American Horror Story: la Lady Gaga de las series

Excéntrica y autoconsciente. Polémica a pesar de no innovar ni arriesgar demasiado. Abanderada de los socialmente discapacitados y amante de la diferencia. Extremadamente gay-friendly y mecenas del cuerpo masculino. Excesiva y descentrada al condensar demasiadas ideas y conceptos. Agotadora y saturante. Así es Stefani Joanne Angelina Germanotta, más conocida como Lady Gaga. Y así es exactamente American Horror Story, la nueva serie de Ryan Murphy (creador de Nip/Tuck y Glee) para la cadena de cable básico FX. La influencia de la artista norteamericana en Murphy es evidente. Su otra serie en antena, Glee, promueve exactamente el mismo discurso pro-freak y anti-bullying que Gaga, y el piloto de American Horror Story parece dirigirse en el mismo camino, mostrándonos el lado monstruoso de todos sus personajes desde el principio. Es más, uno de los adolescentes de la serie aparece maquillado a imagen y semejanza de Rick Genest, el Zombie Boy de “Born This Way”. Que el personaje interpretado por Jessica Lange diga la frase “that girl is a monster” refiriéndose a su hija con síndrome de down no nos parece accidental.

Es difícil apartar la vista de American Horror Story un solo segundo. Sin embargo, esta cualidad atrayente se revela insuficiente, como ya ocurriera con Nip/Tuck o Glee, productos fáciles de vender y comprar, pero agotados más allá de su premisa. Murphy ha logrado labrarse una carrera como vendedor de ideas, más que como creador de historias (la NBC acaba de comprarle una sitcom familiar cuyos protagonistas son una pareja homosexual, sus hijos y su madre de alquiler), y su éxito se mide en base al impacto inicial de sus estrenos en lugar de la durabilidad de sus propuestas. American Horror Story es la serie que confirma la imparable creatividad de Murphy, así como también la que pone de manifiesto (de nuevo) sus limitaciones. Los clichés y referencias con las que construye la historia de esta familia-disfuncional-que-se-muda-a-casa-encantada no revelan verdadero conocimiento del género en el que se adentra esta vez, evidenciando un amateurismo que suple astutamente con el exceso y el impacto.

Concebida como perfecta sustituta de True Blood para la temporada otoñal, American Horror Story muestra numerosos paralelismos con el éxito de Alan Ball. Sin ir más lejos, su forzado bizarrismo parece decirle a Ball: “mira, yo también sé hacerlo, y además puedo ir más allá”. Por otra parte, como ocurre con la serie de HBO, American Horror Story hace del homoerotismo una de sus principales armas para captar audiencia. De esta manera, Murphy no tiene ningún reparo en poner a Dylan McDermott en cueros en casi todas sus escenas (incluido icónico plano saliendo del baño con toalla tapando mínimamente las partes pudendas). Es más, tiene la poca vergüenza de poner al actor comiéndose un plátano en primer plano durante una de las escenas clave del piloto. Sí, Murphy está más salido que Ball. Pero por supuesto, eso no es suficiente.

La enorme plasticidad del piloto remite directamente a la aséptica insalubridad de Nip/Tuck, pero se diluye en un guión tropezado e infantil (aquí no importa lo que cuentas, ni cómo lo cuentas, sino lo que enseñas). Como decíamos antes, el primer episodio de American Horror Story es un saco lleno de lugares comunes del género, agitado fuertemente. Reconocemos a Stephen King, las antologías televisivas de principio de los 90, American Gothic, pero dudamos que estos referentes sean conscientes, al igual que viendo Glee nos preguntamos si Murphy ha visto alguna vez El club de los cinco. Pasando lista, no echamos de menos ninguno de los tópicos que definen el sub-género de casas encantadas: pasado con experimentos extraños (tenemos frascos con cabezas de bebé, uuuh), perros y niños que ven lo que los adultos no pueden, sótano y desván (ambos desempeñan la misma función, emparedar a la familia en un constante estado de tensión fantasmal), vecina críptica y fisgona que pone de los nervios (Jessica Lange es sin duda lo mejor de la serie) y ama de llaves que conoce todos los secretos de la casa (Frances Conroy intentando superar en excentricidad a nuestra querida Ruth Fisher con cada personaje que interpreta).

El atractivo de American Horror Story es innegable, sin embargo (atención, momento BRAVO aproximándose), ser guapo y llamar la atención es inútil si cuando nos acercamos no hay nada más. El enrevesado (que no complicado) argumento de la serie de Murphy garantiza una media altísima de momentos WTF por episodio y, por ahora, la propuesta resulta medianamente refrescante. El problema llegará cuando a mitad de temporada estemos todos cansados y queramos algo distinto, algo que Murphy no podrá darnos. Es entonces cuando será oportuno estrenar otra de sus series. Aquí tienes una idea, Murphy: una space opera con historia de amor entre alienígena cachondo y astronauta macizo. No te resistas, sé que te gusta.

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Comentarios (8)

 

  1. Rafa dice:

    Que razón tienes… Además, que fetiche tiene con los ojos a la virulé? He contado 3 personajes con un ojo ciego, ido o bizco.
    Ah, y el reciclaje de la musica de Herrmann es bochornoso.

  2. bertoff dice:

    Tengamos fe! de momento los dos capítulos emitidos han sido geniales!!!

  3. Sr Nocivo dice:

    He de reconocer que el piloto me gusto pese a transitar por lugares comunes que ya conocemos gracias a centenares de películas de familias disfuncionales que se mudan a una casa para darse otra oportunidad. Sin embargo es esa atmósfera que consigue y la promesa de muchos momento WTF lo que ha despertado mi interés, aunque si ocurre lo mismo que con GLEE (perdida gradual de mala leche y una trama que apenas avanzaba en la 1ª temporada) no dudaré en abandonarla.

  4. nocturno dice:

    A mi ya me ha enganchado,cierto el parecido gore-erotico masculino con true blood pero los salidos del mundo agradecemos esos cuerpos desnudos,jaja… el argumento si que le falta coger un camino pero sus personajes perturbadores y ese aire demoniaco de la csa esq me encanta,espero que siga asi…

  5. manolete dice:

    Coincido con muchas de tus observaciones, pero difiero en la premisa. Mucho antes de q Gaga se paseara por la alfombra roja vistiendo trozos de vaca y miles de autodenominados monstruos le rindiesen pleitesia, Murphy ya habia incursionado en un discurso pro-freak, gay friendly y sofocantemente extravagante en Popular (1999-2001). Pupular se centraba en un par de hermanastras completamente opuestas y sus respectivos “clicks” colegiales. Las protagonistas, un la nerda/freak y la otra la bombshell/mrs. popularity, eran tpos completamente normales, en especial si se comparaban con la excentricidad de los personajes secundarios. Tan es asi q no hubiese sido nada particular el haber visto una personaje tipo Gaga paseandose por aquellos pasillos de la Secundaria Kennedy. Creo q Murphy siempre ha sido atraido por aquellos tipos perifericos y q con American Horror Story empata su afan por los freaks con un genero naturalmente simpatico a ellos.

  6. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    Desde luego, Murphy ya muestra en “Popular” muchos de los estilemas que va a desarrollar en sus series más actuales. Como bien has dicho, a Murphy siempre le han gustado ese tipo de personajes, y es por ello que Lady Gaga se ajusta a la perfección a su personalidad. Pero lo que yo hago es simplemente comparar “American Horror Story” con la artista, no buscar el origen de la personalidad artística del productor.

  7. Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

    Por cierto, al hilo de lo de “Popular”, si te interesa el tema de los nerds, freaks y el universo social de los institutos norteamericanos en televisión, quizás te interese el artículo que escribí sobre el tema el año pasado. Una de las series analizadas es “Popular”: http://fama2.us.es/fco/frame/new_portal/textos/num7/estudios/Lo_geek_vende%20-%20Pedro_Jos%E9_Garc%EDa.pdf

  8. Imagen de perfil de richi richi dice:

    acabo de ver el piloto y me ha parecido una basura

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