Girls: ‘Madame Dunham’

A pesar del discreto renacimiento de la sitcom canónica que auspició 2 Broke Girls (CBS) en otoño, y al que se intentaron apuntar series mucho más fallidas como Are You There, Chelsea? (NBC), la primavera recibe los nuevos estrenos en forma de comedia single-cam, las verdaderas representantes del estado actual del género. La semana pasada me alegraba del potencial de Don’t Trust the B—- in Apartment 23 (NBC). Hoy me ocupo de la gran esperanza catódica de 2012, Girls (HBO), creada por Lena Dunham con Judd Apatow en la producción ejecutiva.

La recepción del piloto de Girls ha sido más bien fría. Ni los índices de audiencia, ni la reacción del público indican que estamos ante la nueva Sexo en Nueva York. Y ahí radica el primer problema de Girls, en su engañosa campaña publicitaria. La HBO rara vez se muestra tan desorientada -o desganada- a la hora de buscar el nicho de audiencia ideal para una de sus series: Girls ocupa un absurdo lugar en la parrilla, los domingos junto a Juego de tronos. La promoción de la serie de Dunham incide en el elemento glamuroso de las producciones sobre jóvenes abriéndose camino en Nueva York y obvia los aspectos más importantes del piloto: pesimismo, cinismo y una sangrante crítica a la generación perdida. Así, el incauto en busca de la fantasía neoyorquina escapista se da de bruces con la cruda realidad. Girls parece buscar la mirada más incómoda de un espectador que, o bien adopta una posición de superioridad y desprecia el estilo de vida de sus protagonistas, o se ve tan reflejado en él que se la toma casi como una reprimenda.

El tono terriblemente áspero de Girls no debería sorprender a nadie que esté familiarizado con la obra de Apatow. Tanto en sus producciones más amables -las complementarias Superbad y Freaks & Geeks-, como en sus obras más extrañas –Funny People-, el productor se opone a convencionalismos y restricciones genéricas. Según la propia Dunham, Apatow aporta existencialismo y “sensibilidad femenina” a Girls, reservándose para ella la autoría de los momentos más escatológicos y desarmantes: “yo simplemente deseaba compartir con el mundo todo lo que me avergüenza”.1 Y se nota. El apabullante sentido de la vergüenza de la autora sirve para construir un grupo de personajes patéticos y antipáticos que desafían la absurda norma establecida de que todos los personajes de una serie deben gustar. Por ahora no hay voluntad redentora ni contenido edulcorado en Girls. Si queréis odiar a sus personajes, adelante, pero que eso no os distraiga de lo que se nos está contando.

En el excelente prólogo del piloto conocemos a Hannah (Dunham), una víctima de los tiempos que corren. Lleva dos años en un puesto de becaria, aferrándose a la promesa vacía de que se convertirá en un trabajo de verdad. Cuando sus padres -magníficos Peter Scolari y Becky Ann Baker- le comunican que ya no van a mantenerla, se refugia en la economía actual y argumenta que todos sus amigos siguen recibiendo ayuda económica de sus padres. Hasta ahora la crisis le ha resultado muy práctica, pero se acabó el chollo.

¿Qué hace Hannah ahora que no puede seguir cultivando el arte de vivir por encima de sus posibilidades? Nada. Después ir a casa de su follamigo, que antes de ponerla boca abajo en el sofá, le cuenta que recibe 800$ de su abuela para mantenerse, y le da un consejo: “no deberías ser el puto esclavo de nadie”. A continuación, Hannah baraja sus posibilidades y descarta McDonalds, porque “fui a la universidad”. Faltaría más. Después se coloca con té de opio. Y por último va al hotel donde se alojan sus padres a informarles de que va a necesitar 1.100$ -las cifras concretas me hacen aplaudir- para aguantar hasta que termine el libro en el que está trabajando. Se niegan, y Hannah se desmorona a causa del opio -Dunham dosifica inspiradísimos momentos cómicos en el piloto. A la mañana siguiente encuentra un sobre de sus padres con 20$ para ella. Se los lleva, junto a otro billete de 20 que han dejado para el servicio de limpieza. ¿Quién es peor? ¿Una persona que se niega a trabajar en McDonalds y se lleva el dinero de una limpiadora o esos padres que dejan el mismo dinero para su hija que para el servicio? La respuesta políticamente correcta es fácil. Pero pensadlo de verdad. Definitivamente, Dunham se compromete al máximo con su discurso, y se niega a complacer.

Girls también se hace eco de la influencia que ha ejercido la televisión en los ahora veinte y treintañeros, y cómo la fantasía urbanita ha desproporcionado sus expectativas. El sueño de Nueva York produce monstruos. El personaje que interpreta Zosia Mamet -a la que también podemos ver en Mad Men– personifica esta idea en una escena en la que desglosa el espectro cerrado de comportamientos femeninos que para ella representan las protagonistas de Sexo en Nueva York. La burla es obvia. Sin embargo, Dunham también juega con la ambigüedad, poniendo a sus personajes en situaciones que nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza de la serie. Por ejemplo, Hannah se da un baño comiéndose una cupcake mientras Marnie (Allison Williams) se afeita las piernas sentada en la bañera. ¿Por qué ese impostado sentimiento de compañerismo y ese grado de confianza tan alejado de la realidad? ¿Es un descuido de la autora o más bien el más sutil de los sarcasmos? La crítica a la generación post-SatC en la escena de Zosia Mamet nos da la respuesta. Muy astuta, señorita Dunham.

Hannah no es una heroína romántica, ni siquiera se asemeja al arquetipo de anti-heroína. Hannah es un parásito que deambula entre la autocomplacencia y la ignorancia más enervante, una mujer muy consciente de que su imagen es parte del disfraz de víctima que lleva puesto. Hannah está muy cómoda siendo escoria, y puede que por eso sea, después de todo, la verdadera voz de una generación. Solo que es muy probable que esa generación prefiera no escucharla.

 

1) http://www.fastcocreate.com/1679390/girls-creator-lena-dunham-helps-judd-apatow-get-small-again.

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Comentarios (9)

 

  1. Me ha gustado tu análisis. La verdad, yo iba esperando otra cosa distinta y me ha sorprendido encontrarme con esto, me ha gustado mucho el capítulo, supongo porque pensaba que sería una comedia romaticona tonta de chicas y ‘Girls’ es todo lo contrario 😉

  2. Alicia dice:

    No entiendo por qué calificas a los personajes de “odiosos”. Ninguna de las protagonistas me lo ha parecido en lo poco que las he conocido, me han parecido personajes ni buenos ni malos, incluso con algo de insulsez que me hace dudar si me gustará la serie o me aburrirá. Ya veremos.

  3. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    No creo que haya calificado a ningún personaje de odioso. De hecho, yo no he odiado a ninguno. Entre otras cosas, los he llamado patéticos y antipáticos (en el sentido de que no buscan la simpatía de la audiencia), y he dicho que entiendo que muchos puedan odiarlos, sobre todo a su protagonista (es la queja principal de los detractores de la serie en Estados Unidos según he leído), pero que espero que eso no les distraiga de lo que yo creo es una buena serie. O un buen piloto, porque ya veremos cómo se desarrolla.

  4. davidlastra dice:

    Lena ha logrado construir uno de los personajes más fuertes y reales de los últimos años. Hannah, ese parásito autocomplaciente como muy bien defines, no es que sea la voz de su generación, es su propia generación. Ella es todos y cada uno de nosotros (incluyámosnos aunque seamos un poco más mayores). Somos nosotros con nuestras mierdas, bajadas de pantalones, momentos vergonzosos, etc. This is what makes us girls.

  5. Rick H. dice:

    Odiosa a más no poder. Me tiene sin cuidado lo que se considera políticamente correcto o incorrecto. El mero sentido común descarta a estas chicas como representantes de algo. Porque junto con la generación perdida que se aferrará a cualquier tipo de crisis, sea económica, moral o social, para justificar su necedad.

    Y siempre he considerado el comentario de “somos nosotros con nuestras mierdas…” una estupidez monumental, los únicos contentos con regodearse en su mierda son los cerdos. Algo más de humanidad, algo más de dignidad es lo que necesitamos, sino mal vamos.

    Yo no entiendo como alguien puede criticar a los padres de la engendro, le han dado todo lo que podían. La dependencia económica es una droga, y darle más droga a un drogadicto en nada contribuye a su recuperación. ¿Padres crueles? Ya quisieran. En otro blog escribía un redactor que se identificaba con la chica porque él también estaba en paro y otros comentaristas decían lo apoyaban. Parece que los fracasados se juntan para ser condescendientes entre ellos.

  6. Johan P. Rosenberg dice:

    Me ha gustado el post, pero no comparto con el mensaje de que la protagonista es un parásito. Parásito son los ni-nis que no han estudiado nada y se dedican a la vida comtemplativa, o el bohemio que se quiere dedicar a la música o la pintura sin realmente tener ingresos para vivir, pero Hannah en ningún momento se niega a trabajar.

    Ahora!, el problema viene cuando, uno, el trabajo al que ella aspira es, a veces, una utopía en la sociedad actual (explotación de los jóvenes a base de becas y/o salarios bajos que NO permiten la mínima capacidad de labrarse un futuro profesional), y dos, su negativa a “bajar de nivel” y tantear trabajos con los que sí pudiera auto-mantenerse aunque no pudiera realizarse profesionalmente.

    En el Nueva York de Sex & The City las protagonistas no se planteaban en (prácticamente) ningún momento el problema laboral. Se daba por hecho que quien aspiraba a un trabajo concreto podía conseguirlo. Y además eran trabajos MUY bien pagados. Eran los 90. Así que se dedicaban a hablar de lo mundano y humano. Pero 15 años más tarde la historia ha cambiado. Y eso que Nueva York (y USA en sí) no vive la crisis española, ¡que habría que ver la Hannah versión española!

    Resumiendo, la serie está siendo no ya buena, sino excepcional, porque sabe abordar esa compleja temática de una forma impecable. Ahora, no negaré que la temática no es “para todos los públicos”.

  7. herb_b dice:

    Yo tambien pensaria un poco en lo de que sea una parasito… la chica esta trabajando, pero no le pagan por ello, por eso la tienen que mantener sus padres. Y cuando expone que si hace un trabajo le deberian de pagar, su jefe ni se lo plantea, se lo toma como una dimision. ¿Esta el problema realmente en ella?

  8. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    Tenéis razón, quizás me precipité en calificarla con ese adjetivo. Pero sigo pensando que el problema de Hannah no tiene su origen únicamente en la crisis (mirad cómo se comporta con su “novio” o lo que piensa del Sida). Ya sea por su educación o la sociedad, o lo que sea, ella vive en un mundo algo separado de la realidad, en el que no ha ajustado aún sus expectativas. La entiendo, pero la culpo de no ser capaz de adaptarse.

  9. Rick H. dice:

    En un mundo donde aceptamos la selección natural resulta que nos cae simpática esta chica parásito que no quiere adaptarse a la realidad y quiere que la billetera de sus padres le mantengan su tren de vida… no mojen que no hay quien plance.

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