Anatomía de Grey: final de temporada

There’s a reason I said I’d be happy alone. It wasn’t ‘cause I thought I’d be happy alone. It was because I thought If I loved someone and then it fell apart I might not make it.

En lugar de Fuertecito no ve la tele, este blog quizás debería llamarse Fuertecito va a su ritmo. Ayer mismo terminé la séptima temporada de Anatomía de Grey, después de dejarla unos meses aparcada tras el infame episodio musical -mera circunstancia temporal, no motivo de abandono, aunque casi. La serie de médicos egocéntricos y cachondos ha clausurado su séptimo año sucumbiendo en gran medida a los evidentes síntomas de agotamiento que lleva arrastrando desde hace temporadas. Se hace urgentemente necesaria la conclusión de una historia que, sin haber perdido el norte como otras series igualmente longevas, ya no tiene mucho que ofrecer. Lo que queda en este séptimo año de Grey’s es un puñado de personajes sólidos -los supervivientes del Core-5-, y una marea de secundarios simpáticos y atractivos pero prescindibles.

La paulatina conquista del hospital por parte de los nuevos doctores se ha saldado con la pérdida de lo que antaño fueron grandes personajes. Miranda no es ni la sombra de lo que fue, el fuerte carácter de Callie ha sido sustituido por ñoñería insulsa e irritante vulnerabilidad. Solo Meredith, Cristina y Alex, los tres internos originales que permanecen en la plantilla del hospital, se mantienen fieles a su espíritu sin que esto lastre su evolución como personajes. Cuando Meredith lleva el peso del episodio -cosa que rara vez ocurre desde hace años-, la calidad de Anatomía de Grey aumenta. Y cuando comparte escenas con Cristina, se eleva hasta alcanzar sus máximas. Afortunadamente, “Unaccompanied Minor”, el último episodio de la temporada, se centra en las decisiones de ambos personajes con respecto a su futuro. Un futuro, profesional y sentimental, que una vez más pende de un hilo.


Si hay algo que destacar de las últimas temporadas de Anatomía de Grey es que a pesar de que en algunos episodios lo parezca, Shonda Rhimes no se ha dormido en los laureles. Que Derek y Meredith hayan sido una de las parejas más sólidas de la televisión hasta ahora indica que la productora no está siempre dispuesta a tomar el camino fácil, el de las crisis continuas, los habituales cambios de pareja, las infidelidades y las rupturas que para muchos definen la serie.

El piloto automático aparece de vez en cuando, pero la hegemonía de sus personajes sobre sí mismos es ejemplar. Lo que fueron tres años de idas y venidas entre la pareja ¿protagonista? dieron paso a cuatro años de estabilidad que dejaba espacio para otro tipo de conflictos más interesantes, los que profundizaban en la psique de los personajes. De esta manera, hemos visto a Meredith siendo puesta a prueba en multitud de ocasiones, y casi siempre por ella misma -“Stairway to Heaven”-, con el incondicional apoyo de su marido -recordemos su primera boda, la del post-it, una de las escenas más conmovedoras de la serie. Sin embargo, todo acaba. Y así vemos en “Unaccompanied Minor” cómo la paciencia de Derek llega a su límite tras descubrir la enorme irresponsabilidad de la doctora, que pone en peligro su carrera y la de su marido. La firmeza y frialdad de Meredith ante acusaciones e inquisitorios cuestionarios muestra la fuerza y la entereza del personaje, a la vez que convierten estas características en su mayor punto débil a la hora de relacionarse y comprometerse. Meredith Grey puede cambiar, puede dejar de ser dark & twisty, pero siempre será Meredith Grey. Y quizás por esto Owen Hunt la describe como “the one universally liked individual in this hospital” a la vez que la mitad de la audiencia la considera el personaje más insoportable de la serie.

Como mellizas a las que le duele la misma parte del cuerpo aunque no estén juntas, Cristina y Meredith atraviesan crisis paralelas impulsadas por las mismas fuerzas: el límite al que están dispuestas a llegar en su compromiso y lo mucho que deben sacrificar de ellas mismas para hacerlo. El embarazo de Cristina y su determinación a la hora de no seguir adelante con él indica a Owen que por mucho que Cristina Yang lo ame y esté dispuesto a cambiar por él, siempre será Cristina Yang. Y sin embargo, tanto Grey como Yang se derrumban ante la soledad que abrazan con tanta soberbia. Lo que parece autodeterminación e independencia no es sino un mecanismo de defensa. Obviamente. Abandonadas por sus maridos, ambas se refugian en lo más sólido que hay en sus vidas, su amistad.

Meredith: He took off, and the hospital gave me a baby. She’s upstairs sleeping in some dead kid’s porta-crib.
Cristina: Wow. I’m getting an abortion and Owen just kicked me out of my house.
Meredith: What? You’re…
Cristina: Pregnant.
Meredith: And you’re…
Cristina: Getting an abortion.
Meredith: Well… why didn’t you tell me?
Cristina: You had a busy, busy day.

La inquebrantable relación de Meredith y Cristina es quizás lo único realmente reseñable de este final de temporada. El resto de personajes alcanzan los convenientes puntos de inflexión de cara a una nueva etapa, pero los grandes momentos propios de una season finale de Anatomía de Grey brillan por su ausencia. En lugar de eso, las heridas se abren casi sin que nos demos cuenta, y el dolor se nos muestra en brevísimos momentos que pasan desapercibidos: Alex le dice a Lucy “Go to hell”; y Mark golpea duramente a Lexie con “I’m letting you go, Lexie. That means you gotta walk away”. El tumulto interior que provocan las decisiones de los doctores contrasta enormemente con el trágico y espectacular final de la temporada anterior. Y sin embargo posee el mismo poder devastador para todos ellos. “Unaccompanied Minor” trata de amortiguar la tragedia y el drama del episodio con la historia de Teddy y Noel Henry -también conocida como Izzie & Denny 2: más larga y peor-, Miranda y el enfermero -a nadie le importa- y sobre todo, con el accidente de avión convertido en la que es probablemente la trama de pacientes más empalagosa de lo siete años de Anatomía de Grey. Y eso es mucho decir. La serie de Shonda Rhimes prepara su octava temporada sin haber confirmado si esta será la última -Ellen Pompeo y Patrick Dempsey sí han declarado que se marcharán cuando finalice. Lo que podemos esperar del próximo curso en el Seattle Grace es con toda seguridad más de lo mismo. Pero no importa, siempre que siga existiendo ese interés por mantener viva la serie y ese admirable esfuerzo por hacer evolucionar a sus personajes sin sucumbir a las estrategias más complacientes.

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