Los fantasmas de Don: Mad Men, “Mystery Date” (5.04)

Adivina quién viene a cenar esta noche. Tres pistas: la guerra de Vietnam, las revueltas en contra de la segregación racial en Estados Unidos y la violación y posterior asesinato de ocho estudiantes de enfermería en Chicago en julio de 1966. Estos tres acontecimientos sirven de punto de partida y espina argumental de un -otro- episodio de Mad Men para la posteridad. Enormemente preocupado por el detallismo histórico, Weiner suele recurrir a momentos clave de la historia de Estados Unidos para complementar, e incluso explicar el comportamiento y la evolución de sus personajes. Y esto es exactamente lo que hace en “Mystery Date” -co-escrito por Victor Levin-, elaborando en este sentido una impresionante filigrana de contexto, texto y subtexto que nos devuelve la serie de AMC en su mejor forma.

La guerra es mucho más dura para Joan Harris que para Greg Harris, su marido, que regresa a casa después de cumplir su año de servicio como doctor del Ejército en Vietnam. Entereza, determinación e integridad. Eso es lo que siempre ha caracterizado a Joan; cuando su apellido era Holloway, y también cuando se convirtió en la señora Harris. Incluso su sumisión ante los estereotipos sociales y la aceptación de su papel como esposa y madre en la vida nos ha transmitido siempre cierto aire revolucionario y reivindicativo. Joan ejerce el control absoluto de su feminidad. Por ello, cuando descubre que su marido se marcha como voluntario al frente otro año más, llega a la conclusión de que no está dispuesta a aguantar a un hombre que la utiliza para reafirmar su -endeble- masculinidad. “I’m glad the army makes you feel like a man, because I’m sick of trying to do it”. Es hora de asumir el fracaso en la operación “busca un marido, cásate y procrea que ya tienes una edad”. Como madre soltera, Joan da comienzo así a una etapa de emancipación femenina paralela a la de Peggy. Aunque llegue unos años más tarde.

Las revueltas raciales por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos llegan a un punto de efervescencia que salpica a toda la sociedad. Estábamos esperando el momento en el que la nueva secretaria de Don Draper empezase a ganar peso en la historia, y “Mystery Date” nos presenta oficialmente a Dawn, caracterizándola como una mujer sencilla que solo quiere ser secretaria, una joven en busca de una normalidad y estabilidad esquivas para su raza. Mientras las calles son testigo de amotinamientos y disturbios por la causa, las oficinas de SDCP presencian una revolución social más silenciosa. Sin embargo, tanto la historia de Dawn como las revueltas son una excusa para hablarnos en última instancia de la fascinante Peggy Olson. La primera creativa de SCDP se caracteriza esta temporada por alardear de confianza y seguridad en sí misma, hasta el punto de sacarle 400 dólares a -un cada vez más lamentable- Roger Sterling por aceptar un trabajo de última hora para contraatacar a Pete. Su interacción con Dawn en el episodio nos muestra a una Peggy mucho más confusa y también mucho menos adelantada a su tiempo de lo que creíamos -la nota de la secretaria sobre el bolso es una buena bofetada de realidad. Sus motivaciones y los cambios en su personalidad provenían en gran parte de la necesidad de demostrar que podía desempeñar el mismo trabajo que un hombre, e incluso hacerlo mejor. Pero Peggy ha encontrado una nueva manera de perderse en su género. ¿Puede llegar a comprender y controlar su identidad, al igual que Joan, conservando el puesto tradicionalmente masculino que ocupa actualmente?

Peggy: Copywriter’s tough. Especially for a woman. Do you think I act like a man?
Dawn: I gess you have to, a little.
Peggy: I tried, but I don’t know if I have it in me. I don’t know if I want to.

Por último, el asesinato múltiple perpetrado por Richard Speck en una casa de estudiantes de Chicago desencadena el aspecto más subversivo e inquietante de “Mystery Date”. Mientras Sally Draper aprende una nueva lección en su retorcida educación sexual y experimenta el miedo ante la masculinidad aberrante, su padre personifica al asesino de Chicago en un perturbador descenso a los infiernos de su mente. Una antigua amante de Don reaparece para atormentarle como fantasma del pasado, amenazando con destruir la quebradiza estabilidad que vive con Megan -que, por cierto, disfruta como una niña ocupando el asiento de Don en la oficina. Andrea (Mädchen Amick) regresa a su vida como alegoría de su promiscuidad e incontinencia sexual, mostrándole que Betty no es la responsable del fracaso de su anterior matrimonio y haciendo que se cuestione si será capaz de cambiar realmente para salvar el actual. En una alucinación provocada por la alta fiebre, Don estrangula a Andrea hasta darle muerte, confirmando su fuerte deseo de cambio. La única superviviente de la masacre de Chicago salvó su vida al esconderse debajo de una cama. Desde este momento, ese es el lugar donde se esconde también el mayor fantasma de Don Draper.

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Comentarios (2)

 

  1. Alicia dice:

    El tema del bolso de Dawn no me pareció que mostrara a Peggy “menos adelantada a su tiempo de lo que creíamos”, me pareció normal y si no hubiera habido algo así me habría costado un poco creérmelo, me gustó mucho.
    Lo que me interesó más bien poco fue el sueño blackswaniano de Don.
    Pero Peggy, y Joan.

  2. javierpmar dice:

    Yo hay dos cosas que no entendí muy bien:

    – ¿Me traduces bien la nota del bolso de Peggy?

    – La mujer que Don estrangula en su delirio realmente ha sido un affair que ha tenido durante la relación con Megan, ¿no? O al menos yo lo entendí así…

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