que sí! ¡Eso es improvisar, zorra! “I’m the Good Twin” cierra las tramas que se abren en el piloto, y enfrenta por fin a Bridget y Bodaway Macawi en una escena tan pasada de rosca que hace que nos olvidemos de todo el sufrimiento y nos quedemos con los buenos momentos. Sin embargo, quedan muchas puertas abiertas. Los secretos de Bridget y Siobhan están al descubierto -Shivette ha muerto, ¡viva Shivette!- y los enemigos han sido eliminados de la ecuación, pero no hay verdadera clausura. Necesitamos un cara a cara de las hermanas. ¡Necesitamos más croma! No sabemos si la CW le dará una segunda temporada a Ringer, pero no contéis con ello. Y quizás así sea mejor. ¿Para qué empañar algo que es perfecto tal y como está?

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Comentarios (4)

 

  1. Sole dice:

    “Este fascinante proceso interno de Sarah Michelle se ha visto reflejado en su complejísima interpretación en Ringer, tan llena de matices diferenciadores”

    XDDDDDDDDDDDDDDDD

  2. Sole dice:

    VIVA, VIVA, Y VIVA! es el guilty pleasure más pleasurable de la historia

  3. celulitis dice:

    excelente esta serie y si no vuelve de verdad que la voy a estrañar mucho

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