Awake: Best(?) of Both Worlds

Que Awake es una serie de dualidades y contrastes es algo que salta fácilmente a la vista. La historia de Michael Britten (Jason Isaacs) propicia un terreno idóneo para experimentar estética y narrativamente, a la búsqueda de una fórmula que logre combinar lo mejor de ambos mundos: las networks y las cadenas de pago. De factura impecable e intenciones honestas, Awake plantea la posibilidad de realizar una ficción seriada a caballo entre los procedimentales más canónicos y las series ‘de marca’. Por ahora, a pesar de sus admirables esfuerzos –y quizás debido a la presión de la cadena que la emite, NBC-, la serie creada por Kyle Killen (Lone Star), se asemeja más a la fórmula policíaca de caso por semana que a los dramas introspectivos a los que nos tenía acostumbrados la HBO -antes de entregarse por completo a las complacientes superproducciones que componen su oferta de ficción de los últimos años.

A tenor del simplemente correcto piloto de Awake, estamos ante una serie cuya premisa ha acabado siendo mucho más interesante que el producto final. El pasado otoño la NBC publicó un generoso tráiler de cuatro minutos que venía a ser el primer episodio resumido. Quizás fuera uno de los mejores tráilers televisivos que hemos visto en muchos años. Vista la primera hora de Awake, podemos confirmar que los mejores momentos del piloto ya los habíamos visto. La tensión dramática y la profunda melancolía que el tráiler lograba transmitir se diluye en una historia que, a pesar de conservar estos elementos, se rellena a base de escenas-tópico, explicaciones innecesarias y diálogos mucho más vacuos y transparentes de lo que cabía esperar.

No ayuda el hecho de que la estructura de la serie plantee los mayores retos a nivel de guión que hemos visto en la televisión en los últimos años. Awake es un berenjenal, y que la NBC se haya metido en él es sin duda una decisión creativa valiente, pero no exenta de problemas. No solo el protagonista está inmerso en dos realidades que deben ser claramente diferenciadas para no confundir al espectador –en este aspecto un notable- sino que además la trama policial se multiplica y nos encontramos con dos investigaciones simultáneas que no hacen más que complicar la labor. En este sentido, Awake no consigue hacer que nos interesemos por ninguno de los dos crímenes, ni siquiera cuando ambos convergen. Al final, lo peor de la serie no es que sea un procedimental al uso, sino que lo sea por partida doble. Se hace estrictamente necesario buscar una fórmula alternativa que descargue de peso narrativo a las investigaciones o que las integre con mayor efectividad en el tumulto interno del protagonista. Y tiempo, sobre todo tiempo. Los guionistas de Awake por ahora no son capaces de hacer justicia al gran material que tienen entre sus manos, pero con el apoyo de la cadena y una temporada de prueba, la serie podría ser referencia indispensable del drama de calidad que las generalistas también saben hacer.

En definitiva, Awake plantea un gran compromiso por parte del espectador menos acostumbrado, o con menos gusto por la ficción formulaica: ¿nos merece la pena aguantar el –nada novedoso- aspecto procedimental de la serie por el elemento dramático de la historia? La pregunta queda sin respuesta a la espera del desarrollo de los siguientes episodios. Sin embargo, son varios los momentos de lucidez que nos hacen pensar que después de todo puede que merezca la pena otorgarle el beneficio de la duda: el hecho de que Michael no quiera curarse porque implicaría perder a uno de sus seres queridos –sí, ya lo había visto muchas veces en el tráiler, pero me sigue emocionando-, y la conmovedora escena cerca del final en la que Hannah (Laura Allen) asegura a su marido que no quiere sustituir a su hijo, pero habla en masculino cuando se refiere a un hipotético segundo retoño. Si se explora más este tipo de escenas, lo que por ahora son personajes unidimensionales pueden acabar resultando tan interesantes como el protagonista. De nuevo, la conclusión es la misma: el potencial es enorme, la ejecución es un work in progress.

Ya sea porque la naturaleza de la serie se haya topado con exigencias de la cadena para ajustarse a unos parámetros estándar o por decisiones internas de los responsables de la serie, Awake es por ahora un trabajo a medias, una serie más. Sus elementos constitutivos brillan por separado -un sublime actor protagonista, una historia que permite múltiples posibilidades a todos los niveles y unos valores de producción envidiables- pero desmerecen al formar el conjunto. ¿Será capaz Awake de evitar la propia dispersión de su trama para impedir la del espectador? Si nos quedamos, ¿nos veremos recompensados y estimulados -como seriéfilos profesionales que somos- o acabaremos con una serie más en nuestra agenda que veremos por ver? Y sobre todo, ¿importará todo esto si la NBC la cancela por baja audiencia? Mayo traerá las respuestas. Lo dicho, tiempo.

Etiquetas: , , ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas