2 Broke Girls “And the ’90s Horse Party” (1.05)

Max & Caroline vs. The Hipsters

Es enternecedor comprobar cómo la animadversión contra los hipsters aumenta con cada episodio de 2 Broke Girls. Ellos fueron los primeros objetivos de la agresiva condescendencia y el nihilismo de pega de Max (Kat Dennings) en el teaser del episodio piloto. Hace dos capítulos formaban parte de la corta lista de “las peores cosas de la historia” según Max, junto a Hitler y los karaokes. Y ellos vuelven a ser el blanco de sus chistes en el quinto episodio de la serie, “And the ’90s Horse Party”, en el que un grupo de modernos echan a Max y Caroline de la lavandería para celebrar una fiesta temática hip de la muerte. Después de un breve disgusto, aprenden que no hay mal que por bien no venga al descubrir que los hipsters pagarán lo que sea por algo que les otorgue singularidad y  los sitúe constantemente a la vanguardia. Y, ¿qué tienen las camareras ‘sin blanca’ que nadie más tiene en Williamsburg? Pues un caballo en el patio de casa. Caroline, que es la cabeza pensante del dúo (Max está siempre ocupada preparando su próxima réplica sarcástica o buscando un recuerdo traumático que reafirme su superioridad moral), propone aprovecharse del bolsillo inconsciente de los hipsters celebrando una fiesta en el restaurante, con su caballo mascota como principal reclamo. El tema elegido para la fiesta es la década de los noventa, ocasión perfecta para vender cupcakes inspiradas en los tamagotchi o en Sensación de vivir por 10 dólares (una ganga para los modernos).

Y si hay algo más conmovedor que ese odio (con cariño) hacia los hipsters es que 2 Broke Girls, ambientada en el Brooklyn de 2011, nos muestre una fiesta de los noventa y que estéticamente no haya apenas diferencia con el resto de la serie. Ya lo decíamos nada más ver el piloto: la comedia de CBS supone el regreso triunfal de las sitcoms noventeras ambientadas en la Nueva York falseada de Giuliani (aprovecho para promocionar mi artículo de investigación sobre el tema) y, gracias a la fiesta ’90s, el último episodio se sumerge de cabeza en ese noventerismo acartonado y saturado de color que la televisión había sacrificado hacía unos años. Es por ello que me resulta enormemente divertido, descarado, e incluso refrescante, que una serie de estas características se atreva a criticar a los hipsters, así como a declarar pasado de moda el fenómeno de los flash mob (en una magnífica escena inicial). Al fin y al cabo, lo que 2 Broke Girls está haciendo es suponer una ruptura después de años de renovación del género, recuperando y reivindicando la comedia televisiva norteamericana no solo de los 90, sino también de los 70 y 80, la de los mismos chistes en cada episodio y los argumentos plantilla (Soap, Taxi, Apartamento para tres). De esta manera, la relación entre Max y Caroline lleva cinco episodios haciendo funcionar (fantásticamente) una serie de la que, sin ser prematuros, ya podemos extraer un esquema que se repetirá siempre.

Sin embargo, a pesar del carácter altamente formulaico que 2 Broke Girls ha expuesto hasta ahora, “And the 90’s Horse Party” muestra leves síntomas de variación y evolución que si bien no suponen cambio verdadero (al fin y al cabo las series nunca cambian, y mucho menos las comedias), podrían contribuir a que la caducidad de la serie se extendiera un poco más. Son dos los cambios más importantes con respecto a los cuatro episodios anteriores. Por un lado, el hecho de que Max no rechaza la amistad de Caroline por sistema (a pesar de los ocasionales reproches), lo que nos indica que la amistad entre ambas se sigue afianzando (así como la química entre las dos actrices). Por otro, los chistes raciales de naturaleza ofensiva que suelen caracterizar a uno de los tres (prescindibles) secundarios, Han (Matthew Moy), han dado lugar a un personaje por el que la audiencia puede sentir simpatía y compasión. Ver al pequeño dueño del diner intentar por todos los medios subirse a la cresta de la ola no es solo descacharrante, sino también adorable, hasta el punto de hacernos celebrar su éxito con la hipster de la lavandería al final del episodio. Estos pequeños detalles podrían ser la clave para no agotar a una audiencia ya desacostumbrada a la sitcom de naturaleza más pura. Obviamente, todo esto no significará nada cuando comprobemos que en el sexto episodio, al igual que en todos y cada uno de los anteriores, habrá un chiste sobre caca.

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Comentarios (4)

 

  1. lu dice:

    qué viva la caca!

  2. juan dice:

    Todoso queremos una amiga como Max. O parecerno un poco a ella. Eso es así.

  3. Bertoff dice:

    Vengo del futuro para decir que ya no hay caballo pero hay Sophie!! 😀

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